17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Fuentes gubernamentales aseguran a elcierredigital.com que cada uno hace ya su vida independiente y que no existe contrato matrimonial entre ellos

El futuro de Pablo Iglesias e Irene Montero tras su ruptura: La venta de su chalet de Galapagar

Irene Montero y Pablo Iglesias.
Irene Montero y Pablo Iglesias.
La ruptura de pareja estable de Pablo Iglesias e Irene Montero, tras más de cinco años de relación sentimental, ha conmocionado a la sociedad española. Según han confirmado a elcierredigital.com fuentes gubernamentales y de Podemos, "ambos políticos hacen ya su vida independiente". La venta de su chalet de Galapagar por 660.000 euros, 45.000 más del precio de compra, se habría formalizado a través del Grupo M&G, una inmobiliaria situada en la cercana localidad madrileña de Torrelodones.

La historia sentimental, y posterior ruptura personal, entre el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, y la todavía ministra de Asuntos Sociales e Igualdad, Irene Montero, me retrotrae a mis muchos años de periodismo de investigación en España. Ya más de 35. Los periodistas de investigación somos corredores de fondo, maratonianos, nuestra labor es la de informar e intentar decir a la sociedad lo que otros poderes quieren ocultar.

Este mediático caso actual, la ruptura personal de una pareja de políticos que han manejado como han querido la formación morada de Podemos, y cuya separación  tras la exclusiva de elcierredigital.com ha movido los cimientos de la sociedad española, es un paso más dentro de lo esperado para los que ya somos muy veteranos en la profesión periodística. Algo reiterativo en el tiempo.  

Un hecho similar ocurrió a mediados de los años 80 del pasado siglo dentro de un Gobierno también socialista, en este caso liderado por Felipe González Márquez. Me refiero a la separación matrimonial del entonces todopoderoso ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer, y su unión amorosa a la que era y es la musa de la jet set de España, Isabel Preysler Arrastia, a la que en el Consejo de Ministros socialista conocían y apodaban 'La China'. 

Si me permiten, les voy a contar una anécdota que puede reflejar algo similar a lo que está ocurriendo hoy en día entre Pablo Iglesias e Irene Montero. Me retrotraigo en el tiempo, la friolera de 37 años. Por entonces, el todopoderoso ministro Miguel Boyer, para evitar a la prensa española, había decidido que, para mantener en secreto su amor con Isabel Preysler, debía esconderse en la capital francesa. Precisamente sus escapadas a París -supuestamente secretas- fueron las que acabaron por hacer famoso este romance. La ciudad del Sena, donde vivía la íntima amiga de Isabel Preysler, Carmen Martínez-Bordiú, la nieta del dictador Francisco Franco, fue elegida por la pareja como el mejor de los refugios posibles, lejos de las miradas indiscretas y de los posibles flashes fotográficos. 

Isabel, por entonces casada con Carlos Falcó, marqués de Griñón, tenía así la excusa perfecta para escaparse de su casa conyugal del barrio madrileño de El Viso: ir de compras, visitar a su amiga y, al mismo tiempo, perfeccionar su francés. Allí, en la capital gala, el entonces ministro socialista Miguel Boyer se hacía pasar por "el señor García", apellido con el que firmaba todas sus lujosas reservas hoteleras y también gastronómicas. 

De este modo, Isabel y Miguel se permitían pasear con tranquilidad por el Sena, salir a cenar a Maxim's e ir a la histórica Brasserie de la Coupole en pleno corazón del distrito de Montparnasse, o reunirse con los amigos del entonces marido de Carmencita, el anticuario Jean-Marie Rossi en pleno Quartière Latine. 

Pero hay una anécdota decisiva que, hoy, 37 años después, todavía se cuenta por los cenáculos de poder madrileños y que puede representar perfectamente lo que actualmente ocurre con esta pareja de políticos de Podemos, Pablo e Irene. Sucedió en el aeropuerto parisino de Charles de Gaulle, cuando el entonces ministro español de Asuntos Exteriores, el socialista Fernando Morán, una persona con gran sentido del humor, descendió de la escalerilla del Boing 747 de Iberia que le traía de Madrid a París. Al parecer, tras saludar a las personalidades que fueron a recibirle, realizó de inmediato un recorrido visual de derecha a izquierda, y al no divisar a "la pieza", preguntó en voz alta, según se cuenta: "¿Han llegado ya Boyer y 'La China'?"

Los gestos de sorpresa y las caras de estupor de los allí presentes fueron manifiestos, a pesar de que casi todos los miembros del Ejecutivo de Felipe González conocían ya los avatares amorosos del compañero Miguel. 

A raíz de estos comentarios, las revistas del corazón empezaron a hablar, ya sin ningún tipo de censura, del idilio que ambos mantenían. Isabel Preysler tuvo que aguantar una lluvia de fotógrafos y se convirtió en portada de múltiples revistas. Pese a ello, seguía negando cualquier desavenencia en su matrimonio con el marqués de Griñón, del que decía que era, como tantos otros, "un matrimonio muy feliz". Sí se quejaba, en cambio, del daño que estos supuestos rumores sobre su separación matrimonial hacían a las personas de su entorno. Pero finalmente, meses después, las informaciones periodísticas se ratificaban. Miguel Boyer abandonaba el domicilio familiar que durante muchos años mantenía con su mujer, la ginecóloga Elena Arnedo, al tiempo que el matrimonio Griñón-Preysler se disociaba definitivamente. 

Hoy, 37 años después, elcierredigital.com no hace más que plasmar lo que conocen perfectamente todos los miembros del Consejo de Ministros, como también los altos cargos de Podemos. 

La venta de su chalet de Galapagar

En los últimos meses, tal y como adelantó elcierredigital.com, la relación de pareja entre Pablo Iglesias e Irene se habría deteriorado hasta tal punto que, tal y como señalan fuentes del Gobierno de España y de Podemos, "la pareja rompió en el pasado mes de marzo". 

El epílogo de esta crisis sentimental y ruptura como pareja se habría producido hace escaso tiempo, con la venta de la mansión familiar de Galapagar, tal y como ha adelantado en primicia elcierredigital.com. Según confirman fuentes solventes del sector inmobiliario a nuestro medio la casa se habría vendido por 660.000 euros, 45.000 euros más de lo que, en teoría, les costó. 

El chalet de Galapagar cuando fue adquirido por la pareja de políticos. 

Según estas mismas fuentes, la operación de esta compraventa se habría formalizado a través del Grupo M&G, una inmobiliaria situada en la cercana localidad madrileña de Torrelodones, como así se puede ver en las fotografías que adjuntamos y como admiten a elcierredigital.com fuentes cercanas a esta inmobiliaria que no ha respondido a nuestras numerosas llamadas.

El chalet de Galapagar ahora, en el anuncio de su venta. 

Desde hace días, elcierredigital.com solicitó la nota registral informativa del citado chalet, pero el Registro de la Propiedad de Galapagar no ha accedido a nuestras pretensiones, denegándonos la nota informativa. 

Así era el chalet de Iglesias y Montero

El portal especializado Idealista describía así el chalet más famoso de Galapagar en la primavera de 2018: Techos con vigas de madera vista, suelos de gres y calefacción por suelo radiante con un estilo neocolonial. 

El entonces líder de la formación Unidas Podemos, Pablo Iglesias, que había prometido que nunca abandonaría el popular barrio de Vallecas, se hartó del acoso mediático y puso tierra de por medio con Madrid capital para hacerse junto a Irene Montero, en aquel tiempo su pareja estable, con una casa de 268 metros cuadrados edificada sobre una parcela de terreno de 2.000 metros cuadrados en la urbanización 'La Navata' de Galapagar. 

Tres dormitorios, dos baños, chimenea, jardín con huerta, una parte zen y hasta un pequeño chamizo como casa de invitados fueron adquiridos por 615.000 euros por la pareja de políticos que lideraba entonces la formación morada. Una adquisición que marcó la vida y carrera política del hombre que llevó a la izquierda alternativa desde las televisiones locales hasta La Moncloa. 

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