25 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

Durante sus últimas vacaciones en Mallorca, la monarca ha dejado claro que la Familia Real está formada por ella, el rey Felipe VI y sus dos hijas

La reina Letizia cumple 51 años: Enfrentada a Doña Sofía y con papel de madre protectora

La reina Letizia.
La reina Letizia.
La reina Letizia ha vivido un verano definitivo. Durante su estancia en la isla de Mallorca ha dejado clara la unión de la familia real española y ha puesto de manifiesto la "tensión irreparable" que mantiene con su suegra doña Sofía. Hoy la monarca cumple 51 años. Desde que llegara a Zarzuela en 2003, doña Letizia ha fortalecido y endurecido su carácter. Un hecho que ha derivado en calificar a la reina como la "figura díscola" de la casa de los Borbones.

Este verano ha sido definitivo para la familia real española. Y, en especial para la reina Letizia quien a lo largo de su estancia en la isla de Mallorca ha recalcado la unión de la familia real española, que es la formada únicamente por el rey Felipe VI y sus dos hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. 

Además, a su llegada al archipiélago balear y como viene haciendo desde hace años, la soberana española marcó los actos que componen su agenda veraniega en Palma de Mallorca. Un hecho que no ponía en práctica su suegra, la reina Sofía, con quien a día de hoy y según revelaron a elcierredigital.com fuentes cercanas al entorno monárquico español existe una “tensión insoportable”. 

Desde que en 2003 se anunciara el compromiso matrimonial entre la entonces periodista de Televisión Española y el príncipe Felipe de Borbón, la personalidad y el carácter de la ya monarca, quien hoy cumple 51 años, se han fortalecido e incluso endurecido, siendo objeto de críticas por haberse convertido en la figura que ha distanciado a los miembros de la familia real española. 

La niña que soñaba con ser periodista 

En 1972 el cantante Jaime Morey obtenía el décimo puesto con el tema 'Amanece' en el Festival de Eurovisión celebrado en el Usher Hall de la ciudad escocesa de Edimburgo, el general Francisco Franco asistía a la boda de su nieta Carmen Martínez- Bordiú con el príncipe Alfonso de Borbón Dampierre y en el municipio asturiano de Oviedo, el matrimonio formado por la enfermera Paloma Rocasolano y el periodista Jesús Ortiz daban la bienvenida a su primera hija, una niña a la que pusieron de nombre Letizia. Posteriormente, a la pequeña Letizia se unieron dos niñas más: Telma, que nació en 1973 y Érika, que llegó al mundo en 1975. 

Las hermanas Ortiz-Rocasolano nacieron y crecieron en el seno de una familia de clase media asturiana. Tuvieron una infancia tranquila en Oviedo dónde estudiaron en el colegio La Gesta y pasaban largas jornadas, debido al trabajo y horario de sus progenitores, con sus abuelos, con quien mantenían un estrecho vínculo.

Así es la evolución de Letizia desde que era una niña

Letizia Ortiz Rocasolano durante su niñez. 

Era con sus abuelos maternos Enriqueta Rodríguez y Francisco Rocasolano con quien la futura reina de España y sus hermanas pasaban muchas de sus vacaciones estivales, en un apartamento que el matrimonio había adquirido en el municipio de Alicante y, tal y como ha revelado doña Letizia en más de una ocasión, "salía del colegio e iba a merendar y hacer los deberes a la radio donde trabajaba mi abuela Menchu".  Con su abuela paterna la monarca forjó un estrecho y tierno vínculo, es más, fue la reputada locutora asturiana Menchu Álvarez Del Valle, casada con el comercial jubilado José Luis Ortiz, quien imprimió en ella el amor por las letras y la comunicación. 

En 1987, la familia Ortiz-Rocasolano se traslada a Madrid por motivos laborales del periodista asturiano. En la capital española las niñas ingresan en el colegio Ramiro de Maeztu donde coincidieron con el presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez. La joven Letizia, en plena adolescencia, no cesa en su afán de convertirse en una gran periodista y en plena década de los noventa comienza su formación universitaria en la Universidad Complutense de Madrid. 

Además de cursar el grado en Periodismo, la que se convertiría en futura reina de España realizaba prácticas en el diario asturiano 'La Nueva España' y en la sección de local del diario 'ABC'. Posteriormente y, tras finalizar sus estudios, se traslada a México donde, en la localidad de Jalisco y durante un año, cursa el doctorado y tiene la oportunidad de trabajar en uno de los diarios locales mexicanos.

Letizia fue feliz y genuina en México: Comía tortillas, bebía tequila y  disfrutó del amor

Letizia Ortiz durante su estancia en México.

Además de desarrollar su carrera periodística, en el país azteca la futura monarca también trabajó como vendedora de cigarrillos 'Boots' e incluso se ha especulado que tuvo un supuesto romance con Fher Olvera, líder de la banda Maná, a quien conoció tras asistir a uno de sus conciertos. Los rumores sobre esta posible historia de amor se acrecentaron tras la publicación del álbum 'Sueños Líquidos', ya que la modelo del cuadro que aparecía en la portada guardaba un gran parecido físico con la futura princesa de Asturias. Fue Waldo Saavedra, artífice de la obra pictórica, quien se encargó de desmentir que Letizia Ortiz posara para él. 

De Torrespaña a Zarzuela

Tras regresar de México, la joven periodista inicia una meteórica carrera en la pequeña pantalla, concretamente en el extinguido canal CNN+. Fue el año 1999 donde la entonces comunicadora comienza a ser un rostro conocido en el ámbito televisivo. Aquel año, en el ámbito familiar, ella y sus hermanas asisten a la separación de sus padres. Una ruptura que se oficializó finalmente en 2004.

Letizia Ortiz, presentadora de CNN+ - Vídeo - FormulaTV

Letizia Ortiz como prestadora en CNN+

Un año después la entonces periodista llegaría al que sería su último trabajo en el mundo de la comunicación. Fue en Televisión Española, donde forjó una ascendente carrera televisiva y donde también se fraguó la supuesta rivalidad con la también periodista Ana Blanco. El origen de la rivalidad entre ambas fue el periodista Alfredo Urdaci. El escritor navarro llegó a la cadena en 1998 y no congenió demasiado con la comunicadora bilbaína con quien presentaba el informativo en pareja.

El periodista consideraba que Letizia Ortiz era una comunicadora muy talentosa y aquella simpatía despertó ‘celos’ en Ana Blanco. La joven asturiana comenzó a presentar Informe Semanal, hacía directos, estudio y daba perfectamente en cámara, por lo que Blanco reconoció el peligro de aquella joven periodista que había aterrizado en Televisión Española. 

En 2003, el periodista navarro escogió a Ortiz Rocasolano como su ‘pareja’ en los telediarios e incluso apostó por la asturiana para que presentara un espacio especial dedicado a la guerra de Irak, un hecho que desató la rivalidad entre las ‘reinas del telediario. Así lo relató Urdaci en el libro ‘Días de ruido y furia’. “Cuando Ana Blanco se enteró de que Letizia sería la encargada de presentar esos programas, estalló. Los primeros en escuchar sus comentarios airados fueron los responsables de edición”.

La conversación de Letizia Ortiz y Urdaci que nunca vio la luz

Letizia Ortiz y Alfredo Urdaci.

Y añadió que “minutos más tarde, subía a mi despacho para intentar forzar una marcha atrás en una decisión que no tenía vuelta de hoja. 'A esta chica la estáis pagando un máster' fueron sus palabras y su único argumento. 'El mismo máster que se te pagó a ti cuando llegaste a esta casa desde Los 40 Principales' fue la respuesta”. Los nervios se apoderaban de Blanco, que libró una guerra por la silla de los informativos con Letizia Ortiz.

La trayectoria de Letizia Ortiz Rocasolano fue brillante a la par que breve, pues el 31 de octubre de 2003 presentó su último informativo debido al anuncio de su compromiso con Felipe de Borbón. La retransmisión de su enlace fue en TVE y aún se desconoce si fue cierta ‘mofa’ por parte de los superiores de la cadena, por lo que Ana Blanco fue una de las encargadas de cubrir el evento

Su historia de amor con Felipe VI

Tras una sucesión de romances fallidos junto a la joven Isabel Sartorius, las modelos Eva Sannum o Gigi Howard, en 2003 ya se rumoreaba sobre una nueva historia del Príncipe Felipe de Borbón. Aunque nadie podría imaginar que la mujer que presentaba los telediarios de Televisión Española era el nuevo amor del heredero al trono español.

Don Felipe y Doña Letizia durante los Premios Príncipe de Asturias en 2003.

Letizia Ortiz y don Felipe en los Premios Príncipe de Asturias en 2003.

Aunque ya habían sido presentados durante la celebración de los Premios Príncipe de Asturias en 2001, la historia con la joven Letizia Ortiz comenzó en una cena celebrada en octubre de 2002 en el ático del periodista Pedro Erquicia y desde aquella noche, iniciaron un romance que lograron llevar a espaldas de la Monarquía y los medios de comunicación. No fue hasta octubre de 2003 cuando volvieron a coincidir, ya como pareja, en una edición de los Premios príncipe de Asturias. Eso sí, él como heredero y ella como periodista.

Aquel romance puso en jaque el futuro de la monarquía española y la relación entre el príncipe Felipe y su padre, don Juan Carlos de Borbón, quien no podía soportar la idea de que el heredero al trono contrajera matrimonio con una joven que no fuera miembro de la realeza y además con un carácter "altivo", "frío" y "prepotente". El entonces príncipe sentenció en una tensa conversación con el rey Emérito que "era ella o ninguna". Los reyes Eméritos aceptaron resignados la decisión de su hijo de avanzar con aquel romance que revolucionó a la dinastía de los Borbones.

Los reyes Felipe y Letizia en el día de su boda.

Imagen de la boda de los entonces príncipes de Asturias.,

Un romance que culminó el 22 de mayo de 2004 en una multitudinaria boda celebrada en la catedral de la Almudena de Madrid, marcada por la emoción y el inicio de una nueva vida para la experiodista, quien dejaba atrás su vida como ciudadana que vivía en un piso en la localidad madrileña de Valdebernardo para adentrarse en un mundo de protocolo, seguridad y falta de opinión en el Palacio de la Zarzuela. 

La reina del 'control freak'

Desde que llegara al palacio de la Zarzuela y en junio de 2014 se convirtiera en reina consorte, doña Letizia se vio obligada a lidiar con la obligación de andar un paso por detrás de su esposo y la presión de los medios de comunicación que sacaron a la luz diversos episodios de su vida anterior, como su matrimonio y posterior divorcio con el que fuera su profesor Alonso Guerrero.

Tras aquella boda en la que se convirtió en princesa de Asturias, la experiodista comenzó una nueva vida en la que, pese a los duros episodios que ha vivido, como el fallecimiento de su hermana Érika en 2007, también se ha visto marcada por momentos de gran felicidad como la llegada de sus dos hijas, la princesa Leonor en 2005 y la infanta Sofía en 2008. 

Desde el nacimiento de sus dos hijas, la monarca ha puesto de manifiesto la personalidad obsesiva, marcada por la excesiva sobreprotección que ha ejercido con la princesa y la infanta. Un hecho que ha derivado en un apodo: la reina del 'control freak'. Desde sus primeras apariciones oficiales, la monarca no les quitaba el ojo de encima. Si tenían una mala postura, bostezaban o se les notaba cansadas, la soberana de manera sutil les hacía un gesto sobre como debían de comportarse.

La reina Letizia junto a sus hijas.

De hecho, el control va más allá. La Reina, recelosa de su intimidad y obsesionada con la perfección, examina al detalle las fotografías difundidas por la Casa Real. Esta manía se vio reflejada en la denominada “Crisis de las reinas” sucedida en la Misa de Pascua de Palma de Mallorca en abril de 2018. A la salida de la Iglesia, la reina Emérita quiso hacerse una fotografía con sus dos nietas y, al no ser “la fotografía oficial”, se dio un enfrentamiento que marcó de manera negativa la trayectoria de la reina. 

Otra de sus grandes obsesiones gira en torno a conseguir una figura en la que no haya un solo gramo de grasa, un hecho que le valió para que se formaran diversos rumores sobre un supuesto trastorno alimenticio. Desde hace varios años, la monarca luce una perfecta tonificación corporal que deja ver a través de sus looks: abdominales, brazos perfectamente musculados y gemelos fuertes.

Para lograr esa perfecta armonía muscular, la reina lleva a cabo unas extenuares jornadas en el gimnasio del Palacio de la Zarzuela. Como buena asturiana, comer bien siempre ha sido uno de sus puntos débiles. Y aunque la gastronomía de la tierrina goza de tener platos como el cachopo, la fabada o el arroz con leche, Su Majestad prefiere llevar a cabo una dieta estricta en la que reinen los productos ecológicos. Es más, ha renunciado a una bebida tan familiar para ella como es la sidra pues la reina se ha declarado abstemia. De hecho, en las cenas oficiales acostumbra a mojarse los labios durante los brindis.

En el régimen de la reina, que ha inculcado a sus hijas, no hay cabida para los alimentos procesados, el azúcar o la bollería industrial. De hecho, tal es su manía que incluso llegó a cambiar el menú del comedor escolar del colegio Santa María de los Rosales y ha hecho lo propio con la Academia militar de Zaragoza donde ha ingresado la princesa Leonor. 

La figura díscola de los Borbones

En la actualidad, para muchos la reina Letizia es concebida como la figura díscola de la familia Borbón y la responsable del distanciamiento con los miembros de la realeza española. Desde que comenzara el romance con el entonces príncipe de Asturias su personalidad no encajó con las costumbres de la familia real, ni con los círculos cercanos del heredero al trono, a quien ella supuestamente tildaba como 'pijos', o con el rey Emérito, que no aceptó aquel matrimonio por el carácter de la monarca, que lo tildó de "prepotente" y "altivo". 

Una de las rupturas familiares más sonadas fue con la infanta Cristina. Si con la infanta Elena no logró congeniar, con la segunda hija de los Eméritos llegó incluso a forjar una amistad, puesto que durante los primeros meses de relación con el príncipe eran los exduques de Palma quienes les facilitaban pisos en Barcelona para que pudieran verse. Aquella relación amigable perduró hasta el bautizo de Irene Urdangarin celebrado en 2005. El origen de la enemistad de doña Cristina y doña Letizia fue nada más y nada menos que un fuerte roce con los padres de Iñaki Urdangarin, Juan María Urdangarin Berriochoa y Claire Liebaert.

50 veranos de la familia real en Marivent: un origen extranjero, una larga  disputa y una puerta que pierde peso | Vanity Fair

La familia real española en el posado realizado en el palacio de Marivent 2008.

Por aquel entonces, la monarca se encontraba en un avanzado estado de gestación y ante la solicitud de la infanta para que sus suegros pudieran alojarse en el Pabellón del Príncipe, Letizia se negó desatando el enfado entre ambos hermanos y la ruptura de la relación entre doña Letizia y los Urdangarin. Y todo ello se vio reflejado durante el evento, en el que la infanta y la reina apenas intercambiaron palabras.

Además de la enemistad con la infanta, desde que se convirtió en reina ha tenido que lidiar con diversos escándalos que han llegado a tambalear los cimientos de la monarquía española, como el caso Noós, los polémicos episodios que ha protagonizado su suegro, el rey Emérito y, en última instancia, la tensión que mantiene con su suegra doña Sofía, que este verano no dudó en 'dar la espantada' ante la llegada de la soberana a la isla de Mallorca.

Ha sido precisamente este verano cuando doña Letizia ha querido recalcar su lugar en la monarquía y dejar claro quiénes forman parte, a día de hoy, de la familia real española. Una familia que, a sus 51 años, ha logrado reunificar con dureza. 

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