22 de mayo de 2022
|
Buscar
FIN DE SEMANA

En el libro 'Honor' escrito junto a la periodista Angie Calero revindica a su padre Mauricio condenado por encubrimiento en el crimen de los Urquijo

Macarena López-Roberts: "Rafi Escobedo no tiró de la manta, siempre pensó que cumplirían lo que le habían prometido"

El Cierre Digital en Macarena López-Roberts y Angie Calero.
Macarena López-Roberts y Angie Calero. / En 'Honor. Las otras víctimas del crimen de los marqueses de Urquijo' rehabilitan la figura de Mauricio López-Roberts.
El crimen de los marqueses de Urquijo es, desde luego, el suceso más popular de la crónica negra española. Ahora, Macarena López-Roberts junto a la periodista Angie Calero, recupera en el libro 'Honor. Las otras víctimas del asesinato de los marqueses de Urquijo' (Ediciones Almuzara) la figura de su padre Mauricio López-Roberts que fue condenado en febrero de 1990 a diez años de prisión por encubrimiento.

El crimen de los marqueses de Urquijo se ha convertido prácticamente en un género literario. Sobre él se han escrito novelas, libros de investigación y testimonios de algunos de los implicados. Además, si sumamos los libros que, sin tratar el tema lo referencian, la cifra aumentaría considerablemente. 

En Honor: Las otras víctimas del crimen de los marqueses de Urquijo (Almuzara) se repasan el crimen y sus consecuencias bajo el prisma de Mauricio López-Roberts que, en el segundo juicio sobre el suceso en febrero de 1990, fue condenado a diez años por encubrimiento. El libro lo firman a dos manos la periodista Angie Calero y Macarena López-Roberts, hija de Mauricio. Aunque la obra bebe de la experiencia de López-Roberts, no es esta su única fuente y el binomio de autoras consigue un punto de vista objetivo más allá del relato testimonial en el que podría haberse convertido el libro. 

"Por eso queríamos jugar con la primera y la tercera persona. Queríamos que el libro no se quedase únicamente en una visión, sino apuntalar una teoría y eso sólo se puede hacer exponiendo los datos y los puntos de vista", explica Macarena López-Roberts. Ella tenía doce años cuando se cometió un crimen que impactó a la sociedad española y que, inevitablemente, marcó a su familia.

Portada del libro. 

"Llevo 42 años conviviendo con el Caso Urquijo y no me interesa lo más mínimo, pero sí quería limpiar el nombre de mi padre y que no sólo hubiera noticias negativas sobre él cuando se le busca en internet. Son muchos años en los que cada vez que me presentaba y citaba me apellido la gente ponía cara de duda. '¿De qué me suena el nombre?' e inmediatamente te asociaban al caso", explica Macarena. "La gente sabe que Mauricio fue condenado pero no distinguen muy bien si es encubrimiento o cómplice del crimen", apunta Angie Calero. 

La conversación que mantienen con Elcierredigital.com será así. Una complementara la respuesta de la otra. Han formado equipo para crear su libro y este se mantiene. Macarena López-Roberts tiene la cualidad de hacer sentir cómodo al interlocutor que le pregunta por cosas que, inevitablemente, no son agradables para ella ya que afectaron a su familia. Angie, por su parte, no había nacido cuando el suceso hizo historia de la crónica negra en nuestro país, pero se ha convertido en toda una experta en un asunto que todavía genera opiniones y comentarios en la opinión pública. 

- Macarena, su padre fue condenado en febrero de 1990 por encubrimiento tras confesar que había prestado dinero a Javier Anastasio, quien se fugaría, y contar lo que Rafi Escobedo le había dicho sobre la noche del crimen. ¿En algún momento le reprochó meterse en ese lío?

- Macarena López-Roberts: Jamás se me habría ocurrido. Primero porque cuando todo esto empezó yo era niña y después porque no me habría atrevido a cuestionar eso a mi padre. En mi familia tenemos eso como máxima. Los códigos de honor están por encima de todo y es verdad que eso le perjudicó pero él nunca pensó que lo haría. Él sabía que estaba contando la verdad y no entendía que eso pudiera hacerle daño de ninguna de las maneras. Para él estaba por encima el ayudar a un amigo con la verdad. Por otro lado, la sentencia vista hoy es una barbaridad. Le prestó 20.000 pesetas a Javier Anastasio pero con ese dinero nadie se fuga. Es verdad que le dijo aquello de "yo que tú me iba a África" pero de ahí a diez años de condena por encubrimiento de un crimen hay un mundo. 

Mauricio López-Roberts.

- Por el libro desfilan algunos de los protagonistas de la historia: el mayordomo, periodistas vinculados al caso y hasta Javier Anastasio. ¿Por qué creen que no cuenta la verdad ahora que todo ha prescrito?

- Angie Calero: Cuando empezamos este proyecto le dije a Macarena que seguramente íbamos a descubrir cosas que no le agradarían demasiado, pero ella tomó la decisión de comprometerse y seguir para adelante. Yo sin ella no habría sido capaz de acabar el libro. El encuentro con el mayordomo, por ejemplo, fue tremendo. Divagaba, mantenía como veraces datos que se habían demostrado como falsos hace años, hacía comentarios homófobos...

