24 de octubre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Su familia, descendiente de españoles, hizo fortuna con la caña de azúcar y su influencia se extiende desde Estados Unidos a la República Dominicana

Pepe Fanjul: El millonario cubano que apadrina el retiro dorado de Juan Carlos I

La familia Fanjul y el Rey Emérito.
La familia Fanjul y el Rey Emérito.
República Dominicana podría ser el destino final de Juan Carlos I, el monarca que se ha convertido en incómodo en su propio país por sus problemas judiciales. En aquel país latinoamericano cuenta con el apoyo de Pepe Fanjul, uno de los hombres más ricos del continente americano que debe su fortuna a sus antepasados españoles que hicieron negocio con la caña de azúcar. Hoy, los Fanjul son los amos del sector azucarero en los Estados Unidos y visitan frecuentemente España.

Los problemas judiciales y poíticos que amenazan al Rey Emérito han contribuido para que don Juan Carlos dé cada vez más forma a su decisión de pasar a mayor parte de su tiempo, un retiro dorado en la República Dominicana donde tiene todavía uno de sus mejores apoyos en este momento, el empresario Pepe Fanjul, amigo incondicional del monarca emérito desde hace varias décadas.

El empresario Pepe Fanjul es propietario de unos lujosos hoteles y apartamentos, tres mil hectáreas conocidas como la "Casa de Campo" de la República Dominicana en la zona de La Romana, donde el Emérito podrá disfrutar del sol y la playa, lejos de los posibles escándalos que seguirán aireándose sobre su fortuna, sus relaciones sentimentales y problemas políticos al abrigo de miradas indiscretas, retirado de la vida pública. Unidas Podemos ya ha pedido la comparecencia en el Congreso del Rey Juan Carlos para que aclare el origen de parte de su fortuna.

Pero ¿quienes son los Fanjul? La conocida familia Fanjul son descendientes de españoles que emigraron a Cuba a finales del siglo XIX. En la todavía colonia española hicieron fortuna con la caña de azúcar llegando a ser una de las familias más poderosas de la isla, gracias a que hicieron negocio en los años del régimen de Fulgencio Batista.

Durante aquellos años la cara visible del clan fue Alfonso Fanjul, que fallecería en 1980, y que con su mujer Lillian Rosa Gómez-Mena, fallecida en 1992, tuvo cuatro hijos: Alfonso, Pepe, Alexander y Andrés. Alfonso provenía de una familia propietaria de la Compañía de Comercio Cubana y la familia de su esposa, los Gómez-Mena, de origen español, más concreto de Burgos, tenían experiencia en el negocio exportador del azúcar.

Durante aquella etapa para todo el mundo en La Habana los Fanjul eran lo más parecido a la nobleza que había en un país no monárquico. Lo eran hasta tal punto que se convirtieron en los anfitriones de los Duques de Windsor cuando visitaron Cuba.

Pepe Fanjul y su mujer Emilia. 

Pero la suerte de los Fanjul cambió tras la Revolución Castrista en 1959. La familia abandonó Cuba y se instalaron en Palm Beach (Florida). Tuvieron que exiliarse y su carrera en los negocios siguió centrándose en las explotaciones de azúcar tanto en Estados Unidos como en República Dominicana. La empresa que crearon en ese momento, Florida Crystals, es ahora la tercera del sector azucarero en Estados Unidos.

Su capacidad económica les ha hecho también tener influencia en la política norteamericana. Pepe Fanjul, amigo y futuro anfitrión del Rey Emérito, es un destacado defensor del Partido Republicano y de la política de Trump, mientras que su hermano Alfredo defendió públicamente al Gobierno de Obama cuando se decidió a retomar relaciones diplomáticas con Cuba.

Aunque el centro de operaciones de los Fanjul es Miami gran parte de su tiempo lo pasan en República Dominicana. En este país son dueños de un lujoso complejo de residencias cerca de la capital, Santo Domingo. Este complejo ocupa 2.833 hectáreas y cuenta con muchas piscinas, campos de golf, una pista de polo y restaurantes.

El matrimonio Fanjul con la diseñadora Carolina Herrera. 

Los Fanjul también tienen numerosas propiedades en toda la zona de La Romana, al sur de República Dominicana, un paraíso de lujo frente a Isla Catalina. En aquella zona también tiene propiedades Margarita Vargas, esposa de Luis Alfonso de Borbón y allí se casaron.

