02 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

La segunda esposa del torero, Ana María Aldón, al igual que en su día hizo Isabel Pantoja, recurre al "reality" para solventar las deudas

El Registro bloquea las empresas de José Ortega Cano por no presentar resultados desde hace tres años

Exclusiva Ana María Aldón y José Ortega Cano.
Ana María Aldón y José Ortega Cano.
A José Ortega Cano no le van bien las cosas en los negocios. El Registro Mercantil ha cerrado desde el 1 de enero las hojas registrales de sus sociedades al no presentar cuentas de resultados desde hace tres años. Las inversiones del torero han sido caóticas. Quizá por eso, su segunda mujer Ana María Aldón estaría participando en 'Supervivientes', al igual que hizo Isabel Pantoja, para solventar sus deudas. La pareja se casó en 2018 tras seis años de relación y con un hijo en común, José María.

El Registro Mercantil ha cerrado las hojas registrales de las sociedades factureras y patrimoniales que tiene el torero José Ortega Cano en España. El pasado día 1 de enero se procedió al bloqueo de sus sociedades, ya que Ortega Cano no presenta el balance de sus cuentas de resultados ante este organismo desde hace tres años, lo que conlleva el cierre de sus apuntes registrales para cualquier operación que quiera o pretenda realizar.

Las cuentas de sus principales sociedades no se encuentran actualizadas desde el año 2016, en las que ya por entonces había pérdidas muy significativas. Y es que la vida inversora y empresarial de Ortega Cano no ha sido muy boyante. Prácticamente todos sus negocios han sido fallidos, desde el campo bravo, la ganadería, los coches, los restaurantes hasta sus fincas y cosos taurinos. Solo, en ocasiones, le han salvado los bines inmuebles, donde desde siempre ha invertido, concretamente en locales comerciales.

 Una gran fortuna tirada

El diestro cartagenero, de 66 años, formado y criado en San Sebastían de los Reyes, en Madrid, llegó a ganar mucho dinero como gran estrella del escalafón taurino en los años ochenta y noventa, donde el mundo del toro daba mucho dinero a ganar. Eso le permitió comprarse su finca de 'Yerbabuena', en Sevilla, por la que pagó en torno a 1,2 millones de euros al también torero Juan Antonio Ruiz Espatarco. Esa finca fue su vida y su felicidad hasta la muerte de su primera mujer, la tonadillera Rocio Jurado.

Pero tras su fallecimiento en 2006, su historia vital ha sido siempre un ir y venir, sin un destino y objetivo fijado. Siempre con resultados poco satisfactorios, a pesar de sus cuantiosos ingresos percibidos y del buen patrimonio que disponía por entonces.

Fue a los 63 años de edad cuando se despidió definitivamente como gran matador. Lo hizo en su plaza de San Sebastián de los Reyes, donde 45 años antes inició su carrera como brillante y recordado torero. Con el dinero que ganó en el mundo del toro, las inversiones de Ortega han ido destinadas fundamentalmente al sector del ladrillo, al sector agrícola y ganadero y a la restauración. Con unos últimos intentos inversores, también fallidos, destinados a un centro de adiestramiento de perros o en convertir su finca madrileña en campos de fútbol.

Uno de sus primeros negocios fue el restaurante ‘El Rincón de Ortega Cano’, que abrió en los años noventa en su localidad de San Sebastián de los Reyes, apoyado en su éxito taurino por entonces. Es precisamente en este término municipal madrileño, que le vio forjarse y triunfar, donde ha intentado crear en los últimos años su refugio campero, su nueva Yerbabuena, pero sin éxito tampoco.

Allí compró una finca en septiembre de 2016. Se trata de una extensión rústica de unos 12.000 metros cuadrados  situados en el paraje conocido antiguamente como ‘Pasaje de las Monjas’, que linda con Arroyo de Viñuelas. Una extensión que adquirió después de salir ya de la cárcel deZuera, en Zaragoza. Una propiedad que se llegó a tasar por más de 410.000 euros (con un valor de subasta de 245.000 euros) y sobre la que pesa una hipoteca superior a los 150.000 euros. Además de diferentes embargos con administraciones públicas que el maestro ha ido parando hasta ahora, como si de un toro se tratara.

Una propiedad que está a nombre de su principal empresa, hasta hace unos años la más potente, Baserma S.L., constituida en 1988, en su pleno apogeo taurino y financiero, con un capital social de 60.100 euros. Esta es una de las sociedades que ya tiene cerradas sus hojas registrales al no presentar cuentas de resultados desde el año 2016. En esta empresa el torero cartagenero aparece como administrador único.

En esta finca madrileña intentó ubicar proyectos que iban desde una granja escuela para niños hasta una escuela de adiestramiento para perros, llamada Sit Can. Todo ellos fueron fracasos. Al igual que en sus negocios hosteleros.