- M. L. R.: Para mí el encuentro más complicado fue con José Yoldi. Salí muy tocada porque según él le pregunté a mi padre si había matado alguien. Jamás ocurrió eso y me dolió mucho. Escribir esto con Angie y hacer las entrevistas juntas ha sido muy positivo porque hemos llegado incluso a reírnos de situaciones. Con respecto a lo que preguntas de Javier Anastasio, creo que si no habla es porque es padre. Tiene hijos y, aunque ya nadie va ir a la cárcel, socialmente sería muy duro. 

- A.C.: Yo ahí no estoy de acuerdo. Creo que todo es más práctico. Ha estado muchos años vendiendo una historia que pienso que ha llegado a creérsela. Para él no existe ya otro relato y tampoco sería fácil cambiar ahora de versión. 

- ¿Por qué Miriam de la Sierra no ha querido participar?

- A.C.: Cuando contacté con ella fue muy educada. Me dijo que entendía el trabajo que estábamos haciendo pero que ella no quería saber nada. Que quería desentenderse de esta historia. 

El libro que publicó Mauricio López-Roberts y Jimmy Giménez-Arnau fue secuestrado judicialmente. 

- M.L.R.: Yo he pensado mucho en Miriam. Entiendo lo complicado que ha tenido que ser estar en boca de todos pero, desde luego, ella también podría ponerse en mi piel y en la situación de mi familia. También hemos sido víctimas. No sé si tiene algún resquemor hacía a mí pero si lo hubiera hay que recordad que mi padre cumplió cinco años de condena. 

- Este libro sin duda es hijo del que Mauricio López-Roberts coescribió con Jimmy Giménez Arnau, Las malas compañías: Hipótesis íntimas sobre el asesinato de los marqueses de Urquijo (Planeta, 1985). Ese libro fue secuestrado judicialmente. ¿Hasta qué punto querías rescatar la tesis de Mauricio?

- M.L.R.: Ya desde la portada del nuestro hay un homenaje a ese libro. Está tan bien escrito que cada cierto tiempo lo releo. El libro está muy bien estructurado, bien narrado y es muy claro. Ellos sabían que alguna demanda caería pero no que iba a ser secuestrado. Yo creo que la tesis que se mantiene en él es la más acertada.

- A. C.: Además, el hilo del que tirar que ellos planteaban era muy fiable. El hecho de que el marqués quisiera fusionar una antigua Fundación familiar con otra para meter en ellas todo el patrimonio familiar lo pudo precipitar todo. Lo que pasó es que los tiempos no le favorecieron al marqués. Lo hizo a finales del 79 y antes de tenerlo todo atado fue asesinado junto a su mujer el 1 de agosto del 80. 

- Es verdad que se había apuntado a la teoría financiera por la venta del Banco Urquijo pero el asunto de la Fundación siempre ha pasado más desapercibido. 

- M. L. R.: Así es y lo evidente es que esa Fundación habría cambiado todo de cara a la herencia. Pensemos que Miriam prácticamente iba a ser desheredada por su matrimonio con Rafi, aunque cuando ocurre el crimen ya la historia había cambiado porque ya estaba en relación con Dick [el americano] y su historia con Rafi estaba terminada. 

- Macarena, en el libro cuenta como su padre se enfada cuando se entera de sus cartas a Rafi Escobedo en prisión. ¿Por qué?

- M.L.R.: Pues es algo que no entendí. Yo era una niña que escribía el chico que había conocido en mi casa y que ellos, mis padres, habían introducido en mi vida. Para mí era aquel amigo de la familia que lo estaba pasando mal. Creo que él pudo interpretarlo como cierta traición pero en mí era un acto lógico. Fue mi madre, que ya estaba separada de mi padre, quien me animó a escribir a Rafi y tenía sentido. Rafi maduró mucho en prisión. Creció dentro. Cuando muere, en el corcho de su celda tenía una foto mía. Todavía lo pienso y me emociono. 

- ¿Por qué Rafi nunca tiró de la manta?

- Pues porque era muy parecido a mi padre. Para él, la palabra dada tenía un peso. Él siempre pensó que lo que le habían prometido se iba a cumplir. Sólo al final perdió la esperanza, cuando veía que no se le concedía el tercer grado. Por eso, acabó quitándose la vida. Por desesperación. Nunca he creído la teoría de que lo suyo fue un asesinato como dice Marcos García Montes. Igual que no creo que él tenga las memorias de Rafi.

- En el libro se plantea la idea del derecho al olvido. ¿De verdad es posible?

- M. L. R.: Entiendo que la información de archivos y hemerotecas esté digitalizada y al alcance de periodistas e investigadores lo más rápido posible. Lo que no parece normal es que se busque un nombre en Google y aparezca rapidísimo información sin contextualizar. De Mauricio López-Roberts lo primero que aparece siempre es la información de Interviú, el famoso reportaje El cazador, lleno de datos inexactos que luego se probaron como tal. Si se lee eso, sin contextualizar todo lo demás, se sigue generando una opinión determinada. 

- A.C.: He sido muy friki del Caso Urquijo y ahora, después de escribir el libro, el asunto ya no me interesa pero sí que me ha interesado ver cómo hemos cambiado respecto a ciertas cosas. Empezando por la prensa. Hay cosas que se escribieron sobre ese caso que hoy ni siquiera nos plantearíamos. 

COMPARTIR: