
Pol Arnau, el héroe del Logroñés que 'releva' a su padre en la portería y bate récords
La UD Logroñés tiene como héroe al lateral Pol Arnau, que tuvo que hacer de portero en una tanda de penaltis histórica
Pol Arnau escribió en Las Gaunas una de las historias del año en el fútbol español. La Copa del Rey siempre regala recuerdos e historias inolvidables. La diferencia entre el nivel de los equipos suele decantar la balanza, o eso creen los de mayor categoría.
Pol Arnau y la UD Logroñés desmintieron el mito. El equipo de Segunda Federación eliminó al Girona de Míchel, que juega la Champions League. Hasta cuatro categorías les separan. Argumentos poco sólidos ante la ilusión del pueblo logroñés.
Los 'dioses' del fútbol no quisieron poner de su parte, ya que tras sobrevivir durante 90 minutos, la eliminatoria se iba a la prórroga. Fue en el minuto 106 cuando Kike Royo, guardameta titular del conjunto local, tuvo que abandonar el campo en camilla y con collarín. Al Logroñés no le quedaban cambios.
Pol Arnau, a sus 19 años y saliendo de titular como lateral izquierdo, terminaba asumiendo la responsabilidad de ponerse de portero. No dudó en enfundarse los guantes y vestirse la camiseta de Álex Daza, portero suplente. Unos guantes que le "iban un poco grandes”, según comentó el propio Pol a la Cadena Ser.
Pol resistió cerca de media hora bajo palos, blocando balones con una destreza inusual en un jugador de campo. El milagro llegó en la tanda de penaltis y Arnau se convirtió en héroe. Una heroicidad que ya logró en la eliminatoria anterior, ante el Eibar, al ser el responsable del tanto que dio la clasificación.
Una tanda de penaltis para la historia
Pol, hijo del fallecido Francesc Arnau, no estaba solo. “Lo de la portería viene de familia. Hablo con él antes de todos los partidos, también en la tanda de penaltis”, comentó tras la hazaña.
Ante el primer lanzamiento no pudo hacer nada, pero cuando le tocó el turno a Abel Ruiz, todo un campeón olímpico, Pol se hizo gigante. "Abel siempre los tira por el mismo lado. Así que me lancé hacia la pelota y detuve el penalti”, así de sencillo lo vio Arnau.
El delirio se apoderó de Las Gaunas. Juanpe y Danjuma marcaron sus lanzamientos. Stuani, una leyenda del Girona, asumió el quinto. Pol se alió con la madera y el disparo se estrelló en el travesaño.
Su compañero Yasin no falló a la historia y la UD Logroñés apeaba a todo un Girona de la Copa del Rey. Un lateral izquierdo convertido en portero por circunstancias del encuentro, hizo el mayor homenaje posible a su padre.
La portería, herencia familiar
Entre la multitud que celebra incrédula lo vivido en Las Gaunas, se encontraba su madre, la exfutbolista María José Camacho, con la que Francesc Arnau tuvo dos hijos. Pol y Marc, este último guardameta del Mollerusa.
“Marc, mi hermano, es portero y en la Copa Catalunya lo vi deteniendo varios penaltis. De madrugada me emocionó el mensaje que me escribió al decirme que él me había ayudado a detener el penalti de Abel”, confesó Pol.
También reconoció que “nunca tuve la tentación de hacerme portero. La verdad, prefiero tirar que detener penaltis". Sin embargo, su infancia la pasó chutando penaltis a su padre fallecido hace 3 años.
Francesc Arnau se crió en la cantera del Barça a finales de los años 90 y principios del 2000. Pero sería la capital de la Costa del Sol, Málaga, la ciudad que vivió toda su carrera. Se retiró en 2011 del fútbol profesional, pero siguió trabajando en la cantera del club.

En el año 2015, pasaría a la dirección deportiva del Málaga, donde estuvo hasta finales de 2019, cuando firma con el Real Oviedo. Allí trabajó hasta el último día como director deportivo. El 21 de mayo de 2021 se confirmó su muerte, a los 46 años de edad.
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