28 de enero de 2022
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FIN DE SEMANA

Ese año estuvo marcado por la música de Julio Iglesias y María Jiménez, el cine del destape y las rupturas matrimoniales en las revistas del corazón

El otro 1978: Así era la España que votó la Constitución tras el franquismo, la primera desde la II República

Tierno Galván y Susana Estrada.
Tierno Galván y Susana Estrada.
En 1978 el proceso de cambio político vivió uno de sus hitos con el referéndum de la Constitución que tuvo lugar el 6 de diciembre. La Carta Magna, la primera del país desde la de la II República en 1931, fue finalmente sancionada el 29 de diciembre por el Rey Juan Carlos I. Ese año estuvo marcado por la música de Julio Iglesias y María Jiménez, el cine del destape y las rupturas matrimoniales en las revistas del corazón.

El 6 de diciembre de 1978, mediante un referéndum, los españoles votaban sí a la Constitución. La primera Carta Magna desde la republicana de 1931. Se culminaba así un año lleno de cambios políticos, de tensiones, de terrorismo y también de una sociedad que iba evolucionando hacía otras formas de entender la realidad. La música, el cine y la prensa del corazón, reflejaron ese cambio. 

La banda sonora

En ese año, dos grandes de la música melódica se confirmaron como estrellas fuera de nuestras fronteras. Julio Iglesias publicó su LP A mis 33 años, con canciones firmadas por Ramón Arcusa (ex Dúo Dinámico), y alcanzó el gran triunfo internacional que llevaba años buscando. Camilo Sesto no le iba a la zaga y con Algo de consiguió durante semanas ser la canción más oída en nuestro país.

A los artistas españoles les hacían competencia directa los artistas italianos, que habían decidido cantar en español para ganarse nuestro mercado y el latinoamericano. Eran los casos de Romina y Albano, que aún parecían felices, y de Umberto Tozzi que triunfaba con Gloria. La que arrasó en aquel año fue Raffaella Carrá recomendando visitar el sur para hacer el amor.
 

En ardor, competía con la italiana la sevillana María Jiménez, con Hábleme en la cama Se acabó. Con su toque desinhibido se había convertido en la folclórica del momento. Eso sí, seguida de cerca por Rocío Jurado gracias a las letras de Manuel Alejandro y una casi recién llegada Isabel Pantoja.

Aunque si hay dos géneros que representan los gustos musicales de 1978, esos son sin duda la rumba y la música disco. El primero fue el sonido de los barrios periféricos de las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Hijos de inmigrantes de otras zonas del país menos favorecidas, que mezclaban sus orígenes con los ritmos urbanos. Los Chunguitos, Las Grecas, Bordón 4 o Los Chichos arrasaban entre grandes capas de la población.

La canción protesta seguía teniendo su lugar con nombres como Ana Belén y Víctor Manuel, Serra, Labordeta, De Raymond y muchos más que acabarían evolucionando hacia los temas melódicos.

A 24 fotogramas por segundo

El cine español vivía uno de sus mejores momentos, tanto en lo económico como en lo artístico. En la cartelera convivían géneros tradicionales como los musicales folclóricos como Donde hay patrón…, con Manolo Escobar, o la comedia clásica con títulos del nuevos cineastas, como Solos en la madrugada de José Luis Garci o Las palabras de Max de Emilio Martínez Lázaro, que obtuvo un premio en el Festival de Berlín de ese año.

La eliminación de la censura permitía a los creadores hablar del pasado inmediatamente anterior. Carlos Saura lo hizo Con los ojos vendados Manuel Gutiérrez Aragón con Sonámbulos, con Ana Belén como protagonista. Claro que la palma se la llevó La escopeta nacional de Luis García Berlanga, que bajo su particular mirada cargada de sarcasmo e ironía revivía una de las muchas cacerías del franquismo. El genial cineasta consiguió además la mejor ambientación posible ya que rodó en El Canto del Pico, una de las mansiones propiedad de la familia Franco.

 
Ese año nacía además una nueva clasificación moral de películas: las clasificadas S. ¿Qué eran? Pues un sucedáneo. Aunque el porno no era legal en España, con estos filmes se podía llegar un poco más allá. En ocasiones, se colocaba este marchamo a películas que más allá del sexo trataban temas sensibles para la época. Un ejemplo es El diputado, de Eloy de la Iglesia, que contaba la historia de un político homosexual y sus problemas para llevar una doble vida. Junto a estas cintas aparecían otras de corte erótico con títulos que dejaban poco a la imaginación, como Con las bragas en la mano Carne apaleada.
 

Las revistas del corazón

A través de las publicaciones de sociedad, los españoles descubrían que la vida no era tan rosa como se había contado durante el franquismo en este tipo de revistas. Ese año, las novedades fueron las separaciones, algo insólito en España apenas dos años antes. Tita Cervera dejaba a Espartaco Santoni al descubrir que el productor estaba casado al mismo tiempo con una actriz mexicana y había cometido bigamia. Después de semanas de escándalo, se descubrió que el matrimonio (celebrado en Nueva York en 1975) entre la futura baronesa Thyssen y el venezolano nunca había sido legalizado en nuestro país.

Aunque si hubo una separación que ocupó páginas en las revistas, esa fue la Julio Iglesias e Isabel Preysler. Mediante un comunicado en ¡Hola! la pareja puso fin a siete años de matrimonio. Era la primera vez que unos famosos confirmaban una noticia de este tipo. Julio se desquitó cantando la canción Me olvidé de vivir e Isabel se convirtió en el personaje rosa preferido.

Julio Iglesias e Isabel Preysler se divorciaron en 1978

Concha Márquez-Piquer y el torero Curro Romero también se separaban, mientras la prensa hacía cábalas con las crisis matrimoniales de Carmina Ordóñez y Paquirri, que un año después acabarían rompiendo su relación.

Aunque la novedad fueron las separaciones, también hubo una boda del año. La de la Duquesa de Alba, que acabó casándose con un excura izquierdista, Jesús Aguirrecuya vida hemos repasado en Elcierredigital.com . 

La foto del año

Es sin duda una de las imágenes más icónicas de la Transición. Susana Estrada acudió a recoger uno de los premios que otorgaba el periódico Pueblo y, queriendo o sin querer, un pecho escapó de su escote ante la mirada asustada del hombre que le entregaba el galardón, Enrique Tierno-Galván, que aún no había llegado a la alcaldía del Ayuntamiento de Madrid.

Según contó la propia Estrada, el político solo acertó a decirle: “tranquila hija mía, pero tápate no vayas a coger frío”. Susana fue una de las más inteligentes estrellas del destape. Sabedora de que los productores se forraban a costa de sus desnudos, decidió hacerse productora ella también. Sin embargo, ironías de la historia, una imagen así hoy sería irrealizable. ¿Se imagina hoy alguien una foto como la anterior con Pablo Casado o Pedro Sánchez en lugar de Tierno, y Blanca Suárez o Michelle Jenner en el papel de la Estrada?

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