En muchas ocasiones el Rey Emérito ha sido el invitado estrella de Pepe Fanjul y su mujer Emilia. Además, el matrimonio Fanjul también era habitual de Mallorca en los años en los que Juan Carlos I todos los veranos convertía la isla balear en una especie de segunda corte. La anfitriona de los Fanjul en Mallorca era Cristina López-Mancisidor, conocida como Cristina Macaya, en su lujosa casa Es Canyar. Además, los Fanjul tienen muy buena relación con Marie Chantall Miller y Pablo de Grecia, sobrinos políticos del Rey Emérito que ha encontrado en Fanjul uno de sus grandes apoyos durante varios períodos de su vida.

Refugio de Galicia

Sin embargo, y contrariamente a lo esperado, algunos apuntaban que el Rey Emérito prefería Galicia para pasar la mayor parte de su tiempo, junto a sus amigos y su anfitrión Pedro Campos, con el que también comparte muchos días del año en su mansión de la costa gallega, donde el regatista ha construido unas dependencias para uso exclusivo del Rey Emérito. Tanto este empresario gallego como Fanjul son los mejores apoyos del monarca. Pero los inviernos gallegos son duros y Juan Carlos I escoge Galicia siempre para navegar y practicar vela.

Los escándalos

Los problemas en España para el Rey Emérito comenzaron cuando la Fiscalía Anticorrupción, al mando del fiscal Luzón, envió una comisión rogatoria a Suiza para acceder a los datos sobre una supuesta donación de 65 millones de dólares a una cuenta de su amiga Corinna Larsen.  Su retiro a República Dominicana sería una salida honrosa para Juan Carlos I, al abrigo de miradas indiscretas y lejos del ruido de tribunales y tabloides británicos. Después la Fiscalía pasó esa investigación al Tribunal Supremo, ya que don Juan Carlos tiene condición de aforado y deberá ser el Alto Tribunal quien decida si lo llama a declarar o archiva la causa. Pero todo el ruido mediático ha terminado de empujar al monarca emérito a escapar lejos del ruido de los medios de comunicación.

El Rey Juan Carlos comenzó a sopesar la posibilidad de marcharse, al menos durante grandes temporadas, cuando la prensa inglesa anunció que la exprincesa Corinna Zu Sayn-Wittgenstein tiene intención de denunciar ante la justicia británica a su expareja Juan Carlos de Borbón por el acoso que dice sufrir desde que, oficialmente, rompieron su relación en 2012.

Hasta ahora Corinna había señalado al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y a quien fuera su director, Félix Sanz Roldán, como autor de las presuntas amenazas contra ella y su hijo.  Ahora, sin embargo, también ha puesto en su punto de mira a Juan Carlos I como objetivo estratégico. Para su defensa ha contratado al famoso abogado ingles James Lewis, que representa los intereses de Estados Unidos ante los tribunales del Reino Unido en el proceso de extradición de otro nombre polémico:  El  de Julian Assange, creador de Wikileaks y perseguido por las autoridades americanas por sus filtraciones de documentos secretos.

Juan Carlos I.

Todos los escándalos del Rey Emérito provocaron que Felipe VI haya decidido poner distancia con su padre y su reinado, sobre todo después de que el diario The Telegraph hiciera público que el actual monarca era beneficiario de las millonarias cuentas de las Fundaciones Zagatka y Lucum, radicadas en paraísos off shore. En ese momento Felipe VI tomó la decisión de retirar la asignación anual a su padre.

Todo un gesto del actual monarca español a su padre y predecesor, que viene a escenificar no sólo la necesidad de Felipe VI de sobrevivir a las sombras del reinado anterior y poner distancia con esa etapa.

Juan Carlos I y Felipe VI. 

Felipe no piensa igual que sus hermanas, Elena y Cristina, respecto a la actitud de su padre. Nunca lo hizo, ni siquiera cuando los hermanos debatieron la presencia de Corinna Larsen por las dependencias cercanas a La Zarzuela, a raíz de la ubicación de la exprincesa alemana y su hijo Alexander en la finca La Angorrilla, ubicada en el Monte de El Pardo a escasos metros de distancia del Palacio de La Zarzuela, por donde campaba a sus anchas con gran disgusto de Felipe VI que sufría por su madre la reina Sofía, a cuyo lado siempre se ha posicionado el Rey Felipe VI.

Ahora Juan Carlos I deberá meditar donde quiere establecerse en el futuro, ya que no le quedan apoyos en su familia y estudia si quedarse en República Dominicana o en Sanxenxo donde también se siente querido, aunque quizás escoja durante un tiempo también Madrid, para afrontar desde la capital una posible llamada a declarar al Tribunal Supremo.

COMPARTIR: