14 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

Tras la abdicación de Juan Carlos I, su hijo fue proclamado rey el 19 de junio de 2014 en un momento de inestabilidad tanto social como política

Felipe VI, nueve años en el trono: Distancia con el Emérito, discreción y un reinado complicado

El Cierre Digital en Felipe VI con su mujer, la reina Letizia, y sus hijas, Leonor y Sofía, en su proclamación como rey en el año 2014.
Felipe VI con su mujer, la reina Letizia, y sus hijas, Leonor y Sofía, en su proclamación como rey en el año 2014.
Hace hoy nueve años que España proclamaba a Felipe VI como su nuevo rey. Unos días antes su padre, Juan Carlos I, había decidido abdicar en su único hijo varón. Felipe VI cogía las riendas de una Corona que necesitaba renovar su imagen y alejarse de los escándalos en los que se había visto envuelto el anterior monarca, que posteriormente acabó fijando su residencia en Abu Dabi.

El 19 de junio de 2014 Felipe VI sucedía a su padre, Juan Carlos I, en el trono de España después de que este último abdicara. Su llegada se produjo en un momento complicado. Con la imagen de la Corona cada vez más deteriorada por los escándalos que salpicaban al ahora emérito, la llegada de Felipe VI suponía una renovación de la monarquía. Una nueva cara que podía cambiar la imagen desgastada del anterior monarca.

Unos días antes de que Felipe VI fuese coronado nuevo rey, se produjo la abdicación de Juan Carlos I. Fue el 2 de junio de 2014 cuando Mariano Rajoy —presidente del Gobierno por aquel entonces— anunció que el por entonces rey abdicaba en Felipe, su único hijo varón. Este adoptó el nombre de Felipe VI.

La abdicación de Juan Carlos I en su hijo, Felipe VI

Muchos establecen el punto de no retorno en el reinado de Juan Carlos I el 6 de enero de ese mismo año, cuando se celebraba la Pascua Militar. Y es que los temores de muchos se hicieron realidad cuando don Juan Carlos evitó pasar revista a las tropas para ahorrarse un sufrimiento físico que se hacía cada vez más notable. La situación del ahora emérito no hizo más que empeorar, sobre todo con un discurso lleno de balbuceos que demostró que quizá ya no estaba en condiciones de continuar su reinado.

Juan Carlos I en la Pascua Militar del año 2014.

Desde luego, el rey llevaba mucho tiempo colándose en todas las conversaciones. Los comportamientos del Jefe de Estado y su familia suscitaron dudas en la sociedad, y es que desde que en 2011 saliera a la palestra la posible implicación de la infanta Cristina de Borbón con el Caso Nóos, sus problemas se fueron sucediendo. Clave fue 2012, cuando estalló el escándalo de la caza de elefantes en Botsuana con su amante, Corinna Larsen.

Además de la polémica que generaba hacer un viaje de ese tipo con un país a punto de ser intervenido por su situación económica, el accidente vivido en Botsuana, donde el emérito se dañó la cadera y el fémur, llevó su reinado al declive. Este desafortunado percance, además, destapó los negocios que el monarca mantenía desde hacía años con la oligarquía saudí.

En definitiva, el tropiezo de don Juan Carlos en Botsuana se convirtió en una alegoría de lo que sería su reinado desde entonces y, como a él mismo le pasó, acabó cayendo por su propio peso. El de 2 junio abdicó en su hijo y dieciséis días después se proclamó a Felipe VI como nuevo rey de España.

Felipe VI, una imagen alejada de Juan Carlos I

Con su llegada al trono, Felipe VI se rodeó de nuevos nombres y apartó a todas aquellas personas que recordaban al reinado de su padre. Un gesto que recuerda a cuando su progenitor intentaba huir de la sombra de Franco, el hombre que le nombró rey.

Esta ‘limpieza’ afectó también a la familia. El monarca tuvo claro que uno de los motivos que llevaron a salir a su padre de la Jefatura del Estado fue el escándalo Nòos, que acabó con su cuñado Iñaki Urdangarin en la prisión de Brieva (Ávila) y, sobre todo, por la presencia como imputada de la infanta Cristina. La sociedad reclamaba un gesto y Felipe VI apartó a su hermana y a sus sobrinos de la corte. Esto generó una serie de desavenencias familiares que aún no se han aclarado y que de vez en cuando se recrudecen en público.

El rey Felipe VI y sus hermanas, las infantas Cristina y Elena.

Felipe VI ha querido enfatizar la familia real nuclear. Junto a su esposa, la reina Letizia, sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía y, cada vez más puntualmente, la reina emérita doña Sofía.

Políticamente, todo el mundo señala que la fecha vital para el actual monarca es el 3 de octubre de 2017 cuando emitió un discurso público tras el referéndum ilegal celebrado el Cataluña el 1 de octubre. Muchos vieron en ese momento la superación de su propio 23-F.

Felipe VI ha conseguido sobrevivir al brillo de su padre, pero como todos los reyes en la historia necesita un relato. Felipe VI se está construyendo el suyo. La inestabilidad política, la época más convulsa de la reciente democracia, le ha hecho nadar, en ocasiones, en solitario, más allá de los partidos políticos.

Ha tomado postura, pero dentro de los límites de la Constitución, los únicos entre los que se puede mover un rey en un sistema parlamentario, aunque en ocasiones la sintonía entre Zarzuela y Moncloa no haya sido la más deseable, como en el momento en el que Mariano Rajoy se negó a postularse a presidente del Gobierno tras las elecciones de junio de 2015. El monarca ha conseguido transitar con éxito por las aguas procelosas de la política, pero no ha podido evitar del todo los problemas que rodean a la Familia Real.

Juan Carlos I, en el exilio pero con viajes puntuales

En todos estos años de reinado de Felipe VI, la relación entre padre e hijo se puede calificar como distante, aunque en los últimos tiempos parece haber habido un acercamiento entre ambos. No obstante, sobre todo en los primeros años de reinado, aunque se intentaba reflejar un vínculo inquebrantable entre ellos, lo cierto es que el soberano español no compartía el ‘modus vivendi’ de su progenitor.

El rey Felipe VI junto a don Juan Carlos.

Durante el año 2020, la situación en torno a la figura del emérito era insostenible y culminó con la decisión que tomó don Juan Carlos de salir de España. Tras una tensa reunión, el rey Felipe VI le invitaba a marcharse del Palacio de la Zarzuela, el lugar que había sido su residencia durante 60 años. Don Juan Carlos fijaba entonces como residencia oficial la capital de los Emiratos Árabes, aunque desde el pasado año las escapadas del emérito son cada vez más habituales.

En mayo de 2022 don Juan Carlos viajó hasta el municipio de Sanxenxo y durante los días que pasó en España tuvo la oportunidad de reunirse con su familia y afirmó que “tenía muchas ganas” de encontrarse con su hijo. Sin embargo, la última imagen pública de ambos nos retrotrae al funeral de la infanta Pilar de Borbón en enero de 2020.

Felipe VI y Juan Carlos I, más “cercanos”

Desde su encuentro en mayo de 2020, padre e hijo no volvieron a coincidir hasta septiembre, cuando se reencontraron en el funeral de Estado de la reina Isabel II. No hubo fotografía conjunta en la recepción previa que ofreció el rey Carlos III en el Palacio de Buckingham aunque sí compartieron banco en la Abadía de Westminster.

Padre e hijo volvían a verse las caras en las exequias fúnebres del rey Constantino II de Grecia. La Familia Real española acudía al completo para despedir al exrey de los helenos y aunque no hubo saludo en público sí que se dio en el cementerio real, ubicado en el Palacio de Tatoi. El rey Felipe VI se despidió de su padre con un cariñoso abrazo, lo que ha demostrado que la relación entre ambos podría haber recuperado cierta fluidez.

De hecho, tras el último viaje del emérito a España —en el que pasó por Sanxenxo, Vitoria y Reino Unido—, el que fue monarca de España tendría planeado volver a España varias veces y pasar “largas temporadas”, según comunicaban fuentes cercanas a su entorno a elcierredigital.com.

Este diario también pudo saber a través de fuentes cercanas a la Familia Real que sus hijos “están intentando que vuelva a España”. “Ha habido acercamientos por parte de la Familia Real con Feijóo por si, en el supuesto caso de que el PP ganase las próximas elecciones del 23 de julio, pudiesen llegar a un entendimiento para que el rey emérito vuelva a España. Parece ser que Felipe VI está transmitiendo a sus más allegados que, dada la avanzada edad de su padre (85 años), quiere tenerle cerca. Para él sería un gran disgusto si su padre fallece en el extranjero”, cuentan fuentes del entorno a elcierredigital.com.

Esto podría suponer una reconciliación entre padre e hijo y que las revueltas aguas de la Casa Real española se calmen después de años de polémicas.

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