25 de febrero de 2021
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FIN DE SEMANA

Las criticas denuncias que Europa no ha salido con firmeza en apoyo del gobierno francés y se temen nuevos atentados en otros países

Los servicios secretos habían avisado al presidente Macron de la amenaza islamista en Francia

Emmanuel Macron.
Emmanuel Macron.
Francia ha sufrido recientemente varios atentados terroristas perpetrados por extremistas islámicos. En consecuencia, el país galo ha reforzado la seguridad para evitar este tipo de amenazas. Pero los servicios secretos ya habían avisado de un posible brote de atentados islamistas en Europa. Comenzó en Francia pero se ha extendido a Austria ante la pasividad de Europa, más preocupada por el Covid que por el yihadismo.

Francia, posiblemente el país paladín de la libertad a nivel mundial, no pasa por su mejor momento. Europa está dormida y Francia también. El país galo ya ha sufrido el yihadismo de nuevo en Niza, ante la pasividad de Europa. Nuevos atentados han tocado el corazón de Viena y Europa tampoco reacciona. Las voces críticas advierten de que si Europa continúa mostrando debilidad los atentados pueden incrementarse.

Además, a nivel sanitario, la pandemia de Coronavirus se está cebando con la nación gala merced a una segunda ola devastadora. Pero los problemas no acaban ahí. Los franceses llevan sufriendo desde finales de verano continuos atentados perpetrados por terroristas integristas islámicos que han causado numerosas muertes entre los franceses y que, al mismo tiempo, han contribuido al aumento de la tensión con una comunidad musulmana que, en su inmensa mayoría, no tiene relación alguna con los siniestros.

  Un tuit alertando de la situación en Francia.

El último de estos trágicos sucesos aconteció el pasado jueves, cuando un hombre de nacionalidad tunecina acababa con la vida de tres personas en un ataque que tuvo lugar en la basílica católica de Notre-Dame de l’Assomption, en Niza. El 16 de octubre, trascendía otra noticia terrorífica desde el país vecino. Y es que profesor de secundaria Samuel Paty, que había enseñado a sus alumnos las caricaturas Charlie Hebdo sobre Mahoma, fue decapitado por un hombre checheno que portaba un arma blanca.

El asesino subió a Twitter una fotografía del cadáver acompañando la publicación con un mensaje dirigido directamente al presidente francés, Emmanuel Macron: “He ejecutado a uno de tus perros del infierno que han osado rebajar a Mahoma”, rezaba el texto. Previamente, el 25 de septiembre, en el mismo edificio donde tuvieron lugar los atentados de Charlie Hebdo, un joven pakistaní atacó valiéndose de un cuchillo de carnicero a varios empleados de una sociedad de producción.

Estos episodios han sido los más destacados de una lista de continuos ataques terroristas en Francia. A ellos habría que añadir los recientes atentados de Viena, que han conmocionado al mundo por su brutalidad y han hecho saltar todas las alarmas en materia de seguridad. Como consecuencia de ello, las autoridades galas han reforzado si cabe aún más la llamada Operación Centinela, un operativo enfocado a la desarticulación de posibles ataques terroristas cuyo origen se remonta a los atentados terroristas de Charlie Hebdo en 2015.

Gérald Darmanin, ministro del Interior Francés, anunció el viernes pasado la movilización de 7.000 policías y gendarmes para reforzar la seguridad ante esta amenaza. El Ejecutivo galo desplegó sus fuerzas en aquellos lugares con más riesgo de ser blanco de atentados terroristas. Iglesias, centros de enseñanza y, con motivo de la celebración del Día de todos los Santos, también en los cementerios.

Macron pasa a la ofensiva

La problemática francesa es especialmente compleja. Tanto el Ejecutivo galo como Macron han emitido mensajes reafirmando su compromiso con la defensa de la libertad de expresión. El tono adoptado, además, ha sido manifiestamente rotundo. En este sentido, el propio líder de la república francesa reivindicaba ante los musulmanes el “derecho a blasfemar” de Francia, al tiempo que decretaba el cierre de varias mezquitas acusadas de hacer proselitismo de la enseñanza integrista.

Además, Macron ha seguido alimentando la polémica merced a recientes declaraciones en las que afirmaba que los extremistas musulmanes “enseñan que las mujeres no son iguales a los hombres y que las niñas pequeñas no deben tener los mismos derechos que los niños pequeños. Te lo digo muy claro: no en nuestro país”, apuntaba. Estos comentarios no han tenido buena acogida en parte de la comunidad musulmana en Francia que, recordemos, está formada por alrededor de seis millones de personas. De hecho, ciertos sectores musulmanes han iniciado el boicot a determinados productos franceses dentro y fuera de las fronteras galas.

Macron (izquierda) junto a Erdoğan  (derecha).

Y es que el problema es especialmente delicado para los ciudadanos franceses que viven en países musulmanes como Irán, Turquía o Bangladesh, que ya han manifestado su disconformidad con la postura de Macron. En este sentido, las autoridades galas han alertado a los franceses que residen fuera de su patria natal de la necesidad intensificar las precauciones

Algunas personalidades relevantes en el mundo islámico, como es el caso de Mahathir Mohamad, ex primer ministro de Malasia, han publicado mensajes muy peligrosos en redes sociales: “Los mulsulmanes tienen derecho a estar furiosos y matar a millones de franceses por las masacres cometidas por Francia en el pasado”, llegó a afirmar en Twitter antes de que esta plataforma retirase el mensaje. En la capital de Pakistán, Islamabad, solo las autoridades policiales consiguieron evitar el ataque de un millar de jóvenes islámicos radicales a la embajada gala.

De Karabaj a Lyon pasando por Turquía

En medio de este clima de tensión, extremistas turcos protagonizaron recientemente varios enfrentamientos contra la población armenia de Lyon, unos hechos que se producen a consecuencia del conflicto entre armenios y azeríes en Karabaj. Además, el ultraderechista grupo turco de “Lobos Grises” realizó varias pintadas con mensajes de odio en el memorial del genocidio armenio en dicha ciudad.

En este sentido, hay que recordar las continuas críticas de Recep Tayyip Erdoğan a Macron en las últimas semanas, cuestionando incluso la “salud mental” del presidente galo por lo que considera un ataque directo al islam: “¿Qué problema tiene Macron con el islam y los musulmanes? Necesita tratamiento de salud mental”, llegó a afirmar.

La guerra étnica entre Armenia y Azerbaiyán ha explotado de nuevo y sus implicaciones llegan hasta Francia.

Ciertamente, las prácticas terroristas son difíciles de prevenir. A comienzos de siglo, los atentados eran gestionados por organizaciones con una gran capacidad de movilizar recursos humanos y armamentísticos. No obstante, en la actualidad, el hecho de que los extremistas delincan solos, sin vínculos con entidades de ningún tipo, los hace prácticamente indetectables, pues como se ha visto en los últimos crímenes no necesitan de más medios que algún utensilio de cocina para conseguir sus objetivos.

Hasta el momento, Macron no ha sido capaz de limitar su actividad. En este sentido, sus últimas declaraciones son muestra inequívoca de un giro en su política que, desde el proceso electoral que le llevó a la presidencia, siempre había sido de concordia para con la importante comunidad musulmana que vive en Francia.  Ahora, habrá que ver si este cambio de rumbo, orientado a la contundencia y con un tono mucho más belicista, contribuye a paliar esta amenaza o, por el contrario, tiene un efecto diametralmente opuesto.

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