15 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

La madre de la niña de 12 años, asesinada en 2013, se quitó la vida en 2020 mientras que su padre saldrá de prisión previsiblemente en 2031

Diez años del caso Asunta: Sin Rosario Porto y con Alfonso Basterra preso de segundo grado

El Cierre Digital en Alfonso Basterra, Rosario Porto y Asunta Basterra.
Alfonso Basterra, Rosario Porto y Asunta Basterra.
El cadáver de la niña de 12 años Asunta Basterra fue hallado el 22 de septiembre de 2013 cerca de Santiago de Compostela. Un día antes, sus padres, Rosario Porto y Alfonso Basterra, denunciaron su desaparición. Acabaron siendo detenidos y condenados a 18 años de prisión por haber asesinado a su hija. Diez años después del crimen, solo Alfonso Basterra sigue cumpliendo la pena impuesta. Ahora es preso de segundo grado.

El 21 de septiembre de 2013 el nombre de Asunta Basterra saltaba al foco mediático. La niña de 12 años y de origen chino había desaparecido sin dejar rastro cerca de Santiago de Compostela, Galicia. Unas horas más tarde, su cuerpo fue hallado en los alrededores del chalet en el que vivía su madre, Rosario Porto. Hoy se cumplen diez años del suceso que conmocionó a la sociedad gallega y que acabó con los padres adoptivos de la menor, la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra, encarcelados por haber cometido el crimen de su hija.

En estos diez años, muchas cosas han cambiado. Alfonso Basterra sigue en prisión, donde ya ha completado más de la mitad de la condena de 18 años de cárcel que se le impuso. Rosario Porto se quitó la vida en su celda tras siete años recluida. Su importante patrimonio, heredado de sus padres —la profesora Socorro Ortega y el reputado abogado gallego Francisco Porto— lo recibió María Teresa Sampedro, apodada ‘La Nena’, gran amiga de Rosario.

Aún no se conoce el móvil del crimen que diez años después no se ha olvidado. Este mismo año, Netflix y Bambú Producciones anunciaban que, igual que ha sucedido con 'El cuerpo en llamas' —serie que retrata el crimen de la Guardia Urbana—, harían una serie de ficción sobre el suceso, titulada ‘El caso Asunta’. Se ha estado grabando este verano en Galicia.

Mientras tanto, el chalet de la localidad gallega de Teo, donde se intuye que Asunta perdió la vida, ha vuelto al foco mediático al haber sido detenido a uno de los okupas que habitaba en él. La detención ha tenido lugar la misma semana que se celebraba el aniversario del crimen que conmocionó a la sociedad española hace ya una década.

El crimen de Asunta Basterra

Asunta Basterra, cuyo nombre de nacimiento era Yong Fang, desapareció el 21 de septiembre de 2013. Sus padres, la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra, denunciaron su desaparición. Su cuerpo fue hallado horas después, el día 22 de septiembre, cerca del chalet en el que vivía su madre, en una pista forestal de Teo, a unos kilómetros de Santiago de Compostela.

La casa donde fue asesinada Asunta Basterra.

Las autoridades rápidamente sospecharon de ellos. Según comentaron, porque en el momento en el que denunciaron la desaparición se intuía por sus palabras que daban por hecho que la niña había muerto. Una serie de “incongruencias y ambigüedades” y “versiones contradictorias” que hicieron que, pese a que las autoridades no tuvieran pruebas sólidas, les identificaran como sospechosos.

El cuerpo de Asunta se hallaba junto a unos restos de cuerda que se encontraron también en la finca en la que Rosario vivía. Y los análisis toxicológicos posteriores revelaron la presencia de dosis elevadas de ansiolíticos en el cadáver de Asunta. Todo esto, unido a las grabaciones de las cámaras de seguridad —que corroboraron las declaraciones erróneas de Rosario—, hicieron que se pudiera recrear el crimen.

Según la reconstrucción del asesinato, el día de la muerte de Asunta, ella y Rosario comieron junto a Basterra y la menor fue drogada con un ansiolítico que consumía la mujer y con el que, según la investigación, llevaban tiempo drogándola, causando un estado de somnolencia en la menor. Posteriormente, Rosario se llevó a Asunta hasta la casa de Teo, donde la asfixió. El cuerpo apareció posteriormente a unos metros de la propiedad, aunque se desconoce cómo llegó allí. Las teorías más asentadas apuntan a que el matrimonio —que se había divorciado un año antes del asesinato— la trasladó en el maletero del coche de Rosario para depositarla ahí.

