19 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

Conde-Pumpido, hijo del presidente del Constitucional, fue ingresado recientemente en el hospital por un brote psicótico tras dar positivo en drogas

La salud mental de los famosos, en el foco: "Abusar de sustancias tóxicas hace perder el control"

El Cierre Digital en / Montaje con Conde-Pumpido hijo, Camilo Blanes y Noelia de Mingo.
/ Montaje con Conde-Pumpido hijo, Camilo Blanes y Noelia de Mingo.
El lunes Cándido Conde-Pumpido Varela tuvo que ser ingresado en la unidad de salud mental del hospital Ramón y Cajal de Madrid tras sufrir un brote psicótico. No se trata de un caso aislado, ya que la salud mental es un problema cada vez más grave en nuestra sociedad. Y , sobre todo, entre los llamados "famosos" o "vips". El psicólogo Jorge López-Vallejo analiza estos casos, como el de Conde-Pumpido, y explica que "es muy importante que se reciba la atención necesaria para no perder el control".

En los últimos meses el abogado e hijo del presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido Varela, se ha visto en la palestra mediática tras protagonizar varios incidentes. El último de ellos tuvo lugar el lunes 6 de mayo en la sede de Mediaset en el distrito de Fuencarral. Conde-Pumpido hijo acudió a Mediaset para solicitar, en base a la Ley de Protección de Datos, unas grabaciones que tienen de él.

El abogado supuestamente mostró agresividad, hecho por el que los vigilantes de seguridad avisaron a la policía nacional y le prohibieron la entrada. Cuando llegaron las autoridades, el abogado se encontraba en el interior de su vehículo negándose a abandonar las inmediaciones de Mediaset. Debido a su comportamiento y a que parecía estar bajo los efectos de sustancias estupefacientes, los policías solicitaron la presencia de la policía municipal para que llevaran a cabo un test de drogas. Conde-Pumpido hijo dio positivo en el test, motivo por el que se le inmovilizó el vehículo.

Conde-Pumpido hijo mantuvo una actitud muy nerviosa y las autoridades decidieron llamar al Samur, que determinó que estaba sufriendo un brote psicótico, diagnóstico que favoreció su traslado a la unidad de salud mental del hospital Ramón y Cajal de Madrid.

/ Cándido Conde-Pumpido Varela

Cándido Conde-Pumpido Varela.

En una conversación con elcierredigital.com el psicólogo Jorge López-Vallejo señala que “en este tipo de situaciones lo primordial es contar con medicación psiquiátrica y ayuda terapéutica psicológica para ayudarle a reestructurar su vida. Si la persona sigue consumiendo, sigue sin ayuda terapéutica y sin tratamiento psiquiátrico ni psicológico, la pérdida de control irá a más. Si no se reduce el consumo de sustancias estupefacientes y alcohol estos enfermos van a seguir manteniendo esas conductas, que con el paso del tiempo se agravarán”.

“Hay que poner el foco es en la desintoxicación inmediata. Es importante la implicación personal y de familiares. Ahora permanecerá ingresado en la unidad de salud mental, donde estará hasta que sea ajustado y se le dé el alta hospitalaria. En ningún momento se le da el alta clínica, ya que es importante que tras recibir el alta lleve una vida organizada donde, sobre todo, no haya consumo de sustancias estupefacientes y alcohol”, añade Jorge López-Vallejo. 

Los hijos de famosos y el "desapego" de sus padres


Casos como el de Conde-Pumpido o el crimen cometido por Daniel Sancho, hijo de Rodolfo Sancho, evidencian que no siempre los hijos siguen los mismos pasos que sus padres. El psicólogo explica que “hay veces que el éxito de los padres ha hecho que haya un abandono sobre los hijos y en ese punto aparece un desapego y una falta de atención importantes. Estas personas de éxito compensan ese desarraigo con una vida muy rica, donde la relación paternofilial está basada en lo material. Pero el desapego genera una debilidad emocional en los hijos”.

“La falta de apoyo emocional unida a un importante apoyo económico hace que los hijos tengan la necesidad de compensar el malestar desde el placer, que son las sustancias estupefacientes, el alcohol y el sexo. Esto les convierte en personas compulsivas. El abuso de sustancias lleva a una pérdida absoluta de control. En los hijos de famosos se ve más, pero es un problema generalizado. Estamos en una sociedad con graves problemas de enfermedad mental", afirma López-Vallejo. 

