28 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Tras la reapertura de la investigación después de 30 años de búsqueda de los familiares, la Guardia Civil hace seguimiento de vehículos sin resultados

'Caso niñas Aguilar de Campoo': Se rastrean más de 7.000 coches iguales al que se vio subir a las desaparecidas

Seat 127, modelo de coche en el que subieron las niñas de Aguilar.
Seat 127, modelo de coche en el que subieron las niñas de Aguilar.
La Guardia Civil ha rastreado un total de 7.414 vehículos Seat 127 desde la reapertura del caso de las niñas de Aguilar de Campoo, Virginia Guerrero y Manuela Torres, desaparecidas en abril de 1992 en Reinosa (Cantabria) cuando hacían autostop para volver a sus casas. De entre ellos, hay 68 de la misma zona en la que las menores fueron vistas por última vez.

Desde la reapertura del caso de las niñas de Aguilar del Campoo, en junio de 2021, la Guardia Civil ha inspeccionado un total de 7.414 vehículos modelo Seat 127 en seis provincias. De entre ellos, hay 68 de la misma zona en la que las menores fueron vistas por última vez.

Además, a esto se le añade la toma de declaración por parte de la Guardia Civil al propietario del Seat 127 al que se subió una mujer denunciante víctima de la misma situación cuando era joven, por cuyas declaraciones se reabrió el caso. El dueño de este vehículo, que ha sido plenamente identificado, ha terminado desvinculado del caso tras incluso haberle sido 'pinchado' su teléfono e instalado un dispositivo de seguimiento en su actual coche.

La Guardia Civil en su investigación ha utilizado los mismos métodos con la toma de declaración, escuchas telefónicas e instalación de dispositivos de seguimiento en sus vehículos a las tres personas que en su momento fueron también investigadas por estos hechos, pero también sin resultado alguno.

Luis Antonio Calvo, letrado de la acusación popular ejercida por la Asociación Clara Campoamor, califica de “exhaustiva” la investigación realizada ahora y la que se efectuó en su momento. “Se confirma que se hizo en su día lo que estuvo en nuestra mano. Ojalá que el resultado nos hubiera permitido saber qué ocurrió a las dos niñas, sobre todo porque fue nuestro primer caso y lo tenemos clavado. De hecho, logramos que el caso no se cerrara, se hizo lo indecible para localizarlas y averiguar qué les pasó”, recuerda el letrado, quien añade que a no ser por un “golpe de suerte”, teme que no se logre descifrar el caso.

Desde que se reabrió la causa, en junio del año pasado, la magistrada había venido prorrogando el secreto de las actuaciones por periodos de un mes, salvo en la última ocasión, cuando lo acordó solo por veinte días más.

La reapertura del caso, casi 30 años después

La reapertura del caso, después de casi 30 años, se gestó a raíz de la aparición en televisión de la criminóloga Carmen Balfagón, quien hizo una reconstrucción de la historia de las niñas. Una espectadora del programa Viva la Vida, programa donde se emitió, se puso en contacto con la cadena al advertir que había vivido una situación muy similar a la de Virginia y Manuela durante su adolescencia. Un año antes de que las niñas de Aguilar desaparecieran, esta mujer y una amiga– entonces menores de edad– volvían de Reinosa haciendo autostop cuando un coche, un Seat 127 blanco, paró, recogió a ambas chicas y pegó un volantazo para tomar la dirección opuesta.

Virginia Guerrero y Manuela Torres.

Virginia Guerrero y Manuela Torres.  Niñas desaparecidas en Aguilar de Campoo en 1992.

Después de contactar con el programa de televisión, la mujer prestó declaración ante la Guardia Civil, permitiendo la apertura de una nueva línea de investigación en el caso de las niñas de Aguilar de Campoo. La única diferencia entre estas jóvenes y Manuela y Virginia es que las primeras consiguieron escapar tras un forcejeo con el agresor que provocó que el vehículo se saliera de la carretera, momento en que aprovecharon para salir y huir.

La denuncia llegó al Juzgado de Cervera del Pisuerga, consiguiendo reabrir el proceso que el próximo mes cumplirá cinco bajo secreto de sumario. Fuentes próximas al caso confirmaron a elcierredigital.com que el conductor del vehículo ya fue identificado. Se trataría de un hombre residente en un pueblo del norte de España, apenas a 30 kilómetros de Reinosa, el lugar donde Manuela y Virginia fueron vistas por última vez subiéndose a un Seat 127, con matrícula de Valladolid.  

Como letrada de las familias, Carmen Balfagón explicaba a elcierredigital.com que, las diferentes prórrogas en el secreto de sumario les daban "esperanzas" de que se pudiera concluir lo que pasó con Virginia y Manuela, pues significaba que la Guardia Civil estaría haciendo "un trabajo de gran calado para llegar al resultado de las investigaciones". Por otro lado, Balfagón aclaraba: "Lo que queremos saber es qué pasó con las niñas".

Una misteriosa desaparición

Virginia, de 14 años, y Manuela, de 13, dos amigas inseparables de Aguilar de Campoo, en Palencia, desaparecieron bien entrada la noche del 23 al 24 de abril, como relató elcierredigital.com.

Ambas jóvenes habían ido a divertirse a una discoteca de Reinosa, en Cantabria, a unos 30 kilómetros de Aguilar de Campoo. No se sabe cómo llegaron hasta allí, porque a sus familias les dijeron que irían a una fiesta de cumpleaños en su pueblo. Sin embargo, varios testigos las identificaron en la discoteca Cocos y en una zona de bares de la citada localidad cántabra.

Sí se sabe que las dos niñas decidieron volver a sus casas haciendo autostop, una práctica más que habitual en la época, y algunas personas aseguraron que las dos chicas se subieron a un coche blanco, un Seat 127, frente a la fábrica de galletas Cuétara de Reinosa.

Las líneas de investigación iniciales

La investigación se realizó con los rudimentarios métodos de la época. No había móviles, ni cámaras, y en las comisarías y cuarteles de toda España se repetía aquel mantra de que había que esperar 24 o 48 horas para comenzar a buscar a alguien. Un protocolo que, afortunadamente, ha cambiado con el paso de los años al considerarse las primeras horas como fundamentales para la búsqueda. 

Aun así, las fotos de Virginia y Manuela empapelaron la zona y las provincias limítrofes, y el programa de televisión ¿Quién sabe dónde?, recién estrenado, dedicó muchas de sus emisiones a analizar este caso. Comenzaron a llegar las llamadas, algunas aportando pistas, otras, de auténticos desalmados, intentando burlarse de una situación desgarradora. 

Aguilar de Campoo  (Palencia).

Se investigaron todos y cada uno de los posibles rastros, incluso clubes de alterne en las provincias de Palencia y Burgos, donde algunas personas situaban a las niñas. También fueron supuestamente avistadas en Cádiz, Madrid o Asturias. Se hicieron gestiones en Málaga, donde el padre de Manuela tenía cierto arraigo, y en Francia, donde vivía cuando desapareció su hija, pero no se encontró nada

Tras estallar el caso de las niñas de Alcàsser, se alejó el foco de la desaparición de las jóvenes de Aguilar de Campoo.

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