19 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

El expolítico socialista advierte que "veremos el coste que habrá cuando Pablo Iglesias recupere el mando y provoque una rebelión contra el Gobierno"

Rafael Vera, exsecretario de Estado de Interior ante la Amnistía: "Me duele mucho...las víctimas de ETA y sus familiares merecen un recuerdo permanente"

Exclusiva El exsecretario de Estado Rafael Vera.
El exsecretario de Estado Rafael Vera.
Rafael Vera Fernández-Huidobro, ex secretario de Estado para la Seguridad del Gobierno de España entre 1986 y 1994, siendo Felipe González su presidente, fue un hombre clave del ejecutivo socialista en la lucha contra ETA. Hoy, tras haber pasado por la cárcel, vive retirado en Segovia. Ante el pacto firmado entre PSOE, Bildu, Junts y ERC, el expolítico ha recalcado a elcierredigital.com que "es la primera vez que no he oído a Pedro Sánchez decir que quiere gobernar para todos los españoles".

El mandatario socialista Rafael Vera Fernández-Huidobro ha encontrado en la provincia de Segovia un refugio en el que vivir a sus 78 años de edad. Lo hace junto a su mujer. Lejos del ruido de Madrid, ciudad donde nació y en la que residió durante muchos años. El que fuera el hombre que dominó todos los entresijos del ministerio de Interior socialista durante casi una década revela a elcierredigital.com que "se encuentra preocupado con los hechos que hoy acontecen en el seno de la vida política española", fundamentalmente tras la presentación de la Ley de Amnistía, clave del pacto firmado entre PSOE, Bildu, Junts y ERC. 

La política fue el ámbito en el que Rafael Vera se labró una carrera, que comenzó en 1982, cuando fue nombrado director de Seguridad del Estado español. Dos años más tarde, ya le hicieron subsecretario del ministerio de Interior y en 1986 saltó a la Secretaría de Estado para la Seguridad, desde donde se aplicó para erradicar a la banda terrorista ETA.

Durante su marcada y prolongada carrera trabajó mano a mano con los exministros de Interior José Barrionuevo y José Luis Corcuera. El ejercicio de su cargo coincidió con la época de los peores crímenes de la banda terrorista vasca.  El expolítico socialista asegura ahora a elcierredigital.com que "intenta no perder la memoria de aquellos años tan difíciles" en los que vivió en primera persona el terrorismo de ETA que sembró el terror en toda España. 

- Como exsecretario del ministerio de Interior durante los peores años del terrorismo de ETA, ¿cómo ha recibido usted el pacto entre PSOE y  las fuerzas nacionalistas?, en concreto con EH Bildu, herederos de Herri Batasuna.

- Aunque actualmente se habla de una segunda Transición, la Transición que vivimos entonces fue una tarea de titanes, es decir, complicada, mucho menos organizada, preparada y diseñada. Las dificultades que había eran notables, había que cambiar muchas cosas. Por tanto, tocar todo aquel tema y tratar de darle la vuelta al modelo de país que hemos construido y la forma de convivencia en la que estábamos, a mí me parece un error gravísimo.

Todo eso me crea preocupación, pero también los últimos acontecimientos añadidos con esta propuesta de la Ley de Amnistía para unos involucionistas, aunque sean nacionalistas y lo hayan hecho en el mundo político y sin utilización de armas, es un añadido más. El objetivo es el mismo, romper España, acabar con el Estado español y crear una situación de confrontación social muy notable.

Yo creo que hay cosas, siempre lo he pensado, incluso también durante la lucha contra el terrorismo, que se pueden hacer y que hay que hacer cuando afectan a los intereses del Estado, del presente y del futuro. Pero siempre hay que hacerlos desde el consenso con la otra parte, con la oposición. Zapatero, por ejemplo, que para mí ha sido en buena medida el ideólogo iniciador de todo lo que estamos viviendo, empezó con la modificación del Estatuto de Cataluña y lo hizo sin contar con el Partido Popular.

