15 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

Su hijo Miguel Ángel sigue siendo la cara visible de la familia en el Atlético de Madrid, equipo del que posee en torno a un 46 por ciento del capital

Diecinueve años del adiós a Jesús Gil y Gil: El testamento y devenir de los herederos de ‘El Pionero’

El Cierre Digital en Jesús Gil junto a su mujer e hijos.
Jesús Gil junto a su mujer e hijos.
El 14 de mayo de 2004 fallecía en una clínica de Madrid Jesús Gil y Gil por las secuelas de un infarto cerebral. Tras de sí dejaba causas pendientes con la justicia y unicamente legaba a sus herederos 625.007 euros en participaciones en empresas y tan solo 854 euros en entidades bancarias. A cargo de su herencia quedaba su viuda, María Ángeles Marín, y sus cuatro hijos. El más mediático de todos ellos, Miguel Ángel Gil Marín, sigue siendo la cara visible de esta familia en el Atlético de Madrid.

No tiene fin. Incluso después de muerto es recurrente ver la figura de Jesús Gil y Gil en prensa o documentales —como en la polémica serie de HBO ‘El Pionero’, que blanqueó su imagen— como consecuencia de la controversia y polémica que causó a lo largo de toda su vida. Desde elcierredigital.com repasamos este 12 de marzo en un extenso reportaje los detalles más exclusivos de su vida el día en el que hubiera cumplido 90 años. Y, ahora, cuando se cumplen 19 años de su muerte, este 14 de mayo del año 2004, repasamos el legado y la herencia que dejó el constructor soriano que llegó a convertirse en presidente y dueño del Atlético de Madrid y en alcalde de Marbella. Y, como no, 'Pionero' de la corrupción municipal en España.

Retomando sus últimos años de vida, al inicio de la primera década de los dos mil, Jesús Gil y Gil ya había pasado por la cárcel. Sin embargo, eso no le impidió seguir teniendo más asuntos pendientes con la justicia. En 2001 fue condenado por el Caso Camisetas, una condena de inhabilitación para ostentar cargos políticos que el Tribunal Supremo ratificó un año más tarde y que le obligó a dimitir como alcalde de Marbella. Aun condenado por el Caso Camisetas, Jesús Gil y Gil tenía otras tantas causas pendientes con la Justicia, con un final bastante oscuro. 

Fue en 2004 cuando se inicio ya el verdadero declive del empresario. Sin embargo, su muerte, ese 14 de mayo, acabó con su ciclo vital. Jesús Gil y Gil había pasado cinco días ingresado en una clínica en Madrid y terminó falleciendo por las secuelas de un infarto cerebral. Ante la capilla ardiente, que se instaló en el Estadio Vicente Calderón, desfilaron sin rubor grandes figuras del deporte y destacados miembros de la política española para despedir a Jesús Gil y Gil, el pionero de la corrupción municipal en España.

El testamento de Jesús Gil y Gil

A su muerte, sus herederos declararon días despés que el patrimonio neto provisional de Jesús Gil y Gil tras su muerte ascendía a 625.007 euros en participaciones en empresas, pero con tan solo una liquidez de 854 euros en entidades bancarias. Así, Jesús Gil dejó en el Banco Zaragozano 369,5 euros, en el Banco Santander 436 euros, en el Banco Victoria 27 euros y en Banesto 30 euros.

La familia Gil en el funeral del patriarca.

La mayor cantidad de dinero que declararon los herederos de Gil y Gil estaba representada en acciones “no negociadas”, ni depositadas en ninguna entidad, ascendiendo la cifra hasta 1.377.964 euros. Además, de la declaración de sus herederos se extraía que existían préstamos por valor de 763.811,18 euros

Precisamente, el apartado tercero del “inventario de bienes y derechos” de Gil y Gil se correspondía a estos “préstamos”, que presentaban la curiosidad de que no había especificación o desglose alguno sobre a quién había ido a parar ese dinero.

Todos estos datos están recogidos en el documento conocido como “inventario de bienes y derechos al tiempo del fallecimiento”, que obra en poder de elcierredigital.com, del que se desgranan unas cantidades monetarias que no concuerdan con el alarde patrimonial que el exdirigente político y dueño del Atlético de Madrid demostraba en vida.

En cuanto a su testamento, que firmó ante notario el 8 de junio de 1992, Jesús Gil “lega el usufructo universal de su herencia, con carácter vitalicio, a su esposa (María de los Angeles Marín)” y nombra como “únicos y universales herederos, por partes iguales, a sus nombrados hijos (Jesús, Miguel Angel, Óscar y Miriam Gil Marín)”.

En la liquidación de bienes del impuesto de sucesiones, que realizaron los herederos de este controvertido constructor reconvertido en político, solicitaban a la Consejería de Hacienda de la Comunidad de Madrid que “tenga por presentada declaración sin autoliquidación”.

