29 de noviembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La mujer del empresario abandonó su anonimato en 1994 convirtiéndose en la primera mujer en ponerse al frente de un equipo de fútbol en España

La verdad de Ruiz Mateos (X): Cómo se convirtió la familia en dueña del Rayo Vallecano y Teresa Rivero en presidenta

Teresa Rivero presidente del Rayo Vallecano.
Teresa Rivero presidente del Rayo Vallecano.
Si al clan de la abeja le faltaba poca repercusión mediática en 1991, se introducen en el mundo del fútbol adquiriendo el popular equipo de fútbol madrileño del Rayo Vallecano. Tres años más tarde la matriarca del clan, Teresa Rivero, se convirtió en la presidenta del equipo de la popular barriada madrileña pasando a ser la primera mujer en dirigir un equipo de fútbol en España. Rivero pasó de ser una desconocida a ser la cara visible del clan, la nueva imagen de marca de los Ruiz Mateos.

Fue en la primavera de 1991 cuando los Ruiz-Mateos se adentraron en el mundo del balompié, un campo farragoso y minado que desconocían. Por esas fechas, uno de los múltiples teléfonos que Teresa Rivero y su marido tenían repartidos por los tres pisos de su amplia casa madrileña de Somosaguas recibía la llamada de Pedro Ruiz Campos. El empresario de publicidad, que por entonces controlaba al Rayo Vallecano, necesitaba la imperiosa ayuda de la familia de la abeja. "José María, Vallecas te necesita. Harías una importante labor social. Además, se acerca el proceso de conversión del club en sociedad anónima y te puedes hacer con él", le dijo. "Me lo pensaré, pero antes tengo que consultarlo con varias personas", le contestó.

El empresario jerezano, ajeno al circo del fútbol, pidió ayuda a dos populares personajes por entonces de ese mundillo: el periodista José María García y el propietario del Atlético de Madrid, el ya fallecido Jesús Gil y Gil. El que fuera alcalde de Marbella y Ruiz-Mateos se conocían desde 1977, cuando el constructor soriano visitaba con asiduidad la sede de Rumasa, en el entonces Paseo de Calvo Sotelo de Madrid, en busca de ayuda por parte de uno de los buques insignias del holding de la abeja, Hispano Alemana de Construcciones, para levantar edificios en el complejo residencial de Los Ángeles de San Rafael.

Desde entonces, Gil y Ruiz-Mateos mantenían una amistad intermitente. "Qué quieres que te diga, Vallecas es una barriada muy querida que te puede dar relieve social", le aconsejó Gil, "pero ándate con cuidado porque en el fútbol se pierde mucho dinero. Que te lo digo yo. Te calculo que perderás unos 200 millones al año". Y así sucedió, año tras año las cuentas fueron deficitarias.

Teresa Rivero en los años al frente del Rayo Vallecano. 

Pero este dato no preocupaba en exceso a la familia Ruiz-Mateos que, desde que Miguel Boyer expropiara Rumasa, había remontado con sudor, lágrimas y muchas excentricidades, un nuevo emporio empresarial. La familia se reunió, como es habitual, pero sus integrantes no lo dudaron mucho. Pocos días después, una de las empresas instrumentales de la Nueva Rumasa, Ardevins S.A., compraba la casi totalidad del capital social del popular "Rayito".

El fútbol aunaba además a la familia jerezana con otros influyentes millonarios, como los hermanos Calvo, dueños del atún Calvo y propietarios del entonces boyante Sporting de Gijón. Los Calvo, a través de su empresa Publicidad Hizarco, pasaban a gestionar la publicidad estática del Estadio de Vallecas, luego denominado Teresa Rivero en honor a una mujer que desde el 12 de enero de 1994 abandonó la elitista barrera de las plazas de toros por el estruendoso y, a veces, maleducado palco de los estadios, pero eso sí, sin olvidar a diario la misa de diez.

La primera mujer en presidir un equipo de fútbol

Hasta entonces la esposa de Ruiz-Mateos sólo había visto un partido de fútbol en su vida. "Fue en Murcia, al poco de casarnos, y por compromiso; el partido tenía algo que ver con el banco de Rumasa, porque fuimos con el director de la sucursal. Fue un rollazo espantoso”. Teresa Rivero, que por entonces pasaba por un pequeño hundimiento personal, recuerda todavía cómo su marido le propuso asumir la presidencia del club madrileño y sustituirle en el cargo: "Un día me dijo José María: ¿Quieres ser presidenta del Rayo?... Es muy fácil. Durante el partido estás en el palco, y cuando acaba te vienes a casa". De esta manera se convirtió en una pionera en el mundo del fútbol, en la primera mujer mandataria.

