19 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA

El general se refugió en la embajada de la Santa Sede en en Panamá, donde los americanos no podían capturarlo

La táctica de EEUU usada para derrotar al dictador Noriega: Rock y Heavy Metal a toda mecha

La última canción que escuchó el dictador durante la Operación Causa Justa fue Welcome to the Jungle de Guns N' Roses.
La última canción que escuchó el dictador durante la Operación Causa Justa fue Welcome to the Jungle de Guns N' Roses.
Durante las operaciones en Latinoamérica llevadas a cabo tanto por la URSS como por EEUU durante la Guerra Fría, se dieron episodios muy interesantes en la historia, pero sin duda uno de los más curiosos es el que tuvo como protagonista a las grandes estrellas del rock de los 80. Manuel Noriega se refugio de las autoridades estadounidenses en la embajada del Vaticano en Panamá. Los soldados no podían entran, pero hicieron salir al dictador haciéndole escuchar tres días seguidos rock y metal.

Todos saben bien que Estados Unidos cuenta con una tradición militar pronunciada que los ha llevado prácticamente desde su independencia a entrar en conflictos bélicos con diferentes países tanto en Latinoamérica como en Oriente Medio. No obstante, no todos los episodios de intervención americana han sido tan uniformes y estereotípicos como muestran las películas.

Las autoridades estadounidenses son innovadoras y punteras en muchas técnicas de persuasión, si desean algo, utilizaran los métodos necesarios para lograrlo, incluso si tienen que improvisar en el momento. Es lo que ocurrió en Panamá en 1989, cuando las fuerzas norteamericanas derrocaron al dictador Manuel Noriega utilizando una lista de reproducción de grandes éxitos del rock y el heavy metal.

Manuel Antonio Noriega.

En su huida a lo largo del país, Noriega logro resguardarse en la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede, donde contaba incluso con el apoyo del Vaticano. Por distintas trabas burocráticas los Estados Unidos no podían entrar en el edificio, así que la única solución era evidente: debían hacer salir al objetivo.

Cuando los norteamericanos se enteraron de que Noriega solo escuchaba música clásica y ópera, decidieron llevar a cabo un plan descabellado pero funcional. Colocaron varios altavoces de gran potencia delante de la Nunciatura y empezaron a reproducir una gran cantidad de éxitos de Judas Priest, Guns n’ Roses, Black Sabbath y The Who. Finalmente, después de haber estado sometido durante 24 horas los siete días de la semana a la música que detestaba, el dictador panameño se entregó voluntariamente.

Una historia de espionaje y traición

La historia de Noriega está llena de conspiración y alianzas durante la Guerra Fría que lo llevarían a los mandos del país y finalmente a ser derrocado por los mismos que le colocaron en el poder.

Las relaciones del dictador con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) empezaron cuando Estados Unidos decidió tomar Panamá como un territorio de localización estratégica durante la Guerra Fría contra la Unión Soviética.

Omar Torrijos.

Antes de convertirse en “El Hombre Fuerte de Panamá”, Noriega ya mantenía una relación estrecha y de colaboración con Washington. Recién ingresado en la Guardia Nacional panameña, donde hizo todo tipo de contactos de ideologías variadas. Participó en el golpe de estado que puso al general Omar Torrijos en el poder en el 69.

Durante su tiempo como colaborador de la CIA, fue el encargado de informar acerca de los conflictos civiles en Centroamérica. Su red de informantes conseguía información de muchas otras partes de Latinoamérica, como las revoluciones sandinistas en Nicaragua o los movimientos revolucionarios en Cuba.

Después de la misteriosa muerte de Torrijos en un accidente de avión, Noriega emergió como comandante de las Fuerzas de Defensa en 1983. Esto lo colocó en el poder en las sombras y en un aliado todavía más poderoso para los Estados Unidos.

No obstante, sobrevaloró sus relaciones con Estados Unidos y pensó que estos serían indulgentes con sus prácticas ilícitas. Noriega estableció rápidamente rutas de narcotráfico entre Panamá y Colombia, además de iniciar una serie de abusos a los derechos humanos de los ciudadanos. Para el año 1987 se le había retirado todo apoyo y además había sido marcado como un enemigo.

Operación Causa Justa

Tras tres meses de represión a la oposición en el país, Noriega interfirió abiertamente en las elecciones presidenciales panameñas de 1989, anulándolas y colocando un candidato a dedo. El 20 de diciembre de ese mismo año el presidente George W.H Bush. autorizó la “Operación Causa Justa” y Panamá fue invadida por 20.000 soldados norteamericanos.

Al parecer Noriega no intentó luchar contra el ejército invasor, sino que huyó refugiándose en distintos edificios cada vez que era detectado por las fuerzas armadas. Finalmente se refugió en la embajada del Vaticano en Panamá, bajo la protección de la Santa Sede. Se rehusaba a rendirse.

La Operación Causa Justa.

Fue entonces cuando decidieron que no tenían tiempo para superar la burocracia internacional y decidieron probar otro enfoque. A lo largo y ancho del perímetro del edificio colocaron los potentes altavoces, que a su vez fueron conectados a la Southern Command Network, la emisora militar estadounidense en Centroamérica.

Al principio la estación de radio no tenía ningún tipo de conocimiento de lo que ocurría y siguieron la programación al pie de la letra, reproduciendo simples canciones navideñas. Sin embargo, el 27 de diciembre un comando decidió llamar a la estación y explicar el plan.

Las pistas elegidas fueron cuidadosamente elegidas, no solo basándose en el factor estridente, sino también en el contenido de las líricas irónicas como I Fought the Law de The Clash (me enfrenté a la ley) o If I had a Rocket Launcher (si tuviera un lanza cohetes) de U2.

Dia y noche la lista de reproducción se enfrentaba a las puertas y ventanas del refugio de Noriega, quien probablemente no pudo siquiera dormir durante el periodo de tiempo que estuvo resistiéndose al arresto. Inevitablemente la Santa Sede se quejó directamente al presidente Bush y la tortura musical se detuvo después de tres días. No obstante, el 3 de enero de 1990, Noriega finalmente se entregó.

Al parecer la última canción fue Welcome to The Jungle de Guns n’ Roses y a posteridad en el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington. La lista de reproducción reconstruida se puede encontrar en internet bajo el nombre de Noriega’s Song List.

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