21 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La Plataforma 'Seguimos Viviendo' señala varios centros públicos han vetado una exposición fotográfica por "mostrar desnudas nuestras secuelas"

Las víctimas del síndrome del aceite de colza denuncian el rechazo de las administraciones

Afectados por la colza.
Afectados por la colza.
Las víctimas del aceite de colza denuncian "el rechazo de Instituciones y Administraciones". A través de un comunicado, la Plataforma 'Seguimos Viviendo' Síndrome del Aceite Tóxico señala que las direcciones artísticas de los Centros Culturales adscritos al área de gobierno de las Artes se niegan a exponer un proyecto fotográfico en el que muestran las secuelas de esta enfermedad. "Nos entristece pensar que, en este 40 aniversario, las víctimas somos rechazadas, olvidadas y humilladas" señalan.

Llevan cuatro décadas enfrentándose a una enfermedad cuya evolución se desconoce. Lo hacen, señalan, "olvidadas y humilladas". Ahora, cuando se cumplen 40 años de la intoxicación masiva con aceite de colza adulterado, sus víctimas denuncian de nuevo "el rechazo de Instituciones y Administraciones".

A través de un comunicado, la Plataforma 'Seguimos Viviendo' Síndrome del Aceite Tóxico indica que las direcciones artísticas de los Centros Culturales adscritos al área de gobierno de las Artes, entre ellos el Fernán Gómez de la Villa, Matadero Madrid, Conde Duque y CentroCentro, se niegan a acoger su proyecto fotográfico, una muestra en la que exponen, a través de desnudos, las secuelas que el síndrome ha dejado en sus cuerpos. Según aducen desde los centros, porque "no se adecúa a sus espacios".

"Nos entristece pensar que, en este 40 aniversario, nosotras, las víctimas del síndrome del aceite tóxico, somos rechazadas, olvidadas y humilladas en un Estado solidario, democrático y europeo, en vez de ser recordadas como merecemos en un acto de reparación y respeto, como parte de la historia de este país", sentencian desde la plataforma. 

   Carmen Cortés, coordinadora de la Plataforma "Seguimos Viviendo" Síndrome del Aceite Toxico

A este "agravio" además se suma, tal y como se expone en el citado comunicado, el rechazo del IMSERSO cuyo director general, Luis Alberto Barriga Martín, "no cree necesario conocer a representantes de 20.000 víctimas de este país, pese a tener problemas y necesidades sociales importantes".

Cuarenta años de olvido 

Familias enteras sufren todavía las secuelas del mayor caso de envenenamiento masivo de la historia de España. El 'Síndrome del aceite tóxico' o 'Síndrome Tóxico', como fue bautizado, se detectó en la primavera de 1981, con una democracia recién nacida que se tuvo que enfrentar a una crisis sanitaria hasta entonces sin precedentes y de la que, al principio, no se sabía nada. 

De hecho, hasta que se descubrió su verdadero origen fueron muchos los desatinos. Entre ellos, las declaraciones del entonces ministro de Trabajo, Sanidad y Seguridad Social, Jesús Sancho Rof, que llegó a decir en televisión que "el mal lo causa un bichito. Es tan pequeño, que si se cae de la mesa, se mata". En aquellos momentos el Gobierno desconocía la razón que se escondía tras las casos que llenaban los hospitales de toda España. En lugar de reconocer su ignorancia, el ministro se inventó una explicación nada científica que años después continúa indignando a los afectados.

Afectados por la colza. 

No fue hasta el 17 de junio cuando se llegó al convencimiento de que la causa estaba en el consumo del aceite de colza que se comercializó para uso doméstico pese a estar desnaturalizado y contener una sustancia tóxica, la anilina, que mató a cientos de personas y que aún afecta a cerca de 20.000. Las mismas que compraron garrafas de aceite adulterado convencidas de que era de oliva. "Nos llegaron a decir que la culpa era nuestra por comprar aceite barato" señalaba hace unos meses a elcierredigital.com Carmen Cortés, coordinadora de la Plataforma 'Seguimos Viviendo' Síndrome del Aceite Toxico, a quien la enfermedad sorprendió con 14 años. Carmen estuvo ingresada diez meses y perdió 20 kilos. “A los niños de la colza nos hacían el vacío en el colegio, nadie se acercaba a nosotros en los recreos, éramos como apestados".

A juicio de las víctimas, hoy, cuatro décadas después, lo siguen siendo. "Ni siquiera aparecemos en los libros de historia, sufrimos muchos desprecios, nunca vamos a completar una vida laboral normal, la medicación que tomamos es agresiva y cualquier afectado daría todo el dinero del mundo por recuperar su salud y llevar una vida normal".

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