15 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

En la serie que arrasa en Netflix, la actriz Úrsula Corberó se pone en la piel de esta mujer que cumple condena por la muerte de Pedro Rodríguez

Destapamos a Rosa Peral, la agente desafiante protagonista del crimen de la Guardia Urbana

Una actitud conflictiva y desafiante: Netflix revive el mediático caso de Rosa Peral y el asesinato de su pareja
Una actitud conflictiva y desafiante: Netflix revive el mediático caso de Rosa Peral y el asesinato de su pareja
Rosa Peral fue la autora de un crimen que ahora da el salto a Netflix con 'El cuerpo en llamas'. La exagente entró en prisión en 2017 por el denominado crimen de la Guardia Urbana, en el que asesinó a su pareja Pedro Rodríguez con ayuda de su amante, Albert. Desde entonces, Peral ha sido trasladada de cárcel hasta en cinco ocasiones y en todas ha mostrado una actitud conflictiva: se la vincula con varios altercados entre presas y con otras faltas graves, como la tenencia de un teléfono móvil.

El pasado 8 de septiembre Netflix lanzó El cuerpo en llamas, una serie protagonizada por Úrsula Corberó que revive el crimen de la Guardia Urbana, en el que dos agentes de la Guardia Urbana de Barcelona fueron detenidos y condenados a prisión por el asesinato de otro agente. Compuesta por ocho capítulos, la serie audiovisual muestra un mediático triángulo amoroso que acabó en un desafortunado crimen.

Una de las declaradas culpables del crimen fue Rosa Peral, condenada por la muerte de su pareja, Pedro Rodríguez. A su encarcelamiento le acompañó un polémico debate y muchas informaciones de distintas fuentes, que labraron un perfil de la acusada. Peral ha sido definida a lo largo de los años como una mujer fría, manipuladora, esquiva y mentirosa compulsiva. Ahora, su carácter vuelve a salir a lo público, al manifestar en varias ocasiones su oposición al estreno de la serie.

 
 
 
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Rosa Peral solicitó al Juzgado de Primera Instancia número 54 de Barcelona que paralizara el estreno de El cuerpo en llamas argumentando que podría vulnerar su derecho al honor y reclamando medidas cautelares para visionar la serie antes de su emisión en Netflix, de forma que, en su caso, se paralizara el estreno. 

El juzgado abrió un procedimiento para responder y tramitar la parte necesaria antes de contestar la petición. También trasladó a la parte actora la solicitud para que corrija errores formales y se pronuncie sobre la competencia del juzgado. En línea con esto, se ha dado traslado a la Fiscalía para que se pronuncie sobre la competencia. A pesar de todo, el estreno de El cuerpo en llamas siguió adelante, pues se desestimó la petición de Peral.

La plataforma de streaming, además, ha estrenado 'Las cintas de Rosa Peral', un documental con entrevistas exclusivas a Peral en las que ella misma —junto a abogados y periodistas— relata su vida y cómo sucedió el crimen de la Guardia Urbana.

Las tres relaciones que desencadenaron el crimen de la Guardia Urbana

Tal y como se relata en Las cintas de Rosa Peral, la mujer que ahora tiene 42 años comenzó a trabajar con 16 como camarera en una discoteca. Fue ahí donde conoció al que fue su marido y padre sus dos hijas —de 10 y 12 años—, Rubén Carbo. Según fuentes del documental, Peral mantuvo varias relaciones amorosas mientras era novia de Rubén.

Un día ambos decidieron opositar. Ella, para la Guardia Urbana de Barcelona; él, para los Mossos d'Esquadra. Tras casarse, Peral conoció a Albert López, el segundo condenado por el crimen de la Guardia Urbana. Ambos congeniaron y comenzaron una relación de "amigos con derecho a roce", como ella misma la definió.

Más tarde, conoció a Pedro Rodríguez, la víctima del crimen y también agente de la Guardia Urbana. Lo hizo durante una salida motera, uno de los pasatiempos favoritos de la condenada. Rosa comenzó entonces una nueva relación. Casada con Rubén, todavía se veía con Albert y comenzaba a conocer a Pedro.

Este cuadrado amoroso acabó en desgracia. La madrugada del 1 al 2 de mayo de 2017 Pedro Rodríguez fue asesinado. Su cadáver fue encontrado un par de días después, en el maletero de un coche. Estaba calcinado y tenía las extremidades amputadas.

Fue la noche del 2 al 3 de mayo cuando los agentes Rosa y Albert se deshicieron del cuerpo de Pedro metiéndolo en el maletero de su coche, un Golf, que quemaron en una zona deshabitada del pantano de Foix, en Barcelona. Allí fue encontrado un día después, precisamente cuando arrancó la investigación por parte de los Mossos d'Esquadra que acabó con la detención de Rosa y de Albert. Su intento de culpar a una cuarta persona, Rubén, con el que Rosa tiene dos hijas en común y del que estaba divorciada, no funcionó. En 2020 ella fue condenada a 25 años de prisión y él a 20.

Una actitud desafiante

Desde que Rosa entró en prisión, se la ha trasladado de cárcel hasta en 5 ocasiones distintas, principalmente por problemas que podrían poner en peligro su propia seguridad. Primero ingresó en Wad Ras en el año 2017, de manera preventiva y, como informa Las Provincias, allí contó a varias internas cómo mató a Pedro.

Rosa Peral durante el juicio.

Una de ellas lo testificó durante el juicio y aseguró que le había envenenado antes de asesinarlo: “Le dio un medicamento en agua para que se calmara porque estaban discutiendo muy fuerte”. Como indica el medio, Peral fue trasladada de Wad Ras por su comportamiento conflictivo, tal y como señaló la directora de la cárcel: “Rosa Peral suele crear vínculos intensos con las internas. Crea grupos cerrados que duran poco tiempo. Cuando la relación entre estas internas se rompe, se crea un alto nivel de hostilidad entre ellas”.

El resto de traslados también estuvieron originados por conflictos con el resto de presas. También ha sufrido varias sanciones, como el aislamiento, y ha cometido varias faltas, como ocultar un teléfono móvil en su celda, algo completamente prohibido en este tipo de centros.

En una ocasión, una de las compañeras de celda de Rosa explicó en El programa de Ana Rosa que “Rosa traficaba con pastillas de la enfermería e incluso con drogas del exterior. Empezó a trabajar en la enfermería hace un mes y ahí empezaron todos los problemas. Se dedicaba a robar pastillas de la enfermería y las vendía por cinco euros a todas las personas que quisieran”.

En cuanto al crimen que la llevó a prisión, tanto Rosa como Albert todavía se siguen echando la culpa el uno al otro y defendiendo que son "inocentes".

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