29 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Caixabank y Bankia concedieron 12,3 millones en créditos a Ferraz antes de que el Presidente bendijera su fusión y el recorte de 8.000 empleos

Sánchez tolera más de 19.000 despidos en Bancos pujantes que prestaron al PSOE 68,4 millones

Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez.
El Gobierno tiene una seria dificultad para combatir los EREs masivos en la banca y las subidas astronómicas de sueldos de sus directivos. Los mismos bancos que despiden más de 19.000 empleados (Caixabank, Santander, BBVA, Unicaja, Ibercaja, Sabadell…) le prestaron 68,4 millones de euros en los últimos años. El PSOE en 2019 debía aún 46 millones a los bancos, incluidos algunos cuya fusión ha autorizado como Caixabank.

Caixabank, el mayor banco por activos de España tras la absorción de Bankia por la Caixa, planea reducir su plantilla en casi una quinta parte y cerrar cientos de oficinas en una de las mayores reestructuraciones laborales de la historia empresarial de España. El banco plantea el despido de 8.291 personas (18% de la plantilla) y el cierre de 1.534 oficinas (27% del total). Es la mayor reestructuración realizada hasta el momento en el sector bancario español. Y esto ocurre a pesar de que el Estado, bajo control de Sánchez, es accionista del banco. Los sindicatos han pedido socorro a los partidos para frenar tal sangría. Más País ha recordado que está en la mano de Sánchez. Y el presidente calla.

Pero estos bancos fusionados en Caixabank previamente prestaron al PSOE 12,3 millones. Los créditos registrados a favor del partido de Sánchez por Bankia en 2019 sumaban 4,4 millones de euros. La deuda generada con Caixabank aún era mayor:7,9 millones. La Caixa no sólo ha concedido créditos al PSOE. Financió la creación de la cátedra de la esposa del presidente Sánchez en la Complutense.

BBVA es otro banco que hipoteca al PSOE con 8 millones prestados. Y no menos leal al partido de Sánchez es el Banco Sabadell: 6,2 millones otorgados en créditos. Pero nada equiparable en generosidad al Banco Santander: concedió créditos por 23,3 millones al PSOE, lo que equivale a la mitad de su deuda bancaria pendiente. Ibercaja le prestó 4 millones. Unicaja y Liberbank también están en la lista de acreedores del PSOE. Liberbank le prestó 5,4 millones. Y Unicaja otros 9,2 millones.

La otra cara de la moneda de estos préstamos es que el Gobierno socialista tolera políticamente (la reforma laboral sigue aplazada) despidos masivos en sus bancos acreedores pese a sus beneficios multimillonarios en 2020. Todos siguen parecida técnica. Anuncian una cifra masiva de salidas y luego la recortan ligeramente para lograr que la noticia final sea la reducción y no el número de despedidos.

Oficinas bancarias. 

BBVA apenas ha rebajado un 9% el número de afectados por el ERE al asegurar que 350 de los casi 3.800 que propuso inicialmente se reubicarán dentro del grupo.  El BBVA obtuvo un beneficio neto de 1.305 millones de euros en 2020, un 62,9% menos que un año antes, debido a las provisiones para afrontar la crisis del coronavirus y al deterioro del valor de su filial en Estados Unidos, vendida en noviembre pasado, que ha supuesto un cargo de 2.084 millones.

El Santander anunció que reduciría en un 13% la plantilla (despediría a 4.000 trabajadores y reubicaría a 1.090 empleados). El 15 de diciembre cerró el ERE con 3.572 empleados que dejarían el banco de forma voluntaria o a través de prejubilaciones y otros 1.500 empleados que serían recolocados en empresas del grupo. El año anterior, el Santander hizo otro ERE. En 2019 (tras comprar el Banco Popular) también amenazó con despedir 3.713 empleados. Y, de nuevo la misma técnica para endulzar el despido masivo, recortó "sólo" 3.233 contratos. La entidad registró en el primer trimestre de 2021 un beneficio de 1.608 millones de euros, casi cinco veces más que los 331 millones de beneficio del mismo periodo del año pasado, en el que se anotó una provisión de 1.600 millones de euros a causa de la pandemia.

Caixabank se ha comprometido a recolocar a 500 de los 8.300 despidos planteados. Sabadell anunció a principios de noviembre un plan de salidas que afectaría a unos 1.800 empleados, el 11% de la plantilla y solo un mes después ya estaba ratificado que saldrían voluntariamente de la entidad en el primer trimestre de 2021, como ha ocurrido. CaixaBank obtuvo un beneficio neto de 514 millones de euros hasta el primer trimestre de 2021, lo que supone una variación del 471,11% respecto al mismo periodo del año anterior. Y Bankia ha obtenido un beneficio neto de 230 millones de euros en el ejercicio 2020, lo que supone un descenso del 57,6% sobre el año anterior.

