23 de febrero de 2024
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FIN DE SEMANA

Condenado a 19 años de prisión por el ‘caso Tándem’, llegó a espiar a Encarna Sánchez por el robo en su chalet y le vincularon al incendio del Windsor

El excomisario Villarejo, el hombre más ‘incómodo’ para el sistema español: De su faceta como actor a conocer la fortuna de Felipe González

El Cierre Digital en Excomisario José Manuel Villarejo.
Excomisario José Manuel Villarejo.
José Manuel Villarejo, el que fue comisario de la Policía Nacional durante más de 20 años, ha sido condenado por la Audiencia Nacional a 19 años de prisión por delitos de revelación de secretos y falsedad documental. No obstante, ha sido absuelto de los delitos de cohecho y extorsión. El comisario posee múltiples grabaciones con altos cargos de la época sobre los que tenía información, como el expresidente del Gobierno Felipe González, y llegó a hacer pequeños papeles como actor.

El nombre del excomisario de la Policía Nacional José Manuel Villarejo se ha convertido en una constante en prensa desde que en el año 2016 se diera a conocer el que se llamaba popularmente ‘caso Villarejo’. Y es que durante los más de 20 años que se mantuvo como comisario, Villarejo hizo de la información su método para ganar poder y riqueza. Conoce los secretos de las personas más influyentes de la España de los 80 y los 90 y también tiene numerosas grabaciones de conversaciones que han ido saliendo a la luz a lo largo de estos años. Ayer, la información se convertía en su castigo: Villarejo era condenado a 19 años de prisión.

La encargada de imponerle esta pena ha sido la Audiencia Nacional, que lleva el ‘caso Tándem’ por el que el excomisario fue detenido en 2017 y puesto en libertad posteriormente debido a la duración del proceso —superior a los cuatro años que se puede mantener a una persona en prisión preventiva por ley­—. En concreto, los 19 años de prisión corresponden a los delitos de revelación de secretos y falsedad documental por tres piezas separadas de esta causa: Iron, Land y Pintor. Ha sido absuelto de los delitos de cohecho y extorsión por considerar el tribunal que las acciones por las que se le han juzgado formaban parte del ámbito privado, no público.

Iron corresponde a la investigación que el bufete Herrero & Asociados encargó presuntamente a Villarejo para espiar a un despacho rival. Land trata sobre las supuestas investigaciones de Villarejo en la guerra familiar de los herederos de Luis García-Cereceda, el hombre que se encargó de hacer realidad la urbanización de lujo madrileña de La Finca, ubicada en Pozuelo de Alarcón. Y Pintor implica presuntas obtenciones ilícitas de datos por parte de Villarejo a un exsocio de Juan Muñoz Tamara, marido de Ana Rosa Quintana, a petición de este último.

No obstante, aunque por estos casos Villarejo ha sido condenado a 19 años de prisión, hay otras muchas piezas que forman parte del ‘caso Tándem’, así como otros muchos secretos de altas esferas de la sociedad española que han sido desvelados por el excomisario. Un hombre que ha resultado “incómodo” para muchos de los que tuvieron relación con él.

Villarejo y sus informes sobre el patrimonio de Felipe González

Una de las personas con las que Villarejo tuvo contacto en sus años como comisario fue el que fue presidente del Gobierno de España, Felipe González Márquez. Durante un tiempo cobró el sueldo de expresidente, de 80.000 euros anuales, desde 1996, y se instaló en una oficina en la madrileña calle de Velázquez gracias a una partida de 90.000 euros anuales que él mismo aprobó durante su Gobierno en concepto de dotación presupuestaria fija para los expresidentes del Gobierno, que incluye alquiler de despacho, coche con un chófer, escolta y un asistente o secretaria personal.

Todas estas actividades eran vigiladas atentamente por el excomisario José Manuel Villarejo, que le llegó a confesar al también excomisario Enrique García Castaño en 2005 que había comprado una casa para el expresidente del Gobierno con cargo a los fondos reservados: "No sé cuántos pagos del PSOE, o sea, pagos de la casa al presidente del Gobierno de la época, corrupciones, una lista", desvelaron los audios de la conversación entre ambos policías, según publicó el periódico Vozpópuli en noviembre del pasado año.

