03 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

La mala relación con la reina Letizia y Felipe VI hace que se sienta sólo mientras la Prensa incide en la investigación de la Fiscalía del Supremo

El Rey Juan Carlos I planea "huir" de los escándalos que lo acosan a la República Dominicana con su amigo Pepe Fanjul

Juan Carlos I con el matrimonio Fanjul, Pepe y Emilia.
Juan Carlos I con el matrimonio Fanjul, Pepe y Emilia.
El Rey Emérito Juan Carlos I ya no puede más. Los escándalos legales de los últimos meses con él como protagonista han minado su imagen de hombre de Estado. Por estos motivos, el monarca ha pensado en retirarse a República Dominicana, donde su amigo el empresario azucarero Pepe Fanjul es propietario de innumerables fincas, hoteles y apartamentos de lujo que pueden proporcionar al Rey Emérito una intimidad y un retiro más necesario que nunca, lejos de los focos por su investigación judicial.

La prensa dominicana y algunos medios españoles se han hecho eco de una noticia que ha sorprendido a muchos: El Rey Emérito Juan Carlos I quiere poner tierra de por medio tras los últimos escándalos que han salpicado su imagen.

Especialmente, desde que se supo que la Fiscalía Anticorrupción envió una comisión rogatoria a Suiza para acceder a los datos sobre una supuesta donación de 65 millones de dólares a una cuenta de su amiga Corinna Larsen.  Su retiro a República Dominicana sería una salida honrosa para Juan Carlos I, al abrigo de miradas indiscretas y lejos del ruido de tribunales y tabloides británicos. La investigación a la que se verá sometido ahora por la Fiscalía del Tribunal Supremo ha terminado de empujarle a escapar lejos del ruido de los medios de comunicación.

Desde que la prensa inglesa anunció que la exprincesa Corinna Zu Sayn-Wittgenstein tiene intención de denunciar ante la justicia británica a su expareja Juan Carlos de Borbón por el acoso que dice sufrir desde que, oficialmente, rompieron su relación en 2012, el Rey Emérito sopesa retirarse a República Dominicana.

Hasta ahora Corinna había señalado al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y a quien fuera su director, Félix Sanz Roldán, como autor de las presuntas amenazas contra ella y su hijo.  Ahora, sin embargo, también ha puesto en su punto de mira a Juan Carlos I como objetivo estratégico. Para su defensa ha contratado al famoso abogado ingles James Lewis, que representa los intereses de Estados Unidos ante los tribunales del Reino Unido en el proceso de extradición de otro nombre polémico:  El  de Julian Assange, creador de Wikileaks y perseguido por las autoridades americanas por sus filtraciones de documentos secretos.

Juan Carlos I. 

Estos problemas habrían llevado al que fuera Jefe del Estado español a tomar la decisión de marcharse rumbo a República Dominicana, donde tiene uno de sus mejores apoyos en este momento, el empresario Pepe Fanjul.

El empresario Pepe Fanjul es propietario de unos lujosos hoteles y apartamentos en los que el Emérito podrá disfrutar del sol y la playa, lejos de los posibles escándalos que seguirán aireándose sobre su fortuna y sus relaciones sentimentales y al abrigo de miradas indiscretas, retirado de la vida pública.

Los Fanjul, azúcar y turismo

La conocida familia Fanjul son descendientes de españoles que emigraron a Cuba a finales del siglo XIX. En la todavía colonia española hicieron fortuna con la caña de azúcar llegando a ser una de las familias más poderosas de la isla, gracias a que hicieron negocio en los años del régimen de Fulgencio Batista.

Durante aquellos años la cara visible del clan fue Alfonso Fanjul, que fallecería en 1980, y que con su mujer Lillian Rosa Gómez-Mena, fallecida en 1992, tuvo cuatro hijos: Alfonso, Pepe, Alexander y Andrés. Alfonso provenía de una familia propietaria de la Compañía de Comercio Cubana y la familia de su esposa, los Gómez-Mena, de origen español, más concreto de Burgos, tenían experiencia en el negocio exportador del azúcar.

Durante aquella etapa para todo el mundo en La Habana los Fanjul eran lo más parecido a la nobleza que había en un país no monárquico. Lo eran hasta tal punto que se convirtieron en los anfitriones de los Duques de Windsor cuando visitaron Cuba.

