20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El exministro de Transportes jugará sus cartas en las primarias del PSPV para salvar el refugio político que tiene en su tierra y ser el nuevo alcalde

José Luis Ábalos quiere liderar al PSOE en el Ayuntamiento de Valencia en 2023: "Ni se jubila, ni morirá matando"

Exclusiva
/ Ábalos
La vida política del exministro y exsecretario de organización socialista, José Luis Ábalos, ha dado un vuelco de 180 grados tras la decisión de hace un mes de Pedro Sánchez, que decidió sacarlo del Gobierno como medida preventiva ante un presunto escándalo familiar que podría destaparse en los próximos meses. Es cierto que la frialdad del presidente del Gobierno ha escocido al exministro de Transportes, que jugará sus cartas en las primarias del PSPV para ser el nuevo alcalde de su tierra.

"Ni se jubila ni morirá matando". Así de rotundo se muestra una persona de la máxima confianza de José Luis Ábalos, que todavía no se ha repuesto del inesperado golpe fatídico que le propinó su íntimo amigo Pedro Sánchez.

Es cierto que el exministro de Transportes, con 45 de sus 61 años dedicado por entero a la política, sabía que un negocio realizado por un familiar muy directo suyo le podría ensombrecer un futuro político que ya había comenzado a hacer aguas por un sinfín de polémicas. Desde el caso Delcygate a la entrada en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, hasta el rescate de la compañía aérea Plus Ultra o la compra de mascarillas y demás utensilios sanitarios durante la pandemia.

Ni se inmuta

José Luis Ábalos, cuentan los que le conocen, no se inmuta por los casos de corrupción que le salpican, como el 'Delcygate', el rescate del Plus Ultra, la detención de su amigo Rafael Rubio (subdelegado del Gobierno en Valencia) o la compra de mascarillas de su ministerio por valor de 53 millones de euros a una empresa que facturó cero euros en 2019.

Pero el exministro de Transportes era consciente de que un diario conservador de tirada nacional estaba detrás de una operación presuntamente fraudulenta de tráfico de influencias que habría realizado un familiar 'muy directo'. Y para prevenirse del futuro golpe, le había pedido a Sánchez que le permitiera adoptar un calculado perfil bajo, que en ningún caso incluía su cambio de la cartera de Transportes por la de Defensa, tal y como se ha llegado a publicar.

Todos se preguntaban, sin embargo, porque Ábalos quería conservar su liderazgo en este millonario ministerio y al frente de la secretaría de Organización del PSOE mientras evitaba el 'fuego diario' como portavoz oficioso del Gobierno. ¿Qué razón aducía en Ferraz?....Era muy clara. Una verdad incontestable. Un miembro de su última familia está pasando por un delicado momento de salud y él quería estar a su lado en estos momentos.

Los que conocen al que fue eterno escudero de Pedro Sánchez dicen que su rictus comenzó a alargarse después de la fallida moción en la Comunidad de Murcia, porque el fracaso, además de evidenciar de que no ganaba todas las partidas que jugaba, provocó que el plácido horizonte socialista desapareciera por el 'efecto Ayuso' que reagrupó el voto conservador tras la implosión de Ciudadanos.

Familia, escaño, agenda, equipo y refugio

Ábalos, al igual que le ocurre también al alcalde socialista de Valladolid Óscar Puente, está siendo investigado a nivel personal por medios periodísticos. Pero el exministro confía que que su caída política evite el nubarrón mediático y posiblemente judicial que por los mentideros de Madrid afirman que puede avecinarse.

El político valenciano ahora está centrado en cinco asuntos: pasar más tiempo con su familia después de tres años frenéticos; conservar su escaño hasta 2023; mantener su agenda pública con buena cara; apuntalar su extenso equipo con las mínimas bajas posibles; y asegurarse un refugio de cara a 2023 para seguir alargando una vida política que profesionalmente arrancó en el año de 1983.

El exministro de Transportes escribe en Twitter mensajes en recuerdo de compañeros de partido fallecidos o retuitea mensajes en favor del PSOE, evidenciando que no tiene intención de 'disparar' al presidente del Gobierno Pedro Sánchez,  tal y como sostenían algunas voces. Precisamente, el próximo mes de septiembre presentará junto a Margarita Robles un libro sobre la gestión gubernamental durante la pandemia, que ha firmado el periodista, sindicalista y escritor catalán Joan Guirado, colaborador habitual de Okdiario.

Con este acto evidencia que no se esconderá, que está cómodo con medios no especialmente socialistas (de hecho, escribió durante casi una década en el diario  ABC) y que tiene intención de alargar su vida política a pesar de que saber que en Ferraz estarían más cómodos si hubiese renunciado a su escaño en el Congreso de los Diputados.

Ábalos ha sobrevivido hasta ahora a casi todos los líderes del PSOE en Valencia (lo que es el PSPV). Así se enfrentó a Joan Lerma, a Jorge Alarte y a Joan Ignasi Pla, intentó por dos veces y sin suerte liderar al socialismo de su tierra y fue de los pocos que apoyaron en Valencia a José Luis Rodríguez Zapatero.

Su acierto para adelantarse a escenarios futuros, y su famosa desenvoltura para negociar con cordialidad con adversarios políticos y compañeros de partido, le han permitido salir vivo durante cuatro décadas. Además de las integraciones internas posteriores a varios conflictos dentro del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV).

El equipo

Ábalos, que este año cumple cuarenta años como militante socialista y por ello había decidido antes de su cese que el 40º Congreso del PSOE se celebrase en octubre en Valencia, ha ido haciendo un férreo equipo de fieles que le apoyan contra viento y marea.

El mes pasado algunos de ellos cayeron con él (su 'escolta' Koldo García Izaguirre dejó de ser consejero en Renfe Mercancías y su eterno cuate José Manuel Rodríguez Uribes perdió la cartera de Cultura y Deportes) y otros se alejaron de su vera (su número 2 en Transportes, Pedro Saura, ha asumido la millonaria presidencia de Paradores en sustitución de Óscar López).

Pero todavía le sobreviven varios. Algunos de ellos son Gloria Calero (delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana), Mercedes Caballero (secretaria general del PSPV en la provincia de Valencia), Aaron Cano (concejal de Protección Ciudadana en el Ayuntamiento de Valencia) o Rafa García (alcalde Burjassot y rival del presidente autonómico Ximo Puig en las primarias socialistas de 2017 en la Comunidad de Valencia).

Primarias claves

El entonces 'sanchista' y 'abalista' Rafa García superó el 42% en las primarias socialistas a la Comunidad Valenciana de hace cuatro años. Ahora, ya solo como 'abalista', García tendría más difícil acercarse a esos guarismos porque el presidente del Gobierno se ha reconciliado con Ximo Puig, que se ve respaldado por la reorganización del Ejecutivo central tras el fichaje como ministra de Ciencia de su delfín Delia Morant y la caída de su enemigo Ábalos.

José Luis Ábalos.

El 'abalismo' sabía que los apoyos a García y compañía habían caído en torno al 30% tras la reelección de Puig en 2019 y la reconciliación del presidente valenciano con Sánchez. Pero aun así Ábalos rumiaba una candidatura alternativa a su rival.

Ahora, tras su caída política, todo invita a negociar una lista conjunta que quizás permita que la 'abalista' Mercedes González salve el liderazgo socialista en la provincia de Valencia y que el propio ministro tenga refugio en su tierra de cara a 2023.  Fuentes del PSPV consultadas por Elcierredigital.com aseguran que el deseo de Ábalos sería "ser designado candidato al Ayuntamiento de Valencia en las municipales de 2023".

Los partidarios de Puig ya han comenzado a negociar este agosto con los de Ábalos de cara a las primarias autonómicas de noviembre de este año. Y tanto el presidente autonómico como Ferraz son proclives a un pacto a pesar de saberse muy superiores al 'abalismo'.

La clave es que Puig salvó por la mínima el trono en 2019 y Sánchez no quiere que el presidente autonómico se desgaste en unas cruentas primarias internas, al ser conscientes de que las encuestas apuntan a un importante crecimiento del Partido Popular, que tras seis años lastrado por una corrupción casi generalizada en el Mediterráneo, va a recuperar bríos de la mano de su nuevo líder regional, Carlos Mazón.

La partida de 2023 entre los bloques progresista y conservador se prevé muy ajustada en la Comunidad Valenciana y este hecho invita a Puig a ser magnánimo con el 'abalismo', que pretende salvarle la jubilación a su líder como futuro alcalde de Valencia en 2023.

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