04 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

La pinacoteca nacional HA DECIDIDO AUMENTAR LA VIGILANCIA TRAS EL ATAQUE EN LONDRES AL CUADRO DE LOS GIRASOLES DE VAN GOGH

Miguel Falomir, director del Prado, sobre ataques a obras de arte: "Solo buscan publicidad"

Hace apenas una semana dos activistas pertenecientes a la organización Just Stop Oil, arrojaron un bote de sopa de tomate contra el cuadro de 'Los Girasoles' del pintor Vicent Van Gogh en la National Gallery de Londres. El lienzo no sufrió daños al estar protegido por un cristal. Su valor asciende a 84,2 millones de dólares.

El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, ha explicado en la presentación de la exposición “Artistas españoles en Nápoles a comienzo del Cinquecento”, que la pinacoteca está “ojo avizor” y que ha aumentado la vigilancia tras producirse en Londres el ataque por parte de dos activistas a 'Los Girasoles' de Van Gogh.

Falomir ha confesado que “no es la primera acción de este tipo que se ha cometido en las últimas semanas”, pero que se ha querido mantener en un perfil bajo y no darle demasiada importancia para no crear una alerta innecesaria ni magnificar este tipo de sucesos. “No sé si vale la pena mucho hablar de esto, porque en el fondo es lo que pretenden, esta publicidad”, ha declarado mientras reiteraba que “cuanto menos se hable de estas cosas mejor”.

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Los activistas atacando la obra

Para el director de la pinacoteca madrileña, el ataque “debería preocupar como género humano, aparte de como museo y director de un museo” mientras manifiesta que “existen formas más inteligentes de defender causas, haciendo las cosas de esta manera se consigue justo lo contrario”.

Falomir ha confirmado que la prevención es una política habitual en El Prado por lo que “el museo está al tanto, con un ojo avizor, e intensificando las labores de vigilancia y de cuidado”. 

El único robo de la historia de la National Gallery

El 21 de agosto de 1961 la National Gallery de Londres sufría el primer y único robo de su historia. Se trataba de una de sus pinturas más preciadas: El “Retrato del duque de Wellington”, de Francisco de Goya. A quien se declaró culpable por este hecho fue a Kempton Bunton, un taxista jubilado de 57 años que pidió a cambio del cuadro una recompensa de 140.000 libras.

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Kempton Bunton

La recompensa que pidió fue la misma cantidad que había costado el cuadro al Gobierno británico y que, según Bunton, hubiera tenido que ser destinado a crear un fondo que ayudase a los jubilados y a la gente sin recursos. En este caso, la obra de arte no sufrió ningún desperfecto más allá de la pérdida del marco. Cuatro años más tarde, el taxista abandonó su campaña y entregó el cuadro al periódico Daily Mirror de Birmingham. 

Los otros ataques a las obras más icónicas 

El ataque a Los Girasoles no es el primero que se comete contra una obra artística. El museo del Louvre de París sufrió un altercado en mayo de este mismo año que puso en peligro una de sus obras más icónicas: La Gioconda, de Leonardo da Vinci. Los testigos que se encontraban allí contaron que el atacante era un hombre con peluca que iba en una silla de ruedas, de la que se levantó para lanzar un pastel contra el óleo. No contento con eso, lo untó y tiró pétalos de rosa a su alrededor. 

El cuadro, por suerte, no sufrió ningún daño porque desde hace tiempo está protegido con un cristal antibalas. La Gioconda es una de las obras de arte que más altercados ha sufrido, fue robada en 1911 y su integridad ha peligrado en varias ocasiones. En el año 1956, sufrió dos ataques: uno, con ácido, dañándose la parte inferior del cuadro, y el otro, con un piedra, que la dañó ligeramente. Unos años más tarde, en 1974, una mujer también intentó estropearla con un spray rojo cuando se encontraba expuesta en el Museo Nacional de Tokio. 

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La obra de La Gioconda siendo atacada

La conocida obra de Miguel Ángel, La Piedad, sufrió un ataque en mayo de 1972 por parte de Laszlo Todt, un hombre de origen húngaro afincado en Australia. En este caso, los daños sí fueron graves, provocando que la Virgen perdiera su párpado izquierdo, parte de la nariz y la rotura de varios dedos de su mano izquierda. Por suerte, la obra fue restaurada y un año más tarde volvió a ser expuesta cubierta con un cristal blindado. 

Otra obra víctima de diversos ataques ha sido La ronda de noche, de Rembrandt. En 1911 fue atacada por un cocinero retirado de la marina con un cuchillo. A pesar de su restauración, en 1975 volvió a sufrir un ataque parecido, un hombre le propició varias puñaladas, produciendo daños irreparables que a día de hoy siguen siendo notables. Por último, en 1990, un hombre con problemas psiquiátricos, lanzó ácido sin producir daños graves. 

En marzo de 1914, La Venus del espejo, de Velázquez, sufrió un grave ataque en la National Gallery de Londres por Mary Richardson, una sufragista y activista importante de la época. Provocó en la pintura hasta siete hendiduras con un cuchillo de carnicería. Richardson fue condenada a seis meses de prisión y la obra fue completamente reparada. 

Una de las obras que ha sufrido más ataques es La Sirenita de Copenhague, de Edvard Eriksen. En mayo de 2017 apareció completamente pintada de rojo como protesta contra la caza de ballenas en las Islas Feroe. Y aunque en otras ocasiones ha sido víctima de la pintura, también ha sido decapitada, dinamitada y sustituida por un muñeco. Sin embargo, se ha restaurado por completo en todas las ocasiones. 

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