19 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

Según la acusación particular, el abuelo de la niña, dos vigilantes jurados y el maquinista dan fuerza para reabrir este caso

Varios testigos declaran que la muerte de la pequeña Lucía Vivar en la estación de tren de Pizarra tuvo un "origen violento"

Los padres de Lucía Vivar, junto a la pequeña.
Los padres de Lucía Vivar, junto a la pequeña.
Lucía Vivar, de tres años, desapareció el verano de 2017 cuando jugaba en la terraza de un restaurante de la estación de Pizarra. Horas más tarde, su cuerpo era localizado sin vida junto a las vías, a cuatro km del lugar en el que fue vista por última vez. Aunque la versión oficial apuntó a una muerte accidental, sus padres y el letrado Marcos García-Montes siguen pensando que es imposible que la pequeña recorriera tal distancia sola. Ahora también varios testigos dan fuerza para reabrir el caso

Cuatro años después de la muerte de la pequeña Lucía Vivar, de tres años, sus padres no cesan en los esfuerzos por esclarecer lo que realmente ocurrió la madrugada del 26 al 27 de julio de 2017, en la Estación de Cercanías de Pizarra, un municipio de Málaga. Ahora, la familia tiene cada vez más apoyos para que se haga realidad la reapertura del caso que llevan peleando durante años y se esclarezcan las causas de su trágica muerte

Aunque el caso se archivó en 2018, un juzgado contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional abría este verano un procedimiento sobre la muerte de la menor y citaba, para el pasado 14 de diciembre, a varias personas como testigos. A través de la apertura de un recurso –un procedimiento judicial utilizado para contradecir disposiciones generales o actos expresos o presuntos de la Administración Pública, ya sea central, autonómica o local– declararon una decena de personas entre familiares, el maquinista, vigilantes de seguridad y agentes de la Guardia Civil.

El letrado de la familia, Marcos García-Montes –que ejerce la acusación particular–, se dirige a elcierredigital.com para explicar una vez más que "la autopsia realizada en el cadáver de la menor, determina una muerte de origen violento". Esta afirmación también ha sido apoyada por el abuelo de la niña, dos vigilantes jurados y un maquinista. Sus testimonios son una ayuda para la familia, que solicita que se reabra el caso de la muerte de la menor.

Tal y como expresa García-Montes, su reclamación por presunta "perpetración delictiva "está dirigida a  "Adif porque, sorprendentemente, salió un tren después de saber que había desaparecido una niña". La defensa de la familia de la menor también solicita la reapertura del caso para concluir la "práctica de diligencias necesarias que no fueron practicadas".

Manifestación para pedir que se investigue la muerte de Lucía.

Como punto clave del escrito de solicitud de reapertura del caso que la acusación particular de la familia presentó ante el Juzgado de Instrucción número 10 de Málaga, se destaca la prueba de la autopsia de la niña: "Se evidencia, por su estómago, que los alimentos encontrados no fueron digeridos, pues la digestión no se habría producido, encontrándose los alimentos ingeridos en la cena prácticamente en su integridad. Sin embargo, desde su desaparición habían transcurrido más de seis horas".

Por otro lado, el letrado García-Montes señala otra incongruencia en la causa del fallecimiento de la pequeña Lucía, que se debió a "un golpe accidental en la cabeza con los bajos del tren, el cual la arroyó. Así, en el hipotético caso de que se produjese de esta trágica forma, tras el correspondiente análisis científico, no se halló ni un solo resto de ADN de la menor en los bajos del mismo tren".

Además, la defensa de la familia hizo una reclamación patrimonial contra el Ministerio del Interior y la Guardia Civil "reclamando la indemnización correspondiente, que está recurrida". También han solicitado un recurso de amparo al Tribunal Constitucional por violación de derechos fundamentales, ya que aseguran que no pudieron solicitar diligencias durante la instrucción de la muerte. En él han pedido que declarasen como testigos una serie de personas que disponían de información clave, según el letrado, que apunta a que la investigación llevada a cabo por la Guardia Civil tuvo lugar "descartando cualquier pista que no apuntalase la tesis accidental".

Las sombras de la investigación

Lucía Vivar desapareció sobre las 23.20 horas del día 26 de julio mientras jugaba con sus primos en la terraza de un restaurante de la estación de Cercanías de Pizarra, donde cenaban sus padres y otros familiares. El cuerpo sin vida de la niña fue localizado a primera hora del día siguiente, junto a la línea ferroviaria, a unos cuatro kilómetros de donde desapareció. Concretamente, a las 6:43 horas, el maquinista que realizaba el trayecto Málaga-Álora encontró su cadáver. El hallazgo se produjo después de detener el tren al realizar el trayecto de vuelta, al haber visto en el de ida, en un tramo curvo, dentro de las vías del tren, en la parte izquierda de las mismas, un bulto oscuro que le hizo pensar inicialmente que pudiera tratarse de un animal muerto.

Así, la investigación de la Guardia Civil siempre mantuvo que la niña, de tres años y con unas chanclas en los pies, recorrió esos cuatro kilómetros entre los raíles, se durmió sobre los balastos y fue golpeada por el primer tren de la línea Cercanías C2 entre las seis y las siete de la mañana, acabando al instante con su vida.

Antonio y Almudena, padres de Lucía.

Sin embargo, la familia de la menor siempre ha cuestionado esta versión oficial y nunca ha creído que Lucía pudiera haber recorrido tal distancia sola, sobre las vías, y de noche. La Guardia Civil aseguró que las cámaras de Adif habían captado a la pequeña caminando sin compañía. La ubican a 50 metros del restaurante donde cenaban sus padres, al final del andén que da paso a las vías. Los vecinos de Pizarra insisten, sin embargo, en que es imposible que la menor completase sola el recorrido hasta donde apareció su cuerpo, al tratarse de un tramo sin luz, complejo y peligroso.

A este respecto, los familiares siempre han mantenido que en el informe policial no se explica cómo la menor pudo hacer ese "arduo recorrido" sin ni una sola lesión en sus rodillas y mínimas y casi inexistentes en manos, brazos y piernas.

La investigación de la familia

La acusación particular ejercida por los padres aportó en septiembre de 2017 varios informes que apuntaban a la existencia de una etiología homicida en la muerte, aunque los forenses del Instituto de Medicina Legal de Málaga rechazaron las conclusiones de dichos informes.

Además, pruebas encontradas después determinan, según los padres, lo que pudo pasar. Por ejemplo, el hallazgo de una botella de cloroformo, los golpes que le causaron la muerte o la hora de la defunción una hora antes, según la autopsia, de que pasara el primer tren. Pero aunque los familiares pidieron la reapertura del caso, éste, de nuevo, se archivó. Ahora, después de los nuevos testimonios, la familia ve una nueva oportunidad para que se reabra la investigación de la muerte de la pequeña Lucía Vivar.

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