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Edificio con fachada de vidrio y un letrero que dice "df" en un cartel negro, acompañado de la frase "Powered by experience" en letras rojas.
INVESTIGACIÓN

Duro Felguera agrava su crisis: Futuro incierto en la siderúrgica con pérdidas récord

La asturiana cerró 2024 con pérdidas de 98 millones, un incremento del 36% respecto a sus ya abultados números rojos

La crisis que atraviesa Duro Felguerase ha agravado considerablemente en el último ejercicio. Ahora, sus cuentas muestran que en 2024 la compañía asturiana del sector de bienes de equipo y la ingeniería industrial cerró el año con pérdidas de 98,3 millones de euros. Esto supone un incremento del 36,2% respecto a las ya abultadas pérdidas de 72,2 millones del año anterior. 

Desde el sector advierten que estos datos evidencian un deterioro financiero que se ha vuelto crónico. Una situación que amenaza la supervivencia de una firma con más de 165 años de historia.

Duro Felguera fue fundada en 1858 en Langreo (Asturias) como parte del impulso industrializador de Pedro Duro Benito. Durante buena parte del siglo XX, la compañía fue un referente en la siderurgia española, compitiendo con gigantes como Altos Hornos de Vizcaya. 

Con el paso del tiempo, y tras los procesos de reconversión industrial de los años ochenta y noventa, la empresa se reorientó hacia el diseño y ejecución de proyectos industriales llave en mano, sobre todo en el ámbito de la energía y las infraestructuras.

Edificio moderno con fachada de vidrio y un logotipo rojo en la entrada, cielo despejado y árboles alrededor.
Sede de Duro Felguera | Europapress

Sin embargo, la exposición internacional y la asunción de proyectos cada vez más complejos y costosos supuso un riesgo que terminaría pasando factura. A partir de 2014, con la firma de un contrato para construir una central térmica en Argelia valorado en 544 millones de euros, Duro Felguera comenzó a adentrarse en una etapa de inestabilidad. Problemas de ejecución, litigios y el retraso o cancelación de proyectos mermaron su liquidez.

En 2020, la pandemia del COVID-19 agravó la situación. La compañía, ya lastrada por su elevada deuda y su incapacidad para captar nuevos contratos rentables, se vio obligada a recurrir a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para evitar la quiebra. 

El Estado inyectó 120 millones de euros a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, quedándose con dos asientos en el consejo de administración. A pesar de esta ayuda, los problemas estructurales de la empresa no se resolvieron.

Los planes de recuperación de Duro Felguera no dan fruto

En 2023, en un intento por estabilizar sus cuentas, Duro Felguera aceptó la entrada en su accionariado de los grupos mexicanos Prodi y Mota-Engil. Estos inyectaron 90 millones de euros a cambio de controlar el 54,66% del capital social. Esta operación se presentó como una oportunidad para revitalizar la empresa y abrir nuevos mercados en Latinoamérica. 

Sin embargo, los resultados no se tradujeron en una mejora significativa. Las ventas apenas crecieron un 2,2% en 2024, alcanzando los 286 millones de euros. Mientras que  las pérdidas de explotación aumentaron un 45,1%, situándose en 95,5 millones. Además, el patrimonio neto se hundió hasta los -269,2 millones.

La compañía explicó estos resultados negativos por el aumento de los aprovisionamientos y los costes indirectos vinculados a litigios abiertos. Entre ellos, el más destacado es el que mantiene con la empresa argelina Sonelgaz, que exige una compensación de hasta 417 millones de euros por la paralización del proyecto en Djelfa. 

Un grupo de personas en una reunión de accionistas, con una pantalla mostrando a una persona en videollamada y un logotipo rojo en la pared.
Reunión de accionistas minoritarios de Duro Felguera | Europapress

Este conflicto, que se dirime en la Cámara de Comercio Internacional de París y ante la Cámara Argelina de Comercio, representa una amenaza existencial para la firma asturiana. Como ya informamos en elcierredigital.comDuro Felguera ha intentado renegociar y espera que la indemnización final ronde los 100 millones de euros. Esto le permitiría seguir operando, aunque con respiración asistida por parte del Estado.

De hecho, el Gobierno, a través de la SEPI, está cerca de convertirse en su primer accionista. El brazo gubernamental transformará en acciones los 120 millones de euros de deuda que mantiene la compañía con ellos. Sin embargo, desde La Moncloa han dejado claro que no firmarán ningún acuerdo si no se encauza antes el litigio con Argelia.

La mano del Ejecutivo también se ha dejado notar en la reciente decisión de Indra, controlada por la SEPI, de adquirir "El Tallerón", los talleres de calderería pesada ubicados en Gijón y que emplean a 120 personas. La operación ha sido vista en algunos sectores como un "minirescate" para aliviar la situación de la compañía.

Preconcurso, prórrogas y futuro incierto

Otro de los frentes abiertos de la asturiana Duro Felguera es el preconcurso de acreedores que solicitó a finales de 2024. La medida, recogida en la legislación española, permite a las empresas negociar con sus acreedores antes de declararse en insolvencia formal. Este mes de marzo, el Juzgado de lo Mercantil n.º 3 de Gijón autorizó una prórroga de tres meses para continuar con las negociaciones. 

La dirección de la empresa informó de que el 96,5% de los acreedores estaban a favor del plan de reestructuración propuesto. Estos números dan una leve esperanza de evitar el concurso formal.

Mientras tanto, la situación laboral de la plantilla, compuesta por unos 1.500 trabajadores, permanece en vilo. Aunque la empresa ha evitado hasta ahora aplicar despidos masivos, el deterioro financiero hace temer una reestructuración profunda. Especialmente si no se alcanza un acuerdo viable con los acreedores y socios estratégicos.

Corrupción, auditorías y deterioro reputacional

Otro de los frentes abiertos de Duro Felguera es el judicial. En enero de 2024, la Audiencia Nacional confirmó el procesamiento de la empresa y de varios exdirectivos por su presunta implicación en el pago de sobornos a funcionarios venezolanos.  En julio, la Fiscalía Anticorrupción solicitó una multa de 160 millones de euros. Actualmente, el caso se encuentra en fase de preparación para juicio oral.

Además, la auditora Deloitte expresó en su informe dudas serias sobre la viabilidad de la empresa como negocio en funcionamiento

Por si fuera poco, la CNMV suspendió la cotización de Duro Felguera a finales de noviembre de 2024. Todo debido a la reclamación de Sonelgaz y a la ruptura del contrato de Djelfa. 

La empresa también ha perdido contratos en Canadá y Portugal. Allí, clientes como Maire Tecnimont y Holcim decidieron prescindir de sus servicios por la inestabilidad operativa y económica.

Edificio de oficinas con un letrero grande de
Sede de Duro Felguera | Europapress

Según publicó La Nueva España, Duro Felguera incluso intentó vender su sede por más de 20 millones de euros y seguir en ella como inquilino. Algo que muchos interpretan como una maniobra desesperada para obtener liquidez. 

La negativa de los bancos a seguir financiando la empresa ha empujado a su directiva a buscar fórmulas imaginativas para evitar la quiebra.

El final de 2024 también estuvo marcado por la abrupta dimisión del consejero delegado Jaime Argüelles. Fuentes sindicales afirmaron que la salida estuvo motivada por el mal estado de las finanzas y la presión de los propietarios mexicanos. Estos exigen esclarecer más de 200 millones de euros en gastos bajo sospecha.

El presidente asturiano, Adrián Barbón, también ha instado al Gobierno central a exigir a los grupos Prodi y Mota Engil un plan de viabilidad firme. Todo con el objetivo de evitar que Duro Felguera se convierta en un agujero sin fondo para las arcas públicas. 

"Es normal que se exija un plan de viabilidad. Porque el dinero público es el dinero de todos, y ahí hay 120 millones de la SEPI. Además de alrededor de 6 millones del Principado de Asturias", declaró.

Un futuro condicionado por decisiones urgentes

Duro Felguera se encuentra en una encrucijada definitiva. Motivada especialmente por la acumulación de pérdidas, el litigio millonario en Argelia y la pérdida de contratos internacionales. Otros frentes ‘peligrosos’ según fuentes del sector son las dudas de las auditoras y el deterioro de la estructura financiera de Duro Felguera. 

De no encontrar una solución viable y pactada con acreedores, trabajadores e inversores, el concurso de acreedores será inevitable. Y con él, se cerraría un capítulo clave de la historia industrial española. 

La esperanza reside en la capacidad de reestructuración interna, el apoyo institucional y el eventual desbloqueo de sus conflictos legales.

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