16 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

EN LA TERCERA ENTREGA DEL SERIAL, LA POPULAR ACTRIZ RECUERDA SUS TRABAJOS EN LATINOAMÉRICA Y HOLLYWOOD ASÍ COMO SU RELACIÓN CON EL COMPOSITOR CATALÁN

Los audios de la vida de Carmen Sevilla contada por ella a Encarna Sánchez (III): "Con Augusto Algueró estuve en una nube, era lo que siempre soñé"

Exclusiva
/ Carmen Sevilla y Encarna Sánchez.
Tras la muerte de la popular actriz Carmen Sevilla, elcierredigital.com continúa con el serial sobre la vida de la folclórica. Se trata de un documento sonoro y de carácter histórico al que ha tenido acceso este diario. Esta es la tercera parte de la vida más oculta e íntima que la actriz reveló en 1991 a la locutora almeriense Encarna Sánchez dentro de su espacio radiofónico 'Vivir para contarlo', de la Cadena COPE.

El pasado 27 de junio España y el mundo decía adiós a una de las más populares e icónicas actrices de nuestro país, la sevillana María del Carmen García Galisteo, conocida artísticamente como Carmen Sevilla. Tras su fallecimiento, elcierredigital.com recupera en una serie unas grabaciones prácticamente inéditas, un documento histórico sonoro único. Se trata de varios fragmentos de un archivo de audio en el que la folclórica cuenta gran parte de su vida más íntima a la locutora almeriense Encarna Sánchez.

Gracias Juan Luis Galiacho y Pedro Pérez, autores del libro 'Encarna en carne viva'elcierredigital.com ha tenido acceso a este histórico en el que Carmen Sevilla relata sus comienzos en el mundo del espectáculo y completa algunas de las anécdotas más desconocidas de su vida.

Como ya informamos el pasado viernes, este diario publicará este serial que ahora presenta su tercer capítulo donde plasmaremos todo lo que Carmen Sevilla contó a la locutora Encarna Sánchez en la sección ‘Vivir para contarlo’ de la Cadena COPE, en un documento histórico en la radiodifusión española. 

De Andalucía a México y París

Arrancaba su introducción Encarna Sánchez: "Tantos años de una posguerra. Carmen Sevilla sabía el sabor que tiene el ser popular en una España que quería salir de su pasado más reciente, de un pasado que se empeñaba en convertir los sueños en pesadillas. Pero Carmen ni esa sombra tuvo, por muy alargada que fuera. Y quiso que el mundo soñara con ella y con Andalucía, y las violetas fueron, gracias a ella, la flor más alta de todo el jardín".

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Carmen Sevilla y Luis Mariano en 'Violetas imperiales'.

Comienza a relatar Carmen: "Fue cuando estuve en México y cuando fui a París y me contrataron. Trabajé junto a Luis Mariano. En aquella época y en todo el mundo él era un ídolo de la canción de las operetas. Tuve la suerte de hacer coproducciones que me han abierto las puertas del mundo, entonces me han conocido más, no es que haya sido mejor ni peor que otras actrices del cine español. En aquella época me fui a París y me contrataron para hacer 'El sueño de Andalucía'. Fue inenarrable.

Fui con mi madre, como siempre en todos mis viajes, porque ella no me dejaba ni a sol ni a sombra. Mi madre era muy discreta. Yo hacía las dos versiones con Luis Mariano. Y mira por dónde, en 'El sueño de Andalucía' había una muchachita que también empezaba y era Marujita Díaz. Ella hacía de hermana mía en la película. Ahí se hizo célebre por eso que hacía con los ojos y era muy graciosa. Nos reíamos muchísimo, mi madre se reía mucho con ella. Marujita también iba con su madre y eran divertidísimas todas las anécdotas de París. Luis Mariano nos cogió mucho cariño, nos llevaba a todas partes, nos enseñaba París de punta a rabo, no parábamos".

Encarna Sánchez prosigue: "Y fin de una época. Fin de un romance que nunca fue. De París con todo el esplendor de la ciudad luz, de la poesía y del color donde siempre hay un rincón donde creer en lo imposible, te fuiste a México, Carmen. ¿Buscando nuevos rincones para tus imposibles? No lo sé. Quién lo sabe, solo tú. Pero ahí estaban esperando tu llegada para convertirte en realidad".

Sexto fragmento de la vida de Carmen Sevilla contada a Encarna Sánchez / Prohibida su reproducción. Propiedad de elcierredigital.com.

"Hice las películas de Francia, luego fui a México y fue maravilloso porque trabajé con Pedro Infante, quien me dio una popularidad inmensa en todo México. Con Jorge Negrete, por supuesto, que me abrió las puertas de allí. Luego estuve en Buenos Aires, en Argentina, con Cesáreo González, que fue un productor muy querido y muy llorado por mí, lo lloré como si hubiese sido un padre. También 'Requiebro' me abrió las puertas de la Argentina. Luego vinieron todas estas películas de 'La fierecilla domada, 'La Venganza', 'El secreto de Mónica', 'Crucero de verano', 'La guerrillera de Villa'... Luego di un vuelco tremendo para hacer esas películas preciosas de 'La cera virgen', 'No es bueno que un hombre esté solo', 'La loba y la paloma'... Cerca de 70 películas preciosas en coproducción con Italia, Francia, Alemania, México, Argentina, Hollywood..."

Entonces interrumpe Encarna Sánchez: "Espera un momento que recuerde, Carmen. ¿No fue en la ciudad de Hollywood donde tú tienes un capítulo aparte en tu historia? ¿No te ocurrieron en Hollywood cosas tan formidables que aún están a medio camino entre el recuerdo y la ficción? Cosas que te vas a llevar contigo allá donde vayas, Carmen Sevilla".

