21 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Fue marido de la monarca británica durante 73 años y príncipe consorte desde hace 69 y ha fallecido en la mañana del viernes en un hospital londinense

Muere Felipe de Edimburgo a los 99 años de edad: Así fue la vida del esposo de la Reina Isabel II de Inglaterra

Felipe de Edimburgo.
Felipe de Edimburgo.
A punto de cumplir 100 años en julio, esta mañana ha muerto Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II de Inglaterra durante 72 años y príncipe consorte de Reino Unido desde hace 69 años. Una vida larga que se ha apagado en el Hospital King Edward VII, de Londres, al que fue trasladado el martes por la noche desde el Castillo de Windsor en estado muy grave.

Felipe de Grecia y Dinamarca, nació en la isla de Corfú el 10 de junio de 1921. Aunque nació Príncipe también lo hizo pobre. Su padre, Andrés, era hijo del rey Jorge I de Grecia. Pocos meses después de su nacimiento, Grecia vivió un Golpe Militar que depuso al monarca y envió a la Familia Real al exilio. El padre de Felipe fue procesado militarmente acusado de corrupción durante el reinado. Gracias a la intervención británica se libró de morir fusilado y se instaló con su familia en la mansión parisina de la millonaria María Bonaparte, casada con un primo de su madre.

La infancia de Felipe fue, a partir de ese momento, un ir y venir por castillos y mansiones de familiares y allegados que se apiadaban de la familia. Su madre, Alicia de Battemberg, comenzó muy pronto a perder la cabeza y se interesó por las vertientes más radicales de la religión ortodoxa. En 1929, tras asegurar haber tenido apariciones de la Virgen y de varios ángeles, fue diagnosticada de esquizofrenia. Esto le llevó a ser ingresada en varias instituciones mentales. Desde los 11 a los 16 años Felipe no vio a su madre.

Finalmente, Alicia tomaría los hábitos como monja ortodoxa. Por su parte, su progenitor se dedicaba a dilapidar el poco dinero que tenían. Las hermanas mayores de Felipe se casaron con príncipes alemanes bien posicionados económicamente y vinculados al ascendente III Reich. Con ellas pasaba temporadas el joven. En una de estas estancias en Alemania conoció a Kurt Hahn, un pedagogo de origen judío. Felipe, que era mal estudiante, encontró en Hahn una nueva forma de estudio. Sus hermanas no consideraron una buena opción la influencia de un judío y decidieron enviar a Felipe lejos. Bajo este sistema se educará la Princesa de Asturias, Leonor. 

La llegada a Reino Unido

En 1938 se instala en Reino Unido a cargo de un primo de su madre: Louis de Mountbatten. Era un personaje curioso para la época. Homosexual declarado, llegó a tener gran influencia en la vida política y militar siendo Lord del Almirantazgo, parlamentario o Virrey de la India, entre otros cargos. Muy vinculado a la izquierda inglesa su ambición le hizo tener muchos enemigos. El más peligroso, el IRA, que acabó con su vida en 1979.

Mountbatten introdujo a Felipe en la marina y tenía grandes planes para él. En 1939 durante una visita a una base naval de la Familia Real, Felipe conoce a la princesa Isabel. Ella tenía 13 años y quedó prendada del joven. Felipe se había convertido en uno de los hombres más atractivos de la realeza europea. Mountbatten descubrió la turbación de la princesa y decidió trabajar para que su protegido fuese el futuro marido de la princesa. Durante la II Guerra Mundial Felipe luchó en la marina. Su protector consiguió que fuera ascendido a teniente y que cambiara de buque varias veces para evitar los riesgos. En octubre de 1940, Italia invade Grecia y Felipe, desoyendo a Mountbatten, decide acudir a luchar en tierras griegas. De ahí pasará a Japón. El fin de la guerra, en septiembre de 1945, la bahía de Tokio.

