25 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Su controvertida figura vuelve a estar de actualidad tras las declaraciones contra él de Eugenia y Cayetano Martínez de Irujo

La verdadera historia de Jesús Aguirre, el marido en la sombra (I): De "cura rojo" a Duque de Alba

Jesús Aguirre y Cayetana de Alba
Jesús Aguirre y Cayetana de Alba / Archivo
La figura de Jesús Aguirre, que fuera segundo marido de la Duquesa de Alba, vuelve a estar de actualidad. Su controvertida figura ha sido criticada por Eugenia y Cayetano Martínez de Irujo, hijos pequeños de Cayetana, mientras sus hermanos mayores guardan un prudente silencio ante la figura de un hombre que tienen una biografía llena de luces y sombras. Hijo de madre soltera y homosexual, Aguirre vivió en eterno conflicto entre sus deseos y sus creencias, pasando de cura rojo a Duque de Alba.

Las declaraciones de Eugenia Martínez de Irujo en el programa Planeta Calleja han vuelto a poner de actualidad la controvertida figura de Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate, el segundo marido de la Duquesa de Alba. La mala relación entre el segundo Duque consorte de Cayetana y los hijos pequeños de la misma siempre había sido un secreto a voces. Cayetano, habitualmente osco con la prensa, regaló unas declaraciones a los reporteros en las que revalidaba las opiniones de Eugenia. Los hijos mayores de Cayetana guardan silencio. Tuvieron un trato fluido con Jesús Aguirre y son sabedores de que su figura fue fundamental para mantener y ordenar el inmenso patrimonio de la Casa Nobiliaria más importante de España y, puede, que de Europa.

Pero, ¿quién era realmente Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate? Cura, teólogo, homosexual y marxista, era un personaje de novela con un carácter tan complicado como altura intelectual poseía. Pasó toda su vida interpretando un personaje diferente al que era en la vida real. Recubrió de postín intelectual y académico sus carencias y frustraciones en el terreno privado, acabando sus días olvidado víctima de su propio mal genio y de su alcoholismo.

Jesús Aguirre como sacerdote / Archivo 

Jesús Aguirre nació el 9 de junio de 1934 en Madrid pero pasó gran parte de su infancia y adolescencia en Santander, ciudad a la que siempre estuvo vinculado. Hijo de madre soltera, todo un estigma social en la España de la época, Aguirre, ya en su adolescencia, comenzó a tener inquietudes espirituales que le generaban contradicciones con sus sentimientos más íntimos, que habrían de acabar por amargar su carácter.

Inició la carrera sacerdotal en la Universidad de Comillas de Santander. Pronto destacó como teólogo y consiguió una beca para ampliar estudios en Múnich en 1956. Estuvo financiado por la Compañía de Jesús, pero nunca llegó a pertenecer a ella, contra lo que se ha creído siempre. En Alemania conoció a Joseph Ratzinger, futuro pontífice Benedicto XVI y el segundo que ha abdicado en 2000 años de historia, que en los 60 sería uno de los teólogos liberales más importantes del mundo.

Del cura rojo a la Virgen de Atocha

Fue en sus años en Alemania donde Aguirre sufrió otra conversión, esta vez al marxismo. En los primeros años sesenta la iglesia católica se acercó a posturas más izquierdistas y aperturistas en el contexto de los años previos al Concilio Vaticano II clausurado en 1965 por el Pontífice Pablo VI, que provocó sustantivos cambios en la iglesia católica de Roma ante el enfado de los sectores más inmovilistas del clero.

Enrique Ruano.

Jesús Aguirre fue pionero en la moda de los llamados “curas rojos” que en la España de los 60 se lo ponían difícil al régimen de Franco trabajando en los barrios obreros y hablando sobre planificación familiar en un país donde la píldora anticoceptiva estaba prohibida. Aguirre de vuelta en suelo español ingresó en el Frente de Liberación de Popular, conocido popularmente con Felipe. A esta organización venía a llegar el hueco que la izquierda socialista no tenía entre los opositores al régimen desde el interior frente a un PSOE con poca cohesión y presencia. El Felipe representaba una izquierda no republicana y con posiciones más cercanas a la socialdemocracia europea. Fueron compañeros de viaje del cura Aguirre en esta organización futuros políticos del PSOE como Gregorio Peces Barba, Joaquín Leguina o Paqual Margall y algunos luego vinculados al Partido Comunista como Nicolás Sartorius.

En esos años Aguirre tuvo relación con toda la progresía nacional. Incluso llegó a casar a varias parejas como la hoy alcaldesa de Madrid Manuela Carmena y el empresario Eduardo Leira. Sin embargo, Aguirre no era feliz. Su vida privada seguía generándole dilemas íntimos. A mediados de la década conoció a Enrique Ruano un joven adolescente de ideas izquierdistas. Para muchos la persona a quien más quiso en su vida el cura Aguirre. Ruano fue una de las víctimas de la dictadura franquista. El joven fue detenido por la policía en la época el 17 de enero de 1969 por lanzar pasquines propagandísticos del Felipe en pleno estado de excepción. Tres días más tarde, fue llevado a su casa de la calle Príncipe de Vergara, entonces General Mola, de Madrid, para efectuar un registro de la vivienda, y allí cayó por una ventana del séptimo piso según la versión oficial. Nadie lo creyó y la muerte de Ruano para muchos es un símbolo de la lucha contra la dictadura de Franco. La familia de Enrique consiguió reabrir el caso en el Supremo en 1994. Dos años más tarde fueron encausados los tres policías que se encontraban con Enrique Ruano cuando éste cayó al vacío.

La desaparición de Ruano marcó profundamente a Aguirre. Hasta su último día tendría fotos de él en su despacho. El cura sufrió una crisis de fe que le llevó a abandonar los hábitos en ese año de 1969. Lejos de la carrera sacerdotal se hizo cargo de la editorial Taurus donde se mezcló aún más con la clase intelectual española editando a autores como Javier Pradera, Juan García Hortelano o Fernando Savater.

En esos años, los últimos de la dictadura franquista, Aguirre intentaba poner orden en su vida privada. La imagen de Ruano lo perseguía e intentaba recuperarla estableciendo, o intentándolo, relaciones con jóvenes, especialmente estudiantes de la Ciudad Universitaria. Esta querencia suya por los efebos le ganó el sobrenombre de La Virgen de Atocha, porque como la famosa imagen de la Nuestra Señora estaba siempre con un “niño” en brazos.

En 1975 conoce a Cayetana Fitz James Stuart, XVIII Duquesa de Alba, en una cafetería cercana a la plaza de Ópera en Madrid. El primer encuentro no fue nada positivo y que se cayeron fatal mutuamente. Finalmente, iniciaron una relación sentimental que sorprendió al todo Madrid. La máxima representante de la rancia nobleza se unía con un intelectual no menos elitista. Dos uniones de egos en perfecto estado de revista.

(No te pierdas este domingo la segunda parte de este tema).

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