Y aquellos polvos traen estos lodos. Es decir, los catalanes independentistas justificaron el inicio de todo el proceso en función de la aprobación de aquel estatuto, que salió como salió después de la modificación del Constitucional. Como digo, no hay que olvidarse que el inicio de todo el proceso empezó con Artur Mas y no con Puigdemont. Es un culebrón largo y complicado. Y eso no se ha corregido. Al revés. Se está incentivando todavía más la creación de la trinchera.

Rafael Vera durante la entrevista con elcierredigital.com.

La trinchera, en la que Pedro Sánchez se ha puesto al frente de una coalición que ya no es Frankenstein, como la llamaba Rubalcaba, es Drácula. Una coalición que además no es progresista, es mentira. Hay dos partidos notablemente de derechas, uno Junts per Catalunya y el otro, el PNV, que aunque tiene visos demócrata cristianos, más liberales y tal, también es de derechas. Ante esta circunstancia, se ha generado un discurso de frentismo. Y a mí me parece que, primero, es un discurso equivocado, y segundo, el país no se merece esta situación que provoca un malestar general de la población.

- ¿Usted cree que hay un malestar generalizado con el Gobierno actual?

-Sí, sí, con la situación en general del país. El tema es que el que tiene que tomar decisiones, negociar y dialogar es el presidente del Gobierno, es el que siempre tiene que tomar las iniciativas. Ha tenido oportunidades, porque se ha visto con el señor Núñez Feijóo y no ha sido capaz de plantearle la posibilidad de llegar a un acuerdo, a un consenso. Porque a lo mejor sí que hay que hacer cosas como las que se hacen. Yo siempre lo he pensado, cuando estás en el Gobierno, tienes que hacer cosas difíciles de entender para la opinión pública, de digerir. Pero en ese caso, tienes que negociarlas, porque afectan a la estructura del Estado y a la estabilidad del país. Eso es la democracia, el diálogo con todos. Y aquí se ha excluido del diálogo a la mitad de la población española. La mitad de los españoles están fuera del diálogo. Y además, cada vez con más obstáculos para recuperar un encuentro. 

Este pasado miércoles, Alfonso Guerra lo decía muy claramente, y es un hombre sensible, humano, con una gran cabeza, y reflexionaba sobre esto. Siempre ha tenido sentido de Estado. Y lo manifiesta ahora claramente. Bueno, tengo libertad de expresión y no estoy de acuerdo con lo que está pasando. Que no es un problema del partido, es un problema de los que están dirigiendo el partido. 

- EH Bildu es el brazo político de Herri Batasuna, quienes hace décadas asesinaron a políticos de las filas socialistas como Enrique Casas, Ernest Lluch o Juan María Jaúregui, ¿cómo cree que se deben de sentir sus familiares?

- Me duele mucho. Ya no solo en el plano político y social sino en el plano personal, porque además el llegar a esta situación de democracia  se debe al gran mérito de un montón de muertos que ha causado el terrorismo, y esos muertos ya han pasado al olvido. Es decir, hemos llenado de parabienes, de indemnizaciones, de empleos y tal, al mundo de las víctimas... Pero esas víctimas ya no están, están sus familiares, sus amigos. Requieren y merecen un recuerdo permanente.

- ¿El PSOE no tiene un recuerdo para las víctimas?

- Ninguno, de manera permanente y ya con ETA ya acabada. Siempre hay gente que se lo adjudica a Rodríguez Zapatero, que fue el que estableció el último del diálogo, pero Zapatero cogió una ETA que estaba ya acabada. Es decir, ETA buscó esa salida porque no tenía ya posibilidades de seguir creciendo y haciendo lo que estaba haciendo, que era su 'modus operandi': matar, secuestrar y extorsionar. Esto está muy mal hecho, porque además no se han arrepentido, no han hecho ninguna reflexión en el sentido de cuestionar y condenar la violencia. Y están en lo mismo de siempre.

- Mertxe Aizpurua, portavoz de EH Bildu en el Congreso de los Diputados, reveló que "el pacto firmado con el PSOE goza de buena salud". ¿Realmente goza de buena salud?

- Parece que es un socio privilegiado del Gobierno y si es privilegiado y lo definen así, será que la salud no es mala. En esto de los pactos no vale lo que cuentan. Es evidente que además estamos en presencia de políticos que han hecho de la mentira el discurso, con lo que están cambiando constantemente las expresiones. Esto no es constitucional. Yo he visto hoy que uno de los vocales del Constitucional, que fue ministro de Justicia con Pedro Sánchez, va a abstenerse del debate que pueda plantearse el día que haya un recurso al Constitucional sobre la Ley de Amnistía. Está bien, está bien. Pero eso no lo dijo solamente el ministro de Justicia. Pero eso lo dijo también en su día Pedro Sánchez una vez y otra vez.  No puedes cambiar de la noche a la mañana.

Aquí hay dos cuestiones importantes. Una, no caigamos en la mentira, en engañar a la opinión pública en temas de gran trascendencia. Al menos lo que puedes hacer es callarte. Si tienes en mente hacer un cambio, no hables de que la amnistía es inconstitucional y que nunca vas a amnistiar a la gente que lo que ha hecho es un golpe de Estado. No lo digas. Y si resulta que un día lo tienes que decir, pues empieza diciendo que mentiste entonces. Que la reflexión que hiciste era equivocada y que tienes que rectificar. Y explicar las razones para que la opinión pública lo entienda. Hemos visto polémicas muy duras, muy difíciles de digerir, que se han trasladado a la opinión pública malamente.

Ahora vemos que han cesado a Irene Montero, exministra de Igualdad, por la puerta de atrás. Veremos el coste que va a tener cuando Pablo Iglesias recupere el mando y empiece a provocar una rebelión contra el Gobierno. Aquí también hay que esperar una actitud frentista.

- La palabra Amnistía ha vuelto a resonar en 2023 como ya lo hizo en 1977, cuando se aprobó una Ley de Amnistía en la que tuvo mucho peso el nacionalismo vasco.

- La Ley de Amnistía en aquel momento era imprescindible. La situación entonces era pasar de una dictadura a una democracia. Es que me duele mucho lo que está pasando. Entre otras cosas por el valor que tuvo aquello y por el costo que tuvo en todos los sentidos. Se trataba de implementar la democracia y todo lo que conllevaba la puesta en marcha de la Constitución, sabiendo los legisladores que ETA iba a seguir actuando.

Y fue así. Juan José Rosón, el último ministro de Interior antes de llegar el PSOE al Gobierno, había ya iniciado un proceso con ETA Político Militar. Parte de los que estaban en prisión iban a ir saliendo. Los que estaban fuera, huidos, volverían también y se presentarían en la Audiencia Nacional. Fue un proceso muy bien ordenado. Con la intervención de los tribunales, de los jueces y de los fiscales. 

Ahora podría haber alguna discusión, un sector que no esté muy de acuerdo. Pero en el fondo todos lo estarán, porque este es un Estado de Derecho. Y uno de los pilares fundamentales es la Justicia. Y esto que estamos viviendo es una forma de manipular desde el poder político a la justicia, sin duda.  Esta iniciativa no cabe dentro de un Estado democrático. Supondrá dejar en entredicho todos los juicios, todos los procesos que ha habido hasta ahora relacionados con el tema. Imagínese que estuviésemos pendientes, a estas alturas, del juicio del teniente coronel Tejero. Pues tendríamos que aplicarle la misma doctrina. Entonces fue un intento de golpe de Estado con armas, y aunque esto es otra cosa, es lo mismo.

Rafael Vera:

- Alfonso Guerra, Paco Vázquez, Joaquín Leguina o Felipe González son algunas de las voces históricas que se han alzado contra la situación política actual.

- La verdadera Transición la hizo el PSOE porque la UCD era una prolongación de lo que había antes. Muchos de los que estaban en la UCD gobernando eran o altos funcionarios o habían estado en los últimos Gobiernos de Franco. Y, por tanto, nosotros fuimos los que la asumimos desde el año 82. Yo no quería hacer una política en Interior partidista. No quería ni podía. 

- Usted permaneció en el ministerio de Interior durante doce años y hoy es Fernando Grande-Marlaska quien continúa al frente a pesar de las polémicas que le han salpicado. 

