16 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

Esta sex symbol, la más inteligente y atrevida de la 'Fábrica de sueños' hizo carrera como una versión excesiva de la mítica actriz Marilyn Monroe

Jayne Mansfield, mito de la 'rubia de Hollywood' que acabó cantando en clubs nocturnos

Conocida como uno de los mayores “sex symbols” de la historia. Con el cuerpo de Marilyn Monroe y un coeficiente intelectual propio de una persona superdotada, la actriz Jayne Mansfiel revolucionó Hollywood. Vivió tan solo solo 34 años pero dejó para la posteridad cientos de fotos de estilo 'pin up', veinte películas, tres maridos, cinco hijos y una leyenda que agrandó su trágica muerte en un accidente de tráfico en 1967.

"La gente solo está interesada en mis números: 102-53-89", bromeaba Jayne Mansfield sobre las medidas de su espectacular cuerpo. Nacida el 19 de abril de 1933 bajo el nombre de Vera Jayne Palmer, creció entre Nueva Jersey y Texas, en el seno de una familia de clase media. La pequeña Jayne pronto deslumbró  por su gran inteligencia natural.

Además de sacar unas notas excelentes en la escuela, tenía gran facilidad para los idiomas (llegaría a hablar cinco lenguas con fluidez), además de poseer un notable talento musical: a los doce años tocaba el piano, el violín y la viola en la categoría de concertista. Unas cualidades paradójicas para quien, de adulta, iba a ser conocida como la rubia con físico espectacular, pero poco inteligente.

A los diecisiete años se casó con Paul Mansfield, cuyo apellido adoptó y conservó incluso después de separarse. Con él se trasladó a Los Ángeles en 1954. El objetivo: triunfar en Hollywood. Una meta compartida por millares de mujeres, pero Jayne contaba con dos ventajas sobre la mayoría: su coeficiente intelectual de 163 puntos (propio de los individuos geniales) y un cuerpo en forma de reloj de arena con una imponente delantera.

 Jayne Mansfield posa en bikini junto a una piscina en 1960

Jayne saltó a la fama en 1955 gracias a un evento organizado por la productora RKO para promocionar la película Underwater. En el curso de una recepción para la prensa celebrada junto a la piscina del estudio, Mansfield –contratada para el evento– apareció con un traje de baño alguna talla más pequeña de lo recomendable. El resultado fue que, al tirarse a la piscina, la parte de arriba del bikini no aguantó la presión y ella salió del agua en topless delante de un  enjambre de periodistas, prensa gráfica y plana mayor de la industria.

A partir de ahí comenzó una breve pero meteórica carrera en la que la 'sex symbol' acumularía éxitos como La chica no puede remediarlo (1956) o Una mujer de cuidado (1957) y premios como un Globo de Oro, un Theatre World o un Golden Laurel. Atrás quedaban otros galardones menores como Hot Dog Ambassador (Embajadora de perritos calientes), Miss Negligee, Miss Nylon Sweater (Miss jersey de nailon), Miss Freeway (Miss Autovía)…

La versión directa y sin rodeos de Marilyn

A raíz del incidente del bikini, la voluptuosa figura de Jayne Mansfield pasó a decorar las portadas de innumerables revistas para hombres. Seguidamente, se tiñó de rubio platino y adoptó el físico de la quien por entonces arrasaba, Marilyn Monroe, con quien iba a ser comparada de manera recurrente.

Todo lo que Marilyn tenía de intensa, Jayne lo tenía de autoparódica, de extravagante y de decadente. Si Marilyn explotó esa imagen de inocente bomba sexual, Jayne se rio del prototipo llevándolo a la caricatura.

Y es que la rivalidad no se limitaba sólo a su molde original. Jayne necesitaba ser el centro de atención constante. Con Sofia Loren protagonizó una celebérrima foto. En 1957, Loren acaba de firmar un contrato con la Paramount. Para celebrar su debut americano, la compañía organizó una fiesta de presentación. Apareció Jayne con un vestido mostrando un gran escote. De la famosa instantánea, Loren ha explicado que lo que sintió básicamente fue pavor, terror de que aquel vestido explotara y “sus pezones cayeran sobre mi plato”.

Sofia Loren (izquierda) y Jayne Masfield (derecha)

Finalmente se le abrieron las puertas de Hollywood. Mansfield obtuvo su primer papel protagonista en Una rubia en la cumbre (1956). La siguieron otras películas, pero ninguna tuvo verdadero éxito porque Jayne empezaba a ser víctima de su impostado papel de rubia tonta: nadie terminaba de tomarla en serio. Empezaron entonces los problemas personales.

En 1956 se divorció de Paul Mansfield. Volvería a casarse otras dos veces: la primera, con el culturista Mickey Hargitay, que había obtenido el título de Mister Universo; después con el director Matt Cimber. Y tuvo un sinfín de amantes, entre ellos, dicen, los hermanos Robert y John Kennedy.

Curiosamente, las rápidas transformaciones del papel de la mujer en Estados Unidos provocaron que a principios de los años sesenta Mansfield empezara a ser contemplada como una figura anacrónica y anticuada.

Los años sesenta fueron de absoluta decadencia. Con un físico cada vez más inverosímil y deformado –como consecuencia de sus crecientes problemas con el alcohol–, definitivamente descartada por los grandes estudios de Hollywood, Jayne Mansfield se refugió en actuaciones de club nocturno, donde interpretaba canciones ‘picantes’, y en absurdos papeles en películas europeas de bajo presupuesto. Durante sus viajes por Europa, Mansfield llegó a visitar España, donde en 1965 apareció en un programa musical de TVE junto con Manolo de la Calva y Ramón Arcusa, componentes del Dúo Dinámico, acompañándolos al violín.

Fotografía del accidente

El accidente de tráfico en el que falleció en 1967 con tan solo 34 años puso un abrupto punto final al declive artístico de Jayne Mansfield y tuvo un efecto inesperado: el organismo regulador de la seguridad viaria obligó a instalar una barra parachoques en la parte inferior de los remolques de tractor. En Estados Unidos, este tipo de protección sigue siendo conocida como la ‘barra Mansfield’.

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