En ese momento comienza a escribirse con la princesa Isabel a instancias de su protector Mountbatten. A finales de 1946, Isabel venció la inicial oposición de sus padres y se anunció oficialmente el noviazgo entre los jóvenes. Para evitar discrepancias, Felipe renunció a su título de príncipe de Grecia y a cambio se convirtió en Duque de Edimburgo, así mismo se nacionalizó británico y se convirtió al anglicanismo. El 20 de diciembre Isabel y Felipe se casaron en Westminster. Para la corona y el gobierno británico la boda fue una manera de hacer olvidar las penurias de la guerra y mostrar su grandeza al mundo. La pareja se instaló en el palacio de Kensington, pero pronto se moverán alrededor de las distintas colonias en función de los cambios de destino de Felipe. Tendrían a sus dos primeros hijos: Carlos y Ana.

En 1952, a la muerte de Jorge VI, se produce la subida al trono de Isabel. El papel de Felipe de Edimburgo no estaba muy claro en la nueva corte. El premier Winston Churchill se encargó de no hacerle fácil su nueva situación. Por un lado, se les cambió los apellidos a sus hijos y en la apertura del parlamento se sustituyó el pequeño trono de las consortes por una silla normal y corriente.

Esta relación tan poco afectuosa con el Primer Ministro procedía del odio de éste a Mountbatten. Su nulo papel en el nuevo protocolo hizo que realizara unas declaraciones poco afortunadas: “Soy una jodida ameba. Mi papel era depositar semen en el útero real. Cuantos más hijos mejor, sobre todo si el primero es varón. Los consortes somos como sementales, pero sin cambiar de yegua”. Estas declaraciones provocaron una crisis en el matrimonio real que fue ventilada por la prensa.

En 1956 se embarcó en un yate con cinco amigos y durante seis meses no apareció por Londres. Para paliar esta situación, Isabel II decidió darle significación al papel de su marido en el protocolo real. Además, lo nombró príncipe del Reino Unido en 1959 centrándose en actividades relevantes (Fondo Mundial para la Naturaleza, Premio Duque de Edimburgo). El nacimiento de dos nuevos hijos (1960 y 1964) hizo pensar que el matrimonio había superado su crisis.

Momentos puntuales aparte, la vida sexual del duque siempre ha sido uno de los temas favoritos de la prensa inglesa. En los años sesenta se le atribuyeron romances con las actrices Zsa Zsa Gabor y Merle Oberon. En los setenta fue aireada su relación con la periodista Katty Boyle que hizo públicas las cartas de amor del duque.

En noviembre de 1992, mientras ardía el palacio de Windsor, los periódicos descubrieron que estaba en Argentina en un viaje de placer con la madre de Sarah Ferguson. Con todo, su relación extramatrimonial más larga, aunque con intermitencias fue con la cantante de cabaret Helene Cordet, Tan estrecha fue su relación que incluso el hijo de la cantante tuvo que desmentir que el duque fuera su padre, ofreciéndose a hacerse unas pruebas de paternidad. En 2014 se dio a conocer su relación con una aristócrata, 30 años más joven que él: Lady Penny Brarburn.

El carácter del duque nunca ha pasado desapercibido. Son muchas las anécdotas desafortunadas que ha protagonizado el consorte (Australia, China…). Tampoco sus opiniones sobre la vida de sus hijos han sido discretas. Especialmente recordada es su actitud contra la fallecida Diana que hizo que Mohamed Al-Fayed centrara sus odios hacia la casa real en el Duque. Esta capacidad lenguaraz, así como su fama de mujeriego le convirtieron en uno de los protagonistas del programa de humor innovador de la BBC Spitting image, a menudo abrazado a una botella de ginebra saliendo de un prostíbulo. Y a veces, acompañado de Juan Carlos I. Esta imagen es la que muchos británicos tienen de un hombre realmente poco conocido que es considerado un Mesías por los aborígenes de la Isla de Tona y que en octubre de 2017 decidió retirarse de la vida pública.

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