29 de noviembre de 2021
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FIN DE SEMANA

"Unos señores que se las daban de progres consentían que a mí se me retirara el pasaporte y el derecho al voto", recuerda la actriz de la Transición

Susana Estrada: "Los políticos creían que mientras la gente se entretenía, hacían y deshacían"

Susana Estrada.
Susana Estrada. / Toni Aliaga.
El documental 'Susana y el sexo' de TVE ha supuesto para muchos el descubrimiento de una actriz que marcó la Transición. Más allá de la moda del destape, la Estrada controlaba su carrera y tenía perfectamente claro lo que hacía y cómo lo hacía, sin justificarse y sin recurrir a la excusa de "las exigencias del guion". El precio a pagar fue alto: 14 procesos por escándalo público, retirada de pasaporte y derecho al voto, amenazas de muerte y llegar a ser apuntada con una pistola.

 

Susana Estrada no tenía nada que ver con el resto de las actrices de la Transición. Cuando en 1976 protagonizó el primer desnudo integral del teatro español tenía perfectamente claro lo que estaba haciendo. En Francia sería considerada como una Brigitte Bardot, aquí, sin embargo, se la mantuvo sin derecho al voto y sin pasaporte hasta 1989 por escribir un consultorio sexual en la revista Playlady, año en el que desaparece el delito de escándalo público de nuestro código penal. 

Su foto con un pecho al aire junto al político Tierno Galván se convirtió en la más famosa del cambio político, a pesar de la cual nunca tuvo apoyos políticos. Odiada por las feministas y por los reaccionarios, llegó a aparecer en la lista de personas a purgar de haber triunfado el 23-F. La libertad tenía un precio.  

-    ¿Cómo tomó la decisión hace 45 años de desnudarse encima de un escenario? 

- Yo ya llevaba años en Madrid. Antes era modelo y trabajaba mucho, tanto en España como en el extranjero. A los 15 días de llegar a Madrid ya me cogieron para hacer la campaña primavera-verano de El Corte Inglés. Y luego hice también algunas películas. Entonces me ofrecieron hacer Historias del streeptease. Creo que porque nadie quería desnudarse, aunque al principio era un solo top-less. Se hizo el pase de censura y sólo autorizaron que se hiciera así. Llegué al número de Gilda donde, para hacer la parodia, yo me quedaba sólo con el guante, al revés que ella. Yo nunca he sido mujer de medias tintas. Si hay que desnudarse se hace. Me hice famosa de la noche a la mañana. 

- Proviene de una ciudad de provincias, ¿cómo llevó su familia las polémicas que le rodeaban? 

- Yo vengo de un mundo diferente. Cuando empecé a trabajar en la biblioteca del Ateneo Jovellanos de Gijón, sólo iban cuatro abuelos a leer el periódico. Aquello se convirtió gracias a mí en el centro intelectual de todo lo que se estaba moviendo. Conseguí que tuviera movimiento gracias a gente con inquietudes. Yo leí a todos los autores prohibidos cuando en este país nadie leía. Estaba preparada para los cambios que estaban por venir. Nunca entendía la doble moral y la hipocresía que era lo que mandaba en esos años. La mentira social. Nunca las he entendido. Si nadie hubiese hecho un desnudo o decir como mujer “estoy harta”, nada habría cambiado. Mi padre era un hombre conservador, por eso me casé con 16 años, para huir de casa. En esos años si no te casaban no eras nada. Embarazada de mi segundo hijo me separé, aunque legalmente no había divorcio. Es decir, siempre he sido adelantada. Ser dueña de mí. Eso no lo llevaron bien. Aunque luego me llegó a decir que estaba orgulloso de mí.

Susana Estrada./ Toni Aliaga. 

- Algunas actrices del destape hablan de esa época o bien casi pidiendo perdón o bien acuñando eso de “por exigencias del guion”. Sin embargo, usted nunca ha recurrido a esos subterfugios.

