12 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El próximo paso será requerir a los familiares del cantante que se sometan a estas pruebas y si no se utilizará semen congelado de "Papuchi"

Se acaba el tiempo de Julio Iglesias: ha terminado el plazo dado por la justicia para que se someta a las pruebas de ADN que le pide Javier Santos

Julio Iglesias (Agencias)
Julio Iglesias (Agencias)
El tiempo para Julio Iglesias se ha agotado. El pasado 31 de octubre fue la fecha límite que la justicia española otorgó al cantante para comunicar si estaba dispuesto o no a someterse a las pruebas de ADN que demostrarían si es el padre o no de Javier Santos, el valenciano de 42 años que desde los años 90 lucha por ser reconocido como hijo del autor de “Hey”. Sin embargo, el cantante ha protegido convenientemente su patrimonio de cara a posibles repartos de herencia

Tal y como adelantamos en exclusiva en “El Cierre Digital” la cuenta atrás que finalizaba en octubre comenzó el pasado 29 de junio cuando tras varios intentos el presunto hijo, consiguió que se entregara la ya mencionada denuncia a uno de los abogados del cantante, y que éste se lo entregara a Julio Iglesias que se encontraba en su mansión de Marbella (Málaga) ubicada en la urbanización ‘’Cuatro lunas’’. 

Julio Iglesias intentó durante semanas no recibir la denuncia e incluso dio la orden a los trabajadores de su casa que no tomaran la notificación. Ahora el plazo de la justicia ha terminado y dada la actitud del astro musical los nuevos movimientos judiciales afectarán a su entorno familiar a quienes se les solicitará una prueba similar. En última instancia podrían incluso recurrir al semen congelado que el padre del cantante, el fallecido doctor Julio Iglesias Puga "Papuchi", dejó en algunos hospitales de Madrid. 

En nuestro país no es obligatorio realizarse las pruebas de ADN. La justicia puede determinar la paternidad en función de otro tipo de evidencias aportadas. Así se resolvió el caso de Pepe Navarro con el hijo nacido de su relación extramatrimonial con Yvonne Reyes.

Javier Santos a la salida del juzgado tras interponer la demanda de paternidad / GTRES

También es el caso del propio Julio Iglesias y Javier Sánchez Santos. En los años noventa, los abogados del artista lograron que la Audiencia de Valencia revocara por una cuestión formal una primera sentencia que determinaba que era padre de Sánchez. La negativa del cantante a la prueba de ADN determinó que el juez le adjudicara la paternidad que fue derogada con la sentencia definitiva.

Una dura infancia

La noticia de que el tiempo legal se ha agotado para Julio Iglesias ha coincido en el tiempo con una entrevista concedida por su supuesto hijo a “El País” donde narra su historia y su infancia que, desde luego, fue muy distinta a la de los hijos oficiales del cantante. En sus declaraciones recuerda el impacto que supuso para él aparecer de adolescente en los medios junto a su madre, la portuguesa Edite Santos, para hablar sobre el tema de su paternidad. Los acosadores suelen ir contra quienes son diferentes. Y yo lo era porque mi careto salía en televisión. No diría que fue la peor época de mi vida, porque cuando eres adolescente todavía no tienes muchas responsabilidades, pero fue dura. No es bonito ser famoso y pobre. La mía, al menos entonces, ha sido una fama incómoda”, asegura.

También en su entrevista recordó la situación vivida en su entorno doméstico por su polémica parternidad: “Yo era casi un niño. Lo que más recuerdo es el sufrimiento de mi madre, la sensación de tristeza que había en casa”.

El presunto hijo secreto de Julio Iglesias también intentó triunfar en el mundo del espectáculo. Hizo sus pinitos como cantante y se consagró como DJ en la noche valenciana. Ahora vive en el barrio de El Cabanyal de la capital valenciana y regenta un negocio de nutrición deportiva. Es hijo de María Edite Santos Raposo, una portuguesa con la que Julio Iglesias habría tenido una aventura prolongada durante más de una semana en 1975, según contó ella misma, estando casado aún con Isabel Preysler.

Una fortuna protegida

De demostrarse la paternidad de Julio Iglesias, Javier Santos pasaría a ser su noveno hijo y tendría derecho a su parte del “pastel” de la herencia millonaria del artista. Sin embargo, Iglesias ha protegido parte de patrimonio en el extranjero donde las leyes con respecto a herencias son diferentes a nuestro país.

Con una fortuna cercana a los 1000 millones de euros, el cantante, que es propietario de una isla entera en las Bahamas, ha decidido que este paraíso fiscal sea la base de sus negocios. Julio Iglesias cumple de sobra los requisitos para ser residente en estas islas caribeñas ya que sus inversiones superan con creces el medio millón de dólares en bienes raíces (inmuebles) que exige la Hacienda de Bahamas. Con este movimiento, elige un lugar tranquilo y seguro en el que realizar todas sus transacciones y gestionar sus múltiples negocios. 

Su casa de Marbella

En España, sus activos se aglutinan en dos empresas –Androsemo SL y Bellevue Costa Sol SA–, que son administradas por su esposa, Miranda Johanna María Rijnsburger. La segunda, con domicilio social en el barrio de Salamanca, en Madrid, fue creada la Nochebuena de 1999 con el objeto social de Construcción de edificios residenciales. Esta empresa no presenta cuentas desde el año 2015, en el que valoró sus activos en 4.623.283 euros. Por su parte, Androsemo SL, constituida en 1992 y domiciliada en Marbella, tiene activos declarados por un valor de 7.822.940 euros y no presenta cuentas desde el año 2012. Precisamente, esta sociedad es la titular de las 56 hectáreas que ocupa la finca marbellí del cantante, Cuatro Lunas. A su vez, el artista posee, también, cerca de diez hectáreas de terreno colindante a esta casa malagueña con el fin de preservar su intimidad.

Desde 2007 Miranda administra, oficialmente, todo el patrimonio del cantante en España. Un año importante, porque fue cuando Julio Iglesias abandonó su aventura en el sector inmobiliario en la Comunidad Valenciana. Siete años antes, en noviembre de 2000, entraba con fuerza como inversor inmobiliario en España. Junto a tres socios, el constructor Andrés Ballester y los empresarios Fernando Polanco y José Lladró, constituyó la sociedad Urcosa SL, que promovía en Altea (Alicante) la urbanización Villa Gadea, un proyecto con 260 chalés y un hotel de lujo de cinco estrellas.

El capital inicial fue de 500 millones, de los cuales Julio aportó un 20%, 100 millones de euros. Justificó entonces su decisión de invertir, en el que denominó su "primer negocio en Valencia", por la seriedad de sus socios y perspectivas de rentabilidad, en un momento en el que el cantante era embajador de las iniciativas de la Generalitat Valenciana de la mano de Eduardo Zaplana. De hecho, llegó a afirmar: "Prometí al presidente Zaplana que invertiría, y así lo hecho".

Pero el gran patrimonio de Iglesias está al otro lado de Atlántico, en EE.UU. y la República Domicana, principalmente. De la mano de su amigo Óscar de la Renta, invirtió para convertir Punta Cana en un gran destino turístico. Iglesias se convirtió en una de las caras más visibles del grupo Punta Cana, la empresa que urbanizó este destino turístico creando apartamentos, hoteles e infraestructuras, como el aeropuerto de esta ciudad caribeña, el primero en su categoría completamente privado, y donde aparece como principal inversor.

La mansión de Julio en Indian Creek (Miami) / Archivo 

A 10 minutos de este, construyó su mansión, valorada en más 20 millones de dólares. Ahora, se especula que ha decidido desprenderse de parte de sus inversiones en esta isla para desplazar sus importantes plusvalías hacia Panamá, sin que haya confirmación oficial todavía.

Lo que sí se conoce fue la puesta en venta el pasado año, según filtró una inmobiliaria, de las 3,24 hectáreas que posee en Indian Creek, la famosa isla de los VIP en Miami. El terreno se habría dividido en cuatro lotes con vistas a Byscaine Bay, cuyo valor total alcanzaría los 150 millones de dólares.

 Desde luego, Julio Iglesias ha protegido su patrimonio para que, al menos en lo económico, su vida si siga igual. 

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