Prosigue Sevilla: "Cuando estuve en Hollywood fue precioso. La suerte que tuve después de hacer todas estas películas y todos estos viajes... Cuando llegué a Hollywood estuve allí, viendo delante de mí, a Frank Sinatra, que también me cortejó. Y Yul Brynner, que también me dio su 'roneillo' por si ligaba conmigo y todas esas cosas. Para mí era una emoción tremenda. También recuerdo pensar de Hollywood y Estados Unidos: 'Ya no me muero sin saber lo que era un set y un plató y un ambiente de Hollywood'. Eso para mí es maravilloso".

Los caminos de Carmen Sevilla y Augusto Algueró se cruzan

Narra Encarna: "Y como en los cuentos de hadas, Carmen, o como en las películas que tú rodabas en Hollywood, la ciudad de la fantasía, hubo algo en tu vida muy importante. Algo que vino precisamente con el cine, pero que no formó parte de la ficción. Aquella historia era real, como real es su nombre: Augusto Algueró".

Carmen, tímida, recuerda: "Cómo conocí yo a Augusto Algueró. Lo conocí en La Habana. Sí, estaba yo trabajando en Cuba y un guitarrista, que tocaba en el espectáculo que yo fui a presentar, tenía un disco precioso que había salido de paso doble de Augusto Algueró y me lo enseñó. Me impresionó de tal manera que le dije: '¡Qué músico! ¿Quién ha hecho esto? Estos arreglos, estas cosas'. Y me dijo: 'Pues Augusto Algueró'. Y yo contesté: 'Pues en cuanto que vaya a España me gustaría conocerlo'. Pero de ahí no pasó la cosa. Entonces vine a España y olvidé el asunto. Pero hice 'La fierecilla domada', para la que Augusto Algueró hizo la música. Un día me lo presentaron y me dijeron que tenía que estudiar canciones como esta tan famosa de [canta Carmen Sevilla]: 'Amor dónde estás, amor. Por qué no vendrás a mí. No sabes que yo te espero y que el querer guardo para ti'. Empecé a ensayar con él y mira por dónde, empecé a salir con él, así un poco de esto. Se terminó la película y ya se terminó nuestro encuentro. No supe más de él, ni él más de mí. Pero no sé, me quedó una cosilla. Al cabo de dos años o tres, en el 60 más o menos, porque en el 61 me casé con él, hice un disco. Y fue Augusto Algueró quien me hizo el disco con todas sus canciones, como 'Eres diferente', 'Gracias' 'Cabecita loca', 'Te quiero, te quiero' –que la hizo Nino Bravo– y 'Estando contigo' y todo eso".

Carmen Sevilla, "en las nubes" con Algueró 

Continúa Carmen: "Nos enamoramos, yo que sé. Estaba como en las nubes, esa cosa que había soñado toda mi vida, lo que había visto en casa de mis padres; ese cariño, ese respeto, ese amor. Siempre pensando en esa antigüedad mía, de las niñas de entonces que no pensábamos en otra cosa que en el traje blanco y la Iglesia... Ya me comprenden ustedes. Esa cosa bonita que antes existía en las jovencitas con mentalidad, por supuesto, como la mía. Y así fue, nos pusimos en relación durante seis meses, me presentó a su familia. A su madre, que era encantadora, en paz descanse, y a su padre, que los quiero muchísimo. Me acordaré toda mi vida porque era muy bonito, vinieron a casa y él me lo pidió.

Séptimo fragmento de la vida de Carmen Sevilla contada a Encarna Sánchez / Prohibida su reproducción. Propiedad de elcierredigital.com.

Y recordaré que me trajo un brillante precioso. Voy a hacer un lapso y voy a ir para atrás como en las películas: yo casi me había prometido a un empresario chileno muy importante, era millonario. Pero era divorciado y yo eso de no casarme por la Iglesia y sin traje blanco no lo veía muy claro. Entonces, es cuando ahí se cruzó el Algueró y el chileno me había comprado un brillante muy grande que llevaba yo en mi mano. Yo le conté toda la historia a Algueró y pensaba en mi cabecita: si a mí me gusta tanto Augusto Algueró y el chileno me gustaba porque es un caballero, yo no lo quiero.

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Augusto Algueró y Carmen Sevilla en su boda.

En mi cabecita pensaba que se podía querer a dos personas a la vez. Entonces dije, esto no está claro. Tengo que dejar al chileno, me gusta Augusto Algueró. Efectivamente sería el destino, porque yo digo que 'boda y mortaja, del cielo bajan'. Yo creo que el Algueró estaba para mí y todo lo que me pasó con el Algueró estaba por pasar. Entonces vino el chileno y le devolví todas las alhajas bonitas que me había regalado, eso sí, yo honrada y decente. Si hubiese sido ahora, yo no sé lo hubiera dejado, sí hombre, pero bueno aquello eran otros tiempos. Le devolví todo. En el momento de pedirme, el Algueró me regaló un mismo brillante con el mismo tamaño del chileno para no ser menos. Y quedó como un señor, claro, como lo que es".

Encarna Sánchez cerraba el programa del día con la siguiente despedida: La historia de una actriz española, de una cantante y de una bailarina. Pero de algo más. Porque también es la historia de un entramado de pasiones, de romances, como en las películas. La historia que hace volar la imaginación de las niñas. Tan solo que esta es real, y como en la vida, también hubo golpes bajos, tropezones, boda, problemas y al fin algo muy hermoso: un hijo que le devolvió la sonrisa. Pero eso forma parte ya de la historia de mañana. 

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