Felipe González y el excomisario José Manuel Villarejo en un montaje.

Sobre el papel Felipe González no tendría excesivo patrimonio acumulado, en teoría era "un jarrón chino", como él mismo se declaró en numerosas ocasiones, es decir, un valioso producto de la democracia que nadie sabe dónde colocar. Sin embargo, la gran fuente de ingresos de González a principios del milenio eran las conferencias, por las que llegó a cobrar hasta 80.000 euros. La agencia que representa a González es Thinking Heads, que también cuenta en su nómina con políticos como Cristina Garmendia o Alberto Ruiz-Gallardón, entre otros.

Además, González es experto en invertir en negocios ruinosos y sacarles rendimiento. En 2011 compró, por 375 euros, un 10 por ciento de la empresa Oyauri Investment, de donde era consejero su hijo Pablo González Romero. González comenzó a asesorar al entonces presidente de Indra, Javier Monzón, en 2013. Y solo cuatro meses después de su contrato, la multinacional de tecnología anunció la compra de la Oyauri por cero euros. Pero a cambio se hizo cargo de pagar un préstamo de un millón de euros realizado a título personal por Felipe González. De esta manera, el expresidente se aseguró el cobro de su deuda. Tras la compra de la empresa, Indra anunció además la contratación del hijo de González, al que blindó con una indemnización de 375.000 euros en caso de despido.

Pero el pelotazo más sonado de Felipe González llegó en diciembre de 2010, cuando ingresó como consejero independiente en Gas Natural Fenosa cobrando 126.500 euros anuales. Allí permaneció hasta mayo de 2015, siendo sustituido por la exministra de Ciencia e Innovación con Rodríguez Zapatero, Cristina Garmendia.

Tras su paso por Gas Natural, González se embolsó unos 580.000 euros. Y eso que llegó a declarar públicamente que se “aburría” en esta empresa y que ingresó en la misma para conocer el mercado de la energía, del que se declaraba absoluto ignorante. Obviamente, Gas Natural no contrató al expresidente por sus conocimientos del mercado.

Gas Natural precisaba los contactos de González en Iberoamérica (en diciembre de 2014 obtuvo la nacionalidad colombiana y en 2022 la dominicana), sobre todo en México, donde el presidente Peña Nieto propició una reforma energética para abrir el mercado al sector privado.

Según los registros públicos, Felipe González acumula un patrimonio inmobiliario importante, en gran parte fruto de sus años como asesor empresarial. En octubre de 2012 el expresidente adquirió la finca El Penitencial, en Extremadura, por 425.000 euros.

Mar García-Vaquero y Felipe González.

También posee una casa en Castellar de la Frontera, Cádiz, que le fue regalada, y donde vive su hijo David con su esposa; y un chalet familiar en la urbanización madrileña de Somosaguas, donde vive su hija María, ya que él se trasladó a vivir con su nueva pareja, Mar García Vaquero, a un piso de alquiler en la calle de Velázquez, en Madrid, propiedad de su cuñado, el empresario Pedro Trapote, valorada en 3,5 millones de euros. Hace años Felipe González vendió una casa cerca de Tánger, junto al mar, a la familia real marroquí. El coste de la misma se calculó en unos 2,5 millones de euros. El excomisario Villarejo habría monitorizado todos estos movimientos del expresidente del gobierno.

“Espionaje” a Encarna Sánchez

Precisamente en la época del Gobierno de Felipe González se da otro de los espionajes de Villarejo, concretamente a la locutora de radio Encarna Sánchez, después de que la robaran en el año 1993, en su casa de La Moraleja, 43 millones de pesetas, tal y como cuentan el director de elcierredigital.com, Juan Luis Galiacho, y el productor Pedro Pérez en su libro ‘Encarna. En carne viva’.

La locutora se puso en contacto con el entonces ministro del Interior José Luis Corcuera y le pidió ayuda para resolver el caso del robo. La conversación entre el ministro socialista y la locutora estrella de la COPE fue grabada y en septiembre de 2022 reproducida en exclusiva por el diario Fuentes informadas.

