27 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

En los últimos meses han fallecido Carlos Falcó, Marqués de Griñón, a los 82 años victima del Covid-19 y su yerno Jaime Carvajal Urquijo

La tragedia se ceba en la familia Falcó: Fallece Fernando, Marqués de Cubas, a los 81 años

Fernando Falcó.
Fernando Falcó.
Fernando Falcó ha fallecido a los 81 años. El Marqués de Cubas fue presidente del Real Automóvil Club de España (RACE) durante 26 años (1976-1999). También fue un gran aficionado a los toros y se le atribuyeron varios romances con importantes mujeres en su juventud. Estuvo casado en dos ocasiones. Primero con Marta Chávarri, entre 1982 y 1989, con la que tuvo a su hijo Álvaro, y con Esther Koplowitz entre 2003 y 2009.

Siguen las tragedias en la familia Falcó. Tras la muerte de Carlos Falcó, Marqués de Griñón víctima del coronavirus y la de Jaime Carvajal Urquijo, yerno de éste y casado con Xandra Falcó, nacida del matrimonio de Griñón con Jeanninne Girod, Fernando Falcó, marqués de Cubas, ha fallecido este martes a los 81 años de edad. Se encontraba ingresado de gravedad desde el pasado jueves.

Nacido el 11 de mayo de 1939 en el Palacio de las Dueñas de Sevilla, propiedad de la casa de Alba, Fernando Falcó y González de Córdoba fue un bon vivant a la antigua usanza y considerado por muchos el último gran dandy de la alta sociedad española. Fue uno de los niños que formó parte de Las Jarillas, aquel colegio artificial que construyeron para Juan Carlos I cuando llegó a España para ser tutelado por Franco. Desde entonces la amistad con el hoy Rey Emérito fue íntima. Pocos podían presumir de tener de verdad acceso al círculo más privado del monarca, como Fernando Falcó.

Abogado de formación, el Marqués de Cubas consideraba necesario mejorar la infraestructura de las carreteras, poner la Guardia Civil de Tráfico a disposición del automovilista y que sea ésta la que vigile y sancione a los infractores. Llegó a ser presidente del Real Automóvil Club de España (RACE) durante 26 años (1976-1999). Respetado en el mundo del automovilismo llegó a tener gran amistad con pilotos míticos como Nicki Lauda o Jackie Stewart al que una vez al año visitaba en su casa de Escocia.

Su boda con Marta Chávarri en 1982.

Otra gran afición de Fernando Falcó eran los toros. Tenía barrera en Las Ventas y fue un gran seguidor de diestros tan populares como Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida o Paco Camino.

En sus últimos dos años tuvo varios problemas de salud que nunca quiso hacer públicos aunque eran evidentes. Sin embargo, nunca abandonó del todo la vida social y acudió a acontecimientos como la boda de Fernando Fitz-James Stuart, Duque de Huéscar con Sofía Palazuelo en 2018. La última vez que se dejó ver fue en enero de este año en el entierro de Pilar de Borbón. 

Según ha podido saber Elcierredigital.com de fuentes hospitalarias, "en los últimos días ya no ingería alimento" y pasó su último verano en Mallorca, donde solía acudir varios días durante sus estíos. Seguía viendose a menudo con su segunda esposa, Esther Koplowitz, con la que siempre mantuvo una muy buena relación personal.

Su matrimonio con Marta Chávarri

La vida de Fernando Falcó saltó realmente a la prensa cuando conoció a un joven que quería ocupar un puesto similar al de Isabel Preysler en las revistas del corazón: Marta Chávarri, diez años más joven que la filipina. Si el matrimonio de su hermano Carlos con la exmujer de Julio Iglesias convirtió a Griñón en carne de revista, a Fernando la pasaría los mismo con Marta.

Se conocieron en 1981, Marta había obtenido un permiso de conducir en Estados Unidos y necesitaba convalidarlo en España y acudió a Fernando, que por entonces presidía el Real Club del Automóvil.

En el historial amoroso de este aristócrata se acumulaban ya varios nombres de mujeres famosas. Se habló incluso de nombres como los de Ira de Furstemberg o la Emperatriz Soraya. Sobre estas cuestiones le interrogaba a principios de 1982 Mercedes Milá en Televisión Española, cuando soltó la bomba: “Eso forma parte ya de mi pasado, tengo ahora novia y me voy a casar con ella”. Así fue y lo hicieron en junio de ese mismo año acaparando la portada de ¡Hola! Esa sería la primera de las muchas portadas que ocuparía Marta en su vida, casi siempre, y desgraciadamente, para mal.

