20 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

La fortuna del excapitán de la Selección Española de Fútbol se valora en 350 millones de euros, con activos en variados negocios

El futuro de Iker Casillas tras su retiro: Desde una posible vuelta al Real Madrid al inicio de su carrera como entrenador

Iker Casillas.
Iker Casillas.
Iker Casillas, ex portero, entre otros, del Real Madrid y la Selección Española, anunciaba el pasado 4 de agosto que colgaba los guantes. Ahora, el porvenir del legendario arquero de Móstoles se antoja tan imprevisible como ilusionante. Los rumores apuntan a una inminente vuelta al club blanco, pero, a largo plazo, el ex capitán del club de Chamartín contempla varios posibles escenarios.

El pasado martes se confirmaba lo que todo el mundo intuía, pero nadie se atrevía a verbalizar. Iker Casillas, ex capitán del Real Madrid y de la Selección Española de Fútbol, anunciaba oficialmente su retirada de los terrenos de juego a los 39 años. La noticia llegaba poco más de un año después del infarto que sufrió entrenando con su último club, el FC Porto, una circunstancia que le ha impedido proseguir con normalidad su vida deportiva. Este adiós a la competición pone fin a una trayectoria legendaria, 30 años de esfuerzo constante, de entrega y de éxitos en los que, además de unos resultados profesionales para el recuerdo, se ha ganado el respeto y la admiración de compañeros y rivales merced a su personalidad humilde y su noble carácter.

Los orígenes del fenomenal portero están indisolublemente ligados a una ciudad, Móstoles. Allí, al tiempo que estudiaba en el I.E.S Cañaveral, comenzaba a hacer sus primeros pinitos futbolísticos en su barrio, con sus amigos de la infancia. Su talento era tal que a los diez años ya fue reclutado para formarse en las categorías inferiores del Real Madrid tras deslumbrar en el Torneo Social que el club blanco organiza cada año. Pese a los sacrificios que tuvo que afrontar para poder compaginar su vida en la localidad mostoleña con sus obligaciones en el conjunto merengue, Casillas ascendió meteóricamente en la cantera blanca, destrozando todos los moldes habidos y por haber en materia de precocidad.

El joven Iker Casillas despuntó rápidamente en las categorías inferiores del conjunto merengue.

En la temporada 97/98, el por entonces entrenador del Real Madrid, Jupp Heynckes le convocaba para el primer equipo ante la plaga de bajas que asolaba la plantilla. Iker tenía entonces 16 años. Poco tendría que esperar el portero madrileño para su debut oficial en Primera División, que sucedería en San Mamés un año después. A partir de aquí, su nombre dejó para siempre de ser desconocido para el aficionado al fútbol español. Pronto se hizo con la titularidad del Real Madrid. Además, en el año 2000 sería convocado por primera vez con la selección nacional. Todo iba viento en popa. Llegaban los primeros títulos con su club y sus actuaciones en la portería copaban las portadas de medio mundo. El mito de “San Iker” había nacido.

Con el equipo español, a pesar de mostrar un rendimiento espectacular (muestra de ello es la tanda de penaltis en los octavos de final del Mundial de Fútbol de Corea y Japón de 2002), la gloria se le resistía. Esto cambiaría en 2008, momento en el que la selección se alzaba con el campeonato de Europa dando comienzo a un periplo inolvidable en la historia de deporte gracias a un despliegue futbolístico preciosista sin precedentes que permitiría que el combinado capitaneado, como no, por “el santo”, se coronase campeón del mundo en 2010 y de Europa nuevamente en 2012.

No obstante, los triunfos con “la roja” contrastaban con una situación cada vez más inusual en el Real Madrid, club en el que ejerció como capitán desde 2010. El polémico entrenador portugués José Mourinho llegaba a Chamartín dispuesto a revertir la tendencia que había condenado al Real Madrid al ostracismo en los años precedentes ante su eterno rival, el FC Barcelona. En la última temporada de “The special one”, las desavenencias con el arquero español se hicieron más que evidentes. Mourinho desafió la jerarquía del capitán, cuestionando lo que hasta el momento era incuestionable: la titularidad de Casillas en la portería madridista. Aunque el portugués saldría del equipo blanco por la puerta de atrás, la herida que abrió con respecto a Casillas nunca llegó a sanar del todo y el estatus del portero, otrora intocable, fue sujeto de debate hasta su marcha a Portugal.

