26 de noviembre de 2022
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El reconocido intérprete nació y vivió durante más de 25 años en el Museo del Prado, "donde conformó su personalidad artística", según su hijo

Tony Leblanc Jr, en el centenario del actor: "Sentía que no se le reconocía por estar encasillado dentro del humor"

Tony Leblanc.
Tony Leblanc. / El actor cumpliría 100 años.
En el próximo día 7 de mayo de 2022, el reconocido actor Tony Leblanc cumpliría 100 años. En este día tan especial, 'Elcierredigital.com' ha querido hacerle un homenaje y para ello ha contado con la ayuda de Tony Leblanc Jr., el mayor de sus ocho hijos. Junto a él, hemos dado un paseo a lo largo de la vida del intérprete, desde su parte más entrañable y personal hasta su trayectoria como actor.

Tony Leblanc cumpliría este 7 de mayo cien años. Elcierredigital.com ha querido hacerle un pequeño homenaje y recordar la vida de uno de los actores españoles más representativos del país y, para ello, ha hablado con su hijo, Tony Leblanc Jr., quien ha sido el mejor compañero para dar un breve paseo por la vida del intérprete.

“Él tenía unas circunstancias excepcionales, no solo por ser hijo único ni por nacer en el Museo del Prado, que es algo anecdótico, sino que además fue su hogar durante más de 25 años”, cuenta Leblanc Jr., quien aclara que su padre tenía la vivienda dentro de este icónico museo madrileño. “Esa vivencia fue delineando su personalidad, sus sueños y sus ansias”, explica.

El hijo de Tony Leblanc cuenta que “esas vivencias en el museo le hicieron desarrollar una sensibilidad distinta” y que “estar rodeado de obras de artistas que habían dejado su huella en la historia contribuyó para conformar esa personalidad artística”, aunque aclara, entre risas, que son solamente interpretaciones suyas.

La persona detrás del actor

Tony Leblanc Jr. comentaba, en una conversación con Elcierredigital.com, que hablar de su padre le resulta complicado por el grado de admiración artística y humana tan grande que siente hacia él. “Como padre ha tenido lo que tienen todos los padres, ¿no? Una entrega inagotable hacia sus hijos, un gran esfuerzo por darles lo mejor, y exigencia para que nos comprometiéramos a dar siempre lo mejor de nosotros mismos”, explica.

Desde muy pequeño empezó a desarrollar sus cualidades interpretativas, y fue con seis años cuando comenzó a practicarlas”, cuenta Leblanc Jr., y es que, aunque el intérprete vivía con su familia en el Museo del Prado, veraneaban en una casita de Usera: “Mi abuela cogía una cortina negra y mi padre tenía lo que hoy se llama guiñol, y hacía un espectáculo con muchos personajes para todo el vecindario. Todos se llevaban las sillas y las ponían en la calle”. Así fue el despertar artístico e interpretativo de Tony Leblanc y, en palabras de su hijo, “pronto se dio cuenta de que tenía la capacidad de hacer felices a los demás”.

Tony Leblanc Jr. junto al presidente de Amithe y la exalcaldesa de Albacete Carmen Bayot en la inauguración del camerino de su padre en el Teatro Circo.

Aunque todo el mundo conoce a Tony Leblanc como actor cómico, “desarrolló múltiples talentos”. Cuenta Leblanc Jr. que “jugó como guardameta en varios equipos de fútbol y también fue boxeador”. Además, “empezó a trabajar como bailarín de claqué, que entonces se llamaba bailarín americano”, y fue entonces cuando se despidió, en parte, de Ignacio Fernández Sánchez –su nombre original– y abrazó a Tony Leblanc: “El segundo apellido de mi abuelo era Blanc. En la época, todos se ponían nombres así, por ejemplo, Luis Cuenca se hacía llamar Tony Aster, y mi padre creó así su nombre artístico”.