- Yo me desnudaba cuando me daba la gana. Somos un cuerpo, no hay que avergonzarse de él. Eres lo que eres cuando te desnudas en la ducha. Nada más.

"Los políticos pensaron que mientras la gente se entretenía con eso [el destape] ellos hacían y deshacían".

- ¿Cuál era su relación con otras estrellas de la época?

- Cuando hice Historias del Streeptease, las mal llamadas compañeras de profesión decían de mí que una mujer que se desnuda ni es actriz ni es nada. Es flor de un día, decían. Pues he resultado ser flor de plástico porque aquí sigo y parece ser que soy parte de la Historia de España sin proponérmelo. Ellas fueron mis primeras detractoras. Yo pensaba “si todas pasáis por las camas de los productores, qué me vais a decir a mí”. Al final todas acabaron desnudándose también. Yo pensé: “no debe de haber actrices en España porque todas se desnudan”.  Hace pocos años Susanna Griso en Espejo Público nos juntó a Silvia Tortosa, a Rosa Valenty y a mí. Silvia es una mujer muy polivalente y no reniega del destape, pero la Valenty llegó un momento en que la miré y le dije: “¿Rosa, por qué no dejas de pedir perdón por desnudarte?”. Nunca he tenido problemas con las compañeras. Ellas lo tenían conmigo.

- Antes existían las dobles versiones. ¿Cuál fue su relación con esta forma de trabajo?

- Había hasta tres versiones. Yo hice sólo con doble versión Lucecita, adaptación de una radionovela. Yo hacía una versión en la cama con Juan Luis Galiardo tapada y otra ya en tetas.

- Protagonizó el primer desnudo en un escenario, pero también participó en la película que incluye el primer destape integral del cine español, el de María José Cantudo en La Trastienda. ¿Cómo la recuerda?

- Esa película la rodamos entre Madrid y Pamplona. En plenos Sanfermines. Nos alojamos en el convento de las Clarisas. Me recordó a cuando iba al colegio de las Ursulinas. Estaba encantada. De ahí nos sacaban a diario al centro de Pamplona en plenas fiestas. Yo estaba deseando volver al convento cuando acababa el rodaje. Nunca he soportado las multitudes. Cuando grabábamos en Madrid lo hacíamos en Cascorro, con un calor enloquecedor. Fue un rodaje muy incómodo en ese sentido. En cuanto a la Cantudo fue un trato normal. 

"En Espejo Público con la Valenty le dije: “¿Rosa, por qué no dejas de pedir perdón por desnudarte?”.

- Realmente rodó muy poco cine, ¿A qué se debe?

- No tenía tiempo para rodar. Cuando era modelo me planteé pasarme al cine y, al final, hice más teatro. No podía. Además, yo era la productora de mí misma. Yo quería que todo estuviera a mi medida y en el cine casi siempre se hacía todo al servicio del actor cómico. Nosotras éramos actrices que acompañaban al cómico.

En el estreno de su documental de TVE 'Susana y el sexo'. 

- Tanto en sus espectáculos como en películas en las que era la estrella, como 'El maravilloso mundo del sexo' también incluyen desnudos masculinos. Algo poco habitual en las películas de la época. ¿Lo hizo conscientemente?

- Te clasificaban las películas S y, entonces, si te iban a poner esa clasificación pues ya introducías los desnudos de actores porque no tenía sentido recatarse en ese plano. Pero en general los actores que teníamos eran muy poco atractivos. Grandes actores y talentosos, pero claro, no iban a desnudar a Fernando Esteso o a José Luis López Vázquez. Al principio del destape era así. Luego ya hubo algunos chicos jóvenes y guapos que se desnudaban. Yo siempre he llevado lo mejor en mis espectáculos y películas. La mejor iluminación, vestuario y los chicos más guapos.

- Amenazas de muerte, procesos judiciales, retiradas de pasaporte, del derecho al voto… la libertad tenía un precio. ¿Se ha sentido poco apoyada?

- Me sentía estupefacta. Unos señores que se las daban de progres y avanzados y alardeaban de libertades y algunos que incluso venían del exilio, lo consentían. Y todo por un consultorio en una revista. Me harté de preguntar públicamente a Felipe González por qué consentía que una ciudadana de un país democrático no pudiera votar y, por supuesto, nunca movió un dedo.

"Hoy cuelgan esa foto [la de Tierno Galván] en las redes sociales y dura dos horas. Sólo lo hacen con el pezón nuestro pero no con los hombres. ¿Qué pasa, que los hombres no pueden ser objeto de deseo?"

- Sin embargo, los políticos vieron en el destape un ejemplo del cambio. ¿Se ha sentido en algún momento utilizada políticamente?

- No creo. Simplemente, miraron para otro lado. Cuando pasó lo de la foto con Tierno Galván, estaban también Adolfo Suárez, González y Fraga. Estaban todos. Era moderno estar con nosotras. Esa foto dio la vuelta al mundo como símbolo de que la democracia por fin había llegado a España. Los políticos pensaron que mientras la gente se entretenía con eso ellos hacían y deshacían.

- A pesar de no decantarse políticamente de forma pública apareció en la lista de los nombres a purgar de haber triunfado el 23-F.

-  Y eso sólo podía ser por mi trayectoria profesional. Pero ya de antes estaba en el objetivo de alguna gente. Yo creo que no me llevaron a la hoguera porque Torquemada ya estaba muerto.

Susana en imagen reciente/ Toni Aliaga. 

- Lo de la foto con Tierno Galván, ¿de verdad que no fue preparado?

- Para nada. Nunca he usado ropa interior. Se me escapó la teta y dejé que hicieran la foto y ya está. Hoy cuelgan esa foto y dura dos horas. Sólo lo hacen con el pezón nuestro pero no con los hombres. ¿Qué pasa, que los hombres no pueden ser objeto de deseo? Estamos volviendo para atrás. En la época de tu madre y de tu abuela, la gente se casaba y se iban a vivir a una habitación con derecho a cocina. Tiempo después, España empezó a salir del pozo de la dictadura y se hicieron más de nueve millones de viviendas sociales. Ahora estamos volviendo a eso pero lo llaman “compartir piso”. En todo hay un retroceso. Sin embargo, cosas violentas no están censuradas. El Ayuntamiento de Madrid también censuró hace años la foto en una exposición. Afortunadamente, la prensa protestó y se subsanó. La verdad es que  no entiendo nada la sociedad esta de las redes. Ni quiero.

 

- En la película Clasificada S de Félix Sabroso y Dunia Ayaso interpretó a una de esas periodistas feministas que tanto la criticaban. ¿Por qué cree que no la entendían? 

- Me dieron a escoger entre varios papeles y elegí ese para ponerlas verdes. Había un guion cerrado pero me habría gustado hacer al personaje las entrevistas a muerte que me hacían a mí. Yo sé muy bien cómo me entrevistaban, mirándome por encima del hombro y atacando continuamente. Yo siempre dirigí mi carrera. Algunas no pueden decir lo mismo. 

- Curiosamente, más allá de un par de veces, ha conseguido mantener su vida privada lejos de la prensa.  

-Mi familia no es de artistas y nunca han querido formar parte de este medio, por lo cual yo respeto su decisión. 

- ¿Qué planes de futuro tiene? 

- Vivir. Nada más. No tengo ambiciones ni de dinero ni de nada, la verdad. Llevo una vida tranquila, agradable y perfecta. Sin reloj y sin agenda. Soy compositora y productora musical.  Me encanta eso, ver cómo tu trabajo supone darle el toque de acabado a una creación. Cuando en 2017 reeditaron mi mítico LP Amor y libertad, que tango gustó, la canción Tócame era nueva, con letra  producción mía y música de Pepe Hernández, es la única canción que no era original del LP. La hice exclusivamente para esa reedición.  La verdad es que estoy encantada de haberme ido. 

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