Otras inversiones fallidas 

Al margen sus restaurantes iniciales, situados en las localidades madrileñas de San Sebastián de los Reyes y Alcobendas, Ortega se lanzó de nuevo al ruedo de la restauración antes de entrar el 13 de abril de 2014 en la prisión aragonesa de Zuera para cumplir una condena de dos años y medio de cárcel por el accidente que protagonizó el 28 de mayo de 2011. Ese día, su coche invadió el carril contrario y chocó contra el de Carlos Parra, un camarero que se dirigía a su trabajo, y que murió en el acto. Todo lo que ocurrió después, desgraciadamente, ya está contado.

Fue en la localidad alicantina de Benidorm donde intentó de nuevo su despegue. Abrió en la primavera de 2014 la cervecería ‘El Belador’, como homenaje al toro de Victorino Martin con el que Ortega consiguió su más sonado triunfo en la plaza de Las Ventas en la corrida de la prensa de 1982. Un toro al que indultó, en un hecho histórico en el ruedo venteño.

Para controlar estos negocios de restauración situó a su empresa Orteunión Espectáculos S.L., en la que también estaba su cuñado Aniceto Esteban Muñoz al que dejó encargado de todo tras su rápida entrada en la prisión zaragozana. La sociedad se creó noviembre de 2013 con un capital social mínimo de 3.000 euros. Sus últimas cuentas presentadas datan de 2017 y, por entonces, ya sumaba deudas de unos 900.000 euros, compensadas mediante ampliaciones de capital.

Sus líos con este restaurante son muy conocidos en los juzgados. En 2016 traspasó el local al grupo de negocios de restauración Zerca, con establecimientos en la localidad cercana de Villajoyosa. El lío judicial acabo con una primera sentencia condenatoria contra Ortega Cano en diciembre de 2017 por la que debía abonar una deuda por facturas impagadas durante el tiempo en el que estuvo en prisión.

Con esta empresa, Orteunion Espectáculos, que dispone de un objeto social muy amplio que va desde “organizar espectáculos artísticos, taurinos, deportivos y de otro tipo, a la representación de artistas, profesionales, del deporte y toreros”, se embarcó en la organización de corridas de toros en cosos como el propio Benidorm, Plasencia, Cieza o Murcia, en la tierra que le vio nacer. También fracasos. Paralelamente se convirtió en apoderado de toreros como Morenito de Aranda, Uceda Leal o Rafael Cerro.

Entre sus inversiones inmobiliarias y ganaderas destaca la venta en 2013 de su  emblemática finca de Yerbabuena, situada en la localidad sevillana de Castilblanco de los Arroyos, por la que percibió cerca de ocho millones de euros, aunque algunas fuentes cercanas al torero dijeron que solo fue de 5,4 millones de euros. Un montante que fue abonado por una rica empresaria peruana, Rocío Leonor Torres Carcasi.

Con parte de este dinero adquirió poco tiempo después la finca ‘La Moheda’, un extenso cortijo de más de 300 hectáreas en la localidad extremeña de Navalvillar de Pela, donde intentó criar caballos, cerdos, perdices, conejos y ganado vacuno. Otro fracaso inversor y económico, donde se gastó más de dos millones de euros, como se puede comprobar en los anuncios de la Junta de Extremadura por sus impagos. 

Anuncio de la Junta de Extremadura contra la empresa de Ortega Cano

Sus actividades ganaderas las gestionaba su sociedad Chipigena S.L., una empresa creada en 1995 por la cantante Rocío Mohedano Jurado, que luego compartió en su administración con su segundo marido y que tras su muerte Ortega se convirtió en administrador único. Sus últimas cuentas presentadas son de 2016 y tiene cerradas sus hojas registrales y, por tanto, sus operaciones. El cortijo extremeño fue puesto a la venta por Ortega años después.

También Ortega Cano aparece vinculado en el Registro Mercantil español a la sociedad inmobiliaria Estructuras Rocasur S.L., constituida en 2002 en Granada, para llevar a cabo la construcción de edificios residenciales. Una empresa constructora a la que Ortega se unió en 2011 como apoderado solidario junto a José Luis Rodríguez Cabrera. Y cuyas últimas cuentas presentadas son de 2017.

Ahora, al torero le queda oficialmente su casa gaditana de Chipiona, donde convivió con la tonadillera Rocío Jurado durante sus años felices y que ahora ha reconvertido en su segunda residencia. Junto a ella está la que posee en la urbanización madrileña en Fuente del Fresno, donde mantiene una gran vivienda con amplia zona ajardinada y piscina, como se observa en la fotografía de abajo.

Quizá, como algunos medios han publicado, la participación de su segunda mujer, Ana María Aldón, en el reality Supervivientes podría ser la solución para tapar algunos agujeros y problemas financieros, como administrativos, que rodean al torero.