“Él quería deslumbrar en algo y estuvo llamando a todas las puertas”, cuenta Leblanc Jr. Su padre tuvo la suerte de que el destino le dio la oportunidad de triunfar en el cine, porque “él estaba trabajando de extra en Los últimos de Filipinas, del año 1945, y un actor se puso enfermo y le preguntaron a mi padre si sería capaz de interpretar ese papel, y él aceptó”. Cuenta, además, que le preguntaron también si sabía montar a caballo y respondió que sí. “Mi padre no había montado a caballo en la vida”, cuenta entre risas, pero estas “circunstancias de supervivencia” le hicieron desarrollar una osadía que le hizo conectar con el público.

“Yo le decía que desafiaba al refranero español, que dice que ‘quien mucho abarca, poco aprieta’, pero él abarcó muchísimo, porque es autor de cine, de piezas teatrales, de canciones como Cántame un pasodoble español, y desde luego que apretó”, explica Leblanc Jr. sobre la amplia trayectoria de su padre. “Él presumía de haber sido el último campeón de España de claqué porque ganó un campeonato que no se volvió a celebrar, así que él decía que seguía siendo el campeón de España”, cuenta entre carcajadas.

Como anécdota personal, cuenta que cuando Tony Leblanc, su padre, escribió sus memorias, en un acto de intimidad, le pidió que le dedicara el libro: “Me puso ‘A mi hijo Tony Leblanc Segundo, de su padre Tony Leblanc Primero’”, recuerda entre risas, pero con la nostalgia propia de un hijo que extraña a su padre.

Tony Leblanc, el actor

“Conectaba con la gente porque era espontáneo, natural, y en aquella época tan dura era muy necesario reírse”, explica Leblanc Jr., y es que en la posguerra muchos necesitaban distraerse y olvidar. Sin embargo, cuenta también que, “como actor, él sentía que no se le reconocían realmente sus capacidades interpretativas por estar encasillado dentro del humor, y tenía ese aguijón clavado dentro”.

Tony Leblanc Jr.

Tony Leblanc Jr. cuenta que su padre tenía una preciosa capacidad de crear vínculos de amistad con sus compañeros de profesión: “Tenía una relación muy fraternal con Fernando Rey y con Paco Rabal, aunque apenas coincidieron en su carrera, y lo mismo le pasaba con Fernando Fernán Gómez”. Leblanc Jr. le da especial importancia porque estas amistades estaban basadas en vivencias externas a los camerinos y los platós, y eso los hace especiales y “muy significativos”.

“Pasó una etapa complicada a nivel psicológico tras sufrir el accidente”, explica, y es que aquel percance dejó a Leblanc en una silla de ruedas durante una larga etapa. “Fue Santiago Segura quien le sacó de ahí adaptando un papel de un hombre en silla de ruedas para mi padre”, un papel que le daría el premio Goya al Mejor actor de reparto en 1998. “Gracias a que Santiago Segura le convenció para volver a actuar, mi padre retomó la autoestima que le revitalizó”.

Tony Leblanc junto a Santiago Segura

Leblanc Jr. no pierde la oportunidad para recordar una tarea pendiente en este país, y es que “en España somos muy proclives a olvidar a nuestras figuras cuando no están en el candelero. Parece que si no te mueres no te dan el reconocimiento”, comenta, y pone el ejemplo reciente de Juan Diego. Sin embargo, reconoce y agradece que su padre, Tony Leblanc, corrió otra suerte: “Mi padre tuvo la fortuna de estar recibiendo reconocimientos y premios hasta el final de sus días, con 90 años”.

Tony Leblanc es una de las grandes figuras del cine español, y su participación en cintas tan importantes como El día de los enamorados o Sabían demasiado, ambas junto a Concha Velasco, hicieron del actor una leyenda que seguirá recibiendo homenajes de aquellos que le admiran y valoran su trabajo.

COMPARTIR: