22 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El cese del número 3, Fernando Santafé, se debe a que ninguno de los tres Tenientes Generales aceptó su propuesta para ser DAO lo que abrió una brecha

Las claves de la crisis en la Guardia Civil: El ministro Grande-Marlaska desmantela la cúpula militar

El ministro Grande-Marlaska en un acto de la Benemérita.
El ministro Grande-Marlaska en un acto de la Benemérita.
El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, parece dispuesto a silenciar con mano dura el ruido de sables en la Guardia Civil. Tras el inexplicable cese por "pérdida de confianza" del coronel Pérez de los Cobos, llegó primero la dimisión del teniente general y DAO, Laurentino Ceña, y ahora el cese forzoso del tercero en la cadena de mando, el Teniente General Santafé. Las maneras del ministro han provocado que las asociaciones pidan la dimisión de la actual Directora General, María Gámez.

El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, ha cesado este miércoles al Teniente General Fernando Santafé Soler, jefe del Mando de Operaciones de la Guardia Civil. Este mando es el número 3 del Instituto Armado. Su salida se produce después de la dimisión del DAO (Director Adjunto Operativo), el también teniente general Laurentino Ceña, causada por la destitución del coronel Diego Pérez de los Cobos.

El ruido de sables ya se escucha en todos los cuarteles de la Benemérita. Y este paso puede ser el primero que dé el ministro Grande-Marlaska después de que los tres Tenientes Generales disponibles para sustituir al DAO declinasen hacerlo. En el escalafón tras Santafé quedan Francisco Díaz Alcantud, al frente de la jefatura del Mando de Personal, y Rafael Galán Toledo, responsable jefe del Mando de Apoyo. Ambos se jubilarían de sus cargos en 2022, si es que el ministro no los cesa antes como muchos creen que ocurrirá.

La salida del Teniente General Santafé, jefe del Mando de Operaciones, se produce justo después de la dimisión del DAO, Laurentino Ceña, número dos de la Benemérita tras la directora general María Gámez, y horas después del cese este domingo pasado del coronel Diego Pérez de los Cobos, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, que fue destituido tras negarse a facilitar informes judicializados sobre las pesquisas dirigidas por el Juzgado de Instrucción nº 51 sobre la actuación de la Delegación de Gobierno de Madrid durante el 8-M.

Este singular episodio produjo que el  Director Adjunto Operativo (DAO), Laurentino Ceña, presentara su dimisión al no estar de acuerdo con la interferencia ejercida por el Ministerio de Interior en las actuaciones de la Guardia Civil como Policía Judicial. Precisamente, el Teniente General Santafé, ahora cesado, fue la segunda persona que llamó este domingo por teléfono a Pérez de los Cobos, después del General José Antonio Berrocal, jefe de la zona de Madrid. Lo hizo justo antes de la llamada de la directora general, María Gámez, en la que se le comunicó el cese fulminante a Pérez de los Cobos "por pérdida de confianza" al no facilitar a sus superiores el informe elaborado por su capitán y un teniente de su policia judicial y entregado en el Juzgado.

Un engranaje roto

El Teniente General Fernando Santafé Soler nació en Bétera (Valencia). Desde su salida de la Academia en el año 1978 ha estado destinado en la Comandancia de Las Palmas, en el Destacamento de Tráfico de Castellón, en la Escuela conjunta de Idiomas de las Fuerzas Armadas en Madrid, en el Gabinete de Coordinación de la Secretaria de Estado y Seguridad y en la Secretaria de Cooperación Internacional entre 2008 y 2012 mientras estuvo destinado en Madrid.

En el año 2012 ocupó el cargo de General Jefe de la Zona de Valencia y posteriormente con su ascenso a Teniente General desempeñó el cargo como jefe del Mando de Información, investigación y Ciberdelincuencia, coincidiendo precisamente con el ascenso de Laurentino Ceña.

Fernando Santafé Soler ha sido distinguido con numerosas condecoraciones civiles y militares, entre las que destacan las Grandes Cruces de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, del Mérito Aeronáutico, del Mérito Militar, y de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo o la Medalla de Oro de la República de Portugal.

El Teniente General Santafé era hasta ahora un hombre clave en el engranaje del Instituto Armado, ya que era el máximo responsable de todas las operaciones llevadas a cabo por la Benemérita, y su jubilación estaba prevista para el 30 de mayo de 2021. La crisis le había situado en una posición incómoda, ya que el ministro Grande-Marlaska, ante la negativa expresa de sus tres tenientes generales, había elegido para sustituir a Laurentino Ceña como DAO al General de División Pablo Salas, que estaba al frente de la jefatura de Información. Un general que, de entrada, no tenía antiguedad suficiente en el escalafón  para alcanzar este cargo.

