30 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Se ha preferido esperar a tener las segundas dosis para quienes reciban la primera y asi completar su inmunizacion total

Por qué Madrid suspende las primeras dosis de las vacunas contra el coronavirus al no poder garantizar la segunda dosis

La segunda dosis es muy importante.
La segunda dosis es muy importante.
La doctora Patricia Alcaraz nos explica en este artículo la importancia de tener aseguradas dos dosis de la vacuna antes de decidir inyectarlas a alguien y qué ocurriría de no recibir la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus a tiempo o más tarde de lo prometido.

La consejería de Sanidad de Madrid ha confiado en recibir las dosis necesarias para completar las segundas dosis de vacunas y ha pedido que desde Bruselas se haga toda la presión posible para que se consiga un ritmo de suministro adecuado.

Tras insistir en que se está intentando garantizar las segundas dosis en "tiempo y forma", se ha apuntado a la posibilidad de retrasar a 28 días ( TIEMPO MAXIMO) la segunda dosis, lo que daría un margen y entraría dentro de los plazos marcados por los laboratorios.

La segunda dosis debe administrarse con una separación de al menos 21 días entre la primera y la segunda dosis (según el prospecto de cada vacuna)

La mayoría de las vacunas autorizadas requieren la administración de al menos dos dosis para conseguir la máxima eficacia. Esto es así porque el primer contacto con el antígeno de la vacuna es capaz únicamente de desencadenar un determinado nivel de protección (58% de INMUNIDAD APROX) y éste se multiplica ( 95% de INMUNIDAD APROX) con la SEGUNDA DOSIS de la misma.

La vacuna contra el COVID.

La eficacia de las vacunas, TRAS ADMINISTRASE LA SEGUNDA DOSIS LLEGA AL 98% a los 7-10 días tras la SEGUNDA DOSIS, razón por la que es muy importante completar el plan de vacunación, tal y como así lo confirma la Sociedad Española de Inmunología.

Importancia que no pasen más de 28 días

La manera en la que se determina el intervalo entre las dosis se basa en la pauta que marca la ficha técnica de cada vacuna.

Por ello en el caso de ser necesaria una demora, se recomienda que sea la menor posible. Se considera que el impacto de retrasar la segunda dosis de esta vacuna frente al COVID-19 por un periodo tiempo corto no va a disminuir la protección que se alcance. Por ejemplo, un retraso de una semana, que puede ser necesario por motivos de logística, de las condiciones de la persona que
recibirá la vacuna, o de ajustes en la actividad asistencial, no se espera que tenga impacto en la eficacia de la vacunación.

Por ello, diferir la administración de la segunda dosis más allá del rango óptimo marcado en la ficha técnica, tiene el riesgo de que la protección conferida por la primera dosis SEA DE CORTA DURACION (28 días) en comparación a la que se obtiene tras dos dosis.

Con todos estos datos, y para evitar confusiones tanto por parte de profesionales sanitarios como de la ciudadanía, la Agencia Española de Medicamentos y productos sanitarios considera que la segunda dosis de la vacuna se puede administrar entre 21 y 28 días después de la primera optimizando así su grado de eficacia.

Comportamiento de la vacuna

Ya sabemos que la actual vacuna de Pzifer contra el Coronavirus es una revolucionaria respecto al concepto que teníamos hasta ahora de diseñar y elaborar vacunas.

Éstas, hasta la fecha, actuaban inyectando el patógeno o virus “atenuado”, o parte él, para que pudiera “entrenar” al sistema inmunitario para formar anticuerpos contra el virus, y reconocerlo si vuelve a entrar, respondiendo al mismo con los anticuerpos o defensas ya formadas.

Aunque las vacunas de ácidos nucleicos (ADN y ARN) surgieron hace casi 30 años, poco conocíamos de ellas hasta el surgimiento de la Pandemia por Coronavirus, y apuntan a ser uno de los grandes éxitos en la vacunación mundial. Los primeros abordajes se realizaron usando ADN desnudo en forma de plásmidos o asociado a nanoparticulas de oro.

Y ahora, para la vacuna se utiliza el sistema del ARN mensajero (ARNm), sintetizado en el laboratorio por transcripción in vitro (IVT), utilizando polimerasas de bacteriófago sobre un ADN molde que codifica el o los antígenos de interés. Una vez administrado e internalizado por las células huésped, el ARN se traduce directamente en el citoplasma por la propia célula, y luego estimula una respuesta inmunitaria que llamamos anticuerpos.

La segunda dosis debe administrarse con una separación de al menos 21 días entre la primera y la segunda dosis (según el prospecto de cada vacuna).

La vacuna contra el COVID.

La mayoría de las vacunas autorizadas requieren la administración de al menos dos dosis para conseguir la máxima eficacia. Esto es así porque el primer contacto con el antígeno de la vacuna es capaz únicamente de desencadenar un determinado nivel de protección y éste se multiplica con dosis posteriores de la misma. 

La manera en la que se determina el intervalo entre las dosis se basa en la pauta con la que se haya vacunado en los ensayos clínicos de forma que, finalmente, se traslada a la ficha técnica de la vacuna una recomendación sobre la duración de dicho intervalo.

Diferir la administración de la segunda dosis más allá del rango óptimo marcado en la ficha técnica, tiene el riesgo de que la protección conferida por la primera dosis sea de corta duración en comparación a la que se obtiene tras dos dosis.

Por ello en el caso de ser necesaria una demora, se recomienda que sea la menor posible. Se considera que el impacto de retrasar la segunda dosis de esta vacuna frente al COVID-19 por un periodo tiempo corto no va a disminuir la protección que se alcance. Por ejemplo, un retraso de una semana, que puede ser necesario por motivos de logística, de las condiciones de la persona que recibirá la vacuna, o de ajustes en la actividad asistencial, no se espera que tenga impacto en la eficacia de la vacunación.

Con todos estos datos, y para evitar confusiones tanto por parte de profesionales sanitarios como de la ciudadanía, la Agencia Española de Medicamentos y productos sanitarios considera que la segunda dosis de la vacuna se puede administrar entre 21 y 28 días después de la primera, optimizando así su grado de eficacia.

La eficacia de las vacunas, tras administrarse la segunda dosis llega al 95% a los 7-10 días tras la segunda dosis, razón por la que es muy importante completar el plan de vacunación, tal y como así lo confirma la Sociedad Española de Inmunología.

Un nuevo estudio serológico ha descubierto que los participantes que recibieron la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus han desarrollado de 6 a 20 veces más anticuerpos para el patógeno, según ha señalado el Centro Médico Sheba (Israel) en un comunicado.

La encuesta, que revisó datos de 102 de los aproximadamente 1.000 miembros del personal del hospital que recibieron ambas dosis, mostró que solo dos sujetos habían desarrollado cantidades bajas de anticuerpos. Uno de ellos tenía un sistema inmunológico comprometido. El resto de los sujetos desarrollaron más anticuerpos que los pacientes que se recuperaron de la enfermedad.

Regev-Yohai también ha agregado que las personas que recibieron ambas dosis de la vacuna probablemente no se convertirán en portadoras del virus y no lo propagarán más debido al alto nivel de anticuerpos.

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