27 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El monarca emérito ha vivido estos meses una campaña de acoso por escándalos financieros y sentimentales que lo mantienen apartado

Rey Juan Carlos I, un año de su retirada oficial: Los problemas judiciales planean sobre él y sopesa su marcha de España

Juan Carlos I.
Juan Carlos I.
Hace un año el Rey Juan Carlos I se retiraba de la vida pública y dejaba de tener cualquier representación institucional. Los escándalos económicos y sentimentales que lo han perseguido en los últimos meses y la investigación iniciaba por la Fiscalía suiza podría desvelar nuevos asuntos poco positivos para la imagen del que fuera Jefe de Estado durante casi cuatro décadas. Su hijo Felipe VI parece dispuesto a separar su reinado de las sombras del período de su padre.

El lunes 27 de mayo de 2019 la Zarzuela anunció la jubilación del Rey Emérito que se hizo efectiva el 2 de junio siguiente. Desde esa fecha el monarca español no tiene funciones y permanece en un segundo plano, alejado de cualquier acto público.

Esta decisión ponía fin cinco años realmente complicados para la figura del Rey Juan Carlos. El 2 de junio de 2014 Juan Carlos de Borbón y Borbón puso punto y final y su reinado. Con su despedida del trono se cerraban 39 años de la historia de España. Mermado por sus problemas de salud, con su imagen manchada por los escándalos de su hija la Infanta Cristina y el hecho de que se conociera su relación sentimental con la princesa alemana Corinna Larssen.

El monarca, igual que su mujer la Reina Sofía, recibieron desde entonces el tratamiento de Eméritos, la misma protección judicial que mientras estaba al frente del Estado. Don Juan Carlos obtuvo también un despacho en el Palacio de Oriente que apenas ha usado. En un principio se transmitió la idea de que el Emérito tendría un papel relevante en ciertos actos, en los que seguiría representando al país. Esto no ha sido así. Apenas se le ha utilizado para estos menesteres. En comparación con doña Sofía que sí que ha tenido un papel relevante, aunque desdibujado, en ciertos actos protocolarios de la corte de su hijo Felipe VI.

Los desencuentros entre Juan Carlos de Borbón y doña Sofía habían sido tales en estos cinco años que incluso se llegó a hablar de un divorcio en la prensa italiana. La ruptura de su relación con Corinna también minó su ánimo. Aunque estableció un par de relaciones de índole romántico ninguna se asemejó a la que vivió con la comisionista alemana. Asímismo, su nombre ha aparecido en varios escándalos relacionados con las llamadas cloacas del Estado, cuando el excomisario José Manuel Villarejo hizo públicas conversaciones suyas, así como una charla con Corinna donde ésta aseguraba haber sido usada como testaferro del monarca español.

Corinna Larssen. 

Por si fuera poco, en enero de 2017, Ok Diario publicó con pruebas uno de sus historias extramatrimoniales más sonadas. Se trata de su historia con la actriz Bárbara Rey. Según la documentación que aportaba el citado diario, el CNI habría pagado a la ex de Ángel Cristo para que nunca vieran la luz una seria de cintas grabadas en la intimidad del monarca y la vedette.

Acosado por los escándalos

Un año después del final de su perfil público, el monarca abdicado parece ser una fuente inagotable de escándalos.  Especialmente, desde que se supo que la Fiscalía Anticorrupción envió una comisión rogatoria a Suiza para acceder a los datos sobre una supuesta donación de 65 millones de dólares a una cuenta de su amiga Corinna Larsen.  Su retiro a República Dominicana sería una salida honrosa para Juan Carlos I, al abrigo de miradas indiscretas y lejos del ruido de tribunales y tabloides británicos.

Desde que la prensa inglesa anunció que la exprincesa Corinna Zu Sayn-Wittgenstein tiene intención de denunciar ante la justicia británica a su expareja Juan Carlos de Borbón por el acoso que dice sufrir desde que, oficialmente, rompieron su relación en 2012, el Rey Emérito sopesa retirarse a República Dominicana.

Hasta ahora Corinna había señalado al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y a quien fuera su director, Félix Sanz Roldán, como autor de las presuntas amenazas contra ella y su hijo.  Ahora, sin embargo, también ha puesto en su punto de mira a Juan Carlos I como objetivo estratégico. Para su defensa ha contratado al famoso abogado ingles James Lewis, que representa los intereses de Estados Unidos ante los tribunales del Reino Unido en el proceso de extradición de otro nombre polémico:  El de Julian Assange, creador de Wikiliks y perseguido por las autoridades americanas por sus filtraciones de documentos secretos.

Enfrentamiento en la Casa Real

Los escándalos del Rey Emérito provocaron que Felipe VI haya decidido poner distancia con su padre y su reinado, sobre todo después de que el diario The Telegraph hiciera público que el actual monarca era beneficiario de las millonarias cuentas de las Fundaciones Zagatka y Lucum, radicadas en paraísos off shore. En ese momento Felipe VI tomó la decisión de retirar la asignación anual a su padre.

Felipe VI y Juan Carlos I.

Todo un gesto del actual monarca español a su padre y predecesor, que viene a escenificar no sólo la necesidad de Felipe VI de sobrevivir a las sombras del reinado anterior y poner distancia con esa etapa.

Felipe VI no piensa igual que sus hermanas, Elena y Cristina, respecto a la actitud de su padre. Nunca lo hizo, ni siquiera cuando los hermanos debatieron la presencia de Corinna Larsen por las dependencias cercanas a La Zarzuela, a raíz de la ubicación de la exprincesa alemana y su hijo Alexander en la finca La Angorrilla, ubicada en el Monte de El Pardo a escasos metros de distancia del Palacio de La Zarzuela, por donde campaba a sus anchas con gran disgusto de Felipe VI que sufría por su madre la reina Sofía, a cuyo lado siempre se ha posicionado el Rey Felipe VI.

Entre República Dominicana y Sanxenxo

Estos problemas habrían llevado al que fuera Jefe del Estado español a tomar la decisión de marcharse rumbo a República Dominicana, donde tiene uno de sus mejores apoyos en este momento, el empresario Pepe Fanjul.

El empresario Pepe Fanjul es propietario de unos lujosos hoteles y apartamentos en los que el Emérito podrá disfrutar del sol y la playa, lejos de los posibles escándalos que seguirán aireándose sobre su fortuna y sus relaciones sentimentales y al abrigo de miradas indiscretas, retirado de la vida pública.

Juan Carlos I y el matrimonio Fanjul. 

En ocasiones el Rey Emérito ha sido el invitado estrella de Pepe Fanjul y su mujer Emilia. Además, el matrimonio Fanjul también era habitual de Mallorca en los años en los que Juan Carlos I todos los veranos convertía la isla balear en una especie de segunda corte. La anfitriona de los Fanjul en Mallorca era Cristina López-Mancisidor, conocida como Cristina Macaya, en su lujosa casa Es Canyar. Además, los Fanjul tienen muy buena relación con Marie Chantall Miller y Pablo de Grecia, sobrinos políticos del Rey Emérito que ha encontrado en Fanjul uno de sus grandes apoyos.

Sin embargo, y contrariamente a lo esperado, algunos apuntaban que el Rey Emérito prefería Galicia para pasar la mayor parte de su tiempo, junto a sus amigos y su anfitrión Pedro Campos, con el que también comparte muchos días del año en su mansión de la costa gallega, donde el regatista ha construido unas dependencias para uso exclusivo del Rey Emérito, una planta entera de su casa. Tanto este empresario gallego como Fanjul son los mejores apoyos del monarca. Pero los inviernos gallegos son duros.

La amistad entre el empresario gallego y Juan Carlos viene de lejos, pero se afianzó cuando la salud del monarca le permitió volver a las regatas. Sanxenxo se ha convertido en su nuevo refugio nacional tras la decadencia de su corte mallorquina. Juan Carlos se aloja cuando visita esta localidad gallega en un chalet a las afueras que fue propiedad de un sobrino del expresidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo y que está muy cerca del Club Náutico cuyo presidente es Pedro Campos desde 1999. Sin embargo, en otras ocasiones prefiera la hospitalidad de la segunda esposa de Pedro Campos, Begoña Franze y se aloja en la parte superior de la casa de los Campos en Sanxenxo.

Juan Carlos I y Pedro Campos.

Campos, de 70 años, heredó junto a sus otros cuatro hermanos varios complejos termales, considerados de los más importantes de Europa, de su padre, Marcial Campos Fariña y de su madre, Enriqueta Calvo-Sotelo. Estuvo casado en primeras nupcias con Begoña Gil de Barroeta con la que ha tenido dos hijas, Begoña y Paloma.

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