24 de febrero de 2024
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FIN DE SEMANA

El complejo, situado en pleno parque natural de l'Albufera, lleva sin actividad desde el año 2011 y no se le ha concedido la licencia de obras

De alojar a Berlanga a la ruina: El mítico hotel Sidi Saler de Valencia abocado a la demolición

Imagen del hotel Sidi Saler en ruinas.
Imagen del hotel Sidi Saler en ruinas.
Alojó a Luis García Berlanga y a Tina Turner. El Sidi Saler se convirtió en el primer hotel de 5 estrellas de la ciudad valenciana y ahora se encuentra al borde la demolición. En 2018 el Ministerio para la Transición Ecológica renovó la concesión para uso hotelero por 30 años, prorrogables por otros 30, pero actualmente el edificio, propiedad de Coral Homes y Divarian, sigue sin tener un futuro claro.

El complejo hotelero Sidi Saler, ubicado en el corazón de la Devesa del Parque Natural de la Albufera de Valencia, fue el primer hotel de cinco estrellas inaugurado en la capital valenciana. Pese a estar localizado en una de las zonas más exclusivas y recibir a personalidades como los cantantes Tina Turner, Sting, el cineasta Luis García Berlanga o ser el lugar de descanso de los magnates que visitaron Valencia con motivo de la Copa del América como también ser cuartel de concentración de la Selección Española de fútbol durante muchos años, este hotel de lujo cerró sus puertas en 2011 y, actualmente, se encuentra abandonado.

Y la situación del complejo hotelero ya sido denunciada en la red social Tik Tok, ya que ha pasado de ser una de las mejores ubicaciones de la costa levantina a convertirse en un lugar que ocasiona incomodidad entre el vecindario cercano. 

El futuro del Sidi Saler

Han pasado doce años desde que el hotel echara el cierre. Es ahora cuando el complejo mantiene la incógnita de su futuro, tras no ser concedida la licencia de obras a las empresas propietarias del Sidi Saler. Tal y como reveló la concejala de la formación política Compromís, Lucía Beamud, en el programa Espejo Público, y en base a informes del área de Planeamiento de Actividades así como de la Dirección General de Medio Natural y del servicio de Devesa Albufera, "el proyecto que presentaban los propietarios del edificio exceden el objetivo de obras de mero mantenimiento, que es lo único a lo que podían optar".

Además, Beamud recordó que este hotel se encuentra fuera “de ordenación sustantiva del Planeamiento”, lo que significa que no se pueden hacer obras mayores que supongan reformas “más allá de la conservación del actual edificio”.

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El hotel de cinco estrellas operaba en la Devesa del Parque Natural de la Albufera

A pesar de que los propietarios —Divarian, inmobiliaria de BBVA, y Coral Homes, sociedad propietaria de una importante cartera de activos inmobiliarios— mostraron su disposición a retomar la actividad hotelera, no lograrán su cometido al no disponer de licencia ambiental.

Tras un exhaustivo informe cronológico, que revela los diferentes trámites administrativos que se han llevado a cabo desde el año 2019, el Ayuntamiento concluyó en caducar la licencia al llevar el hotel sin actividad desde 2011, ya que no cabría comenzar las obras de rehabilitación por las que se solicita el permiso al estar el edificio fuera de ordenación.

Inmerso en una compleja cuestión administrativa

Actualmente, el complejo turístico Sidi Saler se encuentra inmerso en una situación administrativa muy complicada desde que la Ley de Costas evidenciara que se encontraba en dominio público. Es decir, que el hotel se encontraba en terreno de titularidad pública, lo que impide que pueda utilizarse para fines particulares

Pese a estar en dominio público durante varias décadas, el hotel dispuso de una concesión administrativa con el fin de poder mantener su uso hotelero. Por otra parte, el hotel tampoco disponía de la licencia de actividad, dependiente del Ayuntamiento de Valencia, cuyo actual Gobierno es favorable a la demolición de la edificación.

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Fachada del hotel Sidi Saler en el que figura un cartel a favor de la demolición.

A todo ello se suma un tercer factor, que discurre en paralelo a los permisos del Ayuntamiento: la concesión del dominio terrestre por parte de la Demarcación de Costas. La concejala ha suspendido el otorgamiento de las licencias ya que los propietarios no han acreditado que tienen la concesión demanial por parte de Costas.

