21 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

La Guardia Civil solicitará que se amplíe el periodo de búsqueda con el buque oceanográfico a tenor del avance que podría suponer este hallazgo

Desaparición niñas Tenerife: La botella de oxígeno y la funda nórdica halladas en el mar pertenecen a Tomás Gimeno

Anna y Olivia las menores desaparecidas.
Anna y Olivia las menores desaparecidas.
Los objetos localizados a 1.000 metros de profundidad en el fondo marino por el robot submarino que colabora en las tareas de búsqueda de las niñas desaparecidas en Tenerife pertenecen a Tomás Gimeno, el padre de Anna y Olivia, también desaparecido desde pasado 27 de abril.

El buque oceanográfico equipado con un sonar y un robot submarino  encontró este lunes una botella de oxígeno y lo que parece ser una sábana en la zona donde se busca a las niñas desaparecidas en Tenerife, según han informado fuentes de la investigación, que precisan que ambos objetos serán sometidos ahora a análisis para tratar de confirmar si pueden aportar pistas sobre el paradero de las menores. Horas después, se ha confirmado que pertenecen al padre de las menores, Tomás Gimeno, desaparecido con ellas el pasado 27 de abril, y que se hallaron a 1.000 metros de profundidad.

El buque oceanográfico está realizando la inspección marina en la zona donde la lancha de Tomás Gimeno fue encontrada a la deriva, a una milla náutica del Puertito de Güímar. Su misión es radiografiar el fondo marino con el sonar para tratar de identificar algún objeto extraño y, si es posible, subirlo a la superficie con el robot submarino.

Las horas previas a la desaparición de las niñas

El martes 27 de abril, Tomás Gimeno tenía que haber devuelto a las pequeñas, pero, tras mantener varias conversaciones con la madre, le advirtió de que no las volvería ver, ni a él tampoco.

Horas antes de perderse su pista, un vigilante del puerto vio cómo sacó de su vehículo y cargó en la embarcación bolsos, maletas y bolsas de ropa. Tuvo que realizar tres viajes. Según pudieron captar las cámaras, el hombre llegó con su coche a las 21.30 horas, lo aparcó frente a su pantalán y de él descargó una serie de bolsos; sin embargo, el guardián que hacía el turno de noche, que lo vio de frente, en ningún momento fue consciente de la presencia de las niñas, ni las cámaras revelaron si estaban con él.

Antes de que se le perdiera el rastro definitivamente, el padre de las niñas regresó a tierra después de una incursión en el mar de una hora y media aproximadamente, y fue con su vehículo a una gasolinera cercana al puerto a comprar un cargador de móvil.

El cargador que Gimeno compró horas antes de su desaparición y que dejó en la garita del vigilante. 

De vuelta al puerto, lo cargó en la garita del vigilante de la Marina y zarpó de nuevo, esta vez la definitiva. Según la investigación, desactivó el GPS de la barca para no dejar pistas de su recorrido.

El barco fue hallado horas más tarde sin ancla, sin ocupantes y a la deriva frente a la costa este de la isla, a varios kilómetros al sur, a más de una milla del Puertito de Güímar. En la zona, el dispositivo de búsqueda localizó flotando en el mar una silla de retención infantil de una de las niñas. Es precisamente ahí donde efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil realizaron diversas inmersiones.

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