16 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

La política jerezana baraja cambiar el nombre de la formación naranja y refundarla para sobrevivir ante el crecimiento del Partido Popular

Crece el enfado interno contra Inés Arrimadas, que se atrinchera en el liderazgo de Ciudadanos

/ Arrimadas y Villacís
Ciudadanos se juega su supervivencia ante el crecimiento del Partido Popular. La desaparición del partido en el Parlamento de Andalucía ha evidenciado que la formación naranja está al borde del KO. Para evitarlo, Inés Arrimadas ha impulsado una refundación sin que su liderazgo, por ahora, se vea comprometido.

Crecen las voces internas críticas en Ciudadanos que cargan contra Inés Arrimadas por su negativa a dimitir tras la debacle de las elecciones andaluzas. La diputada estatal asegura que estudió la posibilidad de marcharse, pero prefiere tutelar la refundación del partido: "A pesar de que la primera es más sencilla, fácil y cómoda, no está claro que sea la más correcta"

Arrimadas ha afirmado que "su compromiso personal" con Cs durará seis meses y ha optado por renovar la cúpula del partido al apostar porque en el nuevo grupo que se rediseñe esté la alcaldesa de Ciudad Real, Eva Macías; el concejal de Santa Coloma, Dimas Gragera; el eurodiputado Adrián Vázquez; la coordinadora en Baleares, Patricia Guasp, la diputada María Muñoz y el concejal del Ayuntamiento de Madrid, Mariano Fuentes. 

Como portavoz de este equipo que liderará la refundación estará el diputado Guillermo Díaz, y como coordinadora, la vicealcadesa de Madrid, Begoña Villacís, que es el único nombre que suena con fuerza para relevar a Arrimadas. La vicealcaldesa de Madrid podría explorar un acuerdo con el PP. 

Arrimadas no está dispuesta a un pacto con los de Núñez Feijóo y asegura que su "compromiso personal y el de mi equipo dura hasta que se haga la refundación que tenemos la obligación de pilotar, y luego los militantes tendrán que decidirlo todo. No vamos a ser un problema ni yéndonos, que es lo fácil, ni quedándonos, si hay personas que son mejor que nosotros". 

Liberales, posible nueva marca de Cs 

Arrimadas quiere reivindicar el espacio liberal y asegura que en Ciudadanos han hecho "más autocrítica que ningún partido, lo que pasa es que a los partidos de centro liberal se nos penaliza mucho más porque tenemos electores muy exigentes".

"Defender el espacio liberal es muy difícil, pero muy necesario. España no necesita ir a un enfrentamiento entre izquierdas o derechas porque ahí es donde Pedro Sánchez está cómodo", explica la sustituta de Albert Rivera

Arrimadas intenta ganar hueco mediático intentando restaurar Cs como bastión contra el nacionalismo catalán. La diputada aseguró ayer que "cada vez que el separatismo amenace con cometer delitos, se encontrará delante a una democracia que funciona y a unos servidores públicos defendiéndola. Eso debería estar asegurando el Gobierno sin complejos, en lugar de arrastrarse ante sus socios usando el nombre de España". 

Lío

Preocupada anda la sustituta de Albert Rivera por el confuso discurso que mostró Ciudadanos respecto a las elecciones andaluzas. Y la culpa de la polémica la tuvo su mano derecha y persona de máxima confianza, Edmundo Bal

El origen del conflicto estuvo relacionado con el discurso del exvicepresidente andaluz Juan Marín, que hasta hace unos meses parecía querer cocinar un pacto preelectoral con el PP bajo el liderazgo del presidente Juanma Moreno

Begoña Villacís. 

Pero algo se rompió entre ambas formaciones y Marín agrió su discurso contra Moreno, asegurando que el cambio en Andalucía está relacionado con la presencia de Ciudadanos en la Junta de Andalucía, y no por deseo del PP

Bal salió entonces al quite y aseguró que las estrategias del partido hay que decidirlas "con la cabeza y no con las tripas". El portavoz nacional de Cs aseguró que cualquier acuerdo tenía que venir "siempre desde la perspectiva de que la opción política de Ciudadanos no tiene nada que ver con la opción conservadora". 

El debate del pacto estaba "abierto" según Bal, que aseguró que "las dos opciones son posibles y tienen su explicación perfecta después de haber estado gobernando en armonía, con un proyecto de éxito, en la Junta. Esto no es algo que decida individualmente Juan Marín, sino que es algo que se tiene que debatir a nivel nacional". 

Bal reconoció que "se hace difícil gobernar sin presupuestos, pero eso no quita para que, en nuestra opinión, lo idóneo para la comunidad y los andaluces fuera terminar la legislatura". Sea como fuere, Arrimadas y otros barones se molestaron por el discurso de Bal, que tuvo que rectificarse a sí mismo y asegurar que Ciudadanos no contemplaba un acuerdo preelectoral con el Partido Popular a pesar de los pésimos resultados que logró en la Comunidad de Madrid, donde se quedó sin representación en la Asamblea, y en Castilla y León, donde mantiene un solo procurador. 

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