25 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El periodista Luca Constantini cuenta a Elcierredigital.com las vicisitudes personales y políticas de los líderes morados narradas en 'Aquí mando yo'

La historia íntima de Podemos y Pablo Iglesias: Amores,amistades rotas, traiciones y un futuro preocupante

Iñigo Errejón, Irene Montero y Pablo Iglesias.
Iñigo Errejón, Irene Montero y Pablo Iglesias.
Podemos llegó hace más de un lustro a la política española para revolucionarla. El ascenso al poder ha ido paralelo al desencanto con parte del electorado y la ruptura personal entre los fundadores del partido. Pablo Iglesias e Iñigo Errejón acabaron con su amistad, mientras Irene Montero se convetía en la persona de confianza del Vicepresidente mientras su exnovia, Tania Sánchez, se ha hecho 'errejonista'. Luca Constantini en su libro 'Aquí mando yo' relata su historia íntima.

La historia de Podemos, hoy Unidas Podemos, es única en la política española. En poco más de un lustro pasó de convertirse en la tercera fuerza más votada dando la sorpresa en las Elecciones Europeas de mayo de 2014 a hundirse en las Generales de noviembre de 2019 para dar la sorpresa de unirse al PSOE y formar así el primer Gobierno de coalición de nuestra democracia. La formación morada también ha pasado de ser el experimento político que mejor supo capitalizar el descontento del 15-M a convertirse en un partido personalista en el que el binomio Pablo Iglesias-Irene Montero lo centralizan todo.

Un partido creado por unos amigos conocidos en la Universidad que forjaron relaciones personales que les llevaron a vivir la aventura de cambiar la política española y, sin embargo, acabaron perdiendo en el camino lo que les había unido. La historia del partido se puede explicar como un rosario de relaciones amistosas y sentimentales que se entrecruzan en la escalada al poder para acabar rotas por las desconfianzas y las mezquindades propias de la toma del poder. O como ellos mismo decían, del asalto a los cielos.

El periodista y escritor Luca Constantini, posiblemente el que mejor conoce las tramas internas del partido morado, intuyó muy bien que esta melange de relaciones personales, amores, rencores y venganzas eran un material literario de primer orden y le dio forma en el libro editado por la Esfera de los Libros Aquí mando yo. Un divertido viaje a la historia de un partido que ha marcado, con todas sus contradicciones, la vida política nacional en los últimos años.

Iñigo Errejón y Pablo Iglesias, en otros tiempos. 

“Podemos desde el minuto uno es un fenómeno político atípico. Antes de su registro oficial, cuando se presentó en Europa como Candidatura de Unidad Popular, era un experimento de pocas personas que se conocían de antaño. Ése era un momento con mucha actividad política y había muchas pequeñas formaciones y como sucede con las Apps, sólo una triunfa”, cuenta Constantini a Elcierredigital.com.

“Pablo Iglesias se dio cuenta de que una generación se sentía traicionada. Es lo que yo llamo ‘El mito de la publicidad’. Esto se traducía en expresiones como que era la generación preparada que no tiene trabajo. Eso tiene mucho de spot porque no hay nada que nos haga creer que la generación actual es mejor que la de los 80 o ésa que la de Ortega y Gasset. Iglesias supo leer todo esto. Además, él era mayor que el electorado al que se dirigía. Esa actitud de ‘hermano mayor,’ él la convirtió en una ventaja técnica”, añade.

Esos primeros años el nombre de Pablo Iglesias iba irremediablemente unido al de Iñigo Errejón, que llegó al movimiento 15-M de la mano de Juventud Sin Futuro, y formó con Iglesias el tándem perfecto hasta que la confianza entre ambos se quebró. Según el libro Aquí mando yo mucho antes de lo que imaginábamos. En 2016 ya comenzaron los recelos de Iglesias hacia Errejón debido a filtraciones que mucho tendrían que ver, como luego se descubriría, con el controvertido Caso Dina. Detrás de todo, además, se perfilaba otra mujer, Manuela Carmena, que supo ver en la ruptura Errón-Iglesias una oportunidad de imponer sus tesis lejos del tutelaje de Iglesias.

Luca Constantini, es el hombre que más sabe de las entrañas de Podemos.