- Bueno, a mí lo de la figura de Marlaska me causa curiosidad, porque siempre tengo un cierto aprecio y una cierta consideración hacia los titulares de Interior. No es un ministerio fácil de llevar, con terrorismo o sin él, y por eso siempre admiro a la persona que está ahí, aunque cometa errores. Yo también los cometería. Y, además, tiene el gran mérito de haber sido juez en la Audiencia Nacional, un juez, además, vinculado y muy activo en la lucha contra el terrorista. La Guardia Civil y la Policía tenían muy buena opinión de su actuación en la Audiencia Nacional como juez.

Me sorprendió su cambio y algunas decisiones que ha tomado que yo no comparto, pero el que tiene los datos es él. Hay que respetar mucho, dejar a un lado la ideología o la posible ideología política del funcionario que en ese momento esté sometido a algún tipo de ascenso o de mérito. Hay que pensar solo en el colectivo, es decir, los Cuerpos de Seguridad del Estado no son cuerpos vistos globalmente de izquierdas, pero ni aquí ni en ningún lado del mundo. Por tanto, no puedes aplicar cuestiones que tengan que ver con tu ideología y, sobre todo, en aquellos años, cuando lo que importaba era la eficacia, el que estuviesen dispuestos a combatir el terrorismo en primera línea, y eso es lo que yo, desde luego, hubiese mantenido siempre.

- En cuanto a la Ley de Amnistía, Patxi López, el portavoz del PSOE, ha recalcado que la norma "es una decisión valiente" y que las manifestaciones que se dan en la sede de Ferraz "están alentadas por la derecha".

- Bueno, yo creo que ese es el discurso oficial del Gobierno, el discurso de siempre. 

- En un programa de Televisión Española usted dijo que durante los años de plomo se estaban jugando la democracia, ¿actualmente cree que la democracia está en juego?

- No quiero llegar a creer eso, pero sí me preocupa lo que está pasando. Yo estoy muy cerca de la calle y veo a la gente. Y está crispada, está muy crispada, gente que seguramente podría votar al PSOE está crispada, y eso me preocupa. Crear ese ambiente me preocupa. Y, además, es que el presidente del Gobierno no intenta arreglarlo. Va a la investidura y el discurso suyo es frentista. No es de tender la mano a la oposición. Es la primera vez que no le he oído decir en una investidura que quería gobernar para todos los españoles. Y un presidente, aunque no lo piense, lo primero que tiene que hacer es decirlo, a mí me ha votado un sector de la población, pero mi interés y mi obligación es gobernar para todos los españoles, que es una frase que no recoge a la totalidad, pero puede recoger un cierto contento entre muchos votantes de la derecha, del centro derecha. Eso me preocupa.

- Muchos de los jóvenes que integran las nuevas generaciones desconocen quien es Miguel Ángel Blanco, Ortega Lara o Emiliano Revilla, ¿cree que hay un olvido generalizado de los peores años de la banda terrorista ETA?

- No lo saben y además hay gente que no quiere que lo sepan, y eso es lo más preocupante. Hablando de Patxi López, me llaman la atención sus comentarios y actitudes habiendo ostentado el cargo de Lendakari en el País Vasco y habiendo vivido todo el tema de los atentados. Que todo esto se borre de un plumazo, de la memoria y de la cabeza, me cuesta pensar que no lo lleve en el corazón grabado a fuego, ¿no? Me cuesta pensarlo porque habrá asistido a varios entierros de compañeros suyos. Es decir, es muy pronto para decirle a los de Bildu, 'pasen ustedes aquí, que van a ser tratados de la misma manera'. Eso requiere un tiempo, requiere un esfuerzo notable por parte de Bildu y requiere que todos los crímenes que quedan pendientes de resolverse, se resuelvan, que todavía hay muchos. Por ejemplo, he leído que el último jefe de ETA, Miquel Antza, está en el País Vasco trabajando para ayuntamientos en el tema del Euskera. Hay muchos terroristas que cuando empezaron a perder Francia como refugio tomaron otra dirección, pero había otros locos que hubieran seguido como antes, y actualmente seguro que los hay también. Estarían dispuestos a seguir. Yo creo que hay todavía un grupo que cuestiona toda la operación que se llevó con Bildu y que estarían dispuestos a volver a coger las armas, no tengo ninguna duda de eso.

