25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Según la Guardia Civil, el ganadero de 24 años es un "sádico que tiene preferencia por prácticas sexuales extremas relacionadas con la violencia"

Eugenio Delgado, el presunto asesino de Manuela Chavero: “Le excita ver sufrir a mujeres”

Eugenio Delgado / Manuela Chavero
Eugenio Delgado / Manuela Chavero
Eugenio Delgado, un ganadero de 24 años, mató a Manuela Chavero, una mujer de 42 años, en la madrugada del 5 de julio de 2016. Desde entonces el asesino ha ido cambiando su versión en cada declaración. Según la investigación de los especialistas de la Guardia Civil de la Sección de Análisis de la Conducta Delictiva, Eugenio es "un sádico sexual que se excita con el sufrimiento físico y psicológico de las mujeres”. El crimen se produjo con la primera intención de violar a la mujer.

Eugenio Delgado, un ganadero de 24 años, mató a Manuela Chavero, su vecina de 42 años con la que estaba obsesionado, en la madrugada del 5 de julio de 2016. Seis años más tarde de la desaparición y muerte de Manuela, la Guardia Civil sostiene en un informe que “la muerte de Manuela se produjo en un escenario violento de etiología criminal homicida de Eugenio contra la víctima al intentar reducir sus posibilidades de defensa con la intencionalidad de atentar contra su libertad sexual"

El pasado 5 de julio se entregaron, a petición del Juzgado de Instrucción 1 de Zafra, los informes de los expertos en inteligencia criminal. “Los cazadores de mente” que forman parte de la Guardia Civil y que han llevado a investigación el comportamiento de asesinos de víctimas como Diana Quer o Gabriel Cruz, han determinado que Eugenio Delgado tiene un “trastorno por sadismo sexual” y que a raíz de este “incrementa su excitación sexual con el sufrimiento de la otra persona”. Además de “fantasías y deseos sexuales irrefrenables que ha debido cumplir con una persona que no ha dado su consentimiento o esas fantasías sexuales deben causarle malestar clínicamente significativo, deterioro social, laboral y en otras áreas"

El informe pone de nuevo a Eugenio en el centro de la investigación, ya que todo este tiempo se le ha investigado por asesinato y por no agresión sexual, algo que lleva negando desde 2016.

Modus operandi según la SACD

Los investigadores concluyen que el asesino de Manuela "tiene preferencia por prácticas sexuales extremas, relacionadas con la violencia, la humillación y la cosificación de la mujer; el sufrimiento físico o psicológico de su pareja sexual le producen excitación y placer". Los expertos han podido ‘determinar’ que la asfixió hasta que murió y que, tras enterrarla, para su ‘disfrute’ ha estado viendo durante cuatro años como una familia desesperada buscaba a Manuela.

Los especialistas de la Guardia Civil de la Sección de Análisis de la Conducta Delictiva (SACD), tras una entrevista a prostitutas que fueron contratadas por el asesino, han extraído que pedía servicios sexuales sadomasoquistas para poder “someter y humillar”. Se trata de un consumidor regular de prostitución, siempre con mujeres de entre 40 y 50 años. Mientras duraba el servicio, Eugenio advertía que podría "insultarla, agarrarla del pelo, escupirle, eyacularle en la cara, producirle arcadas, orinar encima de ella e introducirle objetos por zonas de su cuerpo hasta hacerla sangrar o que se retuerza de dolor"

"Las distorsiones cognitivas que presenta Eugenio, así como determinados rasgos de su personalidad (impulsividad, relaciones inestables, desregulación emocional), son factores que distintos estudios han asociado a la violencia sexual y, en el caso concreto de Eugenio, se ha acreditado que solía reaccionar con respuestas emocionales incontroladas ante el rechazo femenino, algo que también pudo ocurrir por parte de Manuela", han determinado los investigadores de la SACD.

Foto de Eugenio en su perfil de Badoo. 

