15 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La muerte de una pequeña en un colegio de Palma ha alertado a la comunidad sobre la falta de atención a este problema

La mayoría de los centros educativos suspende en prevención de riesgos contra alergias alimentarias y al látex

Muchos centros escolares no están preparados para acoger menores con alergias
Muchos centros escolares no están preparados para acoger menores con alergias
El caso de la pequeña de cinco años muerta en Baleares por una anafilaxia, una reacción alérgica grave a la proteína de la leche ha conmocionado la región. Todo ocurrió en el colegio La Salle de Palma hace unos días, una niña sufrió un ataque anafiláctico tras haber comido un helado que le facilitó uno de los monitores del centro escolar, aunque algunos testigos aseguran que se lo dio un compañero. La silla de la menor presentaba una pegatina que advertía de su alergia a la proteína de la leche

La Policía Nacional está ultimando la posible imputación del monitor del comedor en relación al fallecimiento de una niña, ya que la autopsia confirmó que el fallecimiento de la alumna de La Salle está relacionado con la última comida que ingirió: un sándwich de helado. La Policía ha tomado declaración a varios implicados en el caso. También  están analizado la información que facilitaron los padres de la menor al centro educativo con respecto a las alergias o intolerancias que padecía la niña. La menor había sufrido ingresos hospitalarios anteriores debido a los diveros cuadros de alergias que presentaba. El menú del comedor escolar del fatídico día también se analizará.

 

La Policía investiga aún lo sucedido en el colegio La Salle de Palma. 

Todo sucedió muy rápido. La víctima comió un sándwich de helado sin lactosa, empezó a encontrarse mal y se desplomó. Los profesores avisaron a los servicios de emergencias y, a pesar de que llegaron varias ambulancias, la menor entró en parada cardiorrespiratoria. Los médicos del 061 intentaron estabilizar sus constantes durante más de una hora. Al final solo pudieron certificar el fallecimiento. 

La pequeña era alérgica a la proteína de la leche, circunstancia que es muy diferente a ser intolerante a la lactosa (uno de los azúcares de este alimento básico). Mucha gente confunde ambas circunstancias. Pero no son iguales. En las personas  alérgicas a la proteína de la leche, su consumo puede provocar reacciones severas y ataques anafilácticos, como en este caso, y desembocar en la muerte si no se remedia con un tratamiento de choque como una inyección de adrenalina.  Y todo sucede de manera rápida. Por ello, desde asociaciones como  AEPNAA,  que agrupan a las personas con alergias a los alimentos y al látex, exigen al Gobierno de España promueva una Ley para que se obligue a cada centro educativo a elaborar y mantener una política propia sobre anafilaxia para ayudar al alumnado con alergia severa, así como a elaborar planes individualizados para cada alumno en riesgo de anafilaxia.

Los servicios de emergencia no pudieron hacer mucho por la pequeña. 

Ángel Sánchez, presidente de AEPNAA, ha señalado a elcierredigital.com que “aproximadamente un 6 u 8% de los menores en edad escolar presentan alergias alimentarias.  Entre estas, las más comunes son a la proteína de la leche, al pescado, al huevo, a los frutos secos, a la soja... Son niños completamente sanos, que no tienen que ser apartados del resto. Simplemente los centros escolares y educativos tienen que seguir unas normas muy claras y sencillas de atención personalizada que evitará problemas y daños”. 

El presidente de AEPNAA, lamenta que algunas comunidades autónomas se lo toman más en serio y son más vigilantes con este problema que otras. De ahí “la necesidad de que haya una ley nacional que sea de obligado cumplimiento en cada colegio y centro educativo. Ahora, en esta nueva legislatura, nos dirigiremos a todos los grupos políticos del Congreso para exigir medidas a nivel nacional”. Según Sánchez, solo requiere voluntad y atención, porque implantar esta cadena de seguridad alimenticia en los centros escolares no exige inversiones extra, solamente “ que las instituciones educativas desarrollen un sistema de prevención de alérgenos además de proporcionar una información exhaustiva a las comunidades implicadas en la educación de los menores: padres, profesores, monitores, cocineros.... 

La atención personalizada es importante en los centros educativos. 

Sánchez evoca el éxito de Canadá en este sentido, ya que fue el primer país en promulgar una legislación en esta materia con la aprobación en 2005 de la denominada Ley Sabrina, en homenaje a Sabrina Shannon, quien murió a los 13 años de una anafilaxia en su instituto. Desde AEPNAA están convencidos que una Ley similar, que ya ha sido incorporada por otros países, sería un instrumento válido y útil para asegurar una escolarización segura, inclusiva y no discriminatoria del alumnado con alergia a los alimentos y al látex.

El rápido tratamiento de choque con  adrenalina salva la vida del afectado por un ataque anafiláctico. 

Esta norma es muy simple y se basa, principalmente, en la prevención de riesgos a través de la información y la formación exhaustiva de todo el personal que interviene en la cadena educativa y alimentaria de los escolares, además de disponer del tratamiento específico que necesitaría cada menor con alergias en el caso de una hipotética emergencia.

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