05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El experto Luis Santamaría señala que la asociación Un Libro Para Siempre registrada en el Ministerio de Interior distribuye el ejemplar gratuitamente

Alarma ante la popularidad del libro catastrofista "Hercólubus", que capta adeptos para las 'sectas' gnósticas

El Cierre Digital en Hercólubus.
Hercólubus.
‘Hercólubus o planeta rojo’ es un libro de catastrofista que se difunde de manera gratuita. Una publicación que habla sobre la destrucción de la vida en la Tierra que utilizan las sectas gnósticas para captar adeptos. Según el experto en sectas Luis Santamaría, la asociación Un Libro Para Siempre está publicitándolo a través de diversos carteles en las ciudades españolas.

Hercólubus es el nombre que recibe un planeta “5 o 6 veces más grande que Júpiter”. Un planeta que, lejos de unirse a los del sistema solar, no existe. También denominado “planeta rojo”, sirve para captar adeptos para las sectas gnósticas y catastrofistas. Y, también, para dar título al libro ‘Hercólubus o planeta rojo’, del autor V.M. Rabolú.

El integrante de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) Luis Santamaría ha alertado a través de un artículo en la web Aleteia sobre un repunte de la publicidad de este libro que, en ocasiones, se difunde de forma gratuita. Dicha publicidad consiste en carteles que se reparten por las ciudades de España y en los que, según afirma, aparece el nombre de la encargada de distribuir el ejemplar de forma gratuita: la asociación Un Libro Para Siempre, inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio de Interior desde el año 2017.

La difusión gratuita de un libro no es un problema siempre y cuando se fomente la cultura. Sin embargo, Luis Santamaría alerta sobre los peligros que tienen estas publicaciones. “Los libros publicados por las sectas gnósticas procedentes de Samael Aun Weor son un ingrediente fundamental en el proceso de adoctrinamiento, manipulación y despersonalización que llevan a cabo”, explica.

Hercólubus o el planeta rojo

Publicado en el año 1998, Hercólubus o el planeta rojo tiene como autor —al menos, así figura en la página web de La casa del libro, en la que se vende a un precio de 2,79 euros— a V.M. Rabolú, cuyas siglas corresponden a las palabras “venerable maestro”. Según afirma Santamaría, este título se suele utilizar para referirse a los líderes de las sectas gnósticas.

Libro 'Hercólubus o planeta rojo', de V.M. Rabolú.

En la publicación se habla del citado planeta ficticio Hercólubus, que llegará para destruir la Tierra. Según expresa a través de sus páginas, el fin del planeta y de la vida, sería “el castigo que merecemos para acabar con tanta maldad”.

Además de esta visión catastrofista, en algunos casos el libro parece una obra de ciencia ficción en la que se habla de vida en otros planetas —en los que el autor afirma haber estado— y de naves espaciales. “No logro comprender si el autor quería hacer una profecía real o sencillamente es una historia de fantasía”, reseñaba un lector.

Según continúa explicando Santamaría, el origen catastrofista es lo que se publicitaba cuando se publicó en 1998, propiciado por un contexto en el que se consideraba que el cambio de milenio acabaría con la humanidad tal y como la conocíamos. Sin embargo, ahora afirma que en los carteles que publicitan el libro insisten en “elementos de autoconocimiento y autoayuda”. “Hablan del despertar de la conciencia, la luz interior, la eliminación de los defectos psicológicos; conocer el universo y a sus dioses, la ascensión hasta el Real Ser, el mensaje de los Maestros… y hasta la visita de seres de otros mundos”, completa.

¿Qué son las sectas gnósticas?

El libro Hercólubus o planeta rojo no es el único intento de las sectas gnósticas por captar adeptos. Desde elcierredigital.com ya informamos sobre otro método de captación a través de “cursos de meditación y autoconocimiento” que llegaron a estar organizados por el Ayuntamiento de Benidorm —que, posteriormente, canceló el curso debido a la difusión de nuestra noticia—.

Estas sectas gnósticas tuvieron su inicio en el año 1954. Un curandero que escribía libros de esoterismo, llamado Víctor Manuel Gómez, se declaró una especie de profeta reencarnado de un ángel caído de la Biblia, Samael. Adoptó el nombre de Samael Aun Weor y empezó a “difundir su palabra”.

El experto en sectas Luis Santamaría.

Este mensaje que difundía consistía en una doctrina de autorrealización del ser a través de la mente, alma y cuerpo. El conocimiento es una parte muy importante de este tipo de creencias, así como el arte y el misticismo.

Santamaría comentaba en una conversación con elcierredigital.com que la estructura de estos grupos sectarios funciona "como las capas de una cebolla", es decir, los adeptos "acceden progresivamente a los espacios más interiores y esotéricos del grupo, en lo que ellos denominan 'cámaras'", para que su implicación con la presunta secta vaya poco a poco en aumento.

Sin embargo, una de sus creencias más peligrosas tiene que ver con el ámbito sexual. Según afirman los expertos, 'este tipo de sectas' practican la denominada “alquimia sexual”.

El abogado argentino Héctor Walter Navarro explica que esto “consiste en la norma dictada por Víctor Manuel Gómez Rodríguez que preconiza que nunca el varón debe eyacular en el acto sexual y que la mujer tampoco debe llegar al orgasmo, para lo cual las parejas al unirse sexualmente deben interrumpir el coito cuando sientan el peligro de que pueda producirse la eyaculación del semen por parte del hombre. En ese caso del hombre, debe interrumpir el acto y acostarse de espaldas sobre una superficie dura y esperar que pase el ‘peligro’ de eyacular”.

Los peligros de las sectas gnósticas

Esta práctica, afirma, “tiene consecuencias psicológicas, familiares y sociales perturbadoras”. Consecuencias que, en muchos casos, pueden ser fatales.

En el año 2015, una niña de seis meses falleció en la habitación de un hotel de Santiago de Compostela. Esa fue la noticia inicial, que, posteriormente, se tildó de muerte “no accidental” cuando se realizó la autopsia del cuerpo.

Madre de la bebé fallecida y el congreso gnóstico.

La madre acabó admitiendo posteriormente que fue la causante de la muerte de su hija al asfixiarla. Aunque la Fiscalía achacó el hecho a un “brote agudo de esquizofrenia paranoide” que tenía diagnosticada la madre, el abogado Héctor Walter Navarro afirmó que la muerte de la pequeña podría tener que ver con la pertenencia de sus progenitores a una secta gnóstica. Los padres de la bebé (venezolanos afincados en Alemania), habían asistido a Santiago de Compostela a un “congreso de antropología y peregrinaciones” que expertos en sectas afirman que era el XXII Congreso Gnóstico de Antropología.

Según el abogado Héctor Walter Navarro, la pertenencia a esa secta podría dar una explicación a la muerte de la menor, ya que la pareja podría haber incumplido la norma de la secta de no eyacular en las relaciones sexuales. Esto, según explica podría dar sentido a que la madre llegara a pensar que su hija “era el mal”.

Otros de los casos que se pueden vincular a la secta Gnosis es el de la desaparición en 2017 de Patricia Aguilar, que se marchó a Perú con el líder de la secta, con el que tuvo un hijo. Cuando fue encontrada, tanto ella como su bebé estaban desnutridas.

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