Los expertos explican que este trastorno forma parte de aproximadamente un 75% de los homicidios sexuales, “a diferencia del agresor sexual que no acaba con la vida de sus víctimas. Esto explicaría que el cadáver de Manuela apareciese desnudo y también sería compatible con el mecanismo de la muerte (de la mujer) considerado como más probable a nivel forense, porque las personas que padecen sadismo sexual utilizan la asfixia en su modus operandi con una frecuencia alta"

Cambio de versiones y otras victimas de Eugenio

Sin embargo, este trastorno no distorsiona la capacidad para comprender actos, es decir, Eugenio sabía lo que hacía con su víctima. Un ejemplo claro es que ha ido cambiando su versión de lo ocurrido en cada declaración, según las nuevas premisas que los expertos descubrían.

Eugenio ya se había obsesionado con otras mujeres. Así, una cuñada de un amigo del asesino ya declaró que le hizo sentir miedo, que "cuando se enteraba de que yo iba a ir a casa de mi hermana, él se presentaba allí (…). En una ocasión, aprovechó un momento en que estábamos solos para darme una cachetada en el culo (…). Luego me operaron y él se presentó en el hospital, me regaló un collar de oro con la inicial de mi nombre y, cuando iba a llegar mi novio, se marchó. Pero antes le dijo a mi hermano que no le gustaba mi novio y que era mejor que estuviese sola", y que tras el rechazo de la chica él iba diciendo "primero que éramos pareja y después que yo era una guarra, una puta, que me rozaba con todos y que no estaba conmigo porque él no quería". La también víctima de Delgado explicó que sí veía a Eugenio capaz de obsesionarse con Manuela, al igual que con ella.

Eugenio Delgado. 

A esto se añade la declaración de dos vecinas de Manuela, que contaron que habían visto cómo Delgado las "vigilaba y miraba indiscretamente desde el muro medianero de su domicilio mientras ellas se bañaban en la piscina, sin establecer ningún tipo de contacto verbal".

¿Cómo murió Manuela? 

En primer lugar, reside la pelea legal por demostrar que Eugenio mató a Manuela y que no fue un accidente. Pocas dudas quedan al respecto cuando tanto el Instituto de Medicina Legal de Badajoz como el de Madrid coinciden en que las lesiones que presentaba el cadáver de Manuela no coinciden con el relato de Eugenio. “No existe compatibilidad entre las declaraciones del investigado y los hallazgos traumáticos descritos en el informe antropológico… no es posible que una caída hacia atrás ocasione fracturas nasales y dentales múltiples (…), las condiciones y manera del transporte del cadáver tampoco permiten explicar las diversas lesiones de los huesos (…), valoradas conjuntamente las lesiones óseas del esqueleto de Manuela nos permite pensar racionalmente que la muerte pudo deberse a un mecanismo de asfixia más que a otros mecanismos potencialmente letales”.

Cada año Monesterio recuerda a Manuela

En resumen, los expertos forenses creen que Manuela no murió al caer de espaldas por accidente y golpearse la nuca. Tampoco creen que los golpes que presenta en su cabeza y pecho pudieran deberse a las maniobras de Eugenio para transportar y enterrar el cadáver de Manuela. Fue el propio Eugenio, cuando vio que el caso se complicaba para él, quien anunció su teoría de los golpes que habría sufrido el cadáver durante el enterramiento.

Los expertos creen que Manuela sufrió una paliza por la que perdió varios dientes y se le rompió la nariz y varias costillas, causa que le pudo producir la muerte. Otro informe, ya por encargo de la acusación, ahonda en esas conclusiones, explicando que la paliza que Eugenio pudo darle a Manuela llegó a fracturar las órbitas oculares de la mujer, y el peso de Eugenio sobre Manuela durante los cuatro episodios diferentes de golpes que recibió la mujer (algo que descarta la teoría de una sola caída), le aplastó las costillas asfixiando lentamente a la víctima.

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