Una práctica que también han hecho muchos personajes famosos para solventar sus deudas económicos, ya lo hicieron en su día gente de la farándula como Bibiana Fernández o Isabel Pantoja. Ahora, según la revista Lecturas, debe sumarse a ésta nómina el nombre de Ana María Aldón, actual esposa del matador de toros José Ortega Cano, que se ha convertido en una de las revelaciones de la edición de este exitoso reality.

Una actitud desinhibida de la segunda mujer del diestro ha permitido que los telespectadores la conozcan más por su identidad que por ser solo ‘la mujer de’. No obstante, no han sido pocos los periodistas que han afirmado que su actitud no está gustando en nada al torero de Cartagena que, sin embargo, hace unos días intervino vía Skype en el programa para mostrar el apoyo público a su esposa.

Ana María Aldón, el nuevo ‘valor’ de Ortega Cano

Ana María Aldón Logamazzini, gaditana nacida en 1977, conoció a Ortega Cano durante una visita turística a la finca Yerbabuena, situada en la localidad sevillana de Castilblanco de los Arroyos. 

Cuando Aldón, que por entonces regentaba un comercio de fruta, llegó a la vida del torero, éste no pasaba por su mejor momento anímico. Sus problemas con la Justicia por el accidente de tráfico que le costó la vida a Carlos Parra y los problemas con las drogas de su hijo José Fernando le hacían estar en el punto de mira de los medios de comunicación y la opinión pública.

José Ortega Cano y Rocío Jurado se casaron en Yerbabuena en 1995. 

La época en la que Ana María Aldón llegó a la familia Ortega, el clan Mohedano-Ortega parecía un avispero lleno de relaciones viciadas, filtraciones a la prensa y enfrentamientos más o menos velados en el seno de una familia que había dejado de ser tal con la muerte en 2006 de Rocío Jurado, la matriarca y principal sustento económico de la saga.

Ana María Aldón pasó a ser el mayor apoyo de Ortega Cano cuando el de Cartagena fue condenado el 24 de abril de 2013 por el Juzgado Penal número 6 de Sevilla a dos años, seis meses y un día de prisión por homicidio imprudente y conducción temeraria.

El viudo de Rocío Jurado entró en la prisión de Zuera (Zaragoza) un año después de conocerse la sentencía. Lo hizo el 23 de abril de 2014 y Ana María nunca se separó de Ortega Cano. Incluso viajó hasta Zaragoza para estar al lado de Ortega en sus vis a vis, con el que ya había tenido un hijo, el pequeño José María.

El torero y Ana María se casaron oficialmente en octubre de 2018 y la boda, como era de rigor, supuso para la pareja una sustanciosa exclusiva abonada por la revista ¡Hola!, con la que el diestro tapó algún que otro conflicto con las administraciones tributarias. Ya por entonces se hablaba de los problemas económicos del torero y parece que, Ana María Aldón, es ahora quien ha tomado el testigo mediático del matrimonio para ayudar a sanear las cuentas de la familia.

La llegada de Ortega al clan Jurado

José Ortega Cano, nació en Cartagena (Murcia) el 27 de diciembre de 1953 en el seno de familia humilde y pronto comenzó a mostrar su interés por la tauromaquia. Recibió la alternativa en Zaragoza el 12 de novimebre de 1974 de manos de José María Manzanares y con Paco Bautista como testigo. Cuatro años más tarde la confirmó en Las Ventas. De este coso madrileño, el más importante del mundo, ha salido a hombros cinco veces en su larga trayectoria en los ruedos.

El torero y Ana María Aldón han tenido un hijo, Jose María. 

Gracias a su perseverancia y a sus éxitos profesionales se hizo con un patrimonio sustancioso. El año de 1992, en la consulta de un médico amigo,  conoció a la que sería su primera mujer, la tonadillera Rocío Jurado, 'la mas grande'. Tres años después la emblemática finca 'Yerbabuena' fue el escenario de su boda. Unas nupcias célebres para toda España, ya que contrajeron matrimonio ante las cámaras de Televisión Española que retransmitieron el enlace.

Con la tonadillera adoptó en 1999, un año después de su primera retirada de los cosos, dos hijos, Gloria Camila y José Fernando, procedentes de Colombia. De nuevo todos pasaron a ser objetivo primordial de la prensa del corazón. Los avatares del clan Jurado eran noticia rosa obligada. El interés de los medios aumentó con la enfermedad y posterior fallecimiento de la cantante chipionera.

La herencia de la cantante, los problemas con su hijo José Fernando y su supuesta mala relación con Rocío Carrasco, hija de la Jurado y del boxeador Pedro Carrasco, hicieron que los años que siguieron a la muerte de la Jurado, no fueran fáciles para el diestro, Desde entonces todo ha sido un ir y venir en su vida, sin un destino claro y con perdidas millonarias añadidas.

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