21 de junio de 2021
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Durante cuatro años compartieron techo en Cuba, donde el futbolista protagonizó más de un contratiempo por su "caprichosa forma de ser"

Risas, facturas, discusiones y problemas: La vida de Diego Maradona junto a su íntimo amigo, Mariano Israelit

Mariano Israelit y Diego Maradona.
Mariano Israelit y Diego Maradona.
Mariano Israelit, íntimo amigo de Diego Armando Maradona y productor televisivo argentino, vivió junto al futbolista durante 4 años en Cuba, y cuenta a elcierredigital.com su experiencia. Una historia que engloba buenos momentos, así como discusiones, facturas de miles de euros y otros problemas, todos ellos a causa de la peculiar forma de ser del "Pelusa", tildado de "caprichoso" y que solía salirse con la suya.

Mariano Israelit, productor televisivo argentino e íntimo amigo de Diego Armando Maradona, vivió con el “Pelusa” durante casi 4 años, en Cuba. Israelit ha contado a elcierredigital.com cómo era la vida junto a uno de los mejores futbolistas de la historia, destacando la “montaña rusa de emociones” que supuso su tiempo juntos. Una historia que llega mientras Leopoldo Luque, médico de Maradona, ha sido imputado por negligencia y presunto homicidio.

Aunque no se conocen por el momento más detalles acerca de Luque, Israelit asegura que Maradona se veía apagado tras la operación de rodilla: “Yo hablé con él y estaba triste, deprimido, angustiado. Le dolía mucho la rodilla que le habían operado, entonces estaba triste y encima le tenían que volver a operar la otra rodilla el año que viene, por eso no podía caminar muy bien”.

Maradona y Mariano Israelit.

Nada que ver con su época viviendo juntos. Desde el año 2000 hasta el 2004, ambas amistades compartieron techo en Cuba, donde también residían su exmanager, Guillermo Coppola, y otros dos amigos. Todos ellos eran invitados por el Gobierno cubano, un gesto de Fidel Castro, también cercano a Maradona, que había tenido con el futbolista para que pudiese recuperarse.

“Vivir con él era apasionante, intenso, y había que entenderle. Así como él tuvo la adicción al alcohol ahora, antes a las drogas, él tuvo también la adicción al golf en Cuba. Fue la más sana, de ir a las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche a jugar al golf todos los días. Había una cancha de 9 hoyos e íbamos todos los días, 40 grados a la sombra, jugando al golf sin parar, todo el tiempo”, narra a elcierredigital.com.

Tratando con un “nene caprichoso”

“Maradona era cálido, buena onda, pero a su vez tenía un carácter intenso. Había que soportarle. Si alguno le decía: ¿te parece que hagamos esto?, él contestaba que no, que mejor hagamos lo otro. Siempre era lo que él quería”, explica su íntimo amigo. Una forma de ser que trajo más de un problema para aquellos que compartían el día a día con él.

“Yo he discutido varias veces con él”, comenta, “he llegado a hacer el bolso varias veces para volverme a Argentina, y siempre pasaba algo que volvía para pedirte disculpas”. Una personalidad que requería de cierto esfuerzo a la hora de relacionarse. “Maradona es divino, es genial, pero hay que tratarlo porque es una persona muy caprichosa que siempre hacía lo que él quería”, añade.

A la hora de trabajar con él, su forma de ser acaparaba los problemas. “Se firmaban contratos y no los cumplía porque no estaba de humor, o por ahí venía alguien a hacer una nota y no la quería hacer porque se había levantado mal o no tenía ganas. Diego era un nene caprichoso que se las ingeniaba para hacer lo que él quería”, asegura a elcierredigital.com.

Incluso en Venezuela, donde coincidieron únicamente 4 días, ambos amigos no pararon ni un momento. Israelit cuenta que le llevó allí a hacer una clínica de fútbol con Hugo Chávez: “También iba a hacer algunos trabajos o a visitar a Chávez o a Maduro, e hizo un programa en el mundial que se llamaba De Zurda, con la gente de Tele Sur. Ya después Chávez realizó un acto político al que nos quedamos, y luego nos fuimos”.

Facturas de miles de euros

“Cuando vivíamos en Cuba, lo único que pagaba Diego eran las llamadas de teléfono, el resto el Gobierno. Un día habíamos terminado de cenar y fuimos a su habitación en la planta de arriba”, relata Mariano Israelit. “«Chao Diego, nos vemos mañana», le dije. Y entonces se puso a hablar por teléfono, no sé con quién”.

Esa noche se fueron a dormir y no despertarían hasta las 11 o 12 de la mañana siguiente. “Voy a despertarlo a ver qué quería de desayunar. Golpeo la puerta y no me atendía, no había respuesta. Por suerte, había una llave que teníamos, una llave maestra para todas las habitaciones. Abro su habitación y…  estaba él durmiendo, roncando”.

Fotografía con Israelit y Maradona.

En esa época, en Cuba, los teléfonos eran de disco, y pudo observar cómo Maradona lo había dejado descolgado, con el auricular sobre el pecho. Se había quedado dormido durante la llamada y nunca colgó el aparato. “Cuelgo yo mismo el teléfono y todo quedó como una anécdota. Pero…  a la semana, llega la cuenta del teléfono y no recuerdo si fueron 15.000 o 25.000 dólares. Grité de la sorpresa”, cuenta.

Israelit recuerda que Maradona no tenía mucho dinero por esa época, no podía afrontar los gastos de la factura. “Se lo llevo a Coppola [su exmanager] y luego subimos a la habitación a contarle a Diego lo sucedido. Casi se muere; empezó a tartamudear. Al final, dijo que llamaría a Fidel. ¡Lo iba a llamar solo por eso!”, clama su íntimo amigo.

Le explicó lo sucedido y Fidel tardó poco más de horas en llegar, en persona, a donde vivían. “«Esta va a ser la última vez, pero te perdono la factura», le dijo. Y se la perdonó. Y, como ya eran casi las 8 de la noche, se quedó a cenar”, expone. Una situación totalmente inverosímil que, con Maradona, se hacía realidad.

De amigo a Fidel Castro

No es un secreto que Maradona mantenía amistades “peligrosas”, desde revolucionarios como Fidel Castro hasta Maduro. Sin embargo, en más de una ocasión pudo escaparse de algún problema gracias a contactos tan poderosos.

“Me acuerdo de un momento en que nos íbamos de Cuba a Argentina, para hacer un partido de homenaje. Un día antes de volvernos arranca el huracán Michelle. Se movían mucho las palmeras y estábamos en un sector con muchas palmeras, era tremendo”, expresa Israelit. “Yo le decía a Diego que bajase a mi cuarto, que si una palmera se caía, impactaría sobre el techo de su habitación”.

Maradona contestó negándose, no estaba dispuesto a tener que mover su cama. En su lugar, afirmó: “Voy a llamar a Fidel”. Entre risas, Israelit cuenta cómo le llamó a las 3 y media de la mañana, manteniendo en todo momento que era su amigo, que él le entendería. “¿Te puedes creer que lo llamó a las 3 de la mañana? Lo atendió el teléfono y a los 20 o 30 minutos teníamos 4 muchachos sacando la palmera que apuntaba al techo. Quitaron la palmera directamente”.

“Eso era Diego Maradona”, termina su amigo. “Era muy gracioso, sí, pero había momentos en los que te querías ir corriendo”.

COMPARTIR: