29 de enero de 2023
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FIN DE SEMANA

Las figuras del dueño del holding de la abeja y su mujer, Teresa Rivero, vuelven a la actualidad tras la emisión de 'El Chófer' en Cuatro TV

Cuando el Rayo Vallecano pertenecía a los Ruiz-Mateos: Un equipo al servicio de Rumasa

El Cierre Digital en Teresa Rivero, presidenta del Rayo Vallecano.
Teresa Rivero, presidenta del Rayo Vallecano.
‘El Chófer’ continúa su emisión. El capítulo del pasado lunes trataba de la adquisición por parte de los Ruiz-Mateos del club de fútbol Rayo Vallecano, del que Teresa Rivero fue presidenta hasta el año 2011, cuando se vendió el equipo al empresario Raúl Martín Presa. El director de El Cierre Digital, Juan Luis Galiacho, ya destapó en una serie sobre Ruiz-Mateos para este diario la historia de la adquisición del club de fútbol de Vallecas.

Continúa la emisión de ‘El Chófer’, la serie en la que Víctor de la Cruz, chófer de José María Ruiz-Mateos, cuenta los años vividos como empleado del dueño del holding Rumasa. En el capítulo emitido el pasado lunes 26 se abordaba una de las adquisiciones de José María Ruiz-Mateos durante su época álgida: el club de fútbol Rayo Vallecano.

La adquisición del club de fútbol ya fue destapada con anterioridad por el director de elcierredigital.com, Juan Luis Galiacho, en uno de los capítulos de la serie de este diario sobre La verdad de Ruiz-Mateos.

Los Ruiz-Mateos vendieron el equipo en 2011 al empresario Raúl Martín Presa, actual propietario, debido a los problemas económicos que acechaban al club y tras declarar la suspensión de los pagos. Sin embargo, los problemas judiciales que rodearon su salida del Rayo Vallecano persiguieron al clan. En octubre de 2020 el Tribunal Supremo confirmó la pena impuesta al exapoderado del club Jesús Fraile mientras que rebajaba la multa y la indemnización que debía afrontar el Rayo, aunque mantuvo su responsabilidad civil subsidiaria por 4 millones de euros del dinero defraudado.

La Audiencia Provincial del Madrid condenó a Teresa Rivero y al club franjirrojo el 16 de julio de 2018 a dicha pena por cuatro delitos contra la Hacienda Pública en relación al IVA y al Impuesto de Sociedades de la entidad de los años 2009 y 2010, al considerar que en ambos ejercicios y por dichos impuestos defraudaron un total de 8,4 millones de euros. Finalmente, Teresa Rivero y su hijo Javier —encargado de las riendas económicas del club de Vallecas— fueron absueltos.

La adquisición del Rayo Vallecano por Ruiz-Mateos

Fue en la primavera de 1991 cuando los Ruiz-Mateos se adentraron en el mundo del balompié, un campo farragoso y minado que desconocían. Por esas fechas, uno de los múltiples teléfonos que Teresa Rivero y su marido tenían repartidos por los tres pisos de su amplia casa madrileña de Somosaguas recibía la llamada de Pedro Ruiz Campos. El empresario de publicidad, que por entonces controlaba al Rayo Vallecano, necesitaba la imperiosa ayuda de la familia de la abeja. "José María, Vallecas te necesita. Harías una importante labor social. Además, se acerca el proceso de conversión del club en sociedad anónima y te puedes hacer con él", le dijo. "Me lo pensaré, pero antes tengo que consultarlo con varias personas", le contestó.

El empresario jerezano, ajeno al circo del fútbol, pidió ayuda a dos populares personajes por entonces de ese mundillo: el periodista José María García y el propietario del Atlético de Madrid, el ya fallecido Jesús Gil y Gil. El que fuera alcalde de Marbella y Ruiz-Mateos se conocían desde 1977, cuando el constructor soriano visitaba con asiduidad la sede de Rumasa, en el entonces Paseo de Calvo Sotelo de Madrid, en busca de ayuda por parte de uno de los buques insignias del holding de la abeja, Hispano Alemana de Construcciones, para levantar edificios en el complejo residencial de Los Ángeles de San Rafael.

Teresa Rivero en los años al frente del Rayo Vallecano.

Desde entonces, Gil y Ruiz-Mateos mantenían una amistad intermitente. "Qué quieres que te diga, Vallecas es una barriada muy querida que te puede dar relieve social", le aconsejó Gil, "pero ándate con cuidado porque en el fútbol se pierde mucho dinero. Que te lo digo yo. Te calculo que perderás unos 200 millones al año". Y así sucedió, año tras año las cuentas fueron deficitarias.

