25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

VIVÍA EN ZARAGOZA CON SU TERCERA MUJER TRAS PASAR 10 AÑOS EN SOLITARIO EN LA PRISIÓN DE BRIEVA POR SAQUEO DE FONDOS RESERVADOS DE INTERIOR

Muere a los 78 años Luis Roldán exdirector general de la Guardia Civil, historia de una España de corrupción

/ Luis Roldán.
El exdirector general de la Guardia Civil Luis Roldán Ibáñez ha fallecido este jueves a los 78 años en su Zaragoza natal. Tras pasar 15 años en prisión por saqueo de los fondos reservados del Ministerio de Interior, Roldán protagonizó hace 27 años una de las más sonadas fugas de España, con la que provocó una de las grandes crisis del Gobierno de Felipe González.

El director de la Guardia Civil entre los años 1986 y 1993, Luis Roldán Ibáñez, ha fallecido en el Hospital San Juan de Dios en Zaragoza a los 78 años. El zaragozano (1943-2022) protagonizó hace 27 años una de las más sonadas fugas de España, con la que provocó una de las grandes crisis del Gobierno de Felipe González. A raíz de esta famosa huida, incluso se rodó una película titulada Paesa, el hombre de las mil caras, donde se contaba su fuga y posterior entrega en Bangkok, capital de Tailandia, en 1995. 

Roldán cumplió quince años de condena por saquear los fondos reservados del Ministerio de Interior, acusado de delitos de malversación, cohecho, estafa y falsificación contra la Hacienda Pública.

Pero antes de esto habría demostrado tener una provechosa carrera política que comenzó con su ingreso en el PSOE en 1976, siguió con su puesto de teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zaragoza y acabó como delegado del Gobierno en Navarra –obteniendo grandes éxitos en la lucha contra ETA, como la desarticulación de la cúpula en la localidad francesa de Bidart–. En octubre de 1986 el ministro José Luis Corcuera le convirtió en el primer civil en ocupar el puesto de director general de la Guardia Civil, pues se trataba de una ocupación de militares.

De hijo de taxista a jefazo y acusado de corrupción

La carrera política de Luis Roldán fue muy significativa. Todavía hoy es incógnita cómo el hijo de un modesto taxista de Zaragoza pudo llegar tan lejos en su vida como político. Sin embargo, las cosas comenzaron a torcerse en noviembre de 1993, cuando Diario 16 destapaba el escándalo: Roldán había aumentado su cuenta corriente en 400 millones de pesetas y con nueve propiedades inmobiliarias, algo imposible con un sueldo público de 400.000 pesetas.

El Gobierno destituyó a Luis Roldán el 3 de diciembre. Antes, José Luis Corcuera, a la sazón ministro del Interior y al que Roldán estuvo a punto de sustituir, le había calificado de “hombre cabal”. El fiscal general del Estado llegó a decir que no había nada que investigar. Pero la jueza Ana Ferrer inició una investigación tras una denuncia presentada por el fallecido empresario jerezano José María Ruiz Mateos, apoyándose en recortes de prensa.

Roldán en una entrevista en televisión.

La Comisión Parlamentaria de investigación arrancó el 28 de febrero de 1994 con el fin de indagar sobre el grave caso de corrupción en la Guardia Civil. Comparecieron numerosos testigos, entre ellos el director del CESID y algunos mandos de la Benemérita que aseguraron no tener jamás conocimiento de actividades ilegales del que fuera su director general.

Pero al iniciarse estas investigaciones, Roldán se fugó de España. Lo hizo en abril de 1994. Y tras estar durante meses en escondido en un piso de París, se entregó en el aeropuerto de Bangkok (Tailandia) en febrero de 1995. En 1998 fue condenado a 28 años de cárcel, pero el Tribunal Supremo aumentó su pena a los 31 años. En 2005 pudo salir de la cárcel para ir a trabajar, con 58 años. Nada más firmar su semilibertad, Roldán tuvo que pasar cinco años acudiendo al Centro de Inserción Social (CIS) "Las trece rosas" a dormir.

Luis Roldán, el primer civil que dirigió la Guardia Civil, fue finalmente condenado, tras un juicio que duró dos años, a 31 años de prisión por cohecho, falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos, estafa y delito contra la Hacienda Pública, tras apropiarse de más de 10 millones de euros gracias a las concesiones "a dedo" de obras en cuarteles. De ese dinero, no le quedó nada. Se lo llevó, supuestamente, su examigo e intermediario Francisco Paesa, aunque nunca hubo una investigación oficial al respecto.

