15 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

DESDE ACAIP AFIRMAN QUE "CADA INTERNO DEBE TENER su celda", PERO EL CRIMINAL DE MORATA LA COMPARTIA con su vÍctima en Estremera fuera de las normas

Familia asesinado cárcel por Dani 'el Negro' pedirá indemización al "incumplir su clasificación de preso"

El Cierre Digital en
/ El asesino de Morata.
La familia del preso muerto por el asesino de Morata en la cárcel de Estremera ha comunicado que pedirá a Instituciones Penitenciarias una indemnización si el asesino no paga. Su abogado Rodrigo López del Cerro ha señalado que "el asesinato se podía haber evitado, al existir falta de seguridad en la prisión". Desde el sindicato ACAIP denuncian que "no se cumple la Ley por la que cada interno debería tener su propia celda" y que "el problema de la seguridad está relacionado con la clasificación".

Una de las principales reclamaciones de los funcionarios de prisiones es la falta de seguridad dentro de los centros y una de las causas de este déficit es, según ellos, la clasificación de los internos, que “atiende mucho más a un maquillaje estadístico que a un tratamiento personalizado del interno acorde a la realidad”. En línea con esto, la familia del preso asesinado por el criminal de Morata de Tajuña pedirá a la cárcel que les indemnice si el asesino no puede.  

Fue el pasado 15 de febrero cuando Dilawar Hussain Fazal Choudhary, conocido como Dani el Negro, asesinó a su compañero de celda en el módulo 12 del centro penitenciario de Estremera. Un mes después la familia de Ángel Asenov, el preso asesinado, se ha personado como acusación particular en la causa. Según 20minutos su abogado, Rodrigo López del Cerro, ha señalado que “el asesinato se podía haber evitado". 

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Dilawar Hussain Faza.

El abogado se apoya en que el reglamento de las prisiones españolas establece que cada interno contará con una celda, circunstancia que no se cumplía en el caso del preso fallecido, denunciando que “existe falta de seguridad en Estremera”. Esta afirmación la comparten los funcionarios de prisiones que vienen reclamando desde hace tiempo un cambio, subrayando que "la falta de seguridad se debe a la mala clasificación de los presos" y más aún desde que asesinaron a la cocinera Nuria López.

En una conversación con elcierredigital.com el portavoz de ACAIP, Joaquín Leyva, señala que “la situación actual no exige que se modifique la Ley, sino que se cumpla la que existe, que ya establece que tiene que haber un interno por celda, que se tiene que hacer una individualización científica y establece un régimen disciplinario con unos medios coercitivos que se deben aplicar cuando el interno infringe las normas. La única modificación que requiere la ley es la del artículo 80, de modo que se reconozca a los trabajadores penitenciarios como agentes de la autoridad”.

La importancia de la individualización científica de los internos


En el sistema actual instaurado por la Ley Orgánica General Penitenciaria se introdujo la individualización científica, lo que significa que la clasificación ha de regirse por las circunstancias personales y la evolución del interno, que deben ser examinados conforme a criterios científicos y no únicamente a la duración de la pena. De esta forma, un interno podrá estar en cualquiera de los grados sin tener que pasar necesariamente por los que le preceden. 

“La principal reclamación que hacemos está relacionada con esta individualización científica. De acuerdo con la suma de informes que se realizan sobre un interno se debe realizar el programa individualizado de tratamiento. Lo que ocurre es que al final se atiende a programas generales y se intenta colocar a cada interno en el programa general que más se adapte a él”, añade Joaquín Leyva.

“Lo que ocurre es que cuando tienes un funcionario para 140 internos es imposible realizar esta observación de manera efectiva y real. Al final vamos todos a salto de mata y haciendo las cosas en la medida de lo posible. La realidad es que no se llega a realizar esa observación individualizada. No hablamos de que haya un funcionario por cada interno, sino que el número de profesionales esté adaptado al perfil heterogéneo de los internos”, observa Joaquín Leyva.

Joaquín Leyva, funcionario de prisiones, ACAIP UGT:

Joaquín Leyva.

En el momento en el que una persona entra en prisión se le asigna un grado de clasificación inicial, que puede ser modificado debido al comportamiento del interno durante su estancia en prisión a través de una revisión de clasificación. De acuerdo con el artículo 63 de la Ley Orgánica General Penitenciario se debe realizar el esquema: observación, clasificación y tratamiento.

La última fase se refiere al tratamiento individualizado del interno en el conjunto de programas, actividades y recursos que sean más adecuados para el interno. Sin embargo, desde ACAIP reclaman que “las políticas de tratamiento atienden excesivamente a la generalidad y no a la particularidad de los perfiles de los internos”.

La clasificación de los internos


En el sistema penitenciario español existen tres grados de clasificación. La clasificación en primer grado se aplica a los internos calificados de peligrosidad extrema o inadaptación manifiesta y grave. Se trata de un régimen cerrado, en el que se limitan las actividades en común con los demás internos. Además, se realiza un mayor control y vigilancia sobre los internos. Es el más restrictivo y riguroso.

La clasificación en segundo grado cuenta con un régimen ordinario. La gran mayoría de presos entran en esta clasificación. Se aplica a los internos cuyas circunstancias personales y penitenciarias son de normal convivencia. En este grado los internos realizan actividades y llevan a cabo una vida ‘normal’ en prisión.

/ Funcionario en un centro penitenciario.

Funcionario en un centro penitenciario.

Por último, está la clasificación en tercer grado, donde los internos están capacitados para llevar a cabo un régimen de vida en semilibertad. En este régimen el control y la seguridad son menores. Es el mayor nivel de libertad que puede conseguirse y es requisito imprescindible para acceder a la libertad condicional. Se suaviza el rigor del encarcelamiento y se otorga el mayor grado de confianza posible a los internos, con atribución de mayores responsabilidades. 

“Estamos observando que hay internos a los que se les clasifica en segundo grado no siendo este el grado que no les corresponde, debiendo estar en el primer grado. Trabajamos con un maquillaje de estadísticas para que no haya internos en primer grado, pero la estadística ni funciona ni soluciona nada. Al final esto no ayuda a que el resto de internos se adapten al centro", concluye el portavoz de ACAIP.

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