Otro de los aspectos que se desconoce es el móvil del crimen. Se barajó un motivo económico —debido a una herencia que recaería en Asunta tras la muerte de sus abuelos maternos un año antes, con tan solo siete meses de diferencia el uno del otro— que se descartó. También se teorizó sobre que la pequeña "no encajase en los planes" de un matrimonio que se había separado. Sin embargo, pese a no conocerse del todo los motivos, los progenitores adoptivos de Asunta fueron condenados.

Fue a finales de octubre de 2015, cuando el jurado popular consideró a ambos culpables del crimen. Durante el juicio, Rosario Porto se declaró inocente en todo momento, aunque en 2016 el Tribunal Superior de Xusticia de Galicia (TSXG) la declaró culpable de asfixiar a su hija “en ejecución del plan preconcebido” con Alfonso Basterra para acabar con la vida de la menor. Fueron condenados a 18 años de prisión.

Rosario Porto y su destino tras el juicio

Rosario Porto fue trasladada después del juicio a la prisión de A Lama (Pontevedra), de ahí pasó a la de Teixeiro (A Coruña) y posteriormente a la de Brieva (Ávila), donde se suicidó en noviembre de 2020. Llevaba siete años en prisión.

Alfonso Basterra y Rosario Porto.

Una decisión premeditada porque, según informaron las autoridades, Rosario Porto tenía toda la celda recogida, incluidas sus pertenencias. Esta fue la definitiva, pero no la primera vez que había intentado acabar con su vida.

Intentó autolesionarse en diversas ocasiones y el 24 de febrero de 2017 tuvo lugar el considerado como primer intento de suicidio en prisión tras haber ingerido masivamente un medicamento que tomaba de forma habitual por prescripción médica. Esto hizo que fuese ingresada en el hospital y que en las diversas prisiones se le aplicara el protocolo antisuicidio. Un total de tres meses en la prisión de A Lama y otros tres en Teixeiro.

El 12 de noviembre de 2018 tuvo lugar otro “intento de suicidio” que no quedó acreditado como tal. Rosario se enroscó un cordón alrededor del cuello estando en la ducha y llamó a voces a su compañera de celda para alertarla de lo que estaba haciendo. Los funcionarios pudieron acudir tras su llamada y aumentar las medidas para evitar su suicidio. Lo consiguió dos años más tarde al ahorcarse.

Alfonso Basterra, en segundo grado

De los 18 años a los que fue condenado Alfonso Basterra, ya ha cumplido más de nueve, lo que podría acercarle a obtener permisos penitenciarios. Según medios locales como El Correo Gallego, Basterra intentó pedir en alguna ocasión estos permisos, que le fueron denegados. Mientras tanto, desde La voz de Galicia aseguran que no ha solicitado permisos desde el año 2018 pese a que le podrían ser concedidos. Según este último medio, el motivo por el que ha decidido no solicitarlos podría tener que ver con que la junta de tratamiento de su prisión podría no concedérselos debido a que no ha mostrado arrepentimiento.

Alfonso Basterra.

Desde que fue encarcelado, Alfonso Basterra no admitió en ningún momento el crimen del que se le culpó, a pesar de que los jueces le otorgaron un papel fundamental en el asesinato. Según informaban también desde El correo gallego, precisamente esta negación de los hechos podría hacer que Basterra no pueda obtener ningún tipo de beneficio penitenciario hasta el año 2025, cuando se cumplan dos tercios de su pena total y alcance el tercer grado. El periodista saldrá de prisión en el año 2031.

Mientras tanto, Basterra —según confirmaba el mismo diario citado anteriormente­— se ha mantenido en la cárcel de Teixeiro (A Coruña) con un perfil bajo. Tranquilo y colaborador, impartiendo clases, organizando clubs de lectura, escribiendo relatos y encargándose de la biblioteca del centro.

Desde La voz de Galicia afirman que no recibe visitas, prácticamente no tiene correspondencia y tampoco tiene confianza con ninguno de los otros presos. Según explican trabajadores de la prisión en la que está recluido, en parte “por ese elevado concepto que tiene de él mismo. Se considera intelectualmente muy superior al resto de internos y funcionarios”.

El diario El Correo Gallego, por su parte, contaba que Basterra, que recibió la noticia de la muerte de su exmujer en prisión, reaccionó con “frialdad y silencio” ante el suicidio de Rosario.

El matrimonio se conoció en el año 1990 y se casó seis años más tarde, en 1996. Se separaron en enero de 2013 después de que Alfonso descubriera que Rosario le era infiel con un empresario gallego. Unos meses más tarde, asesinarían a la hija que adoptaron en 2001, protagonizando uno de los crímenes más mediáticos de España y del que hoy se cumplen diez años.

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