29 de enero de 2023
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FIN DE SEMANA

A la exesposa de Felipe González nunca le gustó vivir en La Moncloa y con los años tomó la decisión de tener una carrera política por cuenta propia

Carmen Romero, la olvidada: La intrahistoria de la 'primera dama' socialista

El Cierre Digital en Felipe González y Carmen Romero.
Felipe González y Carmen Romero. / La sevillana siemrpe intentó equilibrar interés público con discreción.
Cuarenta años después de la llegada del PSOE a La Moncloa se ensalzan a algunos nombres pero se arrincona en el olvido a la mujer que acompañó a Felipe González en su trayectoria desde Sevilla hasta la presidencia del Gobierno: Carmen Romero. Sevillana de familia conservadora, Romero luchó por no perder su identidad a pesar de ser la mujer del Jefe de Gobierno y decidió, a pesar de las críticas, tener su propia carrera política.

El 28 de octubre de 1982 Felipe González seguía el recuento de los votos en la casa de su amigo Julio Feo en Arturo Soria. Todo el mundo daba por supuesto el éxito de PSOE en esas elecciones. Sin embargo, esa tarde había alguien que dudaba del éxito: Carmen Romero. Para la mujer de Felipe González era más un deseo que una intuición el no ganar las elecciones. No le tentaba en absoluto la idea de instalarse en La Moncloa. 

Finalmente, el éxito del PSOE superó todas las espectativas. Más de 200 diputados y más de diez millones de votos. Un hito histórico. Casi libertad absoluta para, tal y como profetizó Alfonso Guerra, hacer que a España no la conociera ni la madre la que parió. Todos se trasladaron al Hotel Palace enfrente del Congreso de los Diputados. Desde el balcón de la habitación saludaron a la gente congregada, Guerra y Felipe agarrados de la mano. La famosa foto que tomó César Lucas. Carmen también estaba esa noche allí. Se la puede ver en las imágenes en una ventana. Intentando ver pero sin exponerse demasiado. No saludó al público ni besó en el balcón a su marido como, desde entonces, harían todas sus 'sucesoras': Ana Botella, Sonsoles Espinosa, Elvira Fernández y Begoña Gómez

El papel de Carmen Romero durante sus años en La Moncla sería como el de esa noche. Expuesta a la curiosidad púbica, a las servidumbres del cargo de su marido y también a sus beneficios y al mismo tiempo queriendo que ese momento histórico no le quitase su propia personalidad. Una búsqueda constante de equilibrio que en ocasiones la convirtieron en el centro de todas las miradas. Una lucha para seguir siendo la profesora de literatura que militaba en UGT pero que chocaba con la realidad de la mujer que conseguía recibir en un palacio a su ídolo literario Gabriel García Márquez. Un pulso consigo misma y con los demás que libró durante años. 

Sevillana de familia conservadora

María del Carmen Julia Romero López nació en Sevilla en 1946 en el seno de una familia conservadora. Su padre Vicente Romero era un médico militar que llegó a ser concejal en el consitorio franquisa de la capital hispalense. Aunque soñaba con ser misionera en 1964 comenzó a estudiar el facultad de Filosofía y Letras. 

Carmen Romero y Felipe González en un mitín. 

En esos años Carmen pasó de su relación con los grupos cristianos de base a acercarse a posturas de izquierdas. Eran tiempos convulsos en la universidad española y Carmen, además, tenía intereses culturales. Su afición al teatro hizo que se convirtiera en amiga de Alfonso Guerra y que a través de él conociera a un grupo de jóvenes socialistas entre los que estaba su futuro marido Felipe González. En esa época también cantó y tocó la guitarra en Las Manos un grupo folk. Sin embargo, su género favorito eran las rancheras que le cantaba a la guitarra a Felipe. 

Boda por poderes con 'Isidoro'

Unas semanas después de terminar la carrera, en julio de 1969, Carmen accedió a casarse con Felipe González. Sin embargo, su boda fue un ejemplo de que también se iba a casar con la política. González no pudo asistir a la ceremonia por un compromiso con el partido y se casaron por poderes. El socialista Luis Urueña representó a Felipe en la boda. 

Tras una breve luna de miel se fueron a un encuentro en Francia con los socialistas exiliados. Cuando Rodolfo Lloplis, todavía Secretario General, le preguntó a González que cuál era su seudónimo para la clandestinidad ante la sopresa de González fue Carmen Romero quien respondió asegurando que era 'Isidoro'. Romero tomó el nombre de un cuento de su infancia. 

Los primeros años del matrimonio fueron complicados en lo económico. Felipe vivía de su trabajo como abogado laboralista y Carmen daba varias horas de clase de francés en un instituto mientras preparaba oposiciones. En Sevilla nacieron sus dos primeros hijos: Pablo y David

De Sevilla a La Moncloa

Suresnes 1974. Felipe González y sus amigos sevillanos se hacen con el poder del PSOE todavía en el exilio. La vida en Sevilla se acabó y el matrimonio se mudó en 1975 a Madrid en un piso en la calle del Pez Volador en el barrio de La Estrella. A Carmen nunca le gustó vivir a Madrid y tardó casi un año y medio en conseguir plaza como profesora de literatura en el Instituto Calderón de la Barca. En cuanto a las amistades se sentía cómoda con Miguel Boyer y su mujer Elena Arnedo, con Carlos Zayas y su pareja Massiel y con el empresario Enrique 'Pichirri' Sarasola y su mujer la colombiana María Cecilia Marulanda. 

Los González y los Sarasola. 

Durante los años de la Transición, Carmen rehuía a la prensa aunque participó en las campañas electorales de 1977 y 1979 e incluso concedió un entrevista ¡Hola! como mujer del candidato a la presidencia. Mientras la situación política española vivía una de sus etapas más ajetreadas, los González-Romero tenían a su tercera hija, María, que nació en 1978 unos meses antes de la aprobación de la Constitución. 

Y llegó la campaña de 1982. Carmen se ufanaba en sus declaraciones en no querer dar por sentado que iban a acabar en La Moncloa. En una charla con Carmen Rigalt aseguró que "no iba ejercer de mujer de presidente". Un mantra que se repetía más para convencerse a sí misma que al resto del mundo. 

El 3 de diciembre se instalaron en La Moncloa. Los primeros años Carmen intentó seguir manteniendo su trabajo en el insitituto Calderón de la Barca en horario nocturno pero, finalmente, le aconsejaron que era mejor, por seguridad y desplazamientos, dejarlo. 

En esa primera etapa concedió entrevistas a periodistas como Manuel Vázquez Montalbán, a Francisco Umbral para El País y a Jaime Peñafiel para ¡Hola!. Jaime le regaló tras su encuentro un bonsai a Carmen y así empezó Felipe González su famosa colección que luego donó al Jardín Botánico. 

Carmen Romero en una imagen reciente. 

Sin embargo, Carmen parecía no encontrar su sitio. En las entrevistas se confesaba con naturalidad y opinaba de política y de la vida social sin problemas. Luego se arrepentía cuando desde la prensa y la oposición se la criticaba. Intentaba no acudir a actos oficiales pero, en ocasiones, cambiaba de opinión o llegaba a acuerdos con su marido para no provocar comentarios. Así, nunca se sabía si Carmen acudiría o no. 

En 1988 no lo hizo en la visita oficial de Mario Soares, el presidente portugués cuya esposa se quedó sorprendida y provocó una imagen (dos presidentes, una esposa) que llamó la atención pero que indignó mucho cuando se supo que Carmen estaba en Roma alojándose en la embajada y con escolta visitantando museos y boutiques de moda. 

Al ruedo político

En otoño de 1989 Carmen tomó la decisión de dar el salto a la política activa y presentarse al Congreso por la circunscripción de Cádiz. Desde la oposición se critó mucho que la mujer del presidente saltara al ruedo político. Críticas que luego olvidaron cuando, quince años después, hizo lo mismo Ana Botella

Carmen obtuvo un gran seguimiento por parte de la prensa durante la campaña y no siempre para bien. Su "jóvenes y jóvenas" en un mitín fue criticado y parodiado durante años. Con todo, obtuvo el escaño y lo revalidó en las siguientes tres convocatorias. En 2004 no repitió en la lista electoral, algo que generó comentarios y los motivos de salida de la lista electorial nunca se aclararon del todo. Cinco años después, por idea de Sonsoles Espinosa, José Luis Rodríguez Zapatero la incluyó en la lista del PSOE al Parlamento Europeo. Se mantuvo en Bruselas hasta 2014. 

Políticamente, Romero también quiso desmarcarse y mantener sus posiciones independientes de su marido. Así, cuando se produjo la ruptura entre UGT y Felipe González, Romero intentó acercar posturas entre su marido y Nicolás Redondo. Cuando el partido se dividió entre 'guerristas' y 'felipistas', Carmen Romero no tuvo problemas en dejarse fotografiar sonriente con Alfonso Guerra en los pasillos del Congreso dejando clara su postura. Por si a alquien le quedadaba alguna duda, ya fuera de La Moncloa dijo lo siguiente en una entrevista: "Nunca he sido felipista". 

El divorcio

En 1996, tras el tirunfo del PP de José María Aznar, los González-Romero dejaron Moncloa rumbo a su casa de Somosaguas. La salud del matrimonio ya había sido puesto en cuestión desde hacía años. En 1985 un rumor falso llegó a vincular a Felipe González con Merry Martínez-Bordiú, nieta de Francisco Franco y exmujer de Jimmy Giménez Arnau. La propia protagonista lo desmitió vía exclusiva. Rumores hubo durante años de relaciones del presidente con todo tipo de mujeres: actrices, una aristócrata andaluza... Nunca se confirmó nada pero el runrún de las crisis matrioniales nunca desaparecieron. 

Mar García Vaquero y Felipe González. 

A finales de 2008 se hizo pública la ruptura del matrimonio y que Felipe González había iniciado una relación con Mar García Vaquero, cuñada de Pedro Trapote y exsecretaria del que fuera íntimmo amigo del presidente, el empresario Luis García Cereceda. Con ella, el expresidente del Gobierno se trasladó a vivir al barrio de Salamanca. En 2012, la pareja contrajo matrimonio. 

Desde entonces, Carmen Romero sólo h hablado de su situación en una ocasión. Fue en 2010 en Vanity Fair donde aseguró que ella y su marido llevaban años practicamente separados antes de su divorcio. "Veinte años antes nos habíamos quitado las alianzas", aseguró. 

Poco se sabe de la vida de Carmen Romero hoy. Sentimentalmente se la vinculó tras su divorció con otro histórico socialista, el madrileño José María Mohedano. Una historia de la que nunca hubo confirmación oficial. Hoy vive alejada de la política, de la prensa y es feliz con sus nietos e hijos y coincide en eventos familiares con sus exmarido.

Cuarenta años después del triunfo arroyador de Felipe González, Carmen Romero no ha visto el desgaste de su imagen y la cierta decepción que el expresidente del Gobierno ha generado en algunos sectores de la izquierda. Parece cumplirse así el retrato que de Carmen hizo Francisco Umbral en 1991: "Esta claro que, aparte relación conyugal, ella está más a la izquierda que su marido, el presidente. Felipe González la ha decepcionado como socialista. [...] Sin duda, prefiere Ferraz a una reunión en casa de Isabel Preysler. [...] Carmen que podía haber sido la reina de un socialismo en cuatrocomía, evita todo eso por decoro intelectual y por decoro político". 

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