Con esta decisión, el ministro Grande-Marlaska se había saltado el escalafón normal de ascensos dentro de la Benemérita, ya que el teniente general Santafé era el número tres de la Guardia Civil hasta ahora.

El teniente general Santafé.

El rango militar de Pablo Salas, General de División, (todavía pendiente de que se publique en el BOE su ascenso a Teniente General en las próximas fechas) es inferior al de Santafé, por lo que su nombramiento como DAO provocaba una situación de mando incómoda para éste último, al depender tácitamente de un mando inferior, algo inexplicable desde el punto de vista militar y un caso no previsto dentro de la estructura de la Guardia Civil.

Con su salida, el Teniente General Santafé ocupará un nuevo destino dentro de la Dirección del Centro Universitario de la Guardia Civil, hasta su próxima jubilación. El sustituto del exnúmero tres de la Benemérita será el general Felix Jesús Blázquez González, que también deberá ser ascendido como nuevo Mando de Operaciones de la Guardia Civil al rango de Teniente General. Por cierto, la diferencia entre el sueldo de un General de División y el de un Teniente General es de unos 1.500 euros mensuales.

El General de División Félix Jesús Blázquez  era hasta ahora el jefe J.U.E.R, (Jefatura de Unidades Especiales y de Reserva) y mando único del Estrecho de Gibraltar. Ahora, ambos mandos, tanto Salas como Blázquez, serán promocionados estos días por la ministra de Defensa, Margarita Robles,  y sus nombramientos serán publicados en el BOE antes de ser alcanzar sus puestos de élite dentro del escalafón de poder que está ideando y conformando el ministro Grande-Marlaska en la Guardia Civil.

Se da la circunstancia que los tres Tenientes Generales existentes en el organigrama de la Guardia Civil, tras la dimisión del DAO saliente Laurentino Ceña, renunciaron a ocupar su puesto, por lo que no sería de extrañar que también durante los próximos días se produzcan los ceses de los Tenientes Generales Francisco Díaz Alcantud, al mando de Personal y Rafael Galán Toledo, responsable del Mando de Apoyo.

Dentro del Cuerpo hay un importante malestar porque el general Pablo Salas aceptó el mando del DAO, mientras que ninguno de los tres Tenientes generales había aceptado el cargo antes que él, "por respeto a la Institución y a su independencia".

 

Rodriguez de Celis, delegado del gobierno andaluz junto al General Félix Blázquez.

De hecho, según ha podido saber elcierredigital.com la primera opción de Grande-Marlaska para sustituir al teniente general Santafé era el general de División Francisco Espinosa Navas, pero actualmente se encuentra fuera de España destinado en comisión de servicios especiales y hubiera sido complicada su sustitución fuera de nuestro país. El General de División Espinosa es el actual jefe del proyecto GAR-SI Sahel en África, dependiente de la Unión Europea.

Malestar en Jucil

La Asociación Profesional de la Guardia Civil, Jucil, ha mostrado su profundo malestar por la situación que se está viviendo en estos días en el seno de la Guardia Civil. "Una sensación que se intensifica hoy al conocer la dimisión del Teniente General, Fernando Santafé, por la crisis que se vive dentro de la institución", indican.

Esta dimisión, para Jucil, demuestra nuevamente que "la Guardia Civil no se vende a los intereses de los diferentes partidos políticos y que como reza su cartilla, se debe a preservar el honor de la institución y a defender los derechos y libertades de todos los ciudadanos y la legislación vigente del Estado de Derecho", dicen.

Para el secretario general de Jucil, Ernesto Vilariño, esta situación es más grave si cabe por “la absoluta inacción” de la Directora General de la Guardia Civil, María Gámez, que “ni está ni se la espera en la defensa del honor de la Guardia Civil y de todos sus agentes”.

Desde JUCIL, se asegura que la crisis de la Guardia Civil “es más grave de lo que quiere hacer ver el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, por lo que desde esta organización solicitamos la urgente necesidad de explicaciones por parte del señor Marlaska y la señora Gámez”

Vilariño ha indicado que “las dimisiones no se deberían estar viviendo en el seno policial de la Guardia Civil, no deberían dimitir guardias civiles con una hoja de servicio intachable y una carrera ejemplar, las dimisiones se deberían producir en los despachos del Ministerio del Interior y de la Dirección General de la Guardia Civil”.

La Asociación Profesional de la Guardia Civil, Jucil, muestra su apoyo a todos los compañeros en estos momentos difíciles y asegura que “la Benemérita nunca se va a vender a los intereses particulares de los partidos políticos”.

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