Unicaja, fruto de la fusión el pasado marzo con Liberbank, prevé 1.700 despidos. Liberbank obtuvo un beneficio de 41 millones en 2020, un 63% menos que en 2019. El Grupo Unicaja Banco obtuvo un beneficio neto de 78 millones de euros al cierre del ejercicio 2020, tras efectuar una dotación extraordinaria de 200 millones con objeto de cubrir el potencial impacto económico de la pandemia.

Ibercaja obtuvo en 2020 un beneficio neto de 23,6 millones, un 71,9 % menos que un año antes, por el impacto de las provisiones adicionales de 90,1 millones para afrontar posibles efectos adversos de la crisis de la covid-19 y los gastos de 151 millones contabilizados por el expediente de regulación de empleo (ERE) puesto en marcha. Y ha obtenido un beneficio de 54,5 millones de euros en el primer trimestre de 2021, un 61% superior al del mismo periodo del año anterior. Su ERE supondrá 700 despidos.

Pero a este sangrante panorama, recortes de plantillas con inmensos beneficios, se une un segundo factor lacerante consentido por el Gobierno: los sueldos de directivos bancarios, ya astronómicos, en algunos casos se han disparado en pleno guillotinamiento de plantillas. Nadia Calviño, vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos, se limitó a cuestionar su moralidad. "Hemos venido señalando que nos parecían inaceptables los sueldos y bonus pagados a los directivos de las entidades financieras".

El nuevo presidente de Caixabank triplicará su sueldo. José Ignacio Goirigolzarri percibirá una remuneración fija anual de 1,65 millones de euros, a la que puede sumar una retribución variable de hasta 200.000 euros en caso de cumplir objetivos, según su propuesta. Uno de los accionistas es el Estado que gobierna Sánchez. Los directivos de Bankia tenían limitados sus emolumentos por las condiciones impuestas por el Estado tras el millonario rescate de 2012. Desde entonces, el Estado era el principal accionista de la entidad con un 60% del capital e imponía restricciones salariales a la cúpula de la entidad. Sigue siendo socio de la entidad fusionada. Posee el 16%.

Los directivos del Sabadell cogieron el guante tras anunciar una subida escandalosa. El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, el consejero delegado, Jaume Guardiola, y la alta dirección de la entidad bancaria, igual que el comité de dirección de la filial británica TSB, renunciaron al cobro de la retribución variable de 2020. Pese a ello, en ese ejercicio el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, percibió una retribución de 1,9 millones de euros en 2020, lo que representa un recorte del 35,81% respecto a lo ganado un año antes. Oliu recibió una aportación a sus planes privados de ahorro complementario de 36.000 euros, con lo que sus sistemas de ahorro con derechos económicos no consolidados ascendían al cierre del ejercicio a 8,72 millones de euros.

El Santander supera tales salarios en su cúpula. La presidenta de Banco Santander, cobró durante el ejercicio 2020 unos 6,8 millones de euros, mientras que su consejero delegado, José Antonio Álvarez, cobró 6 millones de euros. Estas cifras son sensiblemente menores a las recibidas un año antes, cuando la presidenta del banco ganó 9,95 millones, y su CEO, 8,27. 

El presidente de BBVA, Carlos Torres, ganó 4,1 millones de euros el último año. En 2019, cobró 5,6 millones de euros. En los dos ejercicios percibió una remuneración fija de 2,45 millones de euros, pero en el último renunció a la variable (de 3,18 millones de euros) como todos los demás directivos, cuando estalló la pandemia. Y el consejero delegado del banco, Onur Genç, cobró el año pasado 3,45 millones de euros frente a los 5,1 millones de 2019. Renunció a los 2,85 millones del bonus y solo ingresó su retribución fija.  Los sindicatos han denunciado ante la junta de accionistas el reparto de pluses millonarios (157 millones para 339 personas, que en el caso de Torres o el consejero delegado Onur Genç superan el millón de euros) una semana después de anunciarse un ERE  desmentido por Genç meses atrás

El presidente de UnicajaManuel Azuaga, cobró 894.000 euros el año pasado frente a los 892.000 de 2019. El consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, percibió el mismo salario durante los dos años, 441.000 euros. El presidente de Ibercaja, José Luis Aguirre Loaso, se subió el sueldo en 2018, pasando de 370.000 a 414.000 euros anuales mientras la entidad tenía un proceso de ajuste. En 2019 se mantuvo por encima de los 400.000 euros al año.

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