Pero este dato no preocupaba en exceso a la familia Ruiz-Mateos que, desde que Miguel Boyer expropiara Rumasa, había remontado con sudor, lágrimas y muchas excentricidades, un nuevo emporio empresarial. La familia se reunió, como es habitual, pero sus integrantes no lo dudaron mucho. Pocos días después, una de las empresas instrumentales de la Nueva Rumasa, Ardevins S.A., compraba la casi totalidad del capital social del popular "Rayito".

El fútbol aunaba además a la familia jerezana con otros influyentes millonarios, como los hermanos Calvo, dueños del atún Calvo y propietarios del entonces boyante Sporting de Gijón. Los Calvo, a través de su empresa Publicidad Hizarco, pasaban a gestionar la publicidad estática del Estadio de Vallecas, luego denominado Teresa Rivero en honor a una mujer que desde el 12 de enero de 1994 abandonó la elitista barrera de las plazas de toros por el estruendoso y, a veces, maleducado palco de los estadios, pero eso sí, sin olvidar a diario la misa de diez.

La primera mujer en presidir un equipo de fútbol

Hasta entonces la esposa de Ruiz-Mateos sólo había visto un partido de fútbol en su vida. "Fue en Murcia, al poco de casarnos, y por compromiso; el partido tenía algo que ver con el banco de Rumasa, porque fuimos con el director de la sucursal. Fue un rollazo espantoso”. Teresa Rivero, que por entonces pasaba por un pequeño hundimiento personal, recuerda todavía cómo su marido le propuso asumir la presidencia del club madrileño y sustituirle en el cargo: "Un día me dijo José María: ¿Quieres ser presidenta del Rayo?... Es muy fácil. Durante el partido estás en el palco, y cuando acaba te vienes a casa". De esta manera se convirtió en una pionera en el mundo del fútbol, en la primera mujer mandataria.

Dicen que al comienzo de su etapa presidencial no sabía en qué portería tenía que marcar su equipo, ni lo que era “un fuera de juego”. Que se descalzaba en el palco, se ponía las zapatillas de estar por casa y se dormía. Cuando se despertaba gritaba “penalti, penalti…”, lo que llevó a que le pusieran el apodo de “la Ochaíta”, en referencia al líder del grupo Ultra Sur del Real Madrid.

Con el paso del tiempo, la presidenta del Rayo comenzó a entusiasmarse con el fútbol y con su club. "Empecé a leer los diarios deportivos, a oír la radio, a ver la televisión, a hablar con la gente de fútbol. Y ahora estoy encantada (…) Lo que sí es cierto es que el mundo del fútbol es un poco machista, y yo creo que no hay que ser machista, pero tampoco feminista”.

Quizá por ello no entraba en los vestuarios. “Es por pudor. Creo que no es un sitio apropiado para que entre una mujer. Yo, cuando salen vestidos, ay, con la colonia y tan guapos todos, les doy un beso y les digo que son unos fenómenos y que lo han hecho muy bien”.

Pero no siempre ocurría así. Tras la derrota del Rayo ante el Español de Barcelona, “doña Teresa”, como le llamaban también sus jugadores, se enfrentó al plantel, reacio al cese del entrenador Fernando Vázquez. “Lo que digan los jugadores me da igual. Ellos no tienen que opinar, sólo jugar. Además, no tienen motivos de protesta porque cobran puntualmente, algo que muchos otros no pueden decir de sus clubes”.

Normalmente viajaba con los chicos, que la veían como una madre, ya que les aplicaba idéntica filosofía que a la numerosa prole “que Dios le dio”. Y, aunque en ocasiones seguía comportándose como una forofa en los palcos (“a mí me altera mucho el fútbol, chillo cosas fatales, y luego me arrepiento. Salgo siempre con el propósito de no volver a hacerlo, pero llego a Vallecas y me siento como en casa, y chillo”), su figura iba indisolublemente asociada a la imagen del “Rayito”.

Un equipo que se convirtió en un juguete más dentro del nuevo emporio de la abeja, para disfrute y gloria durante varias temporadas de la barriada popular de Vallecas. En junio de 2000 el Rayo Vallecano resultó agraciado en el sorteo del Juego Limpio con una plaza para disputar la siguiente edición de la Copa de la UEFA. Era la primera vez en su historia y el conjunto franjirojo realizó una histórica campaña europea, alcanzando los cuartos de final tras eliminar sucesivamente al Constelacio Esportiva de Andorra, Molde noruego, Viborg danés, Lokomotiv ruso y Girondins de Burdeos francés. Su verdugo fue el Alavés de Vitoria, quien llegaría posteriormente hasta la final. Desde ese momento, María Teresa Rivero Sánchez Romate se convirtió en la nueva marca pública de la familia Ruiz-Mateos, además de seguir ejerciendo el control del hogar familiar madrileño.

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