“En las versiones de lo sucedido aportadas por ambos grupos [Errejonistas y Pablistas] hay elementos de verdad, pero la clave de todo fue la desconfianza”, asegura Constantini sobre la ruptura entre ellos. “Ambos representaban un esquema perfecto. Uno, Iñigo, más teórico y otro más batallero. Eran rompedores y, además, tenían esa pátina de intelectualidad, pero la amistad pura se contaminó con la vanidad. Errejón creía que Iglesias iba a ser una pieza controlada por él, pero éste se negaba sabedor de su carisma”, puntualiza.

Pablo y las mujeres

Si algo que comparten Pablo Iglesias y Errejón eso es el éxito con el sexo contrario. Las conquistas y cambios, progresivos, de pareja también han marcado el devenir del partido político. “El factor humano es fundamental. Hay personas que han sido alejadas del partido por tener relaciones sentimentales con gente que ha perdido el favor del líder. Pagar el pato de tu pareja es tremendo. El Asamblearismo no se ha cumplido y se llegado a un verticalismo extremo. En el fondo, es el reflejo gris de una generación. Lo que pudo haber sido y no fue”, explica Luca Constantini.

Es evidente, que parte del encanto de los nuevos líderes, incluidos Albert Rivera y Santiago Abascal, pasa por una imagen mucho más atractiva que la de los representantes de la llamada ‘vieja política’. “Hay un elemento erótico en la forma del nuevo liderazgo. Los líderes de la ‘nueva política’ lo han aprovechado. Tienen mucha más telegenia que políticos como Angela Merkel. Tienen el carisma de la imagen”, asegura el autor de Aquí mando yo. “Este tipo de política es muy efímera. La idea  de guerra relámpago siempre estuvo en Podemos. El aprovechar su luna de miel con la sociedad española. Es todo muy cortoplacista y generacional. En el fondo es un planteamiento muy leninista”, añade.

Pablo y Tania Sánchez.

Cuando el partido dio la sorpresa en las europeas Iglesias mantenía una relación sentimental con la política Tania Sánchez, política de Izquierda Unida. Antes de ponerse al frente del nuevo partido de izquierda, Iglesias intentó el asalto a IU. No lo consiguió y una de sus venganzas perfectas sería años más tarde la canibalización de Izquierda Unida por parte de Podemos.

Aseguran que a Pablo Iglesias las rupturas no se le den bien. Antes de encontrar la estabilidad con Irene Montero, el final de su relación con Tania Sánchez no fue precisamente armoniosa. Tania dejó de ser reclamada por los medios y desapareció de las tertulias. A nivel político sus intervenciones en la Cámara Baja dejaron de tener importancia y fue enviada al ‘gallinero’ del Congreso, concretamente detrás de una columna.

“Es una persona clave. Cuando nace Podemos, es la que más poder tiene. Sin ella no existiría. Tenía las llaves de IU, era una referencia política y daba a esa queja generacional un sello de credibilidad. Por razones personales, su papel caduca y es apartada. A ella le interesaba la televisión, ella creció en ese ambiente y las cadenas les apoyaban porque daban audiencia y, además, para la derecha podían servir para machar al PSOE. Sin embargo, cuando la relación acaba, las teles deciden no llevar más a Tania, a quien querían contentar era a Pablo”, cuenta Luca Constantini sobre el papel de Tania Sánchez, el primer amor político del hoy Vicepresidente del Gobierno.

Irene y Pablo.

Irene Montero llegó a ocupar titulares cuando Tania Sánchez fue enviada detrás de una columna. Hasta entonces, salvo intervenciones puntuales, había tenido un perfil bajo, pero desde 2015 forma parte del núcleo duro de Unidas Podemos y es el máximo apoyo tanto en lo político como en lo personal de Pablo Iglesias. Muchos hablan en el entorno del partido morado de un poder bicéfalo.

Irene María Montero Gil nació el 13 de febrero de 1988 en Madrid. Pasó su infancia entre los populares barrios de La Elipa en el distrito de Ciudad Lineal y San Blas-Canillejas. Aunque se siente muy madrileña, Irene Montero cuenta desde niña con una vía de escape y desconexión en Ávila. Sus padres, Clemente y Adoración, son de un pueblo cercano a Piedrahíta llamado Tormellas, donde de niña pasó muchos veranos y sigue muy vinculada a la provincia castellana. También en territorio abulense tiene Pablo Iglesias una cacareada ecocasa donde se refugiaba de las miradas indiscretas durante su relación con Tania Sánchez.