Con su hijo Álvaro.

Desde el principio del matrimonio se hicieron patentes las diferencias de carácter de Marta y Fernando Falco. Él estaba en un momento de retirada de la vida bullanguera, ella estaba deseosa de devorar la noche madrileña y de llegar a los más alto de la Jet Set. El nacimiento de su hijo Álvaro en 1983, les dio algo de paz. El afán de notoriedad llevó a Marta a acabar trabajando en La Revista, la publicación que el Grupo Zeta lanzó para competir con ¡Hola! y dirigida por Jaime Peñafiel tras su polémica salida de la publicación couché.

El cometido de la Marquesa de Cubas era realizar entrevistas junto a Rafael Ansón mientras éste celebraba una comida, su principal negocio. “Marta era un florero. Bellísimo pero florero al fin. No escribía ni una línea ni hacia una sola pregunta. Sólo sonreía en la mesa al lado del invitado de turno: Pajares, Ana Obregón… Estaba en el mercado en ese momento. Quería ser carne de portada. ¡Vive Dios que lo consiguió! Eso sí, creo que se ha arrepentido con creces”, aseguraba Jaime PeñafielElcierredigital.com.

Después de este escarceo pseudoperiodístico intentó una aventura empresarial montando una tienda de objetos de hogar con amigas como Katia Kañedo, amante en su día del marqués de Villaverde, Cristóbal Martínez Bordiú, el famoso yerno de Franco. Tampoco duró la cosa, pero Marta seguía su camino hacia la gloria mediática. Alcanzó la cima, cuando a inicios del verano de 1988 fue coronada como Lady España, un título que entonces administraba el periodista Santy Arriazu, y que premiaba mujeres con relevancia social y tirón en las revistas del corazón. A Marta la corona se la cedió su predecesora, la Duquesa de Alba. Así, acaparaba, al fin, todas las portadas.

Se convirtió en la chica de moda y hasta recibió ofertas para hacer cine. Ese mismo verano, además, entra una nueva ilusión en su vida: el empresario Alberto Cortina, una de las grandes fortunas del país, casado desde hacía años con Alicia Koplowitz.

Una separación polémica

El romance furtivo entre en el financiero y la marquesa, devenida en chica de portada, pronto comenzó a ser el tema de conversación del todo Madrid financiero y de los cenáculos de la Jet. De ahí pasó a ser objetivo de los fotógrafos de prensa. Y no pasó mucho tiempo para que lo lograran. Incluso, Jesús Mariñas deslizó en clave de cotilleo esta relación, titulando una crónica en Época de la siguiente forma: ‘Marta Chávarri pone una cortina de cemento en su vida’. Ella era la mujer del momento y él, junto a su inseparable primo Alberto Alcócer, el otro "Alberto", estaban inmersos en una guerra financiera para una gran fusión bancaria que iba a revolucionar España. Una unión de la que saldría "Cartera Central", con el Banco Central de Alfonso Escámez y teniendo al incipiente Mario Conde, entonces al frente de Banesto, como principal contrincante.

Con su segunda mujer, Esther Koplowitz, en una recepción real.

A finales de enero de 1989 la relación ya era cuasi pública. Toda España era consciente de la infidelidad de Cortina. Las fotos de la pareja saliendo furtivamente del hotel Palais Schwarzenberg de Viena, publicadas por la revista Diez Minutos, hicieron que la vida económica española se trastocase por completo. Para algunos ya para siempre.

Pero aún todo lo peor estaba por llegar. Si la portada de Diez Minutos puso su vida patas arriba, la de Interviú la convirtió en carne de escándalo. Bajo el título ‘Lo nunca visto de Marta Chávarri’ la revista mostraba la joven cubierta con un jersey en fuerte tono anaranjado y con un collar de perlas de tres vueltas. Pero lo más llamativo era que la mostraba sin ropa interior. No la llevaba para no dejar la marca bajo el ceñido vestido. Pensaba que con los panties no era necesario, pero los potentes flashes de las cámaras iluminaron las zonas oscuras y dejaron al descubierto toda su intimidad.

La separación entre Fernando Falcó y Marta Chávarri fue rápida y desde entonces la vida del aristócrata volvió a un segundo plano mientras Marta y Alberto Cortina no paraban de acumular portadas.

En 2003 Fernando volvió a la actualidad gracias a su boda con Esther Koplowitz. El morbo social estaba servido ya que Esther había sido cuñada de Alberto Cortina, el hombre por el que Marta dejó a Fernando Falcó. Descanse en paz.

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