Cuando el nuevo entrenador, Carlo Ancelotti, se hizo con los mandos del equipo, rebajó la tensión y devolvió a Casillas parte de su relevancia anterior. Nuevos trofeos se añadieron a las opulentas vitrinas blancas, pero con el final de la etapa del italiano, llegaría también el canto de cisne de “el santo” con el club de sus amores. La despedida del Real Madrid fue, como toda su etapa final en el club blanco, extraña. Iker compareció antes los medios solo, y así se marchó, solo. Un final cuanto menos agridulce para una aventura maravillosa.

Su próximo paso, Portugal. El Porto FC abría las puertas a un auténtico “galáctico”. Con los “dragones” ganaría dos ligas, una copa y una supercopa. Sin embargo, en el país luso, Iker debió enfrentarse a una amenaza mucho mayor que las afiladas botas de los mejores delanteros del mundo. En mayo de 2019, Casillas sufría un infarto de miocardio durante un entrenamiento del que, afortunadamente, pudo recobrarse. Durante los meses de recuperación, pasó a engrosar las filas del cuerpo técnico del equipo luso hasta hace unos días, cuando anunció su retirada en un emotivo comunicado en redes sociales.

Casillas se retira como uno de los mejores guardametas de la historia del fútbol. El aluvión de mensajes de apoyo que han enviado numerosas personalidades célebres del mundo del deporte y de otras disciplinas es prueba de ello. Gerard Piqué, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Sergio Ramos, Florentino Pérez, Alejandro Sanz… así como un sinfín de instituciones deportivas han felicitado al arquero de Móstoles. En el césped, Casillas ya ha dicho oficialmente su última palabra, pero ahora ante sí se abre todo un mundo de posibilidades para el futuro. Mimbres para triunfar le sobran.

Un sinfín de proyectos

Hace unos meses, el arquero blanco anunció su intención de presentarse a las elecciones para presidir la Federación Española de Fútbol. Sin embargo, finalmente decidió no dar el paso, alegando falta de tiempo para conformar un equipo de garantías para competir con Luis Rubiales, además de “una excepcional situación social, económica y sanitaria que está sufriendo nuestro país” que hacía que “las elecciones pasen a un segundo plano”, explicaba el ex guardameta.  En el comunicado de la renuncia, Casillas afirmó que “quería un proceso electoral justo, transparente y realmente participativo, buscando lo mejor para el fútbol español” y que esta ocasión creía “que no se ha apostado por ello”. En este sentido, sentenciaba: “Espero que en próximas elecciones se pueda dar, conmigo o con otros candidatos”.

El cierre de esta puerta no significa, ni mucho menos, que el exfutbolista madrileño no vaya a tener posibilidades profesionales de renombre. Varios medios dan por hecho que muy pronto el club que le vio crecer, el Real Madrid, le ofrecerá un puesto en su descomunal estructura interna, aunque aún no han trascendido las labores que desempeñaría exactamente (se rumorea que podría ser una especie de embajador institucional), algo que cobra sentido teniendo en cuenta los cariñosos mensajes que el equipo merengue dirigió al cancerbero de Móstoles cuando este hizo el anuncio de su retirada.

Florentino Pérez junto a Iker Casillas.

El hacha de guerra que surgió con parte de la directiva blanca a raíz de las desavenencias generadas con Mourinho parece estar enterrada. Hay que recordar que el rol que piensa conceder el Real Madrid a Casillas no es un caso aislado. Es habitual que las leyendas del conjunto merengue representen al equipo tras su retirada: Emilio Butragueño, Paco Gento, Roberto Carlos o Raúl González son solo algunos de los ex miembros de la plantilla blanca que se encuentran vinculados de una u otra forma al Real Madrid. De hecho, en su despedida como jugador vikingo, Casillas ya dejaba entrever un posible retorno: “No voy a decir adiós porque seguramente será un punto y seguido. Hasta pronto, que vaya todo fenomenal y muchas gracias”, aseguraba.

En cualquier caso, elcierredigital.com ya informó hace meses de que el portero de Móstoles es ya un exitoso empresario con una fortuna familiar que rondaría los 350 millones de euros. Además, en lo personal, mantiene una relación estable con la periodista Sara Carbonero. A esto se une su reciente nombramiento como Embajador Especial para el Turismo Responsable por la por la Organización Mundial del Turismo (OMT). Evidentemente, condecoraciones como esta contribuyen, si cabe aún más, a mejorar una imagen pública de gran valor que se disputan las grandes marcas. En este sentido, Casillas factura beneficios millonarios en concepto de promociones publicitarias, unos ingresos que, unidos a una dilatada carrera al más alto nivel (en 2014 llegó a ser el futbolista mejor pagado del planeta, facturando 82 millones de dólares) y a las ganancias de Sara colocan a su familia en una posición privilegiada en el mundo de las finanzas.

El exfutbolista se ha movido de forma magistral en el mundo de los negocios. Como ya destacó este medio, ostenta cinco cargos en cuatro sociedades distintas. La más antigua es Ikerka S.L, de la cual es administrador único. Domiciliada en la Avenida Monte Segovia, número 66, de la localidad madrileña de Boadilla del Monte y dedicada a "la coordinación y explotación de derechos de imagen, su publicidad y transmisión de los mismos, visuales o por fonía mediante la mediación entre las personas interesadas en dichas transmisiones y las personas, actos", esta empresa registró en 2017 un total activo de 21.500.586,19 euros teniendo empleados únicamente a tres trabajadores.

Asimismo, es el administrador único de la empresa de representación de futbolistas y alquiler de bienes inmuebles, Casillas Fútbol and Marketing 2011 S. L, con un patrimonio neto de 228.953’72 euros según cifras del ejercicio 2017, último en el que hay datos consultables. Ikerfer 1981 S. L, dedicada a la explotación de derechos o Casillas World S. L., de la que el ex guardameta de Real Madrid y Oporto es administrador solidario son otras de las empresas en las que ha tomado parte. A todo esto hay que añadir la relación con uno de sus principales socios, Carlos Cutrupía Fernández, que tiene varios negocios vinculados a las sociedades del ex portero.

Iker Casillas ha tenido varios hijos junto a la periodista Sara Carbonero.

No obstante, más allá de negocios y eventuales oportunidades que se le presenten para seguir vinculado al mundo del fútbol, a los aficionados a este deporte les atrae una posibilidad en particular; que Iker inicie su carrera como entrenador. Hay que considerar esta vía, al menos por el momento, como bastante remota, pero también es justo ponderar que Casillas no la ha descartado. Es más, en una entrevista concedida en 2016 a la revista Club del Deportista declaraba lo siguiente: “Quiero ser entrenador, tengo esa idea en la cabeza, y me gustaría intentarlo si me da el gusanillo, transmitir todo lo que mis entrenadores me enseñaron. Mi entorno me aconseja lo contrario. ¿Para qué sufrir tanto?, me dicen. Pero mi vida es el fútbol”. En esta línea, dos años después afirmaba para el medio luso Expresso que “seguramente haré el curso de entrenador”, matizando que “si quieres ser entrenador, entonces no debes entrenar sólo a porteros. Tienes que pasar tu conocimiento a todos los jugadores. En mi caso, tuve la suerte de haber vivido mucho y sería bueno transmitirlo a todos los futbolistas”.

Como el lector habrá podido observar, Iker Casillas, una vez retirado, podría tener futuro en muchos ámbitos y con casi toda seguridad, triunfaría en muchos de ellos. Lo que está claro es que, tras treinta años de dedicación a su gran pasión, donde ha experimentado tanto el sabor de la derrota más amarga como la gloria de la victoria en su máximo esplendor, ha llegado la hora de que escoja la senda que desee emprender. Después de los momentos que ha brindado al fútbol español y de su intachable actitud fuera de los campos de fútbol, parece un premio más que merecido.

 

 

 

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