Para entonces, Roldán había sido además condenado por el llamado ‘caso Urralburu’ por la Audiencia de Navarra, que en 1998 le impuso una pena de tres años de cárcel. También fue acusado, y nunca probado, de llevarse 75 millones de pesetas del Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil.

Además de a Roldán, la Justicia condenó a su testaferro, Jorge Esparza Martín, a 16 años y dos meses de prisión por malversación y un delito continuado de cohecho, así como a abonar una multa similar e indemnizar al Estado con 578 millones. Del mismo modo, la exesposa de Roldán, Blanca Rodríguez Porto, fue condenada a cuatro años por un delito de encubrimiento y otro delito contra Hacienda.

Arturo Beltrán, en una imagen del 'Heraldo de Aragón'.

En marzo de 2010, Roldán salió por fín de prisión, tras pasar 15 años encarcelado. Junto al escritor Fernando Sánchez Dragó publicó el libro Roldán. Crimen y castigo sobre su vida. Luego trabajó durante cinco años para una aseguradora, pero se jubiló y le quedó una pensión íntegra de 774 euros, al no quitarle nada Hacienda del sueldo para pagar la deuda pendiente con ellos. Aquellos duros años fue ayudado por su amigo Arturo Beltrán, dueño del Gran Hotel de Zaragoza y empresario taurino (llevó los cosos de Madrid y Zaragoza). Nunca le dejó hasta que éste falleciera el 29 de agosto de 2014. También Julián San Cristobal, exgobernador civil de Vizcaya, ayudó a Roldán en su nueva vida.

Roldán solo tenía cotizados cinco de los últimos quince años, los que trabajó en esta agencia de seguros, ya que, aunque había cotizado desde 1964 a 1994, la jubilación se calcula sobre lo cotizado en los últimos quince años. Roldán solo pudo aportar los cinco últimos años, ya que en la cárcel no se cotiza ninguno.

Tras jubilarse, su vida era tranquila. Paseaba y acudía a exposiciones. Su vida iba de la Plaza de la Independencia a la Lonja zaragozana. "Los miércoles, día del espectador, vamos a ver una película al cine", declaraba a El Heraldo de Aragón hace años.

Luis Roldán y su última mujer, Natasha. / LaSexta.

Una tranquila vida para quien fue el enemigo público número 1 de España. Un periplo existencial que se centraba en su piso de Zaragoza, donde residía junto a su tercera mujer Natasha, una joven de origen ruso a la que conoció por Internet. 

Los problemas de salud de Roldán, a su salida de prisión

Según el informe médico de Instituciones Penitenciarias, Luis Roldán, que salió de la prisión abulense de Brieva un 19 de marzo de 2010, padecía por entonces “hipertensión arterial, rinitis alérgica, dispepsia ulcerosa, fractura de cabeza radial izquierda y ansiedad y depresión”.

Un historial clínico muy completo. Fue en 1996 cuando comenzó con sintomatología depresiva, que le supuso largos períodos de tratamiento antidepresivo que ya a partir del año 2000 se hicieron continuados, presentando desde esas fechas, periódicas crisis agudas de disminución de estado de ánimo, tristeza, ansiedad e insomnio. Esta situación le hizo necesitar de un seguimiento en las consultas externas de psiquiatría, diagnosticándole los médicos del Hospital Psiquiátrico de Ávila "un cuadro ansioso-depresivo reactivo a su situación vital actual”.

La llegada de Luis Roldán detenido a España.

En abril de 1998 sufrió una caída que fue la causa de la fractura radial izquierda, requiriendo inmovilización durante tres semanas y posterior tratamiento rehabilitador. También durante sus primeros meses de ingreso en la prisión de Brieva (Ávila), necesitó tratamiento hipnótico.

Durante sus 15 años prisión, los últimos cinco en régimen de semilibertad, Roldán sufrió frecuentes infecciones de las vías respiratorias altas, sobre todo, rinitis aguda. Era un hecho que ya en su infancia padeció, con continuas rinitis alérgicas y nefritis. Asimismo, en su periodo penitenciario fue tratado con antagonistas-H2 y antiácidos por padecer dispepsia ulcerosa. También tenía un "temblor fino de reposo", especialmente marcado en extremidad superior izquierda. En su día los médicos de la Unidad de Salud Mental de la Junta de Castilla y León le diagnosticaron “trastorno mixto ansioso-depresivo F.41.2”, y le obligaron a un lavado intestinal de diez días.

 

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