Para los expertos fiscales consultados por nuestro periódico esto tiene una lectura muy clara: “Cuando los herederos de Gil no autoliquidan el impuesto de sucesión y se limitan a esperar la liquidación administrativa, vienen a confirmar que no necesitan disponer de esos bienes que ha dejado el cabeza de familia. Esto supone además que, si no hay autoliquidación, los bancos depositarios de esos bienes, incluidas cuentas corrientes y acciones, los bloquean y es imposible disponer de ellos".

Cabe reseñar que los expertos fiscales están convencidos que con esta maniobra la intención última de los herederos de Jesús Gil era “responder a los acreedores y a las responsabilidades civiles con los bienes hereditarios que se le adjudicasen por esta liquidación y así no comprometer el resto de sus bienes”.

La viuda de Gil, el último eslabón de los cuatro hijos

Jesús Gil y Gil se casó en 1961 con María Ángeles Marín, su compañera de toda la vida y encargada del usufructo de su herencia a la muerte del empresario. La viuda del exalcalde de Marbella tiene actualmente problemas de movilidad. Vive actualmente en Marbella, en el Club Financiero Inmobiliario donde Gil instaló en su día el ayutamineto paralelo en la Costa del Sol. Le cuida su hija Miriam, su siempre compañera.

María Ángeles dejó ya hace meses su piso de toda la vida en la calle O’Donnell, muy cerca del Retiro y próximo a las oficinas familiares de los Gil en la calle de Príncipe de Vergara. Muy lejos queda ya ese glamour de su anterior residencia en un fastuoso chalé en la urbanización de La Moraleja, en el número 5 de la calle Paseo de la Marquesa Viuda de Aldama, que luego alquilaron a la embajada de Qatar.

Imagen familiar de los Gil al completo.

Debido a su estado, su agenda social hoy está completamente vacía. Hace poco menos de diez años aún se la veía en alguna de las mesas de captación de fondos en las que el Atlético de Madrid colaboraba con Cruz Roja o la Asociación Española contra el Cáncer. Siempre tenía un puesto fijo presidiendo la mesa que se situaba, precisamente, en la Plaza de Neptuno, lugar de celebración de los triunfos del Atleti.

No obstante, María Ángeles Marín siempre ha intentado ser una mujer discreta. Quizá debido a sus orígenes humildes del pueblo toledano de Madridejos, del que llegó a Madrid para trabajar como dependienta de la famosa tienda madrileña de turrones Casa Mira, antes de conocer a Gil. Hoy sigue siendo el pilar de cohesión para toda la familia Gil Marín. Y aunque cada uno de ellos tenga muy definida y dividida su vida tras la muerte del patriarca, ella es quien todavía les une.

Jesús Gil Marín, el primogénito

Jesús Gil Marín, es el primogénito de la familia. Aunque su padre lo intentó situar en el Atlético de Madrid, la aventura de Jesús Gil Marín (61 años) fue un completo desastre y tuvo que dejar todos sus cargos en el 2003. Hoy, su gran negocio es la consultora inmobiliaria Gilmar, que creó hace más de tres décadas junto a su socio Manuel Marrón, un camarero reconvertido en propietario de varios restaurantes muy conocidos en Madrid.

Jesusito, como se le conoce familiarmente, nunca fue un buen estudiante, sin embargo, llegó gracias a la mediación de su padre a ser alcalde del GIL en Estepona (Málaga), entre los años 1995 y 1999, donde dejó un reguero de irregularidades que a día de hoy todavía se investigan.

Le gustan los toros y los caballos. Es el más aficionado de los cuatro hermanos a montar. Suele hacerlo en su finca Memé, su heredad principal en la localidad madrileña de Alcobendas, en la carretera de Barajas, donde vive con su mujer Carmen Osset, con quien lleva 30 años casado. Tiene una única hija, Rocío, una modelo de 31 años, que protagonizó varios titulares en la prensa en el año 2021 por su matrimonio con Philippe Pérez-Cirera y por la hija que tuvo con él un año más tarde.

Miguel Ángel, el guardián silencioso

El segundo hijo de la saga, Miguel Ángel Gil Marín, domina el Atlético de Madrid junto al controvertido productor Enrique Cerezo. Miguel Ángel, de 60 años de edad, es hoy la cara visible de la familia Gil en el Atlético de Madrid, ya que es consejero delegado de esta sociedad anónima deportiva y posee en torno a un 46 por ciento de su capital.

Miguel Ángel Gil Marín.

Veterinario de formación, adoraba en sus tiempos jóvenes el campo, por eso su padre lo situó inicialmente al frente de la finca Valdeolivas (en Arenas de san Pedro, Ávila), donde residía el célebre caballo Imperioso. Un terreno de miles de hectáreas donde los Gil desarrollaron sus grandes negocios de reproducción equina, taurina y cría de animales de caza para sus dos cotos de caza que comercializaban.

Fue precisamente en la Finca de Valdeolivas, el lugar emblemático de la familia Gil, donde a veces se tientan toros de todo linaje, donde se negoció en su día la entrada en el capital del Atlético de Madrid del empresario chino Wang Jianlin, dueño de la multinacional Wanda. Por ello, se percibieron unos veinte millones de euros.

También Miguel Ángel ha sido el hombre del clan Gil que más ha pisado los tribunales. Así, desde que en 1993 su padre le cediera la gestión del club Atlético de Madrid, del que por entonces era dueño absoluto y supremo y al que llegó al inicio de la década de los ochenta con Vicente Calderón para hacer negocios inmobiliarios, ha estado imputado,al menos, en siete causas judiciales.

Ya con tan solo 38 años se vio implicado en el Caso Camisetas, el mismo que llevó a su padre por segunda vez a prisión. El Tribunal Supremo llegó a condenarlo en 2004 a un año y medio de cárcel por cometer un delito de estafa contra el club rojiblanco, pero al no tener antecedentes penales no ingresó en la cárcel.

Hoy tiene dos niñas de su primer matrimonio con la que fue su novia de toda la vida, Marian Cogollos, y otros dos con su otra pareja, la exmiss de Las Palmas de Gran Canaria Lucía Díaz Barrachina, con la que también mantuvo discrepancias sentimentales, pero que ahora parece que se han solventado. 

Vive en la lujosa urbanización La Finca donde tiene una parcela de 4.000 metros cuadrados con una casa de 1.000 metros. Una heredad vigilada desde hace años por Hacienda, que le obligó a hipotecarla.

Las últimas noticias de Miguel Ángel Gil Marín y su relación con el equipo colchonero es que estaría sondeando a varios fondos de inversión para vender definitivamente el Atlético de Madrid.

Los dos vástagos menos conocidos

Junto a estos dos primeros vástagos masculinos está la figura singular y poderosa de Miriam Gil Marín. Fue siempre la niña mimada de su padre. Sin embargo, Miriam Gil Marín (58 años) es la que guarda un mayor parecido con su madre. Es alta, ojos verdes y de boca amplia.

Fue la secretaria personal del alcalde de Marbella por lo que vivió de primera mano la actividad política y empresarial de su padre, sin embargo, significativamente, nunca fue llamada a declarar durante la Operación Malaya, el mayor caso de corrupcion municipal en España. "Nadie se lo explica, salvo que hubiera algo más detrás de esta inaudita decisión", señalan a elcierredigital.com abogados de la causa.

Hoy sigue siendo 'la gestora' de la red de empresas que pertenecen al clan de los Gil, que dirige desde las sedes del Club Financiero Inmobiliario, situadas en en la Avenida Ricardo Soriano de Marbella como en la céntrica calle madrileña de Príncipe de Vergara, donde vivía la saga taurina de los Bienvenida. Su vida actual está alejada de esos ‘flashes’ que tanto le gustaban. Hace una vida silenciosa a medio camino entre Marbella y su casa de Aravaca, en la que reside junto a su marido Eduardo de las Heras.

Con De las Heras, al que Gil y Gil intentó también aupar sin éxito a la alcaldía malagueña de Benalmadena, tiene dos hijos, Alexia y Daniel. Se casaron cuando ella tenía 26 años y a la boda, que se celebró en el rancho familiar de Valdeolivas, acudieron ‘celebrities’, como Simoneta Gómez-Acebo y el expresidente del Real Madrid Lorenzo Sanz.

Y, por último, figura Óscar Gil Marín. No por ello menos importante o menos conocido en sus adanzas. Es el pequeño de la familia y al que más le gustaba en su día la noche y rodearse de caras bonitas. Fue conocida su relación de dos años con la presentadora Leticia Sabater, la cual siempre ha hablado muy bien de él: “Me trataba como una princesa”.

Óscar, que heredó el carácter rudo de su padre, nació en 1969, el mismo año que Jesús Gil entraba en la cárcel por el derrumbe del restaurante del complejo de Los Ángeles de San Rafael, una urbanización radicada a las afueras de Segovia, de 2.000 hectáreas y donde hoy viven 4.500 vecinos. Óscar siempre ha sido el controvertido gestor de esta urbanización segoviana. El pasado 2021, por ejemplo, Sareb le embargó 17 chalés que salieron a subasta en esta urbanización.

Sin embargo, el pequeño de los Gil (52 años) vive en un ático de la calle Serrano y mantiene el cuartel general de sus negocios en la sede familiar de la Torre de Valencia, junto al parque de El Retiro, en Madrid. Allí administra varios negocios y nuevas promociones inmobiliarias.

Como se observa, todos ellos siguen el particular método de compartir la vida que les enseño su padre. Pero tras 19 años de la muerte del gran jefe, no es oro todo lo que reluce en la familia, aunque dinero les queda. Y mucho. Quizá por eso dicen algunos próximos que alardeaban de que su padre les dejó a cada uno de ellos una caja de langostinos repletos de billetes.

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