Si por algo ha sido criticada la pareja Iglesias-Montero fue por la compra de su polémico chalet en Galapagar, en la sierra madrileña. Considerado de un lujo impropio de una familia que pretendía dar la imagen de clase media, ellos mismos llegaron a poner sus cargos a disposición de las bases. Una decisión desproporcionada, sabedores de que acabarían ganando. Hoy es prácticamente la única persona de confianza de Iglesias.

“Se ha cerrado la cúpula e Irene es muy fiel a Pablo que con ironía dice que “es una empollona”, para resaltar que es aplicada y metódica. Ellos fracasan en la construcción del partido y se han creado muchos enemigos. A ella le gustaría protagonizar el relevo, pero las cosas han cambiado mucho y tiene muchos detractores. Está muy desgastada y quiere sobrevivir porque es más conservadora de los que se cree”, explica el periodista sobre la hoy Ministra de Igualdad.

El Caso Dina

Si hay un nombre de mujer polémico para Iglesias y Podemos ese el de Dina Bousselham. Bousselham nació en Tánger el 27 de julio de 1990. Esta ciudad, antiguo condominio internacional hasta su incorporación al reino de Marruecos en 1957, es una de las más ciudades cosmopolitas del norte de África gracias a su influencia cultural cristiana, musulmana y judía. De nacionalidad marroquí, Dina llegó a Madrid con 18 años para estudiar en la Universidad Complutense de la capital Ciencias Políticas y de la Administración. En esos años universitarios conoció a Iñigo Errejón. El hoy líder de Más País, era entonces la cabeza visible de Juventud Sin Futuro una de las plataformas reivindicativas que cristalizaron en el Movimiento 15-M en 2011.

Dina y Pablo Iglesias.

Fue en esa época, cuando la amistad entre Errejón y Pablo Iglesias cristalizó. Dina conoció a través de Iñigo al hoy líder absoluto de Unidas Podemos. El enfrentamiento entre Iglesias y Errejón le pilló en el medio de todo. Dicen los que la conocen que su carácter directo y un tanto frío le hizo esperar para alinearse con el que, finalmente, se alineó y resultó vencedor de la contienda política intramuros del partido morado. Aunque su sintonía con Errejón es públicamente buena, dicen que el hoy líder de Más País, no ha perdonado a su amiga este cambio de bando.

La trayectoria política de Dina Bousselham arrancó en 2014 cuando fue elegida asesora por Iglesias convertido en eurodiputado tras el éxito de Podemos en las elecciones europeas de mayo de ese año. Durante muchos meses Dina se convirtió en la sombra de Iglesias en Bruselas. Hasta tal punto que la prensa comenzó a hablar de algo más que de amistad entre ellos, manteniendo Iglesias aún una relación con Tania Sánchez.

“La historia de Dina es muy interesante. Ella es marroquí y siempre se ha movido en círculos próximos a la monarquía alauita. De hecho, cuando Pablo Iglesias se la lleva con él como Jefa de Asesores en Bruselas se reunía mucho con sectores promonárquicos de su país. Su influencia en el partido ha sido tal que, por esas conexiones suyas, Podemos no es pro-saharagui, una reivindicación típica de la izquierda”, analiza Constantini.

Dina ha dado nombre a una pieza separada del Caso Villarejo. En resumen, lo sucedido es lo siguiente: Se produjo el robo de dos móviles, de Dina y su compañero, pero solo se denunció el robo del móvil de Dina; el teléfono no apareció nunca pero sí la tarjeta SIM que pasó supuestamente a Villarejo, al Grupo Zeta y acabó en manos de Pablo Iglesias y parte de cuyo contenido llegó a publicar OkDiario. El contenido de la tarjeta revelaría las pulsiones políticas de Iglesias en conversaciones, documentos e imágenes. Pero esa tarjeta permaneció en poder de Pablo Iglesias unos meses antes de ser devuelta a su dueña. Ahora el juez estudia si Iglesias manipuló esa tarjeta para destruir pruebas o si el contenido se borró de manera casual.

“Este tema preocupa mucho. Pablo Iglesias siempre se queda al margen en las decisiones polémicas y nunca da órdenes directas, pero en esta ocasión ha tenido que dar la cara. Fue llamado a declarar como testigo y puede provocar un cortocircuito en el partido y en el Gobierno”, explica el autor Aquí mando yo sobre este espinoso asunto. “A Pablo Iglesias le pude pasar como a los grandes boxeadores que tienen mucho olfato pero que acaban cayendo por asuntos menores”, puntualiza.

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