Pepe Fanjul y su mujer Emilia. 

Pero la suerte de los Fanjul cambió tras la Revolución Castrista en 1959. La familia abandonó Cuba y se instalaron en Palm Beach (Florida). Tuvieron que exiliarse y su carrera en los negocios siguió centrándose en las explotaciones de azúcar tanto en Estados Unidos como en República Dominicana. La empresa que crearon en ese momento, Florida Crystals, es ahora la tercera del sector azucarero en Estados Unidos.

Su capacidad económica les ha hecho también tener influencia en la política norteamericana. Pepe Fanjul, amigo y futuro anfitrión del Rey Emérito, es un destacado defensor del Partido Republicano y de la política de Trump, mientras que su hermano Alfredo defendió públicamente al Gobierno de Obama cuando se decidió a retomar relaciones diplomáticas con Cuba.

Aunque el centro de operaciones de los Fanjul es Miami gran parte de su tiempo lo pasan en República Dominicana. En este país son dueños de un lujoso complejo de residencias cerca de la capital, Santo Domingo. Este complejo ocupa 2.833 hectáreas y cuenta con muchas piscinas, campos de golf, una pista de polo y restaurantes.

El matrimonio Fanjul con la diseñadora Carolina Herrera. 

Los Fanjul también tienen numerosas propiedades en La Romana, al sur de República Dominicana, un paraíso de lujo frente a Isla Catalina. En aquella zona también tiene propiedades Margarita Vargas, esposa de Luis Alfonso de Borbó. En ocasiones el Rey Emérito ha sido el invitado estrella de Pepe Fanjul y su mujer Emilia. Además, el matrimonio Fanjul también era habitual de Mallorca en los años en los que Juan Carlos I todos los veranos convertía la isla balear en una especie de segunda corte. La anfitriona de los Fanjul en Mallorca era Cristina López-Mancisidor, conocida como Cristina Macaya, en su lujosa casa Es Canyar. Además, los Fanjul tienen muy buena relación con Marie Chantall Miller y Pablo de Grecia, sobrinos políticos del Rey Emérito que ha encontrado en Fanjul uno de sus grandes apoyos.

Sin embargo, y contrariamente a lo esperado, algunos apuntaban que el Rey Emérito prefería Galicia para pasar la mayor parte de su tiempo, junto a sus amigos y su anfitrión Pedro Campos, con el que también comparte muchos días del año en su mansión de la costa gallega, donde el regatista ha construido unas dependencias para uso exclusivo del Rey Emérito. Tanto este empresario gallego como Fanjul son los mejores apoyos del monarca. Pero los inviernos gallegos son duros.

Enfrentamiento en la Casa Real

Los escándalos del Rey Emérito provocaron que Felipe VI haya decidido poner distancia con su padre y su reinado, sobre todo después de que el diario The Telegraph hiciera público que el actual monarca era beneficiario de las millonarias cuentas de las Fundaciones Zagatka y Lucum, radicadas en paraísos off shore. En ese momento Felipe VI tomó la decisión de retirar la asignación anual a su padre.

Todo un gesto del actual monarca español a su padre y predecesor, que viene a escenificar no sólo la necesidad de Felipe VI de sobrevivir a las sombras del reinado anterior y poner distancia con esa etapa.

Juan Carlos I y Felipe VI. 

Felipe no piensa igual que sus hermanas, Elena y Cristina, respecto a la actitud de su padre. Nunca lo hizo, ni siquiera cuando los hermanos debatieron la presencia de Corinna Larsen por las dependencias cercanas a La Zarzuela, a raíz de la ubicación de la exprincesa alemana y su hijo Alexander en la finca La Angorrilla, ubicada en el Monte de El Pardo a escasos metros de distancia del Palacio de La Zarzuela, por donde campaba a sus anchas con gran disgusto de Felipe VI que sufría por su madre la reina Sofía, a cuyo lado siempre se ha posicionado el Rey Felipe VI.

Ahora Juan Carlos I deberá meditar donde quiere establecerse en el futuro, si quedarse en República Dominicana, en Sanxenxo donde también se siente querido o en Madrid y afrontar desde la capital una posible llamada a declarar al Tribunal Supremo.

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