03 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Elcierredigital.com ya informó de esta nueva pista en mayo de 2019 y contó la historia de este delincuente preso acusado de otros tres asesinatos

Caso Madeleine McCann: Scotland Yard anuncia un nuevo sospechoso, Christian Brueckner, un alemán que tiene 43 años

Los padres de Maddie con un cartel.
Los padres de Maddie con un cartel.
Scotland Yard, la Policía Británica anunció este jueves que el caso Madeleine McCann podía dar un giro al estar en su punto de mira un nuevo sospechoso. Un hombre de 43 años de nacionalidad alemana, Christian Brueckner, que cumple condena en aquel país. La principal pista sería ahora una llamada telefónica de media hora de duración recibida por este sopechoso la mañana que se comenzó a buscar a Maddie en el sur de Portugal.

La Policía Británica daba la sorpresa a algunos, al notificar durante la mañana del jueves en su cuenta de Twitter que se está investigando a un nuevo sospechoso, Christian Brueckner, en el caso de la desaparición de Madeleine McCann. Lo cierto es que las nuevas pruebas que apunta la policía han sido un posible registro en dos vehículos y una enigmática llamada al sospechoso de media hora la madrugada que desapareció Madeleine. La Policía ahora busca a quien realizó esa llamada y por eso pide ayuda.

La información de la policía británica.

Los nuevos datos de Christian Brueckner es que tiene 43 años, 30 cuando desapareció Maddie, que usaba un turismo Jaguar y una autocaravana de la marca Wolkswagen. Ambos vehículos se encuentran bajo tutela de la policía alemana. Este sospechoso usaba dos teléfonos portugueses y la madrugada que todo ocurrió recibió una llamada 30 minutos de otro número desde el área de Praia da Luz, donde estaba el hotel de los McCann. El sospechoso vivía entre Lagos y Praia da Luz. La llamada se produjo entre las 7.32 y las 8.02.

Christian Brueckner.

Esta persona ya había sido investigada, tal y como adelantó elcierredigital.com en mayo de 2019. Se trata de un ciudadano alemán condenado por el abuso y asesinato de tres niños y fue durante un tiempo sospechoso de la desaparición hace trece años de la niña británica Madeleine McCann en un complejo turístico del Algarve, en el sur de Portugal. 

Christian Brueckner ya había sido identificado como sospechoso en 2011 por Scotland Yard, pero su relación con el caso fue descartada porque su objetivo principal eran niños de sexo masculino y al parecer no se interesaba por las niñas. Ahora, nuevas informaciones surgidas  han llevado a la Policía  a volver a investigarle como sospechoso. El sospechoso era camarero y trabajó en varios complejos del sur de Portugal entre 1995 y 2007, fechas en las que residió en el país luso.

Se han cumplido ya trece años de la desaparición de la pequeña británica en Portugal. El pasado año un documental sacó a la luz el trabajo de investigación llevado a cabo por parte de la policía portuguesa, así como las labores de difusión que emprendió toda la familia de la pequeña Madeleine para encontrarla.

Los hechos que ocurrieron el 3 de mayo de 2007 en el Ocean Club resort, de Praia da Luz, un lugar que la familia McCann pensó era ideal para disfrutar de unas relajadas vacaciones en familia. Sin embargo, allí llegó la tragedia para la familia británica con la desaparición de su hija pequeña.

Una cena sin vigilancia

Todo ocurrió sobre las nueve de las noche del 3 de mayo de 2007 en el hotel de Praia da Luz. Los padres fueron a cenar a restaurante  dentro del complejo hotelero situado en esa zona del Algarve portugués. Poco tiempo después, cuando la madre volvió al cuarto, encontró la cama de la pequeña vacía y la ventana abierta de par en par. Los padres denunciaron los hechos y se montó un operativo para encontrar a la pequeña que incluso implicó a España, dada su cercanía con la frontera en Huelva.

Lugar donde desapareció Madeleine.

Horas después y tras las primeras pesquisas que no obtuvieron ningún resultado, la Policía Judicial portuguesa inició una investigación sobre la base de que la niña había sido sustraída de la habitación por una tercera persona. Al tratarse de ciudadanos británicos, Scotland Yard montaba de forma alternativa una segunda indagación de los hechos poniendo en duda los métodos de las Fuerzas del Orden portuguesas.

El caso Madeleine sigue atrayendo el interés de muchos.  Y en esta época en la que se realizan series sobre todos los sucesos, este caso no iba a ser menos. Netflix estrenó en marzo de 2019 una docuserie de ocho capítulos en los que se desgranaban los testimonios de muchos implicados en el suceso.

El caso fue muy sonado porque las contradicciones en las que cayeron los padres de la pequeña durante los primeros interrogatorios hicieron levantar sospechas sobre ellos. La serie de Netflix se centra bastante en uno de los personajes más enigmáticos de esta historia, Gonzalo Amaral. Él era uno de los primeros policías portugueses que participó en la investigación y que, pasado un tiempo, escribió un libro sobre el caso. Uno de los más implicados en su resolución.

Gonzalo Amaral , el policía portugués que inició las investigaciones y que después explicó sus teorías en un libro.

El libro fue denunciado por los padres de Madeleine, ya que la teoría de este hombre es que la niña murió en aquellos días en un accidente de circulación y que los padres montaron todo lo demás para tapar la verdad. El caso entre los McCann y Amaral sigue judicializado nueve años después y todavía vivo en el Tribunal de Derechos Humanos de la Unión Europea.

Las líneas de investigación que llevaron las Policías de Portugal y de Reino Unido fueron distintas. Mientras que en el Algarve se investigaba a muchos turistas de la zona y se llegaron pedir las fotografías de aquellos días para buscar posibles sospechosos, también se registraron viviendas de algunos personajes con indicios superficiales que podrían estar detrás de aquella desaparición, como, por ejemplo, un ciudadano ruso llamado Sergey Malinka, al que se le relacionó con delitos de pornografía infantil. De hecho, en uno de los registros que se le realizó, se encontraron algunos archivos de este tipo en su ordenador, pero fue descartado porque nada indicaba que podía estar involucrado en este caso.

Robert Murat era uno de los sospechosos de la desaparición de Madeleine.

Otra ciudadana inglesa fue relacionada con el posible secuestro, era Jennifer Murat, cuya vivienda fue inspeccionada pocas horas después de la denuncia. La Policía portuguesa llegó a drenar su  piscina en busca de algún resto de la pequeña. También fue detenido Robert, el hijo de Murat, el cuál fue investigado a fondo y con el tiempo descartado totalmente.

Los agentes ingleses, en cambio, tenían otra teoría sobre  lo sucedido. Al ver contradicciones en las declaraciones de los demás huéspedes del hotel donde estaban los McCann, pronto desembarcó Scotland Yard para incluso hacer su indagación en paralelo. Llegaron a traer perros para buscar restos en la habitación y analizaron con detalle el vehículo utilizado por los padres aquellos días.

Una vez los portugueses abandonaran las líneas antes descritas y se descartaran algunos avistamientos de la niña en varias zonas de Portugal,  la Policía lusa también giró su foco en los padres de la niña. Estos acabaron volviendo a Reino Unido y empezaron una  gran recogida de fondos para financiar la búsqueda de su hija. Una recaudación sospechosa para muchos, ya que con ese dinero se compraron una mansión donde ahora residen.  

Madeleine y sus hermanos mellizos con los que dormía cuando desapareció.

Trece años después, la desaparición de Madeleine sigue siendo uno de los casos más complicados para los investigadores y rodeados de misterio. Habrá que esperar para ver si el  ciudadano alemán condenado por el asesinato de tres niños que es ahora  el nuevo sospechoso de la desaparición de Madeleine McCann es o no el culpable y se resuelve un largo caso que cuenta con  más de 2.000 diligencias policiales, 500 búsquedas en la zona y 12.000 páginas  sobre qué pudo pasar aquella fatídica noche en la habitación de Madeleine. 

Sospechas, preguntas sin contestar a la Policía por parte de los padres, teorías paralelas de los investigadores, movimientos y actitudes posteriores que extrañaban... El caso Madeleine continúa abierto.

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