Jorge López-Vallejo enseña las recomendaciones para la vida nueva | El  Cierre Digital

Jorge López-Vallejo.

Respecto a Conde-Pumpido, hay que recordar que el abogado ya fue ingresado el pasado 7 de noviembre en un hospital madrileño por la presión mediática que estaba sufriendo a raíz de una denuncia por una presunta agresión sexual. De hecho, en aquel entonces Conde-Pumpido habría llevado a cabo un supuesto intento autolítico.

“La presión mediática es muy fácil eludirla, no se puede culpar a los medios de este tipo de situaciones extremas. En la mayoría de los casos la presión mediática está alimentada por el presionado. La persona que no quiere salir en los medios no lo hace. Es cierto que una persona psicótica se puede desestabilizar ante la presión mediática, pero esta no tiene la culpa”, concluye el psicólogo Jorge López-Vallejo.

La salud mental y el hijo de Camilo Sesto


En marzo de este año Camilo Blanes (40 años), el hijo del legendario cantante y compositor Camilo Sesto fallecido en 2019, reapareció en las redes sociales. Lo hizo con un vídeo en el que se le veía con las piernas llenas de cortes y magulladuras; imágenes que hicieron sonar todas las alarmas, teniendo en cuenta los últimos episodios del descendiente de Camilo Sesto y sus años de adicción a las sustancias estupefacientes.

Camilo Blanes, conocido como Sheila Devil en redes sociales, está provocando preocupación en las personas que lo siguen y que se alarman por su estado de salud. Entre las últimas instantáneas compartidas, había una en la que aparecía en tanga azul y con una botella de vodka en la mano.

Camilo Blanes / Javier Carrascosa.

El hijo de Camilo Sesto fue grabado por alguien mientras bailaba al son de la canción de Quincy Jones Soul Bossa Nova.  En las imágenes aparecía con gafas de sol, una de las pelucas de su padre y un minivestido azul. Sus piernas, con varios arañazos, estaban llenas de sangre, algo que parecía no importarle. A través del video se podía ver el estado de su casa, el desorden que impera en la caótica vivienda que heredó del artista de Alcoy y que mantiene en un deplorable estado.

La madre de Blanes, Lourdes Ornelas, ha intentado que su hijo acuda a una clínica de desintoxicación a tratarse sus adicciones, pero, según revelaron en el programa Fiesta, "se niega por completo" a ir a una clínica. Una situación que no hace sino alarmar cada vez más a sus familiares y seres queridos.

El caso de la doctora Noelia de Mingo


Pero los problemas mentales no son solo cosas de famosos y, en algunos casos, la falta de medicación llega a ocasionar tragedias. En el año 2003 la doctora Noelia de Mingo saltó a la actualidad por haber matado a tres personas —y agredir a varias más— en la Fundación Jiménez Díaz, hospital madrileño donde trabajaba.

Tenía 31 años y fue condenada en el año 2006 a 25 años de internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario para tratarse la esquizofrenia paranoide que aún padece. Salió en el año 2017 y cuatro años más tarde, en el año 2021, volvió a atacar. Esta vez a una cajera y a una encargada de un supermercado de El Molar (Madrid). Por estos hechos de Mingo aceptó una condena de 33 años para volver a ser ingresada en un centro psiquiátrico penitenciario.

Además de la citada pena —15 años por cada agresión, calificada de tentativa de asesinato, más tres por un delito de atentado a agente de la autoridad—, Noelia de Mingo tendrá que pagar 160.000 euros de indemnización: 110.000 para una víctima y 50.000 para la otra, a las que tampoco podrá acercarse debido a una orden de alejamiento que pesará sobre De Mingo a su salida del centro.

Noelia de Mingo en 2003.

De Mingo era médico residente en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid cuando, en las inmediaciones del centro, mató a un médico, a una compañera, a una paciente, e hirió a seis personas más que estaban presentes. En el momento del crimen de Mingo tenía 31 años y trabajaba en la especialidad de reumatología.

Tras la celebración del juicio se dictó que padecía esquizofrenia y que llevaba más de cuatro meses sin tomar la medicación necesaria. En su declaración ante el juez admitió haber planeado los crímenes desde hacía dos meses.

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