Dicen que al comienzo de su etapa presidencial no sabía en qué portería tenía que marcar su equipo, ni lo que era “un fuera de juego”. Que se descalzaba en el palco, se ponía las zapatillas de estar por casa y se dormía. Cuando se despertaba gritaba “penalti, penalti…”, lo que llevó a que le pusieran el apodo de “la Ochaíta”, en referencia al líder del grupo Ultra Sur del Real Madrid.

Con el paso del tiempo, la presidenta del Rayo comenzó a entusiasmarse con el fútbol y con su club. "Empecé a leer los diarios deportivos, a oír la radio, a ver la televisión, a hablar con la gente de fútbol. Y ahora estoy encantada (…) Lo que sí es cierto es que el mundo del fútbol es un poco machista, y yo creo que no hay que ser machista, pero tampoco feminista”. Quizá por ello no entraba en los vestuarios. “Es por pudor. Creo que no es un sitio apropiado para que entre una mujer. Yo, cuando salen vestidos, ay, con la colonia y tan guapos todos, les doy un beso y les digo que son unos fenómenos y que lo han hecho muy bien”.

Pero no siempre ocurría así. Tras la derrota del Rayo ante el Español de Barcelona, “Doña Teresa”, como le llamaban también sus jugadores, se enfrentó al plantel, reacio al cese del entrenador Fernando Vázquez. “Lo que digan los jugadores me da igual. Ellos no tienen que opinar, sólo jugar. Además, no tienen motivos de protesta porque cobran puntualmente, algo que muchos otros no pueden decir de sus clubes”.

Normalmente viajaba con los chicos, que la veían como una madre, ya que les aplicaba idéntica filosofía que a la numerosa prole “que Dios le dio”. Y, aunque en ocasiones seguía comportándose como una forofa en los palcos (“a mí me altera mucho el fútbol, chillo cosas fatales, y luego me arrepiento. Salgo siempre con el propósito de no volver a hacerlo, pero llego a Vallecas y me siento como en casa, y chillo”), su figura iba indisolublemente asociada a la imagen del “Rayito”.

Un equipo que se convirtió en un juguete más dentro del nuevo emporio de la abeja, para disfrute y gloria durante varias temporadas de la barriada popular de Vallecas. En junio de 2000 el Rayo Vallecano resultó agraciado en el sorteo del Juego Limpio con una plaza para disputar la siguiente edición de la Copa de la UEFA. Era la primera vez en su historia y el conjunto franjirojo realizó una histórica campaña europea, alcanzando los cuartos de final tras eliminar sucesivamente al Constelacio Esportiva de Andorra, Molde noruego, Viborg danés, Lokomotiv ruso y Girondins de Burdeos francés. Su verdugo fue el Alavés de Vitoria, quien llegaría posteriormente hasta la final. Desde ese momento, María Teresa Rivero Sánchez Romate se convirtió en la nueva marca pública de la familia Ruiz-Mateos, además de seguir ejerciendo el control del hogar familiar madrileño. 

Del palco a los Tribunales

En 2011 los problemas económicos acechaban al club y tras declarar la suspensión de pagos, los Ruiz-Mateos venden el equipo al empresario Raúl Martín Presa. Sin embargo, los problemas judiciales que rodearon su salida del Rayo Vallecano persiguieron al clan. En octubre de 2020 el Tribunal Supremo confirmó la pena impuesta al exapoderado del club Jesús Fraile mientras que rebajaba la multa y la indemnización que debía afrontar el Rayo, aunque mantuvo su responsabilidad civil subsidiaria por 4 millones de euros del dinero defraudado.

La Audiencia Provincial del Madrid condenó a Teresa Rivero y al club franjirrojo el 16 de julio de 2018 a dicha pena por cuatro delitos contra la Hacienda Pública en relación al IVA y al Impuesto de Sociedades de la entidad de los años 2009 y 2010, al considerar que en ambos ejercicios y por dichos impuestos defraudaron un total de 8,4 millones de euros.

Teresa Rivera dándolo todo en el palco del Rayo Vallecano. 

“Esto es el resultado de las decisiones nefastas y temerarias de los seis hijos varones de Ruiz-Mateos que no supieron gestionar un imperio empresarial que su padre les regaló en el año 2004. Teresa Rivero es víctima de las decisiones y gestiones kamikazes de sus seis hijos varones”, aseguraban a Elcierredigital.com fuentes cercanas a la familia, en clara alusión a Javier Ruiz-Mateos, uno de los hijos del patriarca encargado de las riendas económicas del club de Vallecas. Finalmente, Teresa Rivero y su hijo fueron absueltos. 

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