Ante esta complicada circunstancia, los bancos siguen intentando mantener viva la concesión administrativa que permite el uso hotelero del recinto y, por tanto, la reactivación de la licencia de actividad del Sidi Saler. Por su parte, el ayuntamiento sigue sin tomar medidas.

Al tiempo que se insiste en que el hotel está fuera de ordenación, también se incide en que debe adecuarse a la legalidad vigente. Si esto fuera así, el Sidi Saler tendría que reconvertirse en un hotel de sólo dos alturas, planta baja y primera planta, un hecho que obligaría a hacer una remodelación completa de las instalaciones.

Un largo proceso

Tras 35 años de vida en el Sidi Saler, en 2011 el empresario Manfred Stier, fallecido en 2018, tomaba la decisión de cerrar este complejo, tras cerciorarse del futuro incierto que le esperaba, en manos del Estado tras el deslinde de Costas. Con el cierre del hotel, alrededor de 80 trabajadores se quedaron sin empleo entonces.

La cadena hotelera Sidi Hoteles justificó la drástica medida en el rechazo de la plantilla a aceptar la propuesta de conversión de contratos indefinidos en fijos discontinuos, con el fin de transformar los hoteles en recintos de temporada que abrirían exclusivamente en primavera y verano. Los trabajadores, en ese momento, planteaban como alternativa un ERE temporal para obtener una mejor cobertura en los subsidios.

El Sidi Saler tiene los días contados: el Ayuntamiento deniega las dos  últimas licencias del espacio

Sidi Saler.

A pesar de que se conocían los problemas económicos por los que estaba pasando la empresa, los trabajadores no esperaban una decisión tan drástica, quedando desolados tras la noticia. Mateo Torres, presidente del comité de empresa, indicó que la empresa hotelera se encontraba en manos de dos entidades bancarias, razón por la que decidió "declararse insolvente". Seis meses más tarde, pasó a  concurso de acreedores comenzando una deriva legal y burocrática.

En 2018, la concesión de Costas a los dueños del dominio terrestre en el que se emplaza el edificio caducaba. De esta manera, la Demarcación renovó la concesión para los próximos 30 años, prorrogable durante otros 30 años más, siempre y cuando en el plazo de un año obtuviera los permisos municipales.  En ese momento, el proceso en el consistorio se retrasó puesto que la  propiedad tardó en confirmar la transmisión de los permisos del antiguo propietario, entre otras cosas.

Como consecuencia, en 2019 el período de doce meses otorgado por Costas expiró, lo que hizo que la propiedad obtuviera un  nuevo aplazamiento de un año. En 2020 y ante la falta de la licencia municipal, se volvió a solicitar una nueva prórroga.

En octubre de 2021, la situación del hotel seguía sin tener una decisión firme, y es que el consistorio no terminaba de conceder dicha licencia de obras.

Inaugurado en 1976

Ubicado frente a las arenas de la playa El Saler y con el Parque Natural de la Albufera a su espalda, el Hotel Sidi Saler fue construido en 1970 sobre terrenos privados. Inaugurado en 1976, pronto se situaría como referencia del lujo en la costa valenciana.

En 1986 el paraje donde se ubica el hotel fue declarado Parque Natural y, en 2007, se aprobó el deslinde que incorporó los terrenos a dominio público marítimo-terrestre. Hasta 2008, las cinco estrellas-lujo del hotel le permitieron hacerse con importantes cifras de facturación. A partir de ese mismo año y debido a la  irrupción de la crisis económica, el nivel de negocio comenzó a descender en picado, especialmente en temporada baja.

Imagen del hotel Sidi Saler durante los años ochenta. 

En 2011, cuando ya acumulaba tres años de pérdidas, el hotel fue declarado insolvente, cerrando finalmente. Seis meses más tarde, pasó a concurso de acreedores comenzando una deriva legal y burocrática que se mantiene hasta ahora.

Actualmente, el edificio, situado en un entorno privilegiado, cada vez está más cerca de convertirse en ruinas y es objeto de debate entre sus vecinos. Mientras unos creen que la mejor opción sería derribarlo, otros piensan que se le debería dar otro uso social, como que albergara una residencia de ancianos

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