- Hay muchas víctimas de ETA olvidadas...

- Hay guardias civiles y policías que no han podido volver al Cuerpo, que están viviendo, no digo en la miseria, pero casi, y que estuvieron en el frente. Todos hemos cometido errores. Estos señores también, pero si usted es tan generoso con los que mataban, a los que defendían los objetivos para perseguir a los asesinos, hombre, tráteles usted por lo menos igual. En cambio, no hemos sido capaces de eso. No he oído en ningún sitio decir, 'oye, vamos a hacer un homenaje a los que estuvieron combatiendo el terrorismo y que se quedaron sin trabajo, sin familia, y que están olvidados y arrinconados'.

Felipe González y Rafael Vera.

- Con el PSOE en el Gobierno tuvieron lugar las 'Conversaciones de Argel', en las que usted estuvo presente, sentándose frente a los terroristas Eugenio Etxebeste 'Antxón', Belén González Peñalba e Iñaki Arakama Mendía 'Makario'.

- Hubo mucha política por medio, tuvimos que tomar decisiones en relación con procesos de diálogo con ETA presionados por los franceses, por el presidente Françoise Miterrand, que decía que esto había que resolverlo por la vía política. Tengo que adelantar que el presidente González nunca estuvo muy de acuerdo en hablar con ETA, nunca tuvo entusiasmo en ese punto, decía que no cabía, que esta gente había que combatirla y acabar con ella por la vía policial. Pero teníamos la presión del presidente de la República Francesa que siempre mencionaba a Felipe, al rey Juan Carlos o a mí que esto había que resolverlo por la vía política y que  requería una cierta vía de diálogo, hasta el punto de que ellos facilitaron algunos encuentros en las negociaciones previas para montarlo en Argel. 

En ese momento habíamos iniciado en el Gobierno de Felipe González relaciones empresariales con Argelia para el tema del gas. Que se convirtiese Argelia en el principal suministrador de gas para España. Creo recordar que al frente de esa negociación estaba Alfonso Guerra, el vicepresidente.

ETA había estado en los años 70 entrenándose en los campos de refugiados palestinos en Argelia de Sabra y Chatila, y en la escuela de Souma de la policía argelina. Allí habían estado entrenándose militantes de ETA en los últimos tiempos de la dictadura franquista. Y por entonces Argelia quería establecer una buena relación con España, de cierta afinidad, y decidieron vendernos un encuentro con ETA que ellos iban a apadrinar y aseguraron que iban a forzar que ETA hiciese una tregua mientras que durasen las conversaciones. Era un momento muy delicado, había que intentar a toda costa que se produjese ese encuentro en Argel. Lo que yo perseguía en el encuentro, sabiendo que no iba a prosperar el diálogo, era que Argelia expulsase a los terroristas de ETA que estaban en su territorio. Entonces empezamos las conversaciones, fuimos Juan Manuel Eguiaray y yo. Nos reunimos en una casa en Argel con la cúpula de los que estaban allí, que era Etxebeste, porque había muerto ya Txomin que era el que iba a reunirse con nosotros, Belén González Peñalba y Makario. Yo lo viví con mucha incomodidad y recuerdo que en una dependencia aparte había una serie de miembros de Herri Batasuna que les asesoraban, entraban y salían y preguntaban. Es decir que los que dirigían el asunto pertenecían claramente al aparato político.

- ¿Cómo finalizaron aquellas conversaciones?

- Aquello acabó mal pero después de muchas discusiones y de muchos viajes que hice a Argelia, conseguí que los expulsaran. Para comprobar que la expulsión tenía lugar mandamos un avión del Ejército del Aire, metimos a todos los terroristas que estaban allí en aquel momento y los mandamos a Santo Domingo. Yo había hablado con el general jefe de los servicios de inteligencia de Santo Domingo, que estaba dispuesto a controlarlos. Así que mandamos nosotros allí a unos guardias civiles y estuvieron muchos años en Santo Domingo controlados, los grabábamos en el hotel, en fin, sabíamos con quién hablaban, qué visitas recibían, qué llamadas telefónicas... era una buena fuente de información, sobre todo política. Iba mucho Íñigo Iruin, el abogado que sigue estando ahí con el procés, que parece que ha asesorado a Junts per Catalunya en la redacción de la Ley de Amnistía.

- Uno de los episodios más oscuros de la historia del Partido Socialista ha sido la guerra sucia.

- Ese es un tema que llevo mal, porque además hubo cierta deslealtad del Partido Popular. Lo digo así de claro y lo gritaré a los cuatro vientos. Hubo un momento en que el Partido Popular pensó que era algo a utilizar para acabar con Felipe González, no sabían cómo acabar con él en aquel momento y sacaron a relucir eso. A mí me molestó por varias razones. Primero, yo llegué a Interior y tuve que bregar con todo lo que había pendiente de la guerra sucia de los últimos años del régimen anterior y de la UCD, porque antes del Gal, hubo otro grupo importante que tenía más muertos que el Gal, que era el Batallón Vasco Español. Teníamos el deseo de pasar página pero no podíamos.

- Respecto al caso GAL ¿la dirección del Gobierno gestionaba estas informaciones? ¿Conocía la guerra sucia?

- Nosotros heredamos la guerra sucia y aquello reflejaba un poco el estado de impotencia que sentían los Cuerpos de Seguridad ante la actuación de ETA. No era una forma de combatir eficaz, pero la guerra sucia ha existido siempre en todas las actividades terroristas que ha habido en el mundo. Todos los servicios de inteligencia han actuado con guerra sucia, lo estamos viendo todos los días. Yo lo que tenía que hacer era que el cambio de Gobierno y régimen fuera lo menos violento posible dentro del conjunto de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

- Siempre se ha hablado de una 'X' en el Caso Gal...

- No hay un señor X detrás de los GAL. Y no hubo mucho más, porque fueron chapuzas, es decir, que no iban a ningún lado. Pero se convirtió en una herramienta política que ha seguido utilizándose en todas las legislaturas en las que ha gobernado el PSOE, es decir, utilizar en su contra a los asesinos del GAL.

- En 1989, usted ingresa en prisión por el caso Marey...

- Yo estuve condenado por el caso Marey. Entonces, ¿qué pasó con lo de la guerra sucia? Ellos nos mataban y nosotros nos defendíamos. Y cada uno buscaba en aquel momento la forma de defenderse que consideraba que tenía a mano. 

- Sr Vera, la sentencia del caso Maletines afirma que usted ordenó los pagos a los expolicías José Amedo y Michel Domínguez. ¿Qué le mereció esta sentencia?

- Eso salió vinculado con lo de la guerra sucia, lo de los policías José Amedo y Michel Domínguez, las mujeres... Pero yo hice un montón de pagos a viudas de guardias civiles, de policías. Intenté buscarles trabajo, en fin, acomodarlas en la nueva vida que tenían. Es decir, que eso salió porque estaba vinculado. Y entonces había periodistas y había medios y había políticos que les interesaba mover eso para debilitar al Partido Socialista.

-Es difícil pensar que una organización como los Grupos Antiterroristas de Liberación no tuvieran financiación y no se conociera en el Partido Socialista...

- Con el tema de la guerra sucia siempre han buscado novedades para ensuciar al Partido Socialista. Y ¿cómo va a estar al tanto de eso? Como dice Alfonso Guerra, el partido no es el que ha decidido la Ley de Amnistía sino los actuales dirigentes del partido.

- ¿Se considera una cabeza de turco del PSOE?

- No, cabeza de turco suena muy mal. Considero que me eligieron, en su momento, como el primer peldaño para llegar a defenestrar a Felipe González. Y lo tengo que decir, querían meter a Felipe en la cárcel y acabar con la figura del presidente del Gobierno. Y tenían que utilizar a alguien para llegar a él. Y me eligieron a mí porque, después de Felipe González, el cargo público que más tiempo ha permanecido he sido yo. Yo no he sentido nunca tentación alguna de señalar a alguien y nunca lo haré. 

Pueden ver la entrevista completa en las plataformas de Youtube y Spotify:

 

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