Corcuera se tomó el robo como un asunto de Estado dada la influencia y el poder de la locutora. Es ahí donde entra en la vida de la locutora José Manuel Villarejo. El entonces director operativo de la Policía Nacional, Agustín Linares, decide recurrir a él para solucionar el asunto del robo de Encarna.

Encarna Sánchez y José Manuel Villarejo.

Linares y la periodista se habían conocido en Barcelona cuando ella presentaba Encarna de noche en Radio Miramar y ella cubrió uno de los sucesos más célebres en la crónica negra de la ciudad condal: el asalto con rehenes de una entidad del Banco Hispano Americano en junio de 1979. Encarna quiso acudir al banco para negociar con los secuestradores con los que había hablado en antena en su programa. Linares, que entonces era jefe superior de Policía en Barcelona, impidió que la periodista consiguiera su objetivo.

En el verano de 1993, Linares encargó a Villarejo el asunto del robo de la casa de Encarna Sánchez. Villarejo se puso manos a la obra y comenzó a escuchar todas las comunicaciones de la periodista. Incluso las de su vida privada. Para el Gobierno de Felipe González, el robo y la petición de ayuda de la locutora supusieron una oportunidad para empezar a controlar a una mujer que cada vez tenía más influencia en la opinión pública y que, además, desde su programa empezó a destapar algunos casos que afectaban al Gobierno. El Ejecutivo socialista empezaba así una de sus épocas más complicadas tras ganar las elecciones de junio de 1993. Casos como Roldán, el GAL o el Ibercorp, que afectaban a la beautiful people con el gobernador del Banco de España Mariano Rubio a la cabeza, marcaron la última legislatura de González.

Villarejo grabó todo sobre Encarna y algunas de sus conversaciones fueron publicadas por el medio Fuentes Informadas. Las grabaciones habían sido incautadas al excomisario en la Operación Tándem que se instruye en la Audiencia Nacional contra el expolicía.

Villarejo y su relación con el incendio del Edificio Windsor

La noche del 12 al 13 de febrero de 2005 las televisiones retransmitían el incendio del conocido Edificio Windsor en Madrid. Un drama que se originó en la planta 21 de este emblemático edificio, de 32 plantas y 106 metros de altura, propiedad de la familia Reyzábal.

Tras una larga investigación del Grupo 5 de Homicidios de la Policía Nacional, el Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid archivó la causa el 31 de enero de 2006. Se daba por buena la teoría de que una trabajadora de la empresa Deloitte dejó mal apagado un cigarrillo de manera no intencionada en la planta 21, lugar donde se originó el fuego.

El incendio en el Windsor.

El juzgado concluyó que las sombras filmadas por un videoaficionado en la planta 12 del edificio no eran un montaje, sino que realmente había personas en esa planta, una vez que se hubo desalojado el edificio por los bomberos, pero que no intervinieron en el trágico suceso.

Pero, tras saltar a la opinión pública el 'caso Tándem' con la publicación de documentos vinculados al llamado 'caso Villarejo', algunas fuentes relacionaron al excomisario José Manuel Villarejo con aquel trágico suceso del Windsor. ¿De qué manera? Muy fácil.

Fueron los documentos que constan en la pieza separada de Tándem sobre el BBVA, que investiga la Audiencia Nacional, donde aparecieron unos encargos que esta entidad bancaria apalabró con el excomisario Villarejo. Uno de ellos, titulado “Proyecto F.G.”, en alusión a Francisco González, expresidente del banco, fue el que desató todas las alarmas e incógnitas.

Ese informe, realizado entre 2004 y 2005, recogía las maniobras realizadas por Villarejo para impedir que la empresa competidora Sacyr fracasase en su intento de controlar el BBVA, entonces bajo el poder total de González.

El informe, fechado el 26 de febrero de 2005, catorce días después del incendio del Windsor, reúne más de 16.000 intervenciones de comunicaciones y recoge textualmente que la “acción final” consistió en “eliminar rastros documentales de la firma de auditoría DEL. Intento de sustitución de soportes documentales originales, en su defecto eliminación física de los mismos”.

La planta 12 del Edificio Windsor albergaba significativamente el departamento fiscal de la firma auditora Deloitte y fue en esos despachos donde aquella noche se vieron a dos personas con cascos y linternas. Por entonces, la consultora Deloitte elaboraba una auditoría sobre la firma FG Valores, propiedad de Francisco González, que fue vendida a Merril Lynch en 1996.

Precisamente un día antes del incendio la Fiscalía Anticorrupción había pedido a Deloitte que aportara esos documentos, necesarios para una investigación sobre un desfase contable de 757 millones de las antiguas pesetas, unos 4,5 millones de euros. Sin embargo, el incendio acabó devorando esa documentación. Y no se pudo aportar nada, como presuntamente se pretendía.

En febrero de 2019, cuando toda la documentación salió a la luz a raíz del caso Villarejo, el excomisario negó tener nada que ver con aquel incendio. Pero lo cierto es que nunca puso por escrito cómo había eliminado aquellas pruebas "DEL".

Villarejo en el mundo del cine

Además de todas estas conversaciones y secretos que han ido saliendo a la luz en estos años, una de las profesiones frustradas del que fuera comisario es la de actor. Aunque sí hizo algunos pequeños papeles en el séptimo arte. Tanto es así que incluso cuenta con su propia ficha en Internet Movie Data Base (IMDB), la web con biofilmografías más consultada del mundo.

Su relación con el mundo del cine llegó a través de su amistad con el cineasta Álvaro Sáenz de Heredia. Sobrino del mítico José Luis Saénz de Heredia, Álvaro se especializó en los 80 y los 90 en dirigir películas a mayor gloria de humoristas televisivos y algunas llegaron a ser muy taquilleras. Para el filme Policía (1987), protagonizado por Emilio Aragón y Ana Obregón, solicitó la colaboración de su amigo Villarejo para dar verismo a la película. Esto no ayudó a que funcionara en taquilla y la carrera cinematográfica del hijo de Miliki, al que se pretendía lanzar como estrella del celuloide nunca despegó.

Villarejo como Frankenstein en 'Aquí huele a muerte'.

Tres años después Sáenz de Heredia dirigió Aquí huele a muerte… (Pues yo no he sido). La película explotaba el éxito televisivo del dúo del momento Martes y Trece. A principios de la década ya habían protagonizado dos filmes cuando eran trío, junto a Fernando Conde. En esta ocasión el dúo parodiaba las películas de terror y contaba en su reparto con uno de los pocos mitos hispánicos de este género. Paul Naschy, el ‘Hombre Lobo’ español. Era con él con quien tenía su escena cumbre Villarejo. El polémico excomisario se ponía ni más ni menos que en la piel del monstruo de Frankenstein y se dedicaba a dar sustos a los dos protagonistas. José Villarejo apareció acreditado en la película que fue la segunda más taquillera del año.

El comisario vio cumplido así su sueño de debutar en la pantalla. Sin embargo, nueve años después volvió a ponerse a las órdenes de Sáenz de Heredia en Papá Piquillo, a mayor gloria de Chiquito de la Calzada. Por aquel entonces, Villarejo ya había saltado a la fama al haber salido a la luz el informe Veritas contra el juez Baltasar Garzón que, según Villarejo, le fue encargado por la todavía ministra de Defensa Margarita Robles, entonces Secretaria de Estado de Interior del gobierno de Felipe González. Junto a Chiquito hacía de policía. Eso sí, no era uno cualquiera, sino uno rudo que pone en aprietos a los protagonistas frente al comisario bonachón interpretado por el cantante Micky.

En noviembre de ese año aparecería en un episodio de Tio Willy, una serie protagonizada por Andrés Pajares. En el décimo episodio de esta serie, Una nochecita toledana, Villarejo haría un nuevo cameo, en esta ocasión interpretando a un mendigo. El capítulo se puede ver en la página de RTVE y la